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Fandom:
Characters:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-07-05
Words:
944
Chapters:
1/1
Comments:
8
Kudos:
8
Hits:
39

Resfeber

Summary:

Anna está empacando sus cosas para encontrarse con Yoh en Tokio, después de que Ren lo pusiera en el hospital. Está lista para empezar el viaje de su vida y dejar atrás el Monte Osore, pero hay una persona de la que no quiere despedirse.

Notes:

Una palabra sueca que hace referencia a la mezcla de ansiedad y anticipación antes de comenzar un viaje. Resfeber es considerada una de las palabras de viaje más bellas.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Los fantasmas de la posada estaban justo afuera de su habitación. Vivir con ellos no era muy diferente a vivir con vecinos entrometidos—si los vecinos pudieran espiar a través de las paredes y atravesar los techos—y Anna estaba demasiado acostumbrada a ellos para dejar que la distrajeran cualquier otro día, pero no esa mañana. Ya no podía escuchar los susurros de los pensamientos de los demás, pero aún podía sentir su agitación, y eso no la ayudaba con sus propios nervios.

—¿Debería mandarlos a todos al más allá como regalo de despedida? —Anna miró hacia su puerta cerrada con ojos severos hasta que la presencia de los espíritus se desvaneció. Ahora podía estar segura de que el malestar en su estómago era realmente suyo. 

Siguió revisando sus cajones, pensando en empacar ligero. No sólo el verano era más cálido en Tokio que en Aomori, sino que no sabía realmente cuánto tiempo se quedaría. De cualquier manera no dejaría muchas cosas atrás, no sólo porque no las tenía, si no porque lo que de verdad era de valor para ella, no podía empacarse. Las cosas más importantes de la vida no son cosas, como dice el proverbio. 

Tal y como le había enseñado Kino, organizó sus pertenencias para que quedaran bien acomodadas sobre un pañuelo de tela, y luego ató este con un nudo. Mudarse de un pueblo montañoso a la gran ciudad le recordaba los viajes fantásticos de los libros que coleccionaba su maestra, o las viejas historias que le contaban los fantasmas cuando era niña. Era emocionante saber que se acercaba el momento de la Pelea de Shamanes, pero esto no era ningún cuento de hadas. 

Los shamanes se estaban reuniendo en Tokio, y Yoh estaba ingresado en urgencias por ello. En Izumo les dijeron que no era grave, pero ella no estaba tan segura ya que la estaban enviando con urgencia, pero esa noticia no era la razón por la que estaba nerviosa por el viaje. 

La primera vez que entró a la posada había desorden por todas partes: la madera crujía, el papel de las paredes estaba rasgado y había polvo y chatarra en cada esquina. Para ojos ajenos no era un buen lugar para criar a una niña, pero Anna encontraba alivio cuando se colaba dentro todos esos recovecos. Se sentía segura, acurrucada en un estante junto a la ventana, detrás de cajas llenas de libros. Con el paso de los años, Kino y ella convirtieron el caos en un hogar, restaurando el edificio, limpiando, y asegurándose de que no hubiera más lugares donde esconderse… aunque era exactamente lo que Anna estaba haciendo esa mañana.

El tren bala salía cada hora; podía abordar en cualquier momento del día, pero estaba eligiendo escabullirse mientras su sensei no estaba en casa. Esa mujer sabía de su oscuridad y aún así le había ofrecido un hogar. Cuando las voces en su cabeza se convertían en gritos, siempre sabía cuándo necesitaba espacio y cuándo necesitaba un abrazo. Más de una vez, Anna se preguntó si Kino también podía leer su corazón, y sentir lo confundida que estaba. Le asustaba dejar el único lugar que conocía, pero al mismo tiempo estaba lista para irse. Emocionada por estar con Yoh, pero incapaz de despedirse de ella. 

Tomó el bolso que había hecho con el pañuelo y bajó las escaleras, sabiendo que las almas que habitaban la posada la seguían a cierta distancia. 

—Todos ustedes sabían que me necesitaban en Tokio antes de que lo supiera yo, ¿por qué les sorprende que me vaya? —dijo ella. Anna se cambió los zapatos junto a la puerta y, sin mirar atrás, añadió— Estaré de regreso pronto. Cuiden la casa.

Concentrándose en no voltear la mirada hacia la posada, Anna apresuró sus pasos por la calle y se dirigió al pueblo. Para ser un día entre semana la estación estaba vacía, y teniendo algunos minutos antes de que llegara su tren, buscó una banca para sentarse. Vio a algunas personas ir y venir. Faltaban un par de semanas para las vacaciones escolares, y los turistas llegarían en olas a los Festivales de Verano entonces, pero ahora, todo estaba tranquilo. 

—Anna. 

El conocido sonido de un bastón siguió a su nombre, golpeando el suelo. Era una postura que hacía a menudo, sosteniendo su bastón firmemente delante de ella, con la barbilla levantada y esa expresión solemne que siempre tenía. Anna se levantó de la banca de inmediato. 

—Kino-s...

—Silencio, —dijo Kino, y Anna jamás desobedecía a su maestra— después de todos estos años, todavía tengo que enterarme de tus idas y venidas a través de espíritus. 

La anciana tomó el monedero que llevaba alrededor de la muñeca y sacó de él una estatuilla. Era un amuleto dogu, de los que se vendían en las tiendas de regalos alrededor del Monte Osore. Kino se lo entregó y Anna sonrió, pasando el dedo por los ojos saltones de la figura. La noche anterior, su maestra había bromeado diciendo que Anna era más peligrosa para su nieto que cualquier otro shaman en el torneo, burlándose de la urgencia de Yohmei para que partiera a Tokio.

—¿ Shakokidogu, para proteger a Yoh de que lo mande al hospital yo misma?

—No —contestó tras una risilla. Kino buscó la mano de Anna, la que sostenía el dogu, y la apretó— Este es para que vuelvas a casa conmigo, niña. 

El altavoz de la estación anunció la llegada de su tren segundos antes de que la máquina apareciera en el andén. Anna apretó la mano que sostenía la suya, sabiendo que sería suficiente para que la mujer que tenía delante supiera todo lo que necesitaba saber. 

Notes:

Un regalo de cumpleaños para mi amiga FruitySmell.

Muchas gracias a Hannah y Marisol por ayudarme a traducir mi historia!