Chapter Text
–“No miro atrás, porque hemos encontrado nuestro destino”–. La profunda y hermosa voz de Taehyung resuena en todo el predio. El joven luego da un paso a la derecha y se acuclilla, dejando libre el centro del escenario.
–“No me arrepiento, bebé”–. Ahora es Seokjin quien endulza los oídos de todos los presentes con su preciosa voz. –“Por siempre”.
–“Por siempre”–, repite Tae, poniéndose de pie y ubicándose justo delante de Jin, mirando al frente.
Los demás miembros siguen interpretando DNA como siempre, pero Taehyung tiene otra cosa en mente. Sin previo aviso se voltea, su rostro a pocos centímetros del de su hyong. Ante esta inesperada acción, Jin abre muy grande sus ojos y se queda petrificado, aunque intenta mostrarse normal.
Sin dejar de mirarlo, Tae avanza rápido los centímetros que los separan, y presiona inocentemente su nariz con la del mayor, desplegando luego una sonrisa. Ante los ojos del público que observa en vivo y a través de las cámaras, esto fue una acción pícara y adorable.
Pero para el staff y para el resto de los miembros, eso fue una completa osadía.
Una relación secreta de unos cuatro años de duración está todo el tiempo al borde de ser descubierta, por causa de ese atrevido y temerario hombre. Sí, Kim Taehyung ama el peligro, ama jugar con las reglas, ama la adrenalina que corre por su cuerpo con estos actos. Una de sus cosas favoritas es coquetearle a su hyong frente a miles de personas, y hacerlo pasar por simple fanservice.
Pero en el fondo también tiene algo de temor, de que un día sus rebeldes acciones tendrán consecuencias irremediables. Sin embargo, ni siquiera su propia mente logra detenerlo. El hombre sigue aprovechando toda oportunidad para flirtear con su Jinnie en el escenario.
Luego del show, todos deciden que lo mejor es separarse e ir a cenar en la tranquilidad de sus habitaciones, para reponer energías. Tae y Jin, por supuesto, están en la misma habitación.
–Hyong tienes que probar esta ensalada. No pensé que tendría tan buen sabor–, expresa Taehyung, con la boca aún cargada de sabrosas verduras.
–No, gracias. Ya no me cabe un bocado más–, resopla Jin, recostandose en el respaldo de su silla. La ensalada es sólo uno de los cinco platillos que ordenaron.
Taehyung no quiere seguir comiendo solo, asique en cuanto su hyong dice eso, él también deja de comer. Bebe un trago de agua, toma una servilleta y limpia los restos de comida que tiene en las comisuras.
–Ohhh, cierto. Yo tengo que hablar seriamente contigo, niño travieso–, dice el mayor, girándose hacia Tae. Su tono pretende sonar enojado, pero dista mucho de eso.
–Ya sé de qué quieres hablarme–, sonríe el otro con picardía, dejando la servilleta en la mesa. –Oh, hyong, ¡Te veías tan hermoso hoy! Con esa ropa, y tu frente descubierta. No pude resistirme.
–¡No me vengas con eso, Kim Taehyung! Te conozco, lo hiciste a propósito–. Jin se esfuerza en vano por sonar enojado.
El hombre no está ni remotamente enojado, la verdad adora recibir muestras de afecto de su bebé. Pero por conservar su orgullo, debe pretender estar molesto.
–Bueno... No puedo mentir, llevaba un rato planeándolo. Aunque no pude hacer todo lo que había pensado–. De repente, Taehyung se pone pensativo y serio, tocando su barbilla con su dedo índice.
–Ah, ¿No?– pregunta Jin con curiosidad.
–No. Yo quería besarte–, lanza descaradamente el menor, volviendo a sonreír con picardía.
Jin niega con la cabeza, y se inclina hacia ese rebelde muchacho, entrecerrando sus ojos.
–Eres imposible, debería odiarte por esto. ¿Por qué no te odio?
Taehyung suelta una risita. También se inclina, al punto que ambos pueden sentir la tibia respiración del otro.
–Tú me amas–, susurra, disfrutando esa deliciosa cercanía con su hyong favorito. –Por eso siempre me salgo con la mía.
–Taehyunggie pabo–, susurra también Jin, cerrando sus ojos lento.
Lo siguiente que ocurre son sus labios cediendo a la incontenible atracción entre ellos. El beso es lento, dulce, no tienen ni la menor prisa por profundizarlo o hacerlo más intenso. La mayoría de las veces, su agenda está tan cargada que sólo hay tiempo para un beso rápido detrás de una puerta, o un abrazo fugaz en la sala de ensayos. Cuando tienen una noche como esta, en que no deben correr contra las implicaciones del tiempo, les gusta disfrutar bien cada segundo juntos.
Ellos están tan a gusto saboreando cada milímetro de los labios del otro, que cuando el celular de Jin suena anunciando una llamada, les parece la cosa más molesta del mundo. Tae refunfuña, apoyando su frente con la de Jin por un segundo.
–Creí que ponías tu teléfono en modo silencioso al final del día–, prácticamente, Tae está reclamándole que esa interrupción fue su culpa.
Jin baja la cabeza, suelta aire, y se pone de pie para buscar el aparato, que continúa sonando dentro del bolsillo de su chaqueta.
–Lo tengo en silencio para casi todo. Sólo suena si me llama mi mamá o alguien del staff–, explica Seokjin mientras toma el celular y contesta la llamada (que efectivamente, es de Bang-PD).
–Habla Kim SeokJin–, responde, volviendo a sentarse frente a Tae. Luego de eso guarda silencio, mientras escucha la voz del otro lado de la línea. –En mi habitación–, otro pequeño silencio sobreviene. Jin alza la vista al rostro de Tae, le sonríe, y acaricia su mejilla con el dorso de sus dedos. –Sí, él esta aquí conmigo.
Taehyung no puede escuchar la conversación telefónica, asique cierra sus ojos y se dedica a disfrutar esos lindos cariños en su mejilla. Hasta que estos se detienen de repente. Tae abre sus ojos de nuevo, y ve el rostro completamente serio de Seokjin, sus ojos café paseándose por el alfombrado suelo. Aleja la mano del rostro de Tae, y se aprieta la rodilla, nervioso.
–Sí, hyong. Aquí te esperamos–. El tono de voz de Jin es gris y apagado. Aleja el teléfono de su oreja y corta la llamada, para luego mirar a un expectante Tae frente a él. –Ammm... Bang-PD hyong viene para acá. Dice que tiene que hablarnos a los dos de algo muy importante. Su tono era muy serio, asique me preocupa.
–Segurito que va a regañarme por lo mismo que recién me regañaste tú–, suspira Tae, poniéndose de pie.
En unos cinco minutos se oyen golpes en la puerta del cuarto. Jin va a abrir, mientras Tae acomoda una de las dos sillas para que el hombre se siente.
–Seokjin-ah, Taehyung-ah, por favor siéntense también–, pide el hombre. Mientras los muchachos se sientan juntos en la orilla de la gran cama, el productor se acomoda en la silla, para quedar justo frente a ellos.
Los mira a ambos, y desea con todo su corazón no tener que dar la noticia que va a darles.
–Creo que ya sabes qué voy a decir, Tae... Lo volviste a hacer, durante el puente de DNA. Todo mundo lo vio.
–¿Ves? Te lo dije–, resopla Tae.
–Shhh, no lo interrumpas–, indica Jin. Luego hace una pequeña reverencia a modo de disculpas. –Hyong, continúa por favor.
–Bien. Venimos hablando de esto hace mucho tiempo, y lo de hoy les sacó de las casillas. La verdad es que no fue tan grave, pero todo estaba al borde. El más pequeño desliz iba a hacerlos explotar a estas alturas. El público debe estar sospechando, y sacando conclusiones muy sólidas ahora mismo.
–Pues... Ellos tienen sospechas hacia todos nosotros. Cada ARMY tiene su ship favorito–, comenta Tae mirando a Jin por un segundo. –Taejin es sólo uno más del montón.
–No será “uno más del montón” si sigues teniendo roces como el de hoy con tu hyong–, explica el hombre. El tono hace que Tae trague pesadamente.
–Yo...– el menor vuelve a mirar a Jin un momento. Está comenzando a ponerse nervioso. –Prometo que voy a comportarme.
–No, Taehyung, ya nos prometiste eso decenas de veces, pero sigues sin poder controlar tus impulsos. Cualquiera de estos días vas a besar a Jin en el escenario y ni tú te vas a dar cuenta–. El tono del productor casi es de reproche.
El hombre suelta aire, apoya los codos en sus rodillas y baja la cabeza. Tiene que decírselos ya.
–Nosotros llegamos a una decisión. Ustedes dos...– suspira, alza la vista y los mira. –Van a tener que romper.
Jin y Tae se quedan quietos como estatuas por varios segundos completos, sin dejar de mirar atónitos a su hyong. Inconscientemente se toman de la mano. Luego, Tae pone su mirada en el piso, con sus labios apretados. Por su parte, Jin mantiene la vista fija en el rostro del productor, esperando verlo sonreír de un momento a otro. Pero ni siquiera la sombra de una sonrisa está en sus labios.
–Tiene q-que ser una broma–, balbucea Jin, negando con la cabeza.
–Me encantaría que fuera sólo una broma, Seokjin–, dice el hombre haciendo una mueca.
Por instinto, los chicos se toman aún más fuerte de la mano, y contienen el nudo en sus gargantas, mientras el productor se pone de pie.
–No pueden... ¡No pueden separarnos!– exclama Taehyung con su voz temblorosa, elevando la vista al hombre en un respingo.
El hombre lo mira fijamente. Le acongoja la expresión destruida en el rostro de su dongsaeng.
–Podemos, y ustedes lo saben muy bien.
Porque esto ya había pasado una vez. Separaron a Tae y Jin hace unos años, luego de aquella performance de Blanket Kick donde el “beso fingido” de la coreografía se convirtió en beso real. Básicamente hicieron todo lo posible por cortar la comunicación entre ellos, los ponían en autos diferentes, y organizaron sus agendas para que no se crucen en el estudio ni en el departamento. Como es de imaginar, nunca lograron separarlos realmente. Ellos se mensajeaban, se veían a escondidas en la madrugada, o salían temprano de sus obligaciones para coincidir con el horario del otro. Al darse cuenta, el staff y la producción decidieron dejar de esforzarse, y rogar por que no vuelva a pasar una cosa así.
–Pueden dormir juntos esta noche y despedirse. A partir de mañana, cada uno va a tener una persona de compañía las 24 hs, que se asegure de que haya cero contacto entre ustedes– el hombre camina lentamente hasta la entrada del cuarto, mientras que Tae y Jin siguen sentados en la orilla de la cama, dando la espalda a la puerta.
Antes de salir el hombre suelta un pesado suspiro, maldiciendo mentalmente las obligaciones en el contrato de los chicos.
–Lo siento mucho, de verdad.
