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Kenma estaba junto Hinata y Kageyama aunque esos dos estaban peleando.
-Lánzate a por él. Confía en mí, él te ama.- le decía su mente, pero el peliteñido no hacía nada, no quería arriesgarse a que ese fuera el primer error de su subconsciente, no quería perder a la persona que amaba por encima de los vídeojuegos.
En cuando el pelinegro se fue enojado por las cosas que le dijo el enano, este último, un poco molesto se acerco para ver a qué jugaba su amigo colocándose muy cerca de este y descansando su cabeza en el hombro del mayor a quien el corazón le iba a mil y tenía un intenso sonrojo en el rostro por el atrevido acercamiento.
Hinata al ver que Kenma no decía nada y tampoco se movía, sin mirarle a la cara se acercó un poco más, estaba vez poniendo su pecho en la espalda del peliteñido para poder ver mejor lo que hacía pero no se esperaba que este último se levantara de un salto dejando caer su móvil y se fuera corriendo hacia el bosque que estaba cerca. Hay que remarcar que era de noche por lo que temía que se perdiera así que cogió el celular activando la linterna después de comprobar que tuviera mínimo 30% de batería para poder encenderla y se fue corriendo hacia el bosque.
Mientras, con
Kenma
Kenma estaba bastante dentro del bosque pero por suerte le habían obligado a aprenderse el camino de vuelta de memoria por un evento que se hizo en este mismo bosque pero el problema es que no tenía luz para volver así que simplemente se sentó apoyando su espalda en un árbol hasta que...
-¡Kenma! - Al oír esa voz se levantó de inmediato. Jodidos reflejos pensó, si no se haya puesto de pie ahora no le estaría abrazando, ahora no lo tendría chocando su pecho con el suyo.
-Maldito maníaco del contacto físico, ¿que no ves lo que me provoca?- Pensaba, no le gustaba que nadie lo tocara a menos de que fuera esa mandarina y eso lo asustaba. Sabía que amaba a Hinata pero que este nunca lo amaría a él porque no era suficiente, ¿y qué más da? No se le puede hacer nada.
-Hinata boke, sabes que a Kenma no le gusta que lo toquen pero igualmente lo hiciste y no solo eso, te acercaste a más no poder y disfrutaste estar así con Kenma. ¿Y si se sintió incómodo? ¿Y si le dio asco? O peor aún, ¿y si se dio cuenta que lo amo y ahora me odia?-Eran algunos de los pensamientos de la mandarina en medio de toda la tormenta de sentimientos pero al darse cuenta de lo cerca que estaba, por fin, se separó murmurando un pequeño lo siento.
-Shōyo... Per...Perdón, es que mi mente no paraba de decirme cosas y..., necesitaba pensar.
-Oh, ¿y qué es lo que dice? Bueno... Si no me lo quieres decir no hace fal...-No pudo terminar porque su amigo lo interrumpió.
-Que me lance a por todas pero me da miedo-Tenía un tono triste mientras miraba el suelo como si un grapado de tierra fuera lo más interesante en ese contexto.
-Pero si lo dice tu subconsciente es por algo, ¿no? Deberías hacerle caso.- En lo único que podía pensar era que quizás Kenma se iba a declarar a Kuroo.
Acto seguido, el peliteñido se acercó al menor poniéndole una mano en la mejilla y la otra en el cuello acercándose hasta que sus narices se tocaran y las respiraciones se chocaran -¿Seguro?- Fue lo único antes de juntar sus labios con los del peli-naranja.
Kenma lo iba besando suavemente mientras que su amigo estaba en shock. Amigo, qué palabra más dolorosa, ¿no crees?
El peliteñido cada vez se desesperaba más hasta llegar a morder el labio del menor que, en un gemido ahogado, abrió la boca dándole vía libre a una inexperta lengua explorando los rincones más escondidos de su boca.
Mientras disfrutaba eso, la mano que tenía en el cuello bajó pasando por el pecho y después la barriga para volver a hacer el mismo recorrido pero de vuelta y esta vez su mano estaba por abajo de la camisa del menor hasta que tuvieron que separarse por falta de aire. Hinata al ver vía libre le dio el celular y se fue corriendo. Estaba nervioso y asustado, ¿qué significa eso? ¿Le gusto a Kenma? Eran unas de las miles de preguntad que tenía ya que ese enano se pensaba que al peliteñido le gustaba Kuroo, su amigo de la infancia y por eso no entendía lo que acababa de pasar.
Entre tantos pensamientos no se dio cuenta de que una luz venía por atrás hasta que dijo algo.
-Shōyo... P..perdón, n...no volveré a hacerlo... Perdón.
-¿Por qué? A mi... me gustó-Eso último lo dijo en susurro haciendo que Kenma no lo oyera.
El peliteñido se iba a ir ya que se sentía incómodo y estúpido por haberlo besado a sabiendas que Hinata no lo amaba pero este último lo agarró de la muñeca atrayéndolo hacia él y cuando sus respiraciones chocaban y los labios se rozaban le dijo en susurro un te amo.
Kenma sorprendido puso sus manos en las mejillas del contrario y el peli-naranja lo besó. Fue un beso suave, delicado y lento como si tuvieran miedo de romper al otro mientras deseaban que ese momento durada para siempre hasta que tuvieron que separarse por falta de aire.
Se separaron de lo que, sin darse cuenta, se había hecho un abrazo al oír un ¡Hey, hey hey! viniendo hacia ellos.
Kuroo, Akaashi y Bokuto vinieron desde una esquina.
-¿Qué hacéis aquí vosotros dos solos?- Decía un Kuroo con falsa molestia.- ¡Sabéis que el entrenador os castigara si lo hacéis aquí!
Hinata no entendía lo que quería decir y no era porque no lo entendiera sino, ¿se pensaba que era tan estúpido cómo hacerlo allí? -Tranquilo, la primera vez será en un mejor sitio, te lo aseguro.- Al decir eso pudo observar cómo su, quizá novio, se sonrojaba aún más mientras que Akaashi hacía cara de ¿Qué demonios hago aquí?, Kuro se desangraba la nariz y Bokuto no entendía no que pasaba.
