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PRESENTACIÓN
De repente, las luces se apagaron y una voz masculina se dirigió a la audiencia
- ¡Hola, buenas noches! Gracias por venir a este espectáculo cómico, mágico, musical. Espero que todos los invitados hayan atendido este llamado y estén cómodamente sentados. Disfruten, esto es para todos ustedes-
En lo que iniciaba lo que iba a ser presentado ante sus expectantes ojos, Lan Xichen rememoró como había empezado todo hace tiempo.
Hace 1 año
En la ciudad del pecado casi todo estaba permitido: drogas, alcohol, prostitución, comercio ilegal de todo aquello inimaginable, bastaba con que alguien pusiera un precio y empezara una búsqueda para sumergirse en el bajo mundo.
Todo enmascarado con el glamour de los grandes casinos sobre los cuales se sustentaba toda la decadencia, cinco grandes casinos manejados por sus respectivas y poderosas familias.
Claro que no todos tenían la misma ética personal ni laboral, porque, pensó el Lan, hasta en los perros hay razas.
Estaban los Lan y los Nie, con sus estrictas políticas de solo juego y espectáculos. Estos eran de primer nivel, así como sus hoteles eran de los mejores. No permitían cosas demasiado ilegales y trataban de mantener una política de ocio dorado.
Los Jiang eran un poco más permisibles con sus espectáculos y sus hoteles. Se sabía que manejaban casas de citas exclusivas y muy cuidadas, aunque lo más sobresaliente de sus negocios eran los restaurantes con todo tipo de comida: desde un gran restaurante gourmet con 4 estrellas Michelin, hasta pequeños locales con comida callejera de todo el mundo, los olores de esos lugares realmente abrían el apetito.
Los Wen se dedicaban abiertamente a apuestas clandestinas, a mantener casas de prostitución y venta de armas y sustancias ilegales, cualesquiera que fuesen. Sus hoteles no eran de lujo, pero si enormes, por lo que se podía encontrar cosas realmente baratas.
Los Jin eran la típica familia que vivía de los tiempos pasados: su casino y hotel habían visto mejores tiempos, pero por la costumbre y el prestigio, su líder era un poco respetado todavía. Claro que todos sabían que tenía mucho dinero, pero era lo único que se respetaba. El chisme era que, así como este tenía grandes entradas, también varias deudas millonarias y gastaba mucho en las casas de prostitución de los Wen.
Esa noche todo empezó como cualquier otro día, con personas buscando entretenimiento, unas en plan turístico otras buscando experiencias más fuertes y emocionantes, para todos había algo.
De repente, por la calle resonaron las alarmas de los carros de bomberos, patrullas y ambulancias, las que se dirigían raudas a la zona de Qishan, territorio Wen. Se oyeron a lo lejos varias explosiones y el humo era evidente aun en la oscuridad reinante. Un apagón dejó a todos en la penumbra, lo único que se oían eran gritos y las sirenas.
Lan Xichen, su hermano Wangji y su tío Qiren se dirigieron a la zona en donde al parecer se concentraba el siniestro.
Cuando llegaron, se percataron que ardía en llamas Nigtless city, una de las mayores atracciones de los Wen, un centro de espectáculos, en donde se presentaba de todo, dependiendo de la fecha, el día y la hora. Lo más popular eran los espectáculos de baile con chicas y chicos semidesnudos. Muchos, incluidos los Lan, sabían que muchas de estas personas también se dedicaban al negocio del sexo, y que el espectáculo era un escaparate para mostrar a los nuevos anfitriones.
En medio del caos de gritos, ordenes de los bomberos y los policías, y los esfuerzos por rescatar a la mayor parte de las personas que se encontraban en el local de shows, se dio una escena espeluznante, una señora de unos 45 años, gritaba desesperada porque su hijo y su hija estaban atrapados en ese infierno.
Los servicios de rescate estaban trabajando, más era imposible entrar al edificio en llamas, cuya fachada ya estaba colapsada.
Los Lan intentaron ayudar, pero no podían hacer nada más que observar.
Cuando era ya la media noche, y después de un par de horas de empezada el siniestro el edificio terminó por colapsar.
Cuando los bomberos al fin tomaron control de la situación, la zona estaba devastada, parecía un frente de guerra, con los gritos desesperados de gente buscando a sus familiares y otros de dolor de los heridos.
Los Lan se retiraron, no sin antes indicar al jefe de bomberos y de policía que ellos estaban dispuestos a ayudar a los heridos y sobrevivientes con las hospitalizaciones.
Esa noche fue horrenda para la ciudad del pecado, sin luz, con el olor agrio de la carne y plástico quemados y los visitantes huyendo terriblemente asustados.
Los espectáculos y los casinos suspendieron sus actividades, tanto por el duelo como por respeto, por 3 días.
Los periódicos de la mañana siguiente referían que al parecer fue un accidente y que habían más de 100 muertos, más de 2000 heridos y que el hermano del alcalde estaba desaparecido.
Gracias a sus contactos e informantes, Lan Xichen y su amigo Nie Mingjue, supieron que realmente los muertos alcanzaban la cifra de 250, los heridos alrededor de 3000, y que el hermano del alcalde ya estaba muerto cuando todo inicio. Así también supieron que no fue un accidente, fue provocado para encubrir algo.
Cuando la ciudad regresó a la normalidad, se convocó una reunión entre las 5 grandes familias, para discutir sobre lo sucedido y las acciones a tomar. Los representantes de las 5 familias estaban alrededor de esa mesa redonda.
El primero en tomar la palabra fue Wen Rouhan, el más afectado.
