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Dentro de la habitación solo se encontraban ellos dos, Alberu Crossman el príncipe heredero, pronto sería coronado como rey, que estaba recostado en la cama cubierto de vendas alrededor del cuerpo exceptuando su rostro y Cale Henituse sentado en una silla cómoda a lado del principe heredero.
"Imagino que estás enojado".– hablo Alberu después de despertar y ver a Cale con su misma cara apática que lo caracteriza, realmente el pelirrojo no solía poner ninguna emoción en esa cara suya, pero está vez Alberu había hecho algo que no solo lastimo a su reino si no también a Cale.
"Si lo estuviera ¿Estarías triste?"– respondió Cale con voz mecánica, había pasado un tiempo desde que vio a su hyung-nim, no planeaba volver a verlo durante otra década, tampoco imagino que sería atraído de regreso a Alberu por la fuerza.
"Tienes derecho a enojarte conmigo"
Alberu se sentía culpable, su plan de traer a Cale de regreso había funcionado, tantas vidas fueron perdidas solo por tener a su dongsae a su lado, solo por volver a ver su piel pálida y cabello rojo, ahora que lo tenía a lado suyo se pregunto a si mismo ¿Había valido la pena todos los sacrificios de la gente de su reino?
Si.
Él mismo se dió la respuesta, por supuesto que valió la pena, poco le importaba la vida de su reino, él solo quería volver a tener a Cale a su lado.
"Eso no responde mi pregunta"–sostuvo el pelirrojo que ahora se había levantado para acercarse a la ventana y observar a través de ella .
"Si, estaría triste"–finalmente asintió Alberu a la pregunta de su pequeño dongsae.
"Ya veo..."
Un silencio algo pesado quedó en la habitación, por un momento se sintió tan abrumador que Alberu pensó que el pelirrojo explotaría de irá en algún momento.
"..."
"No estoy enojado contigo"–continuo Cale sin mirar a su hyung-nim.
"¿Qué?"
Por otro lado Alberu abrió los ojos con sorpresa ante la respuesta de Cale, no podía creer que no estuviera enojado.
Para Alberu, Cale era una alguien muy compasivo, tan amable con todas las personas a su alrededor, después de todo el pelirrojo era un ángel que por error cayó en manos de Alberu, así que en su mente no cabía la posibilidad de que ese amable ángel no estuviera enojado por los sacrificios humanos que había causado, sus pensamientos no pudieron hacer más que ponerse caóticos y esperar que Cale hablara.
Pero no esperaba una respuesta tan dolorosa.
"Hyung-nim, fui creado para traer felicidad a quienes me rodean, si el propósito por el que fui creado no es cumplido entonces¿Que valor tendría mi existencia?, ¿No sería lo mismo que no existir?"–al responder, está vez Cale volteo para mirar fijamente los ojos de Alberu.
En esos ojos Alberu pudo ver toda la tristeza e ira que se mezclaban, esos ojos eran más caóticos que sus propios pensamientos, lo peor de todo era la tristeza lo que predominaba ahí.
"¡Cale! Tú-tú ¡tienes derecho a hacer lo que quieras!, ¡No hagas de menos a lo que sientes!"–Grito parándose precipitadamente de la cama, se acercó a Cale y su mano quiso limpiar las lágrimas que amenazaban con caer de su dongsae, pero se detuvo antes de intentarlo ¿Que derecho tenía Alberu de tocar siquiera a Cale, cuando fue el mismo quien provocó toda esta situación en primer lugar?
Exacto, no tenía ningún derecho, un hombre no debería desear más de lo que puede tener, Alberu si que era un bastardo codicioso y egoísta.
"Es fácil para ti decirlo, dime hyung-nim, ¿Qué diferencia crees que hay entre tú y yo?"–cuestiono está vez Cale, sus ojos caóticos jamás formaron lágrimas, si hubo un destello de ellos, pero ni una gota se presentó ni se derramó.
"¡No hay ninguna¡, ¡Somos iguales!"–respondió Alberu, para él que era un principe heredero todas las personas debajo suyo serían meros pedazos de basura, inclusive sus propios hermanos y familiares, pero Cale no lo era, Asi que no había diferencia entre ellos, si la diferencia existiera sería que Cale fuera incluso más valioso que cualquier tesoro.
"Tienes razón y a la vez no".
"¿Que quieres decir?"–dudo el príncipe heredero, no podía hacer más que buscar respuestas, ya que con ellas podría hallar soluciones.
"Tú y yo nos vemos iguales, tenemos manos, pies, ojos, lo que caracteriza a un humano, sin embargo, la diferencia es que tú puedes sentir y expresar tus emociones, nadie va a castigarte por ello, tus acciones tendrán consecuencias, pero no serán tan severas, yo puedo sentir más no expresar, si lo hiciera sería castigado, mis acciones tendrán consecuencias, pero derivarán a la negación de mi vida".
Era verdad ¿Quién se atrevería a tocar un pelo del principe heredero?, peor aún si era bendecido y amado por la diosa del sol, cualquiera que lo tocará seguramente quedaría reducido a cenizas, además era humano, los humanos podían equivocarse y solo tendrían que aprender de sus errores.
Fue una verdadera lastima que para los angeles no sea así, un error y ahí acababa la historia.
Alberu se cubrió el rostro con las palmas de sus manos y sollozo mientras seguía cuestionando, pero no a Cale sino a si mismo.
"¿Por qué tiene que ser así?"
Cale viendo el sufrimiento del niño amado por el dios sol, tuvo compasión y continuo respondiendo como si no fuera de vital importancia para si mismo.
"Es porque tú eres humano y yo no lo soy, me veo como tú, pero no soy igual a tí".
Alberu ya no quería seguir escuchando a Cale, cada cosa que decía era como un golpe a su propia conciencia, ¡Oh! Pobre de su dongsae que ahora estaba condenado al sufrimiento por su culpa, ¡Oh! Pobre de su dongsae que no podría llorar si se sentía triste.
"Cale no tiene que ser así".
Intento Alberu hacer entrar en razón a Cale, poco pudo hacer.
"No tiene, pero lo es...así que hyung-nim no me preguntes si estoy enojado, pues si eso te lastima mi respuesta será no, es más seria mejor que evites preguntar sobre mis emociones".
El príncipe heredero ya no podía seguir tratando de convencer a Cale de que podía demostrar sus emociones.
"Estás yendo muy lejos, ¿No te duele?"
"Veo que no entiendes, realmente no importa si me duele o no, estoy aquí, ¿No debería ser eso suficiente para ti?"
¿Ser eso suficiente para él?
¿Lo era? Cale ahora estaba a su lado, ¿Que más querría aparte de eso?, En el reino no había nadie que fuera en su contra y el cielo ya no le quitaría a Cale, pues cumplió con los sacrificios humanos requeridos, entonces¿por qué no se sentía feliz de esto?
Alberu solo ignoro el sentimiento de culpa y con sus manos manchadas de pecados e impurezas atrajo a Cale a un fuerte abrazo.
"Si, es suficiente ".–termino por responder a Cale.
