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¿QUÉ PASÓ?
Era 27 de diciembre, A-Yao se sentía nervioso. Su amado novio lo había estado evitando desde navidad: de repente no podía verlo o hablar mucho porque se encontraba ocupado. El trataba de no presionarlo, pero la ansiedad empezaba a aflorar; aunado a esto, sus amigos A-Cheng, A-Xian y Huaisang tampoco estaban disponibles, ya que fueron a la playa a recibir el año nuevo. Además, a causa de un trabajo final muy importante en la universidad, del cual dependía su promedio final, no había podido acompañarlos.
Cayó en cuenta de que había estado distraído y divagando, cuando la computadora otra vez activó la pantalla de suspensión, al percatarse que en 3 horas no avanzó ni media página la frustración ya latente, aumentó.
Cerró el archivo, aceptando que su concentración había llegado al límite ese día, se dirigió a la cocina a servirse un vaso de agua y revisar el refrigerador por si se le antojaba algo de comer, sin percatarse de las llamadas de Xichen. Después de calentar un poco de arroz y pollo, se sentó a comer. Revisó su celular, sorprendiéndose al ver las cuatro llamadas perdidas de su novio, y presa de la desesperación, empezó a marcar.
Una, dos, cuatro veces sonaba el tono, sin respuesta alguna de Xichen causándole más ansiedad, sobre todo después de la sexta u séptima llamada perdida. Entonces le mandó un mensaje, “¿Hola, todo bien, pasa algo?”. Nervioso, ya no pudo seguir comiendo y llevó su plato al fregadero. Estaba por terminar de lavar, cuando sonó su celular, se secó las manos y corrió a contestar, era su novio. “Hola”, casi grito, sin respuesta alguna, repitiendo por tercera vez, y ahora Xichen contestó.
- “Hola, ¿cómo estás? Oye, te habló para verte mañana, para comer, como a la 1, ¿está bien?”
“-Si, claro” Iba a seguir hablando y fue interrumpido
- “Entonces paso por ti. Adiós”
Y colgó. Casi se pone a llorar de la frustración.
Después de pasar una horrible noche, entre insomnio y pesadillas, se despertó cansado y al borde de un ataque de nervios. Vio el reloj, apenas eran las 6 de la mañana. Desayunó solo una manzana, su apetito se había esfumado. Se preparó para almorzar con Xichen, más sintiéndose desganado, se puso lo primero que encontró que lo hiciera sentirse cómodo: un pantalón de mezclilla, una camiseta y unos tenis, recogiendo su cabello en una sencilla media colita. Mirándose al espejo, suspiró. Se veía como si fuese a tirar la basura, pero su apatía era más grande que cualquier cosa en ese momento.
Cuando su novio llegó por él, ni siquiera quiso pasar un momento a su departamento, esperándolo en el auto. Al salir, notó que Xichen lo veía extrañado, pero este no hizo ningún comentario. Lo saludo, sin besarlo, abriéndole la puerta del auto. En el camino, el silencio era realmente incomodo, pesado, ninguno quería hablar mucho.
Al llegar al restaurant, A-Yao se dio cuenta que su indumentaria era por lo menos, inadecuada. Estaban en un lugar caro, y Xichen estaba vestido, no formal, pero si con esmero. Avergonzándose de si mismo, siguió caminando a la mesa.
Al sentarse, lo primero que comentó fue, “¿Por qué no me dijiste que me ibas a traer aquí?, parece que estas con un indigente”. Xichen se rio bajito, y le dijo que eso no importaba, que el era lindo y que ya estaban ahí.
Después de ordenar el almuerzo, y mientras esperaban, Xichen se empezó a poner incomodo, cada vez más, haciendo que A-Yao entrara en pánico.
- “¿Qué pasa?, has estado un poco raro, y se nota que estás incómodo”
Carraspeando y llevándose la mano al cabello, contesto
- “Es que tengo que decirte algo, sólo no sabía cómo…”
Pasaron varios minutos con los dos en blanco y mirándose, uno incomodo, el otro confundido.
- “Es que, ¿sabes?, creo que nuestra relación ya no está funcionando, asi…” dijo el más alto, de manera brusca, volteando la cara hacia un lado. A-Yao enmudeció: de repente, todo se le había borrado de la mente en ese momento.
- “Así, ¿así como?” fue lo único que pudo decir, y al no tener respuesta del otro, espetó
- “Entiendo. Quieres terminar conmigo, por eso estuviste tan raro estos días”. Sin esperar una respuesta, se levantó de golpe y salió corriendo del lugar, sin voltear atrás, a pesar de los gritos de Xichen.
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Sin saber cómo llegó, llorando a mares, golpeó la puerta del departamento de Xue Yang, violentamente.
- “Ya voy, ya voy, no hay necesidad de tirar la puerta” Bufó el moreno.
Al abrir, encontró a su amigo en pleno ataque de histeria, llorando, enmudecido, hipando y con los ojos y nariz completamente rojos e hinchados.
A-Yang condujo a su amigo al sillón y lo sentó, haciéndole señas a Xiao Xingchen para que trajera un vaso de agua y servilletas.
Se sentó junto a A-Yao, tomándole de las manos no dejaba de preguntarle qué había pasado, pero este lloraba e hipaba incontrolablemente, y lo único que pudo hacer fue abrazarlo. Cuando se calmó un poco, por fin pudo explicarle que su novio había terminado con él, y que no quería regresar a su departamento.
Con los otros dos viéndolo llorar, hipar y moquear desesperado, se acurrucó en el sillón y después de quebrarse por lo menos por media tarde, se quedó dormido. Mientras tanto, su celular vibraba recibiendo llamadas perdidas y mensajes.
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Cuando despertó con una sensación horrible en el pecho, totalmente confundido, sin reconocer en donde estaba, vio a su amigo y a su pareja observándolo con verdadera empatía. Entonces recordó todo, y antes de que se pusiera a llorar de nuevo, Xue Yang lo distrajo,
- “¿Quieres comer algo?, ¿darte un baño?” Al solo mover la cabeza sin decir palabra, su amigo se sentó junto a él, “¿quieres hablar?”.
“N-no, solo… yo solo quiero… no sé qué quiero, estoy muy confundido y no entiendo qué pasó”.
Al verlo en ese estado, solo le acercaron una taza de té, la cual aceptó. No oía ni contestaba nada de lo que su amigo y su pareja le preguntaban, así que estos lo dejaron calmarse y que regresara por sí mismo y a su tiempo. Cuando cayó la noche, sintió la urgencia de ir a su departamento, y le pidió a Xue Yang si le podía llamar un taxi, quien le contestó que no, que lo llevarían a su departamento.
Cuando llegaron y abrieron la puerta, vieron que todos sus amigos estaban ahí: los Nie, Jiang Cheng, Wei Wuxian con Lan Wangji, y por supuesto, Lan Xichen.
A-Yao se quedó perplejo, sin saber que decir, todos sus amigos los miraban en silencio, de manera curiosa, pero al ver a Xue Yang y Xiao Xingchen supieron donde había estado A-Yao.
De repente, Xichen se hincó enfrente de él, con los ojos hinchados como si hubiera estado llorando.
“Mi amor, lo de ayer era una broma por el día de los inocentes, pero te fuiste corriendo y no me dejaste terminar de hablar. No los viste, pero todos los demás estaban esperando a entrar, y celebrar con nosotros. Cuando dije que nuestra relación no podía seguir así, me refería a que ya no quiero que sigamos siendo novios”
En ese momento Mingjue le pasó una cajita y Huaisang un ramo de flores.
“Perdóname si te asuste… Jin GuangYao ¿quieres casarte conmigo?” le dijo, abriendo la cajita y poniendo frente a él un anillo de compromiso realmente hermoso.
A-Yao estaba en shock, ni siquiera se acordaba de respirar. Entonces miró al hombre que amaba con toda su alma y empezó a reaccionar.
- “¿No es otra broma?, porque si lo es, nunca te voy a volver a hablar”, y dirigiéndose a los demás, “y a ustedes, mucho menos”
Xichen se levantó y abrazó fuerte a su amado.
- “Perdóname, no fue mi intención. No es broma, te amo desde que nos conocimos, y lo que más anhelo es que seas mi esposo. Si estuve raro, es porque estábamos preparando la sorpresa”
Con lágrimas en los ojos, A-Yao abrazo de nuevo a su ahora prometido
- “¿Acepto?, ¡claro que acepto! Más, dirigiéndose a todos y a ninguno, espetó
- “Pero esto me la van a pagar”.
Todos se rieron, pero en el fondo, les dio un poco de miedo.
FIN
