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Dancing with the Stars.

Summary:

No es un sueño, es una pesadilla.
Su hermano asegura que los sueños no deben de doler.
Y como todas las otras noches, Regulus corre a su lugar seguro.

Notes:

Historia participante en la Family Moments Week2022 del Club de Lectura de Fanfiction.
Día 3 Canción de Cuna #familymomentsweek2022

Work Text:

Regulus se despierta con la respiración acelerada.

Hace frío.

Tiene frío, y sabe que no debería tenerlo. No cuando Kreacher ha puesto los amuletos de calentamiento, aún así, siente todo su cuerpo frío. Helado. Aprieta las sabanas entre sus manos.

Se estaba ahogando de nuevo.

No le gusta ese sueño.

Niega con la cabeza.

No es un sueño.

Es una pesadilla, Reggie, ningún buen sueño tiene que doler.

O al menos eso es lo que su hermano mayor asegura.

Eres un buen chico, Reggie.

Regulus traga, mientras siente su pequeño cuerpo temblar, aparta las sabanas y sale de la cama. Sostiene entre sus manos el peluche de Sirius y aprieta una de sus patas. Snuffles es el único perro que soporta y solo porque Siri se lo dio.

Sirius lo mira tan serio como un niño de cuatro años puede hacerlo. Antes de tenderle su peluche, el mismo que Regulus sabe es el compañero nocturno de su hermano, no puede evitar parpadear sorprendido.

Pero, es tuyo. Su hermano niega con la cabeza.

Snuffles te protegerá de los malos sueños Reggie.

Él quiere decir que es tonto, pero no puede evitar el calor que siente en su pecho.

Abre lentamente la puerta, esperando no hacer ruido. Sus padres duermen dos pisos abajo, pero aun así no quiere arriesgarse, incluso si solo son él y Sirius quienes tienen habitaciones en el pasillo.

Corre hacia la otra puerta, y se detiene un segundo para ver el nombre grabado en la placa.

Sirius.

El hermano de Regulus era todo lo que él no era.

Traga antes de girar la perilla de la habitación. Conteniendo la respiración. La puerta rechina un segundo, y no puede evitar hacer una mueca. Parpadea de nuevo para acostumbrarse a la oscuridad que predomina en el cuarto de su hermano mayor.

Cierra la puerta detrás de él y espera pacientemente en la puerta.

.

.

.

—¿R-Reggie? — él no puede evitar estremecerse ante lo rota que sale la voz de Sirius de sus labios.

No fue una buena venir, no cuando Siri está herido.

No es un león valiente como su nombre.

Sabe que es demasiado tarde cuando escucha el movimiento en la cama, y puede distinguir está vez la figura de su hermano sentado. Escucha el sonido de la palma de la mano contra la tela y ese es el único sonido que necesita para que su cuerpo se mueva con velocidad hacia ella.

Regulus se sentó a su lado, acurrucándose contra el calor de su hermano, no importaba la situación, la temporada. Sirius siempre desprendía calor, no hacía frío a su lado.

—¿Pesadilla?

Se encontró con el gris en los ojos de su hermano, hoy eran tormentosos, sus labios estaban rojos, su nariz estaba roja, había morado en una de sus mejillas y sus ojos se abrían y se cerraban rápidamente.

Regulus se muerde los labios mientras acerca más a Snuffles.

Mamá hizo que doliera de nuevo, incluso cuando no debería.

Regulus era patético.

—Si.

Su hermano tenía dolor y sin embargo aquí estaba él molestándolo.

Miro con más atención, y supo que incluso respirar era difícil.

—Estoy bien Reggie— responde su hermano a la pregunta no hecha.

Su hermano era valiente donde él no lo era. Un león con piel de perro.

Ellos eran estrellas, pero Regulus estaba seguro que su hermano era una supernova.

—Te duele

—No tanto como parece.

—Mentiroso— dice bajo.

Su hermano mayor como el niño grande que es, le enseña la lengua.

—Las estrellas arden, pero no por eso dejan de brillar. Además, a madre ya no se le ocurren nuevos hechizos que probar, es un poco repetitiva a estas alturas. Como las lecciones de Piano de Miss Duboids.

—No es lo mismo.

—Mmm— su hermano lo acerca más a él, pasando un brazo por encima de sus hombros— entonces que tal como un ejercicio en Quidditch, los jugadores hacen lo mismo una y otra vez. — antes de que pueda volver a decir que no es igual, Sirius se ríe— o como tú intentado hacer levitar una pluma.

Su hermano era ruidoso y descarado, incluso para alguien tan pequeño. Recibió cada golpe, con una sonrisa y comentario sarcástico, aunque eso era algo que él aun no entendía bien.

—¡Dijiste que no hablaríamos de eso, de nuevo!

—Yo no dije nada, Reggie.

—¡Pero, acabas de hacerlo!

Sirius hace un sonido ahoga y se lleva una mano al pecho, haciendo la misma mímica que ha visto hacer a Narcissa, solo que diez veces más exagerada.

—¿¡Cómo te atreves, Sr. Black? — dice su hermano indignado— Calumnias a mi persona, terrible, terrible, lo que dirían los ancestros, lo que dirían las estrellas.

Regulus no puede evitar reír.

Solo después de que ambos se han calmado, se quedan en silencio y la mano de su hermano comienza a mover sus cabellos. Regulus se relaja aún más de ser posible, acurrucándose y dejándose llevar.

Las palabras comienzan a salir de los labios de su hermano, palabras en un idioma que no entiende, palabras que lo hacen soñar, las estrellas en el techo brillan con cada nueva palabra que Sirius canta, canto en un idioma casi muerto. Su hermano lo encontró en la biblioteca y dijo que era suyo.

“Es nuestro, son nuestras palabras”

Regulus, escucha a las estrellas, oye las diferentes noches y como el sol arde en el cosmos. Como los ríos en la galaxia se alegra, los leones rugen y los perros corren.

Sirius mueve sus manos al compás de su suave cantar.

Era por eso que vino, porque su hermano lo cuida, lo protege, lo hace sentir seguro.

Sirius es su hogar.

—Te amo, pequeño rey— Sirius dice entre cantos. Regulus se siente caliente.

—También te amo, Siri.

Regulus se siente pesado y arrullado por el las suaves palabras y los sonidos tarareados que salen de su hermano mayor.

Los cielos cantan para él y duerme acompañado.

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