Work Text:
–Te escuché llorar –la voz de Mike es suave como los recuerdos. Están recostados en un intento de colchón a mitad de la sala de la cabina de Hopper. Se han propuesto dormir para prepararse.
A Will lo toma por sorpresa, pero no tanta. La lengua de Mike tiene la costumbre de soltarse a eso de las once de la noche, cuando se dan las condiciones adecuadas. Supone que hallarse en un enjambre de mantas mal dispuestas, con Steve y Jonathan repeliéndose dormidos en el sillón del costado, no es impedimento.
–¿Qué?
Sabe a qué se refiere, Will solamente no quiere comentarlo a profundidad (no ahora, no ahora). Su respuesta no es un movimiento arbitrario, en realidad; Mike se arrepiente de lo que dice más veces de las que debería.
–Te escuché llorar en el van. –primero hace el amago de girar el rostro para mirarlo y Will no cree que sea capaz, pero se atreve– El día que encontramos a El.
Will cierra los párpados de golpe con la cabeza encastrada en el techo. (No ahora, no ahora. Por favor).
–Y también sé que El no pidió ningún dibujo.
Mierda, mierda.
Will a veces desearía poder mentirle sin ponerse a llorar. Las lágrimas se acumulan fácilmente en las comisuras de sus ojos y traga saliva como si fueran piedras ahí en su garganta, queriendo tumbarlo al piso y llenarlo de una fuerza que no posee en realidad. Puede tomarse su tiempo, después de todo, no es que Mike le preste tanta atención para notar sus ganas de–
–No soy inteligente. Hay muchas cosas que no entiendo y otras que solo no veo. Solo sé –hace una pausa, tal vez para darse una oportunidad de respirar entre el revoltijo de cosas que está diciendo. Mike no es particularmente elocuente; si no se enreda es porque ya se trabó dos veces antes y tampoco suele iniciar a conciencia esta clase de discursos. En este momento, sin embargo, lo está intentando–, solo sé que algo sucede. Contigo, Will. Y yo... prometí no volver a perderte. Pero creo que hay algo que no me estás contando... y no sé si es porque no confías en mí o... Solo quiero saber qué ocurre. Somos mejores amigos, ¿no?
De nueve tropezones que da Mike, también da un paso con fuerza. Y Will está enamorado de aquello suyo; lo ha estado desde que tiene memoria. Es más, Will no sabe si tiene algún recuerdo previo a Mike. Tampoco sabe si aquello es positivo o no.
Al final, Will siempre se siente...
–Soy diferente a ti, Mike. A todos aquí. Y yo no... yo no–
Se traiciona. Una vez más. Dios, qué maldito llorón es; Will se odia Will se odia Will se odia Will se odia. Will a veces quiere–
Hay un pulgar atravesando su campo visual derecho y llevándose lo borroso. Luego es el izquierdo y un toque delicado en la mejilla. Es tan débil que, de no estar cada célula de su piel crispada, pudo haber pasado desapercibido. Will casi prefiere quedarse allí eternamente. (Y vivir y morir en ese pequeño gesto). Así que se queda quieto cuánto quiere, porque Mike no está alejando la mano cohibido, ni dándole a entender que la situación le genera disgusto.
–Yo jamás podría odiarte.
Will prefiere creerle.
