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Planes de boda

Summary:

Lila encuentra una libreta en el casillero de Marinette que está llena de planes para la boda de Marinette y Adrien. Pensando que ganó la lotería, la lleva a clase con la esperanza de avergonzar a Marinette y arruinar su amistad con Adrien. Pero su reacción… no es exactamente lo que ella espera.

Notes:

Work Text:

Lila frunció el ceño cuando entró en el vestuario vacío. Sus mentiras finalmente fueron descubiertas: el director Damocles se puso en contacto con su madre y le informó que definitivamente no estaba bajo la influencia de Shadow Moth y que Lila debía regresar a la escuela de inmediato. Estaba castigada durante un año y tenía detención todos los días después de clases para compensar haber faltado a tantas clases. Era bastante seguro decir que las cosas no fueron según lo planeado.

Su ceño se profundizó cuando pasó junto al casillero de Marinette. Maldita Marinette Dupain-Cheng. Esa estúpida chica que todos amaban, incluido Adrien. Siempre haciendo todo lo posible para ayudar a las personas y pensando en los demás antes que en ella misma. ¡Puaj! Era incluso peor que Ladybug. No. Nadie era peor que ese insecto odioso y su compañero pulgoso.

De repente, se dio cuenta de que Marinette se olvidó de cerrar con llave su casillero y estaba ligeramente abierto. Como si no hubiera aprendido la lección de cuando Lila le metió el collar para incriminarla. Como un zorro que se abalanza sobre su presa, Lila corrió hacia delante y abrió la puerta de par en par. Dentro había todas las cosas habituales: los libros escolares de Marinette, su lonchera y… espera, ¿qué era eso? Una libreta. La recogió y la hojeó.

Estaba llena de diseños de Marinette. Por mucho que odiara admitirlo, eran realmente buenos. Marinette era muy talentosa. Lila estaba empezando a pensar en algunas formas creativas de destruir la libreta (y que pareciera un accidente, por supuesto) cuando se dio cuenta de qué eran los diseños en realidad.

—¿Son… vestidos de novia? —murmuró. Lo eran. Había páginas y páginas de bocetos de vestidos de novia, cada uno ligeramente diferente al anterior. Cuando llegó a la segunda mitad de la libreta, había secciones tituladas Damas de honorPadrinoDecoraciones de mesa e incluso Pastel de boda. Y luego… Lila se quedó boquiabierta cuando vio la sección de Traje de Adrien. Marinette dibujó muchos trajes a medida.

Algo más le llamó la atención que no notó antes. Escritos alrededor del borde de las páginas, en elegante cursiva, estaban los nombres “Marinette Agreste” y “Adrien Dupain-Cheng” como si la joven diseñadora hubiera estado tratando de decidir cuál sonaba mejor. Había incluso corazoncitos por encima de todos las i. Era repugnante.

Lila no podía creer su suerte. Esa chica era lo suficientemente inteligente como para descubrir sus mentiras, pero lo bastante tonta como para dejar esto donde, literalmente, cualquiera pudiera encontrarlo. Echó la cabeza hacia atrás y se rio. Era conocido que Marinette estaba enamorada de Adrien, como muchas otras chicas en París. Pero esto… ¡esto era hilarante! Ella quería casarse con él y pasó horas diseñando su boda. Una sonrisa de satisfacción se extendió por su rostro. Quizás su primer día de regreso a la escuela no sería tan malo después de todo…

—Oh, Marinette, que idiota eres —se burló mientras metía la libreta en su mochila—. Cuando les muestre esto a todos, serás el hazmerreír de la escuela. Tu amistad con Adrien habrá terminado.

[***]

La clase de la Srta. Bustier estaba charlando en sus escritorios cuando Lila entró al salón.

—¡Hola, Lila! Es genial verte de vuelta —dijo Mylène.

—¡Es genial verte a ti también, Mylène! Me encanta tu pelo —dijo Lila con su voz amablemente fingida.

Se pavoneó hasta el escritorio de Marinette, que estaba convenientemente situado justo detrás del de Adrien. ¡Esto va a ser invaluable!

—¡Hola, Marinette!

—Lila —Marinette frunció el ceño—. Volviste.

—Sí. No podría viajar por el mundo para siempre —se rio en voz alta. Quería la atención de toda la clase para esto. Efectivamente, las cabezas comenzaron a girar. Su regreso llamó sus atenciones.

—Claro que no podrías —respondió su adversaria con los dientes apretados.

—Oh, casi lo olvido —dijo, asegurándose de decirlo lo suficientemente alto para que Adrien escuchara, lo cual era fácil ya que él estaba sentado a solo unos metros de distancia—. ¡Encontré tu libreta en el vestuario! Estaba en el suelo y pensé en dártela antes de que alguien más la tomara.

—Que amable, Lila —dijo Rosa. La mayoría de la clase estaba ahora escuchando. Lila sacó la libreta con un gesto dramático y observó con regocijo cómo todo el color desaparecía del rostro de Marinette.

—¡Sabes, tus diseños son tan buenos! ¡No sabía que querías ser diseñadora de bodas!

Ante esto, Adrien se dio la vuelta en su asiento. Sus ojos verdes se posaron en la libreta y frunció el ceño.

—Eh… gracias, Lila por traérmela —Marinette hizo ademán de agarrar la libreta, pero Lila retrocedió, fingiendo haber notado algo nuevo.

—Espera… ¿eso dice… Marinette… y Adrien?

—¡No, no lo dice! —gritó Marinette. Saltó de su asiento, tropezó con la pata del escritorio y se cayó de cara al suelo. Alya rápidamente le ofreció una mano y la ayudó a levantarse.

—Está bien, Lila, es suficiente. Devuélvele a Marinette su libreta —Alya dijo con firmeza.

—Espera. Déjame verla —Chloé se levantó de su asiento y tomó la libreta de manos de Lila, quien estaba más que feliz de entregársela. La hojeó—. ¡JA! ¡Sabrina, mira! ¡Dupain-Cheng quiere casarse con Adrien! ¡Que tontería! ¡Él está fuera de su alcance!

Chloé y Sabrina se rieron con su risa horrible y femenina, que era música para los oídos de Lila. Claro que podía confiar en que esas dos harían el trabajo sucio por ella, mientras permanecía inocente a los ojos de todos. Efectivamente, todos comenzaron a susurrar y lanzar miradas furiosas a la rubia y la pelirroja. Adrien, por su parte, observaba pensativo.

—Lo siento, Marinette. Supongo que revele tu secreto. No era mi intención —Lila batió sus pestañas.

—Oh, sí que lo era, Lila —gruñó Alya—. Que cruel eres. Apuesto a que sacaste la libreta del casillero de Marinette.

—¿Yo? ¿Irrumpiendo en el casillero de Marinette? —Lila se llevó una mano al corazón y fingió verse alterada—. ¿Por qué lo haría?

—Ya lo has hecho antes, mentirosa.

Chloé y Sabrina seguían hojeando la libreta, riéndose a carcajadas. Adrien se puso de pie, pareciendo haber decidido que ya era suficiente.

—¿Puedo verla por favor, Chloé?

—Adelante, Adrikins. Comprueba por ti mismo lo rara que es realmente esta panadera.

Chloé le pasó la libreta a Adrien, quien comenzó a hojearla con curiosidad mientras todos esperaban conteniendo la respiración. Lila sonrió. Este era el momento que estuvo esperando. Estaría tan aterrado por la loca obsesión de Marinette con él que nunca querría volver a hablar con ella. Marinette lo observaba, pero por alguna razón, ahora se veía extrañamente tranquila. Eh. Que extraño. ¿Por qué no estaba enloqueciendo más?

—¿Por qué, Marinette? —comenzó Adrien, sus ojos abriéndose con horror—. No puedo creer que hayas hecho esto. No tenía idea de que te sintieras así.

—¿Ah, en serio? —Marinette parecía como si estuviera tratando de no reírse. ¿Eh?

—Sí. Pensé que acordamos el rojo y el verde para los colores de nuestra boda.

Lila se congeló. ¿Qué?

—Tú lo sugeriste, yo no estuve de acuerdo —Marinette se cruzó de brazos—. ¡No voy a hacer que nuestra boda parezca una fiesta de Navidad! —respondió.

—¿Pero azul? ¿Por qué no… verde y rosa? ¡Te encanta el rosa!

¿Qué está pasando?

—Lo probé en mi otra libreta, todo parecía una sandía.

—¿Qué tienen de malo las sandías?

—Las sandías son fantásticas, pero no quiero que nuestra boda parezca una.

Lila miró al resto de la clase para asegurarse de que estaba escuchando correctamente. Basado en sus expresiones atónitas, no se estaba volviendo loca y estaban presenciando la misma conversación que ella.

—¿Qué tal rosa y azul? —sugirió Adrien.

—No —Marinette negó con la cabeza—. Eso hará que parezca un baby shower.

—Cierto. No puede ser así. El baby shower será unos años después de la boda.

¡Adrien!

—¿Qué? Tú eres quien quiere tres hijos y un hámster.

—¡Se… se supone que no debes decírselo a nadie! —Marinette se puso del color de una remolacha.

El ojo izquierdo de Lila comenzó a temblar violentamente. Pensó que encontró la manera perfecta de humillar a Marinette frente a Adrien, ¿y resultó que ya estaban saliendo? Tenía ganas de tirar la estúpida libreta por la ventana y gritar. Por como luce, Chloé se sentía de la misma manera. Su boca se abría y se cerraba, lo que la hacía parecer un pez dorado gigante amarillo y negro.

El resto de la clase parecía ser una mezcla de sorpresa y diversión. Alix y Kim se carcajeaban, Rosa aplaudía con alegría y Juleka murmuró <<Impresionante>>. Alya y Nino estaban estupefactos.

—Bien, Marinette, escúchame. Lo tengo. ¿Qué tal… rojo y negro?

Marinette lo consideró y luego asintió satisfecha. Sus ojos color jacinto silvestre brillaron.

—Suena realmente bien. Me pondré a trabajar en algunos diseños más.

—Excelente. Ah, y para que conste… por mucho que ame el sonido de Marinette Agreste, tengo que decir que prefiero mucho más Adrien Dupain-Cheng —Adrien cerró la libreta con una sonrisa felina.

Toda la clase jadeó, se echó a reír o gritó cosas como <<¡Ya era hora!>>.

—¡Ridículo, totalmente ridículo! —Chloé explotó. Pero Lila tuvo que intentar contener su ira. No podía dejar que los demás vieran cuán épicamente fracasó su plan.

—¿Así que están saliendo? —Lila preguntó, tratando de mantener la amargura fuera de su voz.

—No estamos saliendo aun —dijo Adrien casualmente.

—¿No están saliendo? —exclamó Nino—. Pero amigo, ¡literalmente planean casarse y tener hijos juntos!

—No está de más planear con anticipación —Marinette se encogió de hombros.

La Srta. Bustier eligió ese momento para entrar.

—Oh, Lila, es bueno ver que has vuelto. Puedes tomar ese escritorio vacío en la parte de atrás. ¿O tu tinnitus te esté causando problemas?

—No, Srta. Bustier.

—Bien. Te veré después de clases para la detención.

Con el rostro enrojecido, Lila caminó miserablemente hasta el fondo del salón y se dejó caer en su asiento. Esto no ha terminado. Se vengará.

Adrien le devolvió la libreta a Marinette con un guiño.

—Creo que esto te pertenece, miladi —dijo, la última palabra lo suficientemente baja para que solo Marinette la escuchara.

—Gracias, gatito —ella articuló. Adrien tomó asiento mientras Marinette guardaba la libreta en su mochila. Luego se volvió hacia Alya, que los miraba a ella y a Adrien como si fueran extraterrestres.

—Niña… tienes algunas explicaciones serias que dar.

[***]

—Bueno, eso les enseñó, ¿no? —Cat Noir se rio mientras contemplaba París esa noche.

—Claro que sí —respondió Ladybug—. Marinette y Adrien uno, Chloé y Lila cero. ¡Ganamos! —chocaron los puños y se echaron a reír, agarrándose el uno al otro para sostenerse.

—Diablos, desearía haber tomado una foto de sus caras —él se rio—. Fueron purrfectas.

—Sí. Pero creo que tendré más cuidado donde dejo mis cosas a partir de ahora.

—Buena idea. No creo que haya sido lo último de Lila.

—Cierto. ¿Querías decir lo que dijiste sobre querer ser un Dupain-Cheng?

—Claro, miladi. Entonces ya no tendría que ser el hijo perfecto de mi padre. Tal vez podría ayudar a tus padres con la pastelería cuando seas una famosa diseñadora de moda.

—Concentrémonos en el presente, ¿de acuerdo, gatito?

—¿Quién es la que ya le puso nombre a nuestros hijos, bugaboo?

—Tuche —ella apoyó la cabeza en su hombro.

—Realmente deberíamos hacerlo oficial, ¿sabes?

—¿Qué, nuestro compromiso? —ella bromeó. Su risa resonó a través de la noche.

—No es que me queje, pero me refiero al hecho de que en realidad somos una pareja. ¿Por qué no lo hemos hecho?

—No se. Supongo que ha sido difícil para mí procesar que en realidad eres tú. Que has sido tú todo el tiempo. Pero tienes razón. Estamos planeando nuestra boda y ni siquiera hemos tenido una cita.

—¡Ahora es el momento! —él se levantó y le ofreció una mano con garras—. ¿Quieres ir por un helado?

—Me encantaría —tomó su mano y le permitió levantarla—. ¡El último en encontrar a André tiene que pagar! —tiró su yoyo y desapareció. Él se rio mientras extendía su vara.

—Te estás olvidando de mis poderes de olfato y oído, Marinette —dijo en voz baja antes de lanzarse por los aires.