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Detrás de las Cámaras

Summary:

Shouto Todoroki es un modelo reconocido a nivel mundial; el cual esconde un gran secreto que no quiere bajo ninguna circunstancia sea revelado porque su larga carrera se verá arruinada

Izuku Midoriya es un fotógrafo profesional que es contratado para una sesión de fotos que es ultra secreta y se pregunta quién será el fotografiado, teniendo la mínima esperanza que fuera la persona que admiraba y tenía un pequeño crush.

Aclaración: actualizaciones lentas

Notes:

Hola a todos!

Aquí va mi primer fanfic Tododeku! Además de los tags, se trataran temas de abuso infantil e intrafamiliar que será aclarado en el capítulo que se mencione dichos temas.

Espero que les guste mucho! Iré actualizando de acuerdo a mi disponibilidad pero calculo que será un fanfic medianamente corto.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Nuevo Trabajo

Summary:

Izuku Midoriya es contratado para hacer una sesión de fotos en la cual tiene muy poca información, pero aun así se embarca en dicho trabajo para obtener más prestigio como fotógrafo profesional.

Todoroki Shouto está terminando de prepararse para una de las tantas sesiones que ha tenido como joven modelo profesional, deseando que termine y poder irse a descansar.

Pero algo mágico ocurrirá cuando ambos posen sus ojos en el otro...

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Le estaban retocando los últimos detalles en ese suave cabello de dos colores para una de las tantas sesiones de fotos que había tenido a lo largo de su carrera como modelo profesional; era una persona muy reconocida a nivel mundial dado que había desfilado vistiendo ropas de las marcas más caras y finas del todo el mundo y, en el momento que su agenda estaba libre, otra marca de ropa lo estaba tratando de contactar para que filmara publicidades o sesiones de fotos como lo era en el caso del día de hoy.

Luego que su tenue maquillaje, el cual solamente se encargaba de darle más brillo a su suave piel y cubrir esa mancha que él consideraba una abominación, se dirigió hacia donde se encontraba la bata blanca de satén con sus iniciales grabadas en un color dorado y se la colocó encima cubriendo gran parte de su trabajado cuerpo. Cuando volvió a mirarse al espejo para poder comprobar que estaba todo a la perfección, se quedó observando fijamente su lado izquierdo.

Odiaba dicha marca; siempre que salía a la calle o iba como invitado a programas de televisión dedicados a la moda, rogaba que su maquillaje, que era uno de los más caros, cubriera con éxito esa cicatriz que abarcaba de manera completa su ojo izquierdo y parte de su mejilla.

No deseaba que lo consideraran un bicho raro más de lo que ya era; previamente el extravagante color de su cabello había causado mucho revuelo en los medios, siendo albino en su lado derecho mientras que su lado izquierdo era de un color rojo carmesí; y también el hecho que poseía heterocromía, siendo un ojo de un tono grisáceo, cuyo color se asemejaba al de una tormenta a punto de desencadenarse, combinando con su lado blanco, y el otro de color turquesa como el cielo despejado, haciendo juego con el lado en el que poseía dicha cicatriz. 

Les parecía muy extraño a quienes organizaban las sesiones de fotos que siempre les negara el ingreso a las maquilladoras a su camerino, argumentando que él mismo se encargaría de su maquillaje; nunca lo contradecían ya que este hacía que su rostro luciera a la perfección.

Al principio le costó demasiado insertarse en el mundo de la moda a la edad de diecinueve  años; pensaban que por su condición no era apto para el modelaje porque espantaba a las personas por su apariencia; lo habían rechazado infinidad de veces en las audiciones en las que se postulaba pero, gracias a su hermana Fuyumi, quien era el que se encargaba de las convocatorias de jóvenes promesas en el mundo del modelaje, lentamente pudo hacerse alguien de renombre, tan así que a sus veintiséis años era uno de los modelos mejores pagos y se encontraba en el top tres de los más reconocidos a nivel mundial.

Lamentablemente no todo en su vida era color de rosas como él pretendía que fuera; tenía la desgracia que su maldito padre fuera su representante; estuvo obligado a acceder a ello ya que al ser uno de mayores representantes a nivel mundial, tenía asegurado participar en los mejores desfiles o sesiones de fotos, no podía negar que era bueno en ello, solo que por cuestiones que no deseaba recordar no quería que él fuera quien manejaba de alguna forma su carrera por todo el pasado oscuro que los unía. 

A diferencia de otras sesiones, ésta era secreta ya que se trataba de un rubro en el que nunca había posado y para eso habían contratado a un fotógrafo profesional que estaba en ascenso; era conocido por resaltar de manera favorable los rasgos y gestos de quien posaba; solamente rogaba que no hiciera tanto enfoque en el lado que detestaba de su rostro e hiciera vista gorda si notaba grandes cantidades de maquillajes en ella, esperaba que fuera como los demás fotógrafos, quienes hacían caso omiso cuando descubrian aquello.

Por primera vez en sus siete años como modelo profesional, Shouto Todoroki estaba nervioso por una sesión de fotos, ya sea por el rubro para el cual modelaría como sus miedos a ser descubierto y también por ende, los fantasmas del pasado que hasta el día de hoy lo continuaban atemorizando 

Era la primera vez que se sentía tan nervioso por una simple sesión de fotos; se dio dos palmadas en su rostro para poder estar calmado como siempre lo estaba en los desfiles pero algo en su interior le decía que hoy no iba a ser una sesión común y corriente.

Ignorando dicha sensación, se dirigió a la entrada para poder emprender camino hacia el estudio, el cual ya lo estaban esperando para comenzar con las tomas...

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El peliverde estaba terminando de tomar el desayuno que se había preparado un poco a las apuradas ya que por culpa de sus típicos nervios antes de nuevo trabajo, no había podido pegar un ojo durante toda la noche. 

Se maldecía a sí mismo por ello, le habían contratado para un trabajo que era ultra secreto, el cual requería de su extremo profesionalismo; la persona a la cual iba a fotografiar era alguien muy famoso y las tomas debían quedar perfectas para que quedase satisfecho con ellas.

Si bien sus exhaustivos estudios como cursos de fotografía profesional que había tomado a lo largo de su vida post finalizar la preparatoria le daban una gran prestigio, no podía evitar sentirse inseguro sobre si sus tomas eran las correctas y cumplían con los requisitos a cumplir de las compañías o modelos que lo contrataban.

A sus veinticinco años lo consideraban una de las jóvenes promesas en el mundo de la fotografía; eso lo hacía sentir orgulloso de sí mismo a pesar de sus inseguridades, las cuales trataba de no mostrar para que no fuera un impedimento al realizar su trabajo.

No podía entender la razón por la cual los nervios lo acechaban; en este último tiempo había fotografiado a muchos y muchas modelos en el mundo de la moda durante tres años, obteniendo el respectivo mérito, pero cada trabajo era como si fuera el primero.

En realidad su nerviosismo iba por otro lado;  era algo que nunca en su vida admitiría, tanto por la vergüenza que le daba aquello dado que consideraba que era algo estupido y segundo porque si esta especie de admiración era dada a conocer, debía dejar dicha pasión que había descubierto a la tierna edad de ocho años.

Así es, esa admiración se trataba nada más ni nada menos que un crush con cierto modelo de cabellos bicolores, al cual se había cruzado de casualidad en un desfile para el cual había sido contratado. 

Midoriya  se encontraba en el área destinada para la prensa, específicamente para los reporteros como para los fotógrafos, donde estos últimos debían capturar las tomas perfectas para que puedan ser utilizadas en las compilaciones , las cuales eran entregadas a los representantes de estos para que observaran los errores que tenían sus representados para que mejorasen en los eventos siguientes.

Fue en ese momento donde lo vió por primera vez; sus ojos se posaron en ese alto y bien fornido hombre con ojos heterocromáticos y cabellos bicolores pasando a su lado, posando brevemente para que pudieran tomar las fotos correspondientes. Se maldecía a sí mismo por haberse quedado con una copia de la fotografía extra que tomó para colocarla en su cuarto, la cual se atrevió a enmarcarla y colocarla en su mesita de noche. 

El pecoso era alguien a quien le costaba mucho entender sus sentimientos también como expresar los mismos dado a que siempre balbuceaba por lo bajo y se ruborizaba fácilmente, no quería admitir que había desarrollado un pequeño crush por el de ojos heterocromos ya que era ridículo sentir cosas de esas magnitudes y que además interfiriría en su trabajo en el caso de que alguna vez fuera contratado para fotografiarlo, pero sus actos inconscientes contradecían sus palabras ya que no pasaba un día en que no observara dicha foto,  en la cual él miraba directamente a la cámara, en el momento que se levantaba como también antes de dormirse por la noche.

A pesar de haberlo tenido a pocos centímetros por unos segundos, pudo ver que detrás de esa mirada estoica y hermosa había alguien que ocultaba mucha tristeza, al principio trató de ignorar dicha sensación, pero a medida que veía sus desfiles, pudo confirmar sus sospechas. Izuku era alguien que se caracterizaba por sacar lo mejor de las personas, alguien que emanaba brillo propio y brindaba seguridad, eso le había dicho su madre y su mejor amiga Ochaco Uraraka. Tenía curiosidad por saber qué era lo que escondía el joven de cabellos bicolores.

A pesar de nunca haber tenido el placer de trabajar con el, Izuku sabía cada detalle acerca de él a la  perfección porque ¿Quién no conocería a la sensación del momento como lo era Shouto Todoroki? No había nadie que nunca no haya escuchado su nombre alguna vez; además de pertenecer al mundo del modelaje, también era reconocido por otras acciones como por ejemplo que siempre estaba involucrado en obras de caridad y se notaba a simple vista que él era muy gentil con las demás personas a pesar de ser bastante inexpresivo.

Siempre que era contratado para fotografiar a modelos hombres, tenía ese deseo de alguna vez poder fotografiarlo a él; deseaba comprobar el porqué eran tan aclamado por el mundo de la moda;¿Sería por su forma de posar?¿Lo guapo que era le daba puntos extras para que todo lo que vestía lo hiciera lucir jodidamente apuesto?. Al pensar esto, dejó caer su tenedor impactando en su plato, lo cual hizo que se alterara un poco más de la cuenta:

–¡Rayos! No puedo continuar pensando en él– maldijo con mucha frustración al mismo tiempo que se cubría el rostro con sus manos producto del gran sonrojo que le invadió.  Se levantó de manera repentina y abandonó la cocina para dirigirse hacia donde se encontraba sus cámaras fotográficas; tenía varias por si acaso; dependiendo de la iluminación del lugar, allí decidía cuál era la más apropiada a utilizar; en esta ocasión ,como le había sido revelado pocos detalles acerca de este nuevo trabajo debido a lo ultra secreto que era; no podía tomar el riesgo de elegir la cámara equivocada.

Luego de colocarse su pequeña mochila con las tres c{amaras profesionales que tenía en su poder, procedió a dirigirse al estacionamiento del edificio donde se encontraba su apartamento y así subir a su auto de color negro. 

Colocó el pequeño bolso en el asiento de atrás y luego se sentó en el asiento del conductor; antes de ponerlo en marcha, sostuvo fuertemente el volante, colocando su cabeza entre ambos brazos, cerrando sus ojos y dando un largo suspiro; no entendía el porqué estaba en pánico; suponía que era porque era el primer trabajo que aceptaba sin saber mucho al respecto.

El que le dijeran que era ultra secreto y que no debía decirle a nadie de este, lo preocupaba un poco; él era una persona muy precavida y perfeccionista, todo debía estar en orden antes del día que fuera la sesión, pero su alma aventurera y sexto sentido le hicieron aceptar el trabajo sin vacilar porque era la oportunidad perfecta para destacar todavía más, incluso sin saber si la paga sería adecuada.

Para su fortuna, el estudio no quedaba muy lejos de su casa, lo que más detestaba de trasladarse en su auto era el abundante tráfico de la ciudad y muchas veces prefería tomarse el transporte público, que si bien no era tanto de su agrado el viajar de pie la mayoría de las veces, podía colocarse sus audífonos para poder distraerse escuchando música o viendo sus redes sociales en su teléfono celular.

Luego de veinte minutos de viaje, finalmente arribó al lugar y sus ojos de color esmeraldas se agrandaron por la sorpresa que tenía en esos momentos, era un edificio enorme, no muy habitual para una simple sesión de fotos, en ese tipo de lugares solamente iban cuando se trataba de una marca muy importante de ropa o quien posaba era alguien de los más famosos. 

Su corazón dio un gran salto en su pecho, sintiendo satisfacción de sí mismo ya que había logrado captar la mirada de gente importante, la cual estaba interesada en contar con sus servicios; se esforzaría al máximo para dar lo mejor de sí en la misma. Si se trataba de la segunda opción, la intriga lo carcomería por saber de quien se tratara hasta que la persona en cuestión hiciera acto de presencia antes de comenzar con las fotos.

Luego de aparcar su auto en la puerta de semejante edificio, recogió sus cosas y emprendió camino hasta llegar a la puerta del imponente lugar; a simple vista parecía un edificio residencial, por lo que nadie se percataría de que allí dentro había gente famosa y muy reconocida.

Antes de abrir la puerta, ésta fue abierta por dos personas, un hombre y una mujer, que vestían ropas como si de custodia personal se tratase, sorprendiéndolo bastante dado que los dos individuos se colocaron detrás de él en un santiamén y lo empujaron bruscamente para que entrara a dicha instalación.

–¿A- a donde me llevan? Soy el fotógrafo contratado para una sesión de fotos que se lleva a cabo en este lugar– dijo Izuku, entrando en pánico por dicho imprevisto.

En el instante que estas palabras dichas por el pecoso fueron manifestadas, ambas personas lo soltaron ubicándose al frente de él, inclinándose en una leve reverencia a modo de disculpa por la forma brusca en que lo habían hecho entrar:

–Discúlpenos, joven Midoriya– dijo el hombre que seguramente media más de dos metros, con un físico muy desarrollado, adecuado para su trabajo, con cabello rubio y ojos celestes, cuyo apellido, según lo que pudo distinguir Izuku, era Toshinori. –Ella es Shimura Nana y yo Toshinori Yagi. Somos la custodia de la persona a la que va a fotografiar, cuya identidad le será revelada en unos momentos ya que no nos incumbe a nosotros hacerlo– informó el imponente hombre con una gran sonrisa en su rostro.

–De acuerdo– dijo asintió todavía asustado por lo ocurrido hacía unos momentos atrás.

Si la persona a quien fotografiara tenía custodia personal, claramente confirmaba su hipótesis de que se trataban de ambas sospechas que tenía; era alguien muy famoso y la marca que lo había contratado era también de renombre internacional.

–Siganos, joven Midoriya - Kun– indicó ahora la mujer de apellido Shimura, señalándole un amplio y largo pasillo que supuestamente lo dirigía hacia el set.

Izuku asintió enérgicamente, ansioso por conocer el lugar y a la persona a quien le tomaría las fotos. Comenzó a caminar atrás de la mujer en cuestión y detrás de él lo seguía el hombre que tenía una sonrisa plasmada en su rostro, claramente era una persona muy extraña.

Al arribar a destino, se sorprendió mucho al ver lo espacioso que era el lugar, repleto de reflectores y más de diez personas caminando alrededor de todo el lugar, dándole los toques finales a la escenografía; se sorprendió bastante al ver que se trataba de la marca más reconocida de ropa interior para hombres, en ese instante comprendió a la perfección la razón del hermetismo en el momento que lo contactaron; este era un rubro en el que muchos modelos se avergonzaban de posar, no porque les hiciera sentir incómodos, sino que era por la cantidad de fotos distribuidas a los locales que vendían dicha marca para fines publicitarios de la misma pero trabajo era trabajo. 

Un fuerte sonrojo invadió su rostro, lo que hizo que se quedara inmóvil en el lugar debido a que sería la primera vez que tomaría fotos de este estilo, sumado a que vería a un hombre en ropa interior. Hacía muchos años había aceptado que su interés amoroso eran los hombres pero nunca había estado en pareja con uno, por lo que se sintió un poco avergonzado.

Tomó un poco de aire para poder relajarse y ser lo más profesional posible, incluso si a quien fotografiase fuera el hombre más guapo y sexy que haya visto en toda su vida.

–¿Midoriya Izuku?- preguntó un hombre alto y grande con cabellos pelirrojos y una pequeña barba del mismo color. Tal impotencia hizo que Izuku se sintiera como un pequeño ser de este mundo.

–Si ese soy yo– respondió enérgicamente, quizás un poco demasiado.

– Mucho gusto, soy Enji Todoroki. De seguro me conoces con el nombre de Endeavour, que es con el que me manejo en el mundo de la moda- dijo extendiendo su mano derecha.

Al escuchar dicho nombre, más bien el apellido, el corazón de Izuku se detuvo por unos segundos; ¿Había escuchado bien? ¿Enji Todoroki? No podía ser cierto lo que acababa de oír, quería decir que a quien iba a fotografiar era…

Sacudió levemente su cabeza para esfumar esa suposición y para disipar la ansiedad que recorría por sus venas y extender la mano al hombre que llevaba extendida su mano durante varios momentos.

–El gusto es mío, señor Endeavour– respondió nerviosamente devolviéndole el cordial gesto.

–En unos momentos la sesión dará comienzo, mientras tanto acompáñeme a mi oficina para discutir acerca de cómo procederemos con las imágenes que tome- dijo el imponente pelirrojo, indicando con su brazo el camino hacia dicho lugar, nunca quitando su falsa sonrisa de su rostro

Siguiendo sus indicaciones, lo acompañó hasta el lugar; sus piernas temblaban por los nervios y ansiedad que su cuerpo, era más que probable que el modelo a quien fotografiara fuera a su hijo menor, pero al ser un representante muy reconocido, cualquier persona en el mundo de la moda quisiera ser su cliente. 

Al arribar al lugar, Enji se colocó detrás de su escritorio, invitando a Izuku a que tomara asiento, lo cual hizo para que no notara cuan nervioso estaba.

– Bien. Harás lo siguiente: las fotos debes entregarlas hasta más tardar el fin de semana. Quiero que la iluminación sea perfecta, que destaque los rasgos y expresiones y las fotos que consideres que no son apropiadas me las envías igual. ¿Entendido? – dijo en un tono severo e imponente.

–S-si señor Todoroki– asintió rápidamente.

Ambos salieron de su oficina. A diferencia de unos momentos atrás, en donde el ambiente aún se encontraba tranquilo a pesar del movimiento de los empleados para que la puesta en escena quedase en óptima condiciones, ahora estaba sumido en un absoluto silencio; muchas personas estaban rodeando a alguien que se encontraba en el centro de la muchedumbre.

Izuku asumió que claramente se trataba de alguien de mucho renombre, pero al ver una cabellera mitad albina - mitad pelirroja, su corazón se paralizó y palideció en su lugar. Se refregó los ojos para poder confirmar que no estaba alucinando y cuando su vista le confirmó lo que sospechaba, su rostro se puso pálido, a punto del desmayo.

Luego de que le hayan retocado su peinado, colocando más gomina en su cabello para que quedase bien peinado para atrás, la muchedumbre se disipó y sus ojos heterocromos se posaron en un pequeño peliverde que se encontraba a unos metros de él observándolo fijamente.

Consideró tierna la bella mirada de sus ojos esmeraldas que brillaban como la luz del sol. Se sorprendió al principio al ver cómo era observado ya que siempre cuando era reconocido por algún fan o fotógrafo no pasaba ni una milésima de segundo para ser bombardeado a preguntas sobre su vida o alabanzas de su belleza innata.

El era diferente, lo presintió cuando su mirada se posó en el ser de rizos verdes y algo en su interior le decía que luego que la sesión acabase,  debía entablar conversación con él,  pero al ver la pequeña cámara fotográfica que colgaba de su cuello, le hizo poner un poco nervioso: sería su fotógrafo, el que tenía mucha experiencia y que era conocido por resaltar los rasgos ocultos de los modelos. Miedo recorrió su espina dorsal, deseando que no notase la gran cantidad de maquillaje que cubría su cicatriz y en el caso que lo hiciera, tendría que convencerlo de no divulgarlo. 

Era la primera vez que muchas emociones lo invadieran a la vez; era un ser frío y serio la mayoría del tiempo, rara vez sonreía, ni sus hermanos lo habían visto con dicha reacción en su rostro. Esta situación, más bien dicho, esa persona ya estaba provocando un cambio en el.

El peliverde desvió su mirada a un costado debido a que sus mejillas comenzaban a sonrojarse y sintió alivio cuando de reojo vio que el mitad albino había hecho lo mismo con una expresión de desconcierto. ¿Acaso sintió desilusión al saber que él sería quien lo fotografiara luego de estar mirándolo fijamente como si estuviera embobado con el?

Era más alto desde la última vez que lo vió en ese desfile, sus ojos de diferente color lo hipnotizaban, su rostro pálido suave como la seda le hacía querer tocarlo con la yema de sus dedos y su mandíbula afilada le daba ese toque para confirmar que ese hombre estaba esculpido por los mismísimos dioses del Olimpo.

Pensar en esto hizo que su corazón latiera como un loco a punto de abandonar su caja torácica. Respiró profundo varias veces para poder concentrarse en las fotos que debía tomar para así completar su trabajo y contarle la inesperada anécdota a su amiga Ochaco, quien tenía conocimiento del crush con Todoroki. Emprendió el camino hacia donde el lugar que le fue asignado pero se quedó inmóvil al observar cómo Shoto se quitaba su bata de satén quedando solamente en ropa interior. Se había olvidado completamente que lo vería casi desnudo.

Si estaba evitando que su sonrojo se notase, claramente ahora ocurriría todo lo contrario ya que su rostro hervía de la vergüenza; trató de mantenerse lo más profesional posible pero no pudo evitar que sus ojos recorrieran la figura del mitad albino. Tenía un cuerpo esbelto y tonificado producto de su rutina de entrenamiento, su piel lucía suave como la seda como la de su rostro; todo de él era perfecto.

–Joven Midoriya, es hora de comenzar con la sesión– anunció Enji, quien se encontraba sentado al lado del lugar a donde él debía ir. Era evidente que iban a supervisar su trabajo, después de todo, Enji Todoroki era alguien que era conocido por buscar con detalle los fotógrafos que le harían las tomas a su hijo.

Izuku se dirigió allí dando zancadas, sacó una de sus cámaras, le limpió la lente y, antes de ponerse en posición, vió cómo Shoto lo observaba fijamente y nuevamente sus pecosas mejillas enrojecieron a lo que tuvo una leve sonrisa por parte del de ojos heterocromos, el cual sentia ese magnetismo que le transmitia el más bajo con sus orbes de color esmeraldas.

Esta sesión de fotos sería muy divertida para Shoto Todoroki. 

Notes:

Cualquier like o comentario será más que bienvenido.

Por supuesto que aceptare críticas al respecto ya que es mi primer fanfic de esta bella parejita.

Notes:

Cualquier kudo, comentario será más que bienvenido y apreciado