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Fantástico

Summary:

Los ojos de Damian se volvieron fríos y sintió una gran energía de odio una vez que se enfocó en el canalla que causó todo esto. ¿Quién se creía que era?. Un enemigo, no había otra respuesta.

Work Text:

Las olas del mar se rompían en espumas al golpearse contra la orilla de la isla de la torre Titán mientras el sol brillaba alto y el viento parecían llevar la promesa de un caluroso día. Sería un día especial, por así decirlo, pues no era frecuente que los Titanes recibieran visitas.

 

Damian tomó aire y exhaló conforme acomodaba las arrugas rebeldes de su uniforme, debía lucir impecable para dar la mejor impresión de sí mismo como el nuevo líder de los titanes. Con 19 años, Damian estaba lejos de ser aquel chiquillo rebelde que llegó por primera vez a San Francisco, hoy era alguien maduro y preparado, enorgullecería al equipo que lo eligió como líder. 

 

Los miembros fundadores de los Titanes regresaban a sus cimientos para una visita y Damian quería demostrar el buen trabajo que ha realizado en mantener en el alto el nombre del equipo. Un equipo que significaba todo para él:  compañeros de batalla, amigos, familia y….

 

La atención del moreno se desplazó del horizonte hacia su derecha, en donde la dueña de una cabellera negra se encontraba. La mera presencia de la mujer lo reconfortaba, borrando así fácilmente la tensión de sus hombros. Sin darse cuenta una diminuta sonrisa se dibujó en su rostro al pensar como ella siempre se encontraba a su lado para apoyarlo.

 

Como si hubiera notado la presión de su mirada, Raven giró su rostro para observarlo. Sin poder detenerlo, él se perdió en su mirada, admirando como el ceño formándose sobre sus amatistas la hacían lucir encantadora.

 

“Damian, ya están aquí.” 

 

Escuchó el llamado de su nombre, sin embargo, le estaba tomando tiempo entender lo que ella trataba de decirle. Su falta de enfoque provocó que Raven alzará una ceja, confundida ante su reacción. Y, como si quisiera facilitarle la explicación, ella optó por elegantemente alzar su brazo para señalar a la orilla de la bahía, donde una nave terminaba de aterrizar; Los tan esperado visitantes habían llegado.

 

“Estoy consciente del hecho, no había necesidad de señalar.” Damian dijo con un serio semblante, tratando de disimular que en efecto se había distraído demasiado  con la bonita bruja del equipo como para haber notado aquella enorme nave.

 

Claro, Robin siempre tiene sus ojos en todo y, en todos.” Raven murmuró con divertido sarcasmo. Para nada creyendo la mentira del hombre.

 

El líder rodó sus ojos pero de igual manera le regaló a la mujer una discreta sonrisa antes de empezar su camino hacia los recién llegados. Sus compañeros pronto siguiendo sus pasos tras de él. Damian estaba tan enfocado en dejar una buena impresión que ignoró como Terra, Megan y Donna Troy rompían la formación para correr apresuradas mas allá de Bumblebee, el actual Flash y Arsenal. Después se encargaría en descubrir qué es lo que provocó tal extraño comportamiento, por el momento, él tenía que recibir a los invitados.

 

“¡Wow!, este lugar sigue luciendo igual .” Flash fue el primero en hablar en cuanto el viejo y nuevo equipo estuvieron frente a frente.“Hicimos tantas buenas memorias aquí.”

 

“Buenas memorias para ti, dolores de cabezas para mí.” Karen contestó con esa fuerte actitud que la caracterizaba. “Fue un infierno vivir por años con un equipo lleno de hombres.”

 

Flash estuvo a punto de contestarle a la morena, sin embargo el arquero del grupo lo interrumpió con un chasquido de sus labios. Para mala suerte de Damian, ese sonido de desaprobación iba dirigido a su persona. Gracias a las pésimas elecciones de amistades por parte de Jason Todd, el joven Wayne estaba demasiado familiarizado con la personalidad de Roy Harper; un bufón que se creía ser un rebelde muy astuto. 

 

“Así que…el malhumorado hermanito de Jay ahora es el líder del equipo. Los estándares de los Titanes bajaron, ¿No?.”

 

Como Damian esperó, lo primero que salió de los labios de Roy Harper fue un comentario en forma de burla que atacaba su persona. Tan inmaduro y predecible.

 

“Los estándares para ser miembro del equipo nunca existieron, sí es que alguien como tú o Logan lograron ser miembros fundadores.”

 

Damian alzó su mentón mientras el arquero se cruzaba de brazos, molesto. El silencio tras el comentario hicieron pensar al líder que había arruinado su oportunidad de dar una buena impresión, pero las prontas risas de Flash y BumbleBee disiparon rápidamente aquel pensamiento. Al parecer disfrutaron de la pequeña humillación de su amigo, quien ahora también reía.

 

Damian aún iba por buen camino.

 

“En nombre del equipo, les doy la bienvenida a la Torre de los Titanes.” Damian se dirigió a los invitados, regresando a su objetivo de ser un buen anfitrión. “Nightwing y Starfire se nos unirán en breve, ¿Por qué no entran y se toman un tiempo para familiarizarse con el lugar antes de empezar la reunión?.”

 

“Eso suena bien.” La morena sonrió, dandole un vistazo rápido a sus compañeros. “¿Qué dicen chicos?, ¿Listos para entrar?.”

 

“Las damas primero.” Con un brazo, Roy indicó el camino para que el otro pelirrojo pasara.  Broma que causó que el velocista y el arquero comenzaran a discutir.

 

“Seguro que recuerdan el camino, pero permítanme guiarlos a las habitaciones.” Jaime se ofreció, su interrupción dandole un rápido final a la amistosa discusión entre los pelirrojos. 

 

Por suerte el grupo aceptó, y todo volvió a la normalidad. Jaime Reyes le echó un vistazo a Robin, regalándole una simpática mueca antes de iniciar una casual conversación con los visitantes en su camino hacia la torre.

 

“Tengo una sola petición. Sé que nuestras viejas habitaciones ya no están, pero…” Antes de marcharse, Roy se detuvo frente a Damian y con su pulgar señaló sin discreción a una persona que se encontraba rodeada por Jon y la gran mayoría de las mujeres del equipo a unos cuantos centímetros de ellos; Garth, alias Tempest. “…no me hagas compartir habitación con él. Si vuelvo a escuchar uno de sus bobos sermones sobre el cuidado del mar lo voy a matar.”

 

“Esta bien.” Damian dijo sin realmente comprender el problema, pero basto para que el arquero se marchara satisfecho detrás de Jaime.

 

Damian prestó atención de nuevo al último integrante de los viejos titanes que le faltaba por saludar, preguntándose porque los miembros femeninos de su equipo lo emboscan de esa manera. Y…¿En qué momento Jon llegó hasta allá?.

 

“Ahora nadie sospechará en cómo en realidad eres un líder insufrible. Apenas es el comienzo, pero creo que dejaste una buena impresión en ellos. Buen trabajo, chico maravilla.” 

 

La rasposa y ligera voz de Raven llamó su atención, ella había sido la única que se había quedado a su lado en todo momento. Agradecía su presencia y sus palabras de aliento, sin embargo, se arrepentía de haberle compartido la noche anterior sobre las preocupaciones que tenía para este día.

 

“Despertaste muy risueña este día, Raven.” Él contestó en regresó con amargura pero ninguna malicia. “¿Cuánta azúcar le pusiste a tu té esta mañana, un costal?.”

 

El comentario causó que ella riera, una melodía que muchas veces solo ha sido para el gozo de los oídos de Damian. Pocos lograban hacerla sonreír o reír, así que él tomaría con orgullo su hazaña, sin importar que su ego haya sido golpeando en el proceso.

 

“Fuera de bromas, lo hiciste bien. Te dije que no tenías nada de que preocuparte.”  

 

Ahora quién sonaba orgullosa era ella. Orgullosa de él.

 

Ella siempre tuvo la razón, él se preocupó en vano. Esta semana saldría mejor de lo que alguna vez imaginó.

 

“¿Dices eso después de llamarme ‘líder insufrible?.”

 

 “¿Vayamos adentro?.” Ella optó por decir con cierta inocencia, en lugar de responder ante el reclamo del hombre. 

 

TT…”

 

A veces la seria mitad demonio era una sin vergüenza con él, pero no por eso la amaba menos. 

 

Él cabeceó, aceptando la invitación. Ambos se dieron la vuelta hacia la torre para seguir el mismo sendero que Jaime y los demás tomaron hace unos minutos. Apenas logrando dar unos cuantos pasos cuando de la nada fueron detenidos por una frenética y emocionada marciana.

 

“¡Robin!.” Miss Martian exclamó con el rostro manchado en un rubor, desesperada por tener la atención del líder como sí ella no estuviera sobrevolando casi encima de él. “Garth es el perfecto compañero. ¡Lo necesitamos en los titanes!. Mi tío John puede preparar su ingreso con la Liga de la Justicia. Tu aprobarías que se uniera a nosotros, ¿Verdad?.”

 

“¡Sus poderes son de alta primordial para nuestro equipo!.”

 

“¿Qué importan los poderes Donna?. Es sexy y ardiente, este equipo necesita a más gente así.”

 

El comentario de Terra fue seguido por un conjunto de risillas, y Damian no tardó en juntar las piezas de lo que estaba ocurriendo, en especial viendo los rostros ruborizados de sus emocionadas compañeras y por como la amazona y la rubia prácticamente se colgaba cada una de los brazos de Tempest.

 

“¿Te vas a quedar con nosotros Garth?.” Donna preguntó, sus pestañas bailando coquetamente conforme sus ojos observaban al mencionado.

 

“Lo pensaré.”

 

“¿Qué hay por pensar?. Te queremos aquí.” Terra gimoteó, jalando el brazo del hombre en protesta. 

 

Por detrás de aquel peculiar grupo, Jon se mantenía como espectador, riendo discretamente ante la escena. Mientras tanto Damian no lograba comprender que es lo que ocurría con sus compañeras, nunca había sido testigo de esta clase de comportamiento en ellas. Era inaceptable, incluso si el afectado parecía disfrutar de la atención.

 

“¿Pero qué diablos hacen?.” Damian se llevó las manos hacía atrás, imponiendo así su autoridad. “Deberían avergonzarse, esto es prácticamente un acto de acoso. Paren este circo y regresen a la torre.”

 

Ante el llamado de atención las chicas soltaron al hombre. La marciana y la amazona reconocieron sus actos, apenadas se disculparon y se marcharon rápidamente. Por otro lado, Terra aún tenía algo por decir, como era usual.

 

“Le quitas lo divertido a todo. ¿Siempre tienes que ser tan insoportable?. No sé como Raven te tolera.”

 

Damian aprendió a ser más inteligente e ignorar los ataques de la rubia. Pues sin haber recibido respuesta de su parte, Terra simplemente se dió por vencida y se unió a las demás chicas, pero no si antes regalarle una mirada llena de ira al moreno.

 

Nunca lo admitiría en voz alta, pero las mujeres de este equipo tenían volatiles emociones. Era afortunado que Raven fuera la más sensata del grupo.

 

“Garth apenas llegó y ya tiene un club de fans.” Jon finalmente se unió a la conversación.

 

“Lamento el comportamiento de mis compañeras, no volverá a ocurrir.” Damian se disculpó con el invitado. “Bienvenido a la Torre.”

 

“Gracias. Y no hay problema, en verdad. Estoy acostumbrado a la atención.”  

 

A Damian le tomó por sorpresa la presumida e indiferente actitud del hombre del mar, pero apenas tuvo tiempo de formular una impresión cuando notó como los ojos negros de Tempest cayeron con interés a la mujer parada a su lado.

 

“Hey Rae.” Garth sonrió dulcemente. “¿Te dejaste crecer el cabello?, luces muy bonita.”

 

‘¿Rae?..Patético’, Damian bufó desde el interior.

 

No le terminaba de agradar la manera en la cual Garth miraban a la mitad demonio, mucho menos el tono de voz que usó con ella. Pero Damian se ahorraría la fatiga de hacer comentario alguno, con esa presumida actitud de hace unos segundos quedaba claro que el hombre era todo un seductor. Además, Raven nunca caería en esas pobres tácticas cortejo.

 

Hehehehe…”

 

Damian jadeo en silencio, perplejo y en alerta, giró el rostro hacia Raven, tan rápido que sintió un leve mareo. Alguien más había logrado hacer reír a Raven, pero de una manera diferente, esa risilla había sido más aguda, como la de una avergonzada chiquilla. La tortura continuó cuando ella murmuró un gracias mientras tímidamente acomodaba un mechón de su largo cabello detrás de su oído. 

 

¡Inaceptable!

Los ojos de Damian se volvieron fríos y sintió una gran energía de odio una vez que se enfocó en el canalla que causo todo esto. ¿Quién se creía que era?. Un enemigo, no había otra respuesta.

 

“Eh…” Jon balbuceó, detectado el cambio de humor en la atmósfera. Buscaba algo por decir para que nadie notara la asesina mirada de su mejor amigo. “¿Todos ya entraron?. Sería bueno pedir una pizza. ¿Vamos adentro?”

 

“Suena genial. Pero, me gustaría primero ver mi habitación, ¿Te importaría mostrármela, Raven?.”

 

Incierta, la mujer respondió. “¿Supongo?.”

 

Garth sonrió apuestamente e invitó a la mitad demonio a caminar junto con él hacia la torre. Raven dudo por un instante pero al final cabeceó y se fue con él. Olvidando a Jon y a Damian atrás.

 

Damian se atragantó con su saliva en incertidumbre, sus manos hechas puños a sus lados crispaban con el deseo de golpear algo, específicamente a ese hombre. ¿Qué tan mal arruinaría la reputación del equipo si mataba a ese apestoso hombre a pescado?.

 

“Robin, ¿Vienes?.”

 

Ah…así que ella no lo olvido por completo. Pero ni siquiera su dulce llamado calmó el desagradable revoltijo en su estomago.

 

“Vayan adelante.” 

 

Raven supo de inmediato que algo raro ocurría con él, pero en lugar de decirlo, ella simplemente aceptó su decisión. 

 

“Jonathan.” Damian llamó a su amigo una vez que la mujer y el hombre pescado desaparecieron de su vista. “¿Cuándo se van nuestros invitados?.” 

 

“En una semana.” 

 

Fantástico.”

 

Por supuesto, no lo era. 

 

No era para nada fantástico.

 

—————————

 

El universo estaba en su contra,  la duración de una semana comenzaba a ser una larga tortura. La bienvenida y la reunión con los viejos titanes fue un evento que Damian apenas recordaba pues su mente no se cansaba de reproducir esa risilla que salió de los labios de Raven aquella tarde en la bahía. Una risa causada por otro.

 

El hombre apestoso a pescado parecía tener una especie de encanto sobre las mujeres de la torre y Jon, quienes lo seguían como moscas a la miel. Para mala suerte de todos, Garth solo prestaba su atención a la mitad demonio, buscando excusa tras excusa para estar siempre a su lado. 

 

Verlos juntos provocaba en Damian un sentimiento de malestar, una amargura en la boca del estomago que nunca se iba. Damian Wayne en definitiva era mucho más sensato como para ceder a primitivos sentimientos tales lo eran los celos, pero de todas maneras aquí se encontraba, revolcándose en ese verde bilis.

 

Maldita sea Raven y sus bonitos ojos que lo tenían en este paranoico dilema.

 

“Es la primera vez que escuché a Raven reír de esa forma.”

 

Jonathan Kent parecía pensar que era un buen día para hacerlo llorar en frustración. Siendo el único testigo de aquel amargo momento, claramente el superchico le recordaría a Damian su sufrimiento.

 

“Jonathan, ¿Alguna vez dejarás de meterte en los asuntos ajenos?.”

 

“Solamente digo, la reacción de Raven fue rara.”

 

“No le doy muchas vueltas al asunto.” Damian dijo, de alguna forma logró disfrazar su gran mentira con seguridad. “Probablemente su empatía sufrió los efectos de las chicas actuando como tontas adolescentes.”

 

“Garth coqueteó con ella. Seguro le afecto.”

 

Un aire frío se deslizó por el cuello del moreno, el corazón le latió rápido, bombeando con el calor de su enojo. Sus tripas se estrujaban desde el interior.

 

Jon quería verlo llorar, ¿Por cuál otra razón diría aquello?.

 

“Garth ignora a todas las chicas y a Raven le dijo que se ve linda con su cabello largo.” Jon se rascó la nariz, dándole a Damian una mirada traviesa y malvada. “Creo que a ella le gusta.” 

 

Damian dejó caer de un golpe la taza de su té en el contador de la cocina, el calor de su sangre saliendo como vapor de sus oídos. Los deseos por estrangular a cierto hombre pez se volvían cada vez más tentadores.

 

“Absurdo.”

 

Negación.  Negación. Negación.

 

“¿Cuántas veces le has dado a Raven un cumplido y ha reído de esa forma?. Nunca. Garth trata de robarte a la novia.”

 

El superchico disfrutaba de la tortura mental que le causaba, se burlaba, pero para Damian sus palabras eran tan lógicas como amargas, se basaban en una evidencia real de la cual él mismo fue testigo y le era difícil de ignorar. Tempest tenía una dulce lengua y estaba usando sus dotes para conquistar a su amada.

 

No existía la duda en el amor que compartía con la mitad demonio, su conexión con ella era demasiado fuerte como para que fuera amenazada por algo tan vil como eran los celos  Pero era cierto que él ha regalado cumplidos a su novia en el pasado y en ninguna ocasión ha obtenido esa clase de reacción en sus cuatro años de relación. Y si Markov tenía también razón en lo mucho que él era un insoportable, tal vez Raven se había cansado de él.

 

“Garth es atractivo, ¿Qué pasaría si Raven se enamora de él y luego se va a vivir al mar?.”

 

¡El nervio de Jonathan Kent para decir eso, en verdad!

 

Damian se atragantó con su propia lengua, jadeó en busca de aire tal como un pescado fuera del agua. 

 

Los celos se colaron dentro de su ser como una telaraña que se apropio de su cerebro. El hombre pez no arruinaría su felicidad, no lo permitiría.  Y solo había una solución para sus problemas.

 

“A la mierda. Lo voy a matar.”

 

Sí, desaparecerlo de la faz de la tierra sería el único curso de acción racional para asegurar su felicidad. Una idea bastante buena, se debía felicitar por la rapidez con la cual se le ocurrió. 

 

Los ojos de Jon se abrieron de par en par en sorpresa, lucía tan pálido como una hoja de papel. Damian hablaba en serio, y el superchico se dió cuenta de cómo llevo demasiado lejos su jugarreta para molestarlo.

 

“¡Espera, Espera!, bromeaba Damian.”

 

“No hay broma en la veracidad de tus palabras.” Damian gruñó en regreso, entre broma y broma la verdad se asoma. “Tempest ha dejado en claro sus intenciones con Raven. Desea conquistarla, no lo permitiré.”

 

“Es verdad que coquetea con ella. Pero, ¿Por eso planeas matarlo?, estás yendo demasiado lejos.”

 

Una gota de raciocinio cayó en el cerebro del líder…quizás Jon tenía razón.

 

Cierto. Aniquilar a Tempest solo traería problemas.” Damian recargó sus codos en el contador de la cocina para acomodar el rostro sobre sus manos. Buscaba una solución más optima para su problema. “Quizás podría convencer a Padre de enviarlo a una misión al espacio, programar su nave y hacerlo perderse por algunas décadas entre las estrellas. Aunque sería difícil convencer a Padre, ¿De qué servirían los inútiles poderes de Tempest en el espacio?, allá no hay agua.”

 

Jon levantó las manos en debida demostración de llamar atención, preocupado en parar el balbuceo sin sentido de su amigo. 

 

“Suenas como un novio psicopata. Garth podrá tener su interés en ella pero es Raven de quien estamos hablando. No hay necesidad de planes asesinos.”

 

“Precisamente por eso me preocupo. Raven es perfecta en todo aspecto.” Damian se llevo las manos al cabello, en una muestra de lo mucho que estaba perdiendo el control y su paciencia. “Tu escuchaste como ella se rió ante ese insulso cumplido…Raven lo encuentra atractivo…Estoy perdido.”

 

“Es Raven. Ella no es así.”

 

“Nuestras relación marchaba a la perfección, y ese apestoso tuvo que llegar a arruinar todo con sus malditos ojos de cangrejo. ¡Raven nunca se ha reído así conmigo!, ¿Por qué?.” 

 

“¡ES RAVEN!”

 

“¿Por qué diablos continuas mencionándola?.” Damian por poco termina lanzando su taza al rostro de su amigo. Aunque sabía que el golpe poco le hubiera afectado. ¿Dónde esta la kryptonita cuando la necesita?. 

 

“Porque deberías conocerla mejor que nadie. Te estás cegando con los celos.”

 

“Kent, estoy a nada de perder al amor de mi vida por un hombre horrible y tu no ayudas.”

 

“En eso te equivocas.” Jon sonrió, al parecer algo cansado de tratar de meter razones en el otro chico. “Garth no es horrible. A decir vedad es bastante encantador.”

 

Nota mental de Damian Wayne: Nunca cuentes con Jonathan Kent para tus celosas venganzas. Era un inútil.

 

“¿Qué mierdas dices?, ¿Cómo podrías tu encontrar encantador a ese patético pez globo?.”

 

“¿Por qué te sorprende?, he sido Bisexual por años.”

 

“Eso lo sé, estúpido. Lo mencionas cada tres segundos.” Damian rodó sus ojos en molestia. Aunque, sí lo pensaba bien, Jon podría ayudarlo a tener un mejor insight desde otro punto de vista sobre su situación. “Dime Jon, ¿Crees que Garth es más sexy que yo?. Contesta honestamente.”

 

“Que asco.”

 

“Entonces no soy atractivo.” Damian reclamó ofendido.

 

“Te veo como un hermano Damian.”

 

“¡Solo trato de deducir el destino de mi vida amorosa en base a factores reales!, hay más probabilidades de que Raven me abandone si los atributos de mi competencia son mayores a los míos. Tu siendo un hombre bisexual serías capaz de darme una honesta opinión sobre eso.—-¿Te resulto atractivo?.”

 

“¡Por todos los elotes dulces de Kansas!.” Jon alzó las manos al aire, su paciencia se perdió. Se daba por vencido, su amigo era un caso perdido. “Raven no te dejara, ella te ama Damian, aunque no se porque lo hace. Estas loco.”

 

“¿Eso significa que no me ayudarás a deshacerme de Tempest?. Qué pésimo amigo eres.”

 

“Fantástico, he roto a Damian Wayne.”

 

—————-————-

 

Después de casi tres horas, Jon logró convencer a Damian de no cometer una barbaridad en contra de Tempest.

 

Damian decidió marcharse a su habitación para distraerse con algunos archivos pendientes s revisión, el trabajo ciertamente le ayudó a calmar su sed por venganza por unas horas. 

 

Fue cuando Raven entró a la habitación, recién llegada de su turno de patrullar que él pausó su actividad. Abandonó el escritorio para sentarse en la cama mientras ella lo saludaba con un cansado hola, arrastrando los pies conforme caminaba directo al baño. Minutos después salió con el cabello mojado y la pijama puesta, y con los ojos semi cerrado nuevamente se aventuró en la habitación.

 

Él la observó a cada detalle durante todo el tiempo en el cual ella continuaba de manera somnolienta su rutina diaria de sueño frente al espejo. Lucía tan linda parada ahí a medio dormir que él comenzó a divagar.  Jon le aconsejó abandonar el impulso de sus celos y Damian le hizo caso, en cierto modo. Pues, ahora sentía una enorme curiosidad en descubrir sí él era capaz de ocasionar ese mismo efecto que Tempest causó en ella.

 

“Tu cabello luce hermoso este día, Beloved.”

 

Raven paró de peinar su cabello para ver a Damian sentado en la cama desde el reflejo del espejo.

 

“Ummm…¿Gracias?.” Ella dijo antes de reanudar su lucha con el peine.

 

Detectó su confusión y es que tal vez Damian no optó el mejor momento para darle un cumplido, su cabello lucía como un nido de pájaros. Aunque, antes sus ojos ella realmente se veía bella, para Raven no fue suficiente como para creerle.

 

Su primer intento falló. 

 

“¿Trabajabas hasta tarde otra vez?.” Ella preguntó, intentando de iniciar una casual conversación con él. 

 

“Si, pero lo dejé para poder admirar tu belleza.”

 

Segundo intento.

 

Raven bajo su peine y se giró para mirarlo como si quisiera descifrarlo.

 

“¿Esta todo bien, Damian?.”

 

Cero risas, cero rubores, ninguna actitud tímida. 

 

No obtuvo la respuesta que espero por parte de ella. ¿Qué estaba haciendo mal?. O mejor dicho, ¿Qué era lo que Garth tenía que él evidente carecía?.

 

“Soy tu novio.” 

 

Lo que realmente quizo decir fue; “Soy tu novio, no Garth. ¿Por qué ríes con él?”

 

Estoy consciente del titulo Damian.” Ella contestó, su confusión estaba lejos de comprender lo que ocurría con él. “Compartimos la misma habitación desde hace un año.”

 

“Entonces, ¡¿Qué diablos fue eso?!.”

 

Damian se arrepintió de su arrebato cuando Raven se sobresalto, pero ahora que finalmente ambos se encontraban solos en el mismo lugar, creía que sería conveniente abordar ese incidente que lo ha estado torturando desde hace días. 

 

“¿Qué cosa?, ¿Hablas de mí peinado?, solo cepille mi cabello.”

 

“No. Hablo de ese ruido, nunca antes te había escuchado reír de esa forma.” Damian se levantó de la cama, con pasos decididos se puso frente a ella.  “Ese día que los otros Titanes llegaron. tu te reíste tímidamente de algo que ese pez payaso te dijo.”

“¿Hablas de Garth?.”

 

“¿Garth?. Ya veo, es tarde para mí.” Damian apretó su nariz entre sus dedos, doloroso fue el suspiro que salió de su boca. “Ya lo llamas por su nombre.”

 

“Suenas ridículo.”

 

“¿Ridículo?.”

 

“Sí, todos conocemos nuestras identidades. Siempre lo he llamado por su nombre, y tú también lo haces.”

 

En eso ella tenía razón, sin embargo…

 

“¿Planeas dejar que te corteje?, ¿Por eso produjiste ese indecoroso sonido al reír con lo que él te dijo?.” Damian refunfuñó, a este punto se sentía como un niño pequeño al cual le querían robar su juguete favorito, pero no le importó. Iba a obtener respuestas. “Nunca en mi vida te había escuchado reír así. Fue algo como…” 

 

Damian aclaró su garganta preparándose para hacer su mejor imitación de aquella risilla de colegiala, claro, también añadió a su actuación la tímida manera en la cual ella acomodó un mecho de cabello por detrás de su oído.

 

Su actuación debió ser muy buena sí es que dejó a la mujer sin habla. Pasó un instante para que los labios de la mujer se curvaran en una sonrisa. La confusión en sus ojos se había aclarado, ahora sabía perfectamente lo qué ocurría con Damian y parecía disfrutar internamente de su descubrimiento.

 

“¿Estas celoso Damian?.”

 

A este punto ya era innecesario negarlo, más, tampoco lo admitiría abiertamente.

 

“¿Mi compañía te ha aburrido?.” Damian se cruzó de brazos, iba a demostrar que él era un buen partido. “Jon cree que Tempest es más atractivo que yo, pero dudo que sea una persona interesante por conocer, apesta a pescado.”

 

“Oh Azar, realmente estás celoso.” Raven exclamó entre asombro y diversión. “No lo puedo creer, Damian Wayne siente celos.”

 

Él gruñó en frustración, sintiendo la vergüenza calentado sus doradas mejillas. Ella no se lo estaba tomando con la seriedad que el asunto merecía. Pero Damian Wayne era todo seriedad.

 

“Raven, eres la persona más importante en mi vida, y hacerte feliz es una de mis prioridades, por lo tanto, sí Garth puede otorgarte esa felicidad, yo no durare en apartarme.”

Damian tomó todo su valor para decir aquello, doliéndole hasta el alma como para incluso poder verla mientras lo dijo. Espero en silenciosa ansiedad a que ella le diera una respuesta, estaba preparado para lo peor.

 

“¿En serio todo es por una risa?.”

 

“Fue un factor determinante.”

 

La escuchó bufar antes de que ella diera unos pasos más cerca. Curioso, permitió que ella tomará una de sus manos para colocarla entre sus pechos.

 

“Garth.” Ella murmuró aquel nombre entre dientes y esperó unos segundos antes de preguntarle. “¿Sientes algo?.”

 

“¿Qué?, ¿Sentir que?.”

 

 “No sentiste nada, ¿Verdad?. Ahora, di mi nombre.”

 

No entendía a qué quería llegar con eso.

 

“Hazlo.” Ella insistió.

 

Una petición extraña que igual se obligó a cumplir, pues era incapaz de negarle algo. El nombre de su amada salió de sus labios de la manera más casual posible y entonces, todo tuvo sentido. Su atención se enfocó en la mano que él tenía sobre el pecho de Raven, entre sus dedos sintiendo las fuertes palpitaciones de su corazón.

 

“¿Ahora lo sientes?.” 

 

“Si.”

 

Lo sentía perfectamente. Cada golpe de su emocionado corazón.

 

“Nunca pensaste que esa risilla fue más de incomodidad, que de atracción?. Garth es muy abierto con sus emociones, actué tímida porque fue un golpe inesperado para mi empatía. Junto a las emociones de las demás, su comentario me tomó por sorpresa.”

 

Él supo eso todo el tiempo y de todas formas cayó en su inseguridad.

 

“No necesitas dar más explicaciones Raven.”

 

No cuando sus amatistas brillaban alegres al verlo, y ese discreto rubor en su rostro era todo lo que Damian necesitaba para olvidar esos irracionales pensamientos.

 

Damian sintió un calor inundando sus adentros, estaba feliz…

 

Era un completo tonto enamorado.

 

Sin ser capaz de resistir más, Damian tomó la mano de la mujer que aún sostenía la suya para de un jalón atraerla cerca y atraparla en un abrazo.

 

“Eres una bruja desgraciada, me haz arruinado por completo.” Él murmuró en el cabello de Raven, disfrutando la manera en la cual sus cuerpos se amoldaban juntos. “Incluso llegué a pensar en asesinarlo.”

 

“Bien, ahora sé que tu siendo celoso puedes llegar a ser lindo y también psicótico.”

 

“Solo por ti.”

 

“Estoy tan halagada.” Raven dijo con sátira. Ella se escapó del abrazó y sin abandonar sus brazos o su mirada, dijo; “¿Sabes?, nunca me reiría de esa forma contigo, tú nunca me harías sentir tan incomoda. Tú eres capaz de producir mejores reacciones en mi, más sinceras y reales.”

 

Por supuesto que esa seducción en su voz lo intrigo.

 

"Ah si, ¿Cuáles?.” 

 

“Vuelves loco mi pulso con la sola mención de mi nombre, me dejas sin aire cuando me besas, mi cuerpo se estremece con un simple toque de tus manos y me quemó por completo cuando me tomas en cuerpo y alma. Te amo demasiado tonto testarudo, nadie más sería capaz de evocar tantas maravillas en mí”

 

Ah…ella conocía perfectamente que decir, ¿No es así?.

 

“Yo también te amo Beloved.” 

 

Pacto la confesión de sus emociones al besarla. Al instante sintió las mariposas en su estomago bailando con dicha mientras el rubor natural de Raven calentaba sus propias mejillas. Era justo ahora que se daba cuenta de cómo no había probado esos labios en todo el día, una insolencia de su parte.

 

Él robó sus suspiros conforme sus labios se derretían juntos, un dulce sabor esparciéndose conforme la provocación de su lengua tomaba todo lo que quería de él.

 

Estas sensaciones en su interior, esos sentimientos volando entre sus cuerpos se fortalecían con cada roce de sus bocas. Era mágico, sensacional, fantástico y la única razón que necesitaba para prometerse nunca más dejarse caer en un ataque de celos.

 

 

 

“Si…” Raven susurró contra sus labios, pausando para permitirse retomar un respiró pero al mismo tiempo aferrándose al abrazo que compartían. “Garth es  atractivo, pero creo que tú no estas tan mal.”

 

Esa pilla sonrisa que Raven trataba de ocultar le decía que ella buscaba provocarlo, quizás para evidenciarlo como el tonto enamorado que él realmente por ella. En lugar de discutir, Damian optó por seguirle el juego.

 

“No digas eso o me harás dudar otra vez. ¿Realmente me amas o estás enamorada de él?. Mmm…Tal vez tendré que recolectar evidencia y ver si todo lo que dijiste que provocó en ti es verdad.”

 

Raven se sonrojó ante la seductora promesa de convertir su juego en un infierno de pasión. Tentada y ansiosa se dejó caer en los brazos de Damian.

 

“Oh, por todo Azar, hazlo, por favor.”

 

Una petición que cumpliría con gusto.

 

Ambos rieron cuando Damian los empujó para caer en un lio de miembros en la cama. Se perdieron entre besos, dulces susurros y ardientes caricias hasta que sus cuerpos se unieron en uno solo, entregándose el alma y el amor. 

 

Era fantástico estar con ella.

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