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"Mirarte"
De acuerdo, eso daba miedo, mucho miedo.
¿Quién tendría como pasión el mirarle a él?, ¿acaso era otro acosador?, ¿por qué siempre le pasaba esto a él?
Volvió a cubrir su brazo con una venda, deseaba tanto que aquello cambiará, no es que odiara ser mirado, en lo absoluto, eso le halagaba en sobremanera, pero de ahí a que está fuera la pasión de su alma gemela le daba un tinte tétrico y que un escalofrío recorriera su columna vertebral de sólo pensarlo.
Además… ¿qué clase de persona era su alma gemela cómo para no tener una pasión más allá de mirarlo?, a él le apasionaba tanto la lectura (aunque nadie lo creyera) le encantaba leer y leer libros que podría tragarse en cuestión de horas por mero gusto.
Sonrió de lado, desearía poder tener alguien con quién hablar sobre su pasión por la lectura pero, viendo a sus amigos, sabía que ninguno de ellos era fanático de la lectura más allá de él y…
— Jay, ¿quieres ir después a la librería?, hay un nuevo libro que quisiera comprar — Pidió al rubio una vez sonó la campana de salida, el contrario salto de su lugar como si le hubiera atrapado haciendo alguna travesura — ¿Ocurre algo?
— …
— Oh, perdón, no sabía que estabas durmiendo y te desperté — Se disculpó jugando con sus manos.
— …
— ¿Qué no me preocupe y que irás conmigo por el libro?, ¿enserio, Jay?
Este asintió tomando su maletín, sonrió de lado antes de tomarlo del brazo y jalarlo fuera del aula con rapidez (no quería ser nuevamente atacado por sus fanáticas o que le volvieran a robar un zapato).
— …
— Me gusta leer — Explicó una vez llegaron al estacionamiento donde se hallaba la motocicleta del rubio — Pero no le digas a nadie, ¿si?, Zack se burlaría de ello.
— …
— Gracias Jay, eres el mejor — Agradeció subiéndose a la motocicleta después del contrario, se abrazó a la cintura del rubio con fuerza antes de que este encendiera el motor emprendiendo marcha a la librería.
(...)
— ¡Mira, Jay!, tienen el segundo tomo de Reckless — Exclamó con alegría mostrándole el libro de fantasía con la imagen impresa de la zorra que acompañaba al protagonista como portada — No sabía que finalmente lo habían traducido al coreano.
— …
— El primero fue muy bueno, aunque mi presupuesto está algo limitado luego de gastarme mi dinero en el último libro de Cazadores de sombras, así que vendré por el más tarde — Musitó desanimado antes de dejarlo nuevamente en su sitio (mentira, lo escondió hasta el fondo de los libros de historia para que nadie se lo llevará) — Voy a buscar el libro del que te hablé, no quiero hacerte perder más el tiempo — Soltó con vergüenza, porque le gustaba la compañía del rubio pero sabía que el contrario estaba muy ocupado y aún así le dedicaba una parte de su tiempo cuando se lo pedía.
Sonrió de lado mientras buscaba el libro por el que había venido en primer lugar.
Jay le agradaba mucho, tal vez, sino estuviera tan entusiasmado con la idea de hallar a su alma gemela, le hubiera pedido tomar un café sin la culpa de estar engañando a su otra mitad.
Algo infantil, pero así era él.
(...)
Mientras que, a unos metros de ahí, el rubio tomó el libro que había encantado al azabache y lo pago, guardándolo en su mochila antes de que llegará este; se recargó en la pared viéndole fijamente, disfrutando las reacciones que mostraba al estar rodeado de tantos libros.
Su corazón palpitaba al verle sonreír abiertamente mientras abrazaba el libro que, debía suponer, era la razón por la que había venido a la librería.
— ¡Listo, Jay!, podemos irnos — Celebró Daniel mostrándole el libro de pasta azul con la imagen de un niño rubio vestido con un trajecito azul.
El principito.
— …
— ¿Quieres ir por un café?, ¿no interviene con tu trabajo?
— …
— ¡Entonces vamos!, yo invito — Afirmó el azabache antes de salir de la librería.
Sus dedos acariciaron su brazo izquierdo donde, con letra cursiva tenía la pasión de su alma gemela impresa y que sabía perfectamente a quién describía.
— Jay, vamos — Le llamó Daniel asomando su cabeza al interior de la biblioteca, asintió antes de seguirlo.
"Leer libros y proteguer a mis amigos".
