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La invasión de aquellas criaturas del espacio finalmente había acabado, aunque con ellos se habían llevado casi la totalidad de la ciudad A, creando así una de las mayores catástrofes de los últimos tiempos. Los héroes que se encontraban en la escena suspiraron con alivio al saber que la batalla habia terminado luego de que la nave enemiga cayera, suceso el cual era atribuido a la Heroína Tornado del Terror y su bestial poder psíquico.
Aunque por su parte, tornado sabía que ella no había sido la responsable de que la nave cayera por completo. Ella si le había causado daños a la y no dudaba de eso, pero dudaba que simplemente usar los proyectiles de la nave contra ella hubiera sido suficiente para hacerla caer. Por lo que ella se preguntaba, mientras miraba la nave muy de cerca: ¿porque había caído?
Un fuerte golpe en el metal de la nave hizo a la sper salir de sus pensamientos, mientras se fijaba en aquel tipo que salía del interior. No era nada más ni nada menos que el calvo clase B que la llamo niña perdida, con su ropa ligeramente rasgada y su cara totalmente impasible mientras caminaba como si nada le importará.
Oye ¿De donde saliste? No puede ser que un clase B estuviera allí dentro. — Dijo Tatsumaki mientras se acercaba flotando para encarar a Saitama. Ella iba a volver a hablar pero una tercera voz le interrumpió.
¡Alli está! Que bueno que este bien sensei — Genos había aparecido en escena, corriendo hacía quien el llamaba su sensei.
Ambos hombre empezaron a caminar mientras hablaban de sus propios asuntos, dejando a una indignada Tornado atrás. Su indignación pasó a una clara molestia contra esos dos, que venía acompañada con insulto infantiles dirigidos hacía la calva de Saitama.
Eres un clase B ¡¿como te atreves?! ¡pude haberlo hecho yo sola! Calvo, pulpo, huevo, aguacate (y otro montón de cosas que no merecen la pena escribir). — El berrinche infantil de la peliverde no dejo indiferentes a los dos héroes.
Genos, dile que se calle — Dijo saitama en un susurro dirigido a Genos.
Señor — Respondió Genos con simpleza, mientras empezaba a acercarse a Tatsumaki con pasó decidido.
Saitama no se imaginaba que era lo que planeaba hacer Genos, verlo ir con tanta determinación hacía Tatsumaki le desconcertó, casi tanto como a la misma Tatsumaki, la cual dejo de hablar para fijarse en lo que planeaba hacer el cyborg.
Genos había quedado a solo dos pasos de Tatsumaki, mirándole fijamente con aquellos ojos dorados que pusieron ligeramente nerviosa a la Psíquica, aunque ella no retrocedío ni un solo pasó, dispuesta a proteger su orgullo de aquel rubio engreído.
Nisiquiera creas que vas a intimidarm- — Tatsumaki dejo de hablar repentinamente cuando sintió una de las manos metálicas de Genos sujetar su cadera. El metal normalmente frío se encontraba ligeramente cálido por el uso de sus rayos, lo que hizo que Tatsumaki sintiera un escalofrío en su cuerpo, pero no retrocedió ni intento safarse de su agarre.
Ella quería volver a hablar, aunque en esa situación no sabía que decir exactamente, su lengua le había traicionado tras aquel repentino acto del cyborg, cosa que empeoró aun más con su siguiente movimiento.
Genos acercó el pequeño cuerpo de Tatsumaki, hasta que pudo verla contra su pecho, con su rostro a unos pocos centímetros del suyo. Sus ojos verdes miraban con asombro y confusión, sus mejilla estaban fuertemente ruborizadas y sus labios entre abiertos como si quisiera decir algo. Genos acercó su rostro hasta que sus respiraciones chocaron y por último el dijo en un susurro:
Mejor lárgate niña malcriada o paga el precio — Su tono de voz frío hizo que Tatsumaki se estremeciera ligeramente.
Sin más que decir Genos la soltó rápidamente cómo si la situación no hubiese sido nada relevante para el. Se dio la vuelta, dándole la espalda a tornado, sonriendo orgulloso de haberla echó callar finalmente. Su felicidad duro poco, pues cuando estaba a mitad de caminó, sintió su cuerpo ser empujado con violencia por una fuerza invisible, que lo hizo estrellarse estrepitosamente contra un pedazo de escombro
Una colerica tornado alzaba su brazo, mientras trataba de ocultar su rubor y algunas pequeñas lágrimas que escapaban de sus ojos. Ella apretaba sus dientes con mucha más fuerza de la que debería mientras miraba el cráter donde había estampado al cyborg.
¡¿P-porque tu?! — Ella no se digno a seguir hablando pues salió flotando de la escena. Ya había soportado demasiada mierda el dia de hoy.
Woah Genos ¿estas bien? — Pregunto saitama mientras trataba de sacar a su discípulos de los escombros. — Hups, lo siendo se te salio el brazo.
No se moleste sensei, estoy bien. — El sabía que no estaba bien, pero quería aparentar fortaleza.
Si bueno, ¿exactamente porque hiciste eso con la enana? — Pregunto Saitama mientras terminaba de sacar a Genos.
Me pareció la mejor opción para hacerla callar. — Respondió seriamente el joven rubio.
No lo sé Genos, creó que es ilegal hacerle eso a una niña. — El calvo se sintió bastante incómodo al pensar en eso.
Tornado del terror tiene 28 años, legalmente dejo de ser una niña. — Genos también se sintió algo incomodo de tener que aclarar eso.
Si, si. Es lo que todos dicen. — sentenció Saitama mientras ambos se alejaban de vuelta a su rutina.
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