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Juntos (Beefleaf week 2022)

Summary:

—Oye, He Xuan ¿quieres ser mi amigo?

Esa pregunta le tomó por sorpresa.

—La amistad siempre acaba en algún momento.

—Todo termina en algún momento, incluso aunque no tengas una fecha de desaparición, en algún momento desaparecerás. Nada es eterno. ¿No es esa la gracia de arriesgarse?

Chapter 1: Día 1: Ambos calamidades

Chapter Text

Era realmente difícil el convertirse en una calamidad. No solo por el hecho de la competición contra otros fantasmas que también quieren ser una calamidad y harán lo que sea para acabar contigo; no, eso era lo de menos.

Cuando la montaña te absorve, ahí es cuando viene el verdadero problema.

Le causaba dolor de cabeza solo el recordarlo, todo el lío que tuvo que pasar solo por su venganza.

Pero no se arrepentía, ya estaba un paso más cerca de lograrla.

Las noticias corren rápido en la ciudad fantasma, ese día se le había ocurrido visitarla para degustar algunos platillos con el dinero que le había pedido prestado a Hua Cheng.

No era tanto, después de todo. Luego se lo pagaría.

—¿Escuchaste la noticia? Dicen que un Dios desapareció.

—No, no desapareció, dicen que se convirtió en una calamidad.

—¿Cómo? Un Dios no puede ser una calamidad.

—Dicen que su destino siempre fue ser una, sino que lo había cambiado, pero eso no duró mucho.

Era curioso, lo admitía, por eso no tuvo reparos en escuchar la conversación de la mesa de al lado, aunque casi se atraganta cuando escuchó lo de cambiar destinos.

Eso le traía malos recuerdos.

¿Un Dios convertido en calamidad? Esa historia ya la conocía. Hua Cheng fue quien renunció a ser un Dios para convertirse en una calamidad.

¿Pero alguien que al parecer se convirtió en una en contra de su voluntad? ¿Solo porque estaba destinado? Eso no lo creía.

Es verdad que había nacido una nueva calamidad, pero ya habían pasado meses de ello, ¿por qué la gente venía a especular ahora?

¿Acaso finalmente dio la cara?

—¿Y sabes lo peor? Dicen que está en la ciudad fantasma.

Ahí está.

—Dicen que vino con la pareja de Lluvia Carmesí.

—¿Será que son amantes?

—¡No digas esas estupideces! ¿No ves cuánto se aman? De seguro le está mostrando el lugar. Ya sabes lo bueno que es el príncipe heredero, digno de Lluvia Carmesí.

Ya habían comenzado a hablar de otros asuntos y sacar teorías absurdas, además su comida ya se había terminado. Era momento de irse.

—No alcanzó a caminar dos pasos cuando se encontró cara a cara con un chico extraño. Junto a él estaba Xie Lian y Hua Cheng —este último malhumorado—.

Todos quienes llenaban el local los estaban mirando, inclusive parecía que había gente que los había estado siguiendo, pues se quedaron presenciando desde la entrada.

—Oh, hola He Xuan. ¿Ya conoces a Shi QingXuan? —preguntó Xie Lian, siendo tomado por los hombros.

—Xie, ¿esta es la otra calamidad?

No se fijaba en el chico, sino en las reacciones que Lluvia Carmesí intentaba ocultar debido a la cercanía que mostraba este con su novio.

—Sí —Le sonrió—, Agua negra, aunque su nombre es He Xuan —esto último se lo susurró.

—Ya veo.

—Gege, quiero mostrarte algo. Agua Negra se encargará de mostrarle lo que resta de ciudad fantasma. ¿Cierto?

No era una pregunta.

Suspiró, ya no podría volver a comer.

—A Lluvia carmesí le gusta mucho Xie Lian y al parecer es mútuo.

—Supongo que son muy obvios. Aunque no oficializan su relación.

—Lo sé. Xie me habló de que Lluvia carmesí tenía una "persona especial". No se da cuenta que es él —jugueteó con su abanico.

—Siempre son así, complicados.

—El amor es complicado.

—Supongo.

—He Xuan, compartimos nombres, ¿abremos estado destinados a encontrarnos? —bromeó— Mi nombre es Shi QingXuan.

Ah, el destino vuelve a ser tema de conversación. Pero sí, compartían el mismo nombre.

Eso le dio un leve escalofrío.

La persona que le robó su destino también tenía su nombre.

—El destino es una mierda.

—Lo es.

Le miró, esta vez no estaba sonriendo. Cuando notó que le miraban intentó cubrirse con su abanico, pero era inútil, He Xuan ya había podido capturar esa mirada entristecida.

Caminaron un rato en un silencio incómodo. Le abrumaba estar entre tanta gente, por lo que terminó dirigiendose a un lugar más apartado, evitando a la gente que les miraba.

—Oye, He Xuan ¿quieres ser mi amigo?

Esa pregunta le tomó por sorpresa.

—La amistad siempre acaba en algún momento.

—Todo termina en algún momento, incluso aunque no tengas una fecha de desaparición, en algún momento desaparecerás. Nada es eterno. ¿No es esa la gracia de arriesgarse?

—Ya no quiero tener amigos.

—¡No seas así! Seamos amigos. Hasta donde dure, ¿te parece? Prometo hacer de ese tiempo los mejores momentos de tu no vida.

QingXuan tenía la mano extendida, esperando su respuesta.

—¿Por qué yo?

—Porque compartimos el mismo nombre, ¿no es esa una razón suficiente? —Le miró molesto, dándose vuelta para irse— ¡Bromeo! —Le agarró de los hombros, tirándole levemente para atrás, pues era unos centímetros más pequeño— Solo... Veo que te sientes solo. Y no lo sé, simplemente hay algo que me dice que nos llevaremos más que bien.

—Ya veo —Siguió caminando.

—Lo tomaré como un sí.

Dos calamidades que comparten el mismo nombre, ¿no era esa razón suficiente para ser amigos? No. QingXuan recordaba lo que pasó en su tiempo siendo un Dios. Él mismo se obligó a ser una calamidad luego de enterarse que su hermano había cambiado su destino con otra persona.

Y a esa persona... Ya la había encontrado.