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Tras aquella explosión, sentía mucho dolor en su cuerpo, sus brazos y piernas no responden, está acabado. Quien alguna vez fue el soldado más fuerte de la humanidad ahora no tenía ni la más remota idea de dónde se encontraba, ya que lo único que podía ver era un infinito oscuro y vacío.
Al parecer ya era hora de partir, ¿a dónde? no lo sabe, pero está seguro que llevará su arrepentimiento consigo al no haber cumplido su promesa a la persona que amó.
“¡Levi!”
A lo lejos se escuchó una voz, no podía reconocer de quién se trataba todavía pero al estar asimilando que murió, nada le afectará seguir el sonido, total, su único deseo ya no lo puede cumplir.
Le resultaba increíble que esto sucediera, hubo oportunidad para poder matar al “maldito mono” como lo solía llamar y justo en la situación menos pensada ahora lo más probable es que esté muerto, todo lo que pasó en Shiganshina y la última charla con Erwin, si no pudo cumplir esa orden entonces descendió como un fracasado.
Pero aunque le dé una mirada decepcionante y diga que no lo quiere ver de nuevo, sería capaz de descender hasta el punto más bajo del infierno, con tal de encontrar esos ojos azules que en su momento le transmitieron tanto amor.
Conforme estos pensamientos seguían, el espacio se iba aclarando y la voz se escuchaba más y más cerca, Levi ya podía reconocer de quién se trataba.
Por un lado se sentía apenado, llegar de la nada para decir que es una decepción no es nada fácil, pero a la vez era firme porque una parte de él era feliz sabiendo que incluso en la muerte, él estaría ahí.
El escenario era triste pero precioso, Erwin se encontraba en una playa y recién atardecía, con una camisa blanca, pantalones marrones y doblados hasta las rodillas para que no choquen con el agua y estaba descalzo, como si estuviera apunto de entrar al mar, lugar al que nunca llegó.
Levi, como siempre lo ha hecho, contemplaba el rostro de Erwin, que tenía el contraste más hermoso entre el sol y él, aunque siendo honesto, así era como lo veía realmente, como el centro en el sistema planetario que vendría a ser su vida.
Finalmente, estaban juntos, pero Levi seguía con el uniforme de la legión, ya que él dejó el mundo vestido así, para el más alto le parecía el gesto más dulce que podría haber hecho alguien después de que partiera. A pesar de todo, de los altos y bajos, hay una persona que seguiría cualquier orden, hasta ser capaz de ir en contra de todos por grandes sentimientos de amor.
Pero Erwin no podía negar que sentía una profunda tristeza al pensar en qué circunstancia cruel Levi está aquí.
Levi se quitó la capa, la puso entre sus brazos para luego con una de sus manos acariciar la mejilla del rubio y acto seguido, Erwin procede a abrazarlo fuertemente y darle muchos besos en su rostro, en sus mejillas, en su frente, para finalmente buscar su mirada y terminar con un profundo beso en sus labios.
Ante la gente Erwin no era una persona cariñosa, tenía que aparentar ser un comandante firme y “sin emociones”, pero era con Levi con quien podía hacer todo lo que quisiera, y no solo hablamos de órdenes, sino que podía elegir ser un adolescente con su primer amor o un anciano que ya llevaba años enamorado de su esposo, y más allá de sus ambiciones que lo alteraban, esto lo hacía sentir amado, más humano.
– No pensé que te vería tan pronto. – comentó el mayor afligido.
– Puede que no lo parezca, pero estos 4 años sin ti han sido interminables. – Levi responde seriamente, mientras apoyaba su cabeza en el pecho de Erwin.
Claro que Levi parecía aceptar que estaría ahí con Erwin pero una parte de él cree que es posible regresar, no para separarse sino para poder seguir la última orden.
Por ende, Levi se aleja un poco para tomar valor en lo que va a decir.
– Sin embargo...no puedo estar tranquilo, debí matar a Zeke cuando pude, te fallé. – dice Levi, mirando hacia la arena y como el mar se llevaba las pisadas.
– En todo este tiempo, desde que nos conocimos, jamás me has fallado. Discúlpame a mí, tú merecías mucho más que a un pobre diablo como yo. – responde rápidamente Erwin, apartando su mirada hacia el mar.
A pesar de todo, Levi no se siente satisfecho, si fuera por él quisiera volver de alguna forma, no tiene porqué culminar de esta manera, Erwin ya lleva suficientes lamentos en su corazón como para que tenga una carga más, así no se lo diga.
Conforme pasaba el tiempo y llegaba el ocaso, Erwin suspira y se sienta en la orilla del mar, provocando que Levi haga lo mismo, apoyando su cabeza sobre su hombro para (al menos ahora) tener un momento de paz.
– ¿Recuerdas la primera vez que pasamos la noche juntos? – comenta Erwin mientras toma la mano de su pareja.
– cómo no, estabas tan estresado en tu oficina y estaba preocupado al verte así...hasta que sacaste tus libros – responde Levi esbozando una pequeña sonrisa.
– Escucharte hablar así fueron de las mejores cosas que me pudieron pasar, conocer tus facetas, qué te asusta, qué amas, qué odias...qué ansías. – prosiguió Levi, mirando al horizonte.
– Hubiera querido que conozcas lo que realmente ansiaba a tiempo, no merecías enterarte de esa forma pero a la vez estaba asustado. – contesta el rubio, suspirando al final.
Las veces que se encontraban en la intimidad, que exploraban todo el placer que el otro le hacía sentir, eran inolvidables. Sin embargo, lo que realmente los marcó fueron las charlas de madrugada después de hacerlo.
"A veces estoy harto, pero no puedo decir eso al resto"
"Hoy te ví intranquilo, ¿Está todo bien?"
"¿En serio me amas?"
"No tienes idea de lo increíble que eres."
frases que pueden ser cotidianas pero para ellos era equivalente a exponer su lado más vulnerable. Y uno era más demostrativo al respecto, pero de igual manera podían entenderse y es perfecto tener el tiempo para poder hablarlo.
De pronto, anochece de forma tan abrupta y empieza a reinar una luz enorme que empieza a tomar forma de raíces, además que a lo lejos pueden ver a un grupo de gente. Y al igual que el espacio en que estaba, Erwin también desapareció.
"Son ellos…" pensó Levi, agudizando su vista.
"Estoy usando el poder del titán fundador para contactar a los descendientes de Ymir"
Si se supone que estaba muerto, ¿cómo podía ver todo este discurso que proclama destrucción?
Podía ver las caras de pánico de los eldianos con lo que estaban diciendo, pero eso solo lo hacía consciente que su chance de matar a Zeke no se había esfumado, su oportunidad seguía en pie y ahora, más que nunca, está dispuesto a cumplirlo.
Y ahora que despertó, volvemos a la más grande duda.
“¿Dónde está el titán bestia?”
