Actions

Work Header

Fantasías

Summary:

Oh no, ya había comenzado a fantasear, otra vez. Una vez que empieza no puede parar y menos si está de cucharita con el protagonista de sus fantasías.

Todos saben que se aman, hasta ellos mismos saben que se aman, pero son muy tontos para confesarse.

Y Jean en vez de confesar su amor, se dedica a fantasear y pensar en escenarios románticos imaginarios mientras Connie toma una siesta a su lado.

Notes:

Estoy nerviosa, es la primera vez que publico algo en esta plataforma, pero qué mejor que iniciar con este ship jejeje

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Jean permanecía acostado en su cama con un brazo tras su nuca y con los pies cruzados mientras deslizaba su dedo por la pantalla de su celular, pasando con desgano todas las historias de las personas que sigue en Instagram. Procuraba mantenerse silencioso puesto que Connie se encontraba durmiendo una siesta junto a él, algo típico y muy recurrente en su amistad, definitivamente nada fuera de lo común.

Ahogó un gruñido molesto al mismo tiempo que se detenía al llegar a las historias que había subido recientemente uno de sus amigos, si es que así le puede llamar a Porco Galliard. Miró con cierto disgusto y repudio las historias subidas por su "amigo", en donde se mostraba a Porco junto a su pareja frente a un espejo, en la siguiente historia se veían sus manos tomadas, en la siguiente era una selfie de los dos besándose y en las cuatro siguientes solo eran fotos de su pareja, presumiendo a su novio con filtros bonitos, corazones, palabras tiernas y muchas cosas más. Jean ya se sentía lo suficientemente perdedor con todas esas historias pero el sentimiento no logró evitar que se metiera al perfil de su Porco para ver sus historias destacadas, en donde tenía carpetas enteras dedicadas a su relación y a su pareja.

Jean chasqueó la lengua con molestia al recordar una conversación que tuvo con él, en donde Porco se sinceró y le confesó que en un futuro cercano le gustaría casarse con su pareja, tener una casa, formar un hogar y tener una familia junto a su pequeño cuñado Falco. Al escuchar todas esas bobadas Jean simplemente asintió con su cabeza y le dedicó palabras de apoyo a su amigo, pero palabras vacías cargadas de envidia. Realmente su relación amistosa con Galliard se basa en quién es mejor que el otro, sus personalidades nunca coincidieron y simplemente se hablan por cuestiones de conveniencia ya que siempre es bueno tener un hombro donde hablar sobre estos temas, aunque no sean del todo sinceros.

Sin duda Jean siempre recuerda esa conversación en específico de forma amarga y no hay mucha ciencia detrás de esto, él quiere tener lo que Porco tiene. Quizás ya se había planteado muchas veces ponerse rebelde y robarle el novio, ya que Grice es muy atractivo, pero pensar en eso no lo convencía del todo. Quizás lo que quería no era el novio de Porco, quizás quiere tener su propio novio, y por supuesto que no cualquier novio…

Al pensar en ello sus ojos se dirigieron por sí solos a quién ahora mismo dormía junto a él dándole la espalda con una respiración suave y silenciosa, tapado hasta las orejas con las sábanas y frazadas. Enseguida las mejillas de Jean se colorearon de un cálido carmesí, a estas alturas de su vida ya se había vuelto muy difícil negar que siente cosas por su mejor amigo y no cualquier tipo de cosas; amor. Amor del real.

Jean creció pensando en que el amor de su vida sería alguien perfecto, educado e inteligente, por eso le era tan difícil aceptar que estaba perdidamente enamorado de Connie Springer, que es básicamente todo lo contrario a lo que siempre soñó. Jamás pensó que terminaría amando a su mejor amigo y que increíblemente lo encontraba tan perfecto y único a su manera.

Últimamente había conversado con varias personas sobre sus sentimientos hacia Connie, desde Sasha hasta Eren, para su sorpresa. Sinceramente esperaba a que le dieran un alto a sus sentimientos y que lo hicieran recapacitar, sin embargo la gran mayoría le dijo que no siguiera perdiendo el tiempo y que de una vez por todas confiesen sus sentimientos y formalicen su relación. Pero eso a sinceramente Jean le aterraba, le asustaba el hecho de tener una relación con alguien como lo es Connie, tan escurridizo, despreocupado y extremadamente volátil. Pero por otro lado conoce demasiado bien a Connie y sabe que cuando algo le interesa a su amigo es muy constante y sincero.

Intento despejar su mente de los malos pensamientos y se enfocó en los buenos. Dejó su celular a un lado y se acercó a Connie, pasando un brazo por su cintura y apagándose a su cuerpo, dejándolos en la posición de cucharita. Suspiró con una media sonrisa al terminar de moverse, desde hace un tiempo que venía deseando estar recostado así con Connie y ser la cuchara grande.

Ya al estar más cerca de Connie, hundió su nariz en el cuello de este para sentir su particular aroma a perfume genérico que tanto le gusta y de paso le dejó un besito sobre su piel antes de mantenerse ahí mismo, sin moverse. El corazón de Jean palpitaba con fuerza al imaginar dormir así de juntitos por las noches y amanecer en quizás qué posición graciosa.

Oh no, ya había comenzado a fantasear, otra vez. Una vez que empieza no puede parar y menos si está de cucharita con el protagonista de sus fantasías.

Adentrándose en su imaginación, pensó en que si fueran novios quizás su relación no cambiaría demasiado a como es ahora, se mantendrían las bromas, las discusiones bobas, las carcajadas y sus rutinas cambiantes. Sinceramente eso a Jean no le molestaba en lo absoluto, es más, lo emocionaba ya que actualmente tienen una excelente conexión y odiaría que cambiara drásticamente solamente por ser pareja. Sabe muy bien que lo mejor de estar con Connie es que aparte de tener un novio, podría seguir teniendo a su mejor amigo

Tal vez si fueran novios su relación sería duradera, para toda la vida quizás y eso lo entusiasma bastante, porque cada día es toda una experiencia alocada junto a Connie. Tal vez su relación sea tan estable y seria que no tardarían mucho en dar el siguiente paso.

En este punto Jean se había puesto más rojo, sabía que era malo hacerse ilusiones y proyectarse con alguien quien ni siquiera es su pareja. Pero estar abrazando el cálido cuerpo de Connie lo hacía sentir totalmente seguro de sus sentimientos y sus emociones, asi que fantasear un poco más de lo normal no estaría mal.

Si ellos fueran novios, tal vez en algún punto podrían casarse y definitivamente tendrían el tipo de boda que todos recordarían al pasar de los años como la boda más estrafalaria y divertida. Se imaginaba a Connie con un traje azul oscuro y a él con un traje negro, ambos tendrían un ramo de flores para presumir y lanzarlo a sus amigas y amigos. También imaginaba a Connie leyendo sus votos muy nervioso, haciendo chistes que harían reír a todos y riéndose para ocultar su ansiedad, también podía imaginarse la expresión que tendría Connie cuando sea su turno de leer sus votos, una mezcla de emoción y burla, pero que al acabar podría ver esos bonitos ojos color avellana llenos de lágrimas.

Después de colocarse los anillos y darse el beso, se imaginaba saliendo de la iglesia cargando a Connie en su espalda, como una salida icónica que solo a ellos se les ocurriría y al entrar a la recepción, sería el turno de Connie de llevarlo en su espalda. Ellos se sentarían en la mesa central junto a sus madres y con Sasha en medio de ellos, de seguro su amiga castaña daría el discurso más gracioso de todos, pero definitivamente los haría llorar a los dos y acabarían los tres abrazándose y llorando como unos niños. Y de seguro para la noche de bodas, antes de cualquier acto íntimo, se acostarían así como están ahora mismo, de cucharita, diciéndose cosas tontas y bonitas.

Jean despertó satisfecho de su fantasía solo para sonreír y apretar el cuerpo de Connie contra el suyo, sintiéndose un idiota por imaginar tantas niñerías, cosas que probablemente nunca en su vida pasarían.

Aún así se levantó un poco solo para acariciar el rostro de Connie con la punta de su nariz, también frotó su mentón sin afeitar contra su piel para molestarlo y lograr que se despierte. Y en cuanto Connie abrió sus ojos dormilones con molestia, Jean tomó su mandíbula con suavidad y pronunció un dulce "Te amo" contra sus labios antes de besarlos con ternura, tomando por sorpresa a Connie, pero aceptando por completo ese beso y cerrando nuevamente sus ojos con una linda sonrisa de felicidad, diciendo entre el beso un "Ya era hora, Jean" en voz baja antes de volver a ser besado con la misma suavidad y amor.

Quizás algunas de esas fantasías se cumplirían después de todo.

Notes:

Espero que les haya gustado!! Jean y Connie son un par de bobos, es de mis ships preferidos 😭💕