Actions

Work Header

Hay DOS cosas que me molestan...

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

『    Cada 29 de Junio, todos los años y sin falta, parecía que Hitoya desaparecía de la faz de la tierra por unas horas.   

—¡Brillante asistente de la justicia! Me presento aquí, antes de que la luna se haga reina, en busca de mi leal y querido amigo. ¡Anuncia mi llegada para dar inicio nuestro rendezvous en celebración a una nueva vuelta al sol en su vida!

—Lo lamento, Aimono-san— Increíblemente, la secretaria ya empezaba a entender esa forma de hablar del menor. O al menos, cuándo buscaba al dueño del bufete —Sensei salió hace bastante de la oficina y dijo que luego no volvería.

—¿Eh? ¿Salió...?

『    A veces era temprano, durante la mañana. En aquellas ocasiones, llegaba a su casa o la oficina un poco pasado el medio día. Cuando la fecha caía en media semana y tenía mucho trabajo, el horario se corría hasta la tarde, regresando ya en la noche directo a su casa. Mas sin importar nada, nunca fallaba en ese pequeño ritual, aunque solo fuese por una hora en el día, se volvía completamente inubicable. No decía a nadie dónde iba o qué hacía, y su celular marcaba apagado. La gente que le conocía de muchos años, ya estaban acostumbrados a esa rutina anual, incluso si no sabían de qué se trataba.   

—¡Kuko-sa~n! ¡Hitoya-san desapareció!— Jyushi llegó hasta el templo buscando al otro con lágrimas en los ojos ante la situación.

—¿Eh? ¿A qué te refieres?

—¡No está en la oficina y su teléfono está apagado! ¿Crees que pudo pasarle algo? Y-yo no sabría qué hacer sí-...— Sus palabras se vieron interrumpidas por una nueva ola de lágrimas.

—Tch, ese idiota... Vamos, tenemos que hacer algo al respecto.

『    "¿Mi cumpleaños? Ah, gracias por recordarmelo" Solía decir ante las felicitaciones, aunque aquello era una mentira, puesto que la fecha estaba más que presente en su cabeza. Solo... no le gustaba hablar de ello. Y prefería fingir desinterés para evitar preguntas incómodas.    』

—Estará bien— El padre de Kuko se había asomado a la entrada al oír el escándalo del pelinegro, enterándose entonces de lo que pasaba.

—¿Hah? ¿Acaso no te enseñaron a no oír conversaciones ajenas, viejo? Tenemos un problema serio aquí.

—No. Estará bien— Se acercó a ellos, dándoles una palmada en la espalda —Hitoya-kun tiene asuntos importantes que debe atender hoy...

『    Desde que había nacido, había estado acostumbrado a que las cosas fuesen dobles. Dos velas en su cumpleaños, dos regalos, dos platos, dos tazas, dos cepillos, dos lápices... y dos veces el mismo rostro lado a lado. Dicen que tener un gemelo es divertido, pero a Hitoya no le parecía tanto en aquel entonces. Y era por eso que no podía evitar lamentarse... Si solo hubiese sabido, habría evitado las peleas tontas y las discusiones por nada... si solo no hubiese ignorado esa sensación de que algo estaba mal...

"Telepatía de gemelos" le llamaban. Pero esas cosas no eran reales ¿no? Menos en ellos que eran tan iguales pero tan distintos a la vez. La ficción siempre pone a los gemelos como dos personas que piensan igual, pero él y su hermano mayor, se llevaban casi como cualquier par de hermanos: A veces bien, a veces mal. Sora era más calmado, y Hitoya más explosivo, era normal que eventualmente chocasen en algunas cosas.

Sin embargo ese día, la sensación fue demasiado abrumadora. Era casi como sentir que estaba muriendo, y todas sus alertas gritaban que volviese a casa cuánto antes. Había quedado de ir al arcade con sus amigos, pero a mitad del camino, ya no pudo más con ello y decidió volver a casa. Algo, no podía explicar qué, le decía que había ocurrido algo malo. 

Fue una lástima que tomó su decisión de volver demasiado tarde.   

—¿Tú sabes qué pasa?— Kuko interrogó a su padre, luego de perder en la pelea y de ser arrastrado dentro nuevamente.

—Sí... es algo personal para él.— El monje conocía a la familia del abogado desde que éste era un adolescente, por lo que había logrado ver lo que ocurría cada año.

—¿Acaso Hitoya-san no confía en nosotros?

—No tiene que ver con confianza— Declaró Shakku —Quizás algún día los lleve a ese lugar. Pero al menos en esta fecha, es necesario que vaya solo.

『    De pronto, todas las cosas iban de a una. Una vela en su cumpleaños, un regalo, un plato, una taza, un cepillo, un lápiz... Ese mundo que antes iba de dos en dos, ahora se había reducido solo a él. Y hasta ese momento, no había notado nunca lo solitario que era el mundo. Intentó llenar el vacío de alguna forma, pero incluso si ponía dos tazas o dos platos, uno seguía estando vacío. Hasta ahora, a veces aún mantiene la costumbre de comprar utensilios en duplicado, o incluso mencionando cosas de a dos al hablar. Como si todo tuviese que ir de a pares, como si tratase de recordar aquel mundo acompañado.

Pero si hubo algo que le dió un poco de consuelo en aquel entonces, fue aprender a tocar guitarra

—Sé que el año pasado prometí venir más temprano esta vez— Dijo, sentándose a su lado —Pero ya debes saber el caso en el que estoy trabajando. Heh, ese chico se parece un poco a ti.

『    Sora le había enseñado algo, y era de las pocas cosas que no iba de a dos en la casa, en vista que nunca antes se interesó en ello. Por lo que ser él ahora quien utilizaba aquel instrumento, le daba el consuelo de que por ese pequeño momento, no había ningún vacío que llenar. No había otra guitarra que le recordase la ausencia de quien le había acompañado toda su vida.

E irónicamente fue cuando pudo comprarse la primera para sí mismo, y por fin tuvo dos guitarras, que entendió que aquel vacío no podía ser llenado, y que tampoco necesitaba hacerlo. Hay cosas que el corazón nunca olvida, y una de ellas es la presencia de su hermano.     

—No vas a creer el año más loco que tuve— Rió —Pero aparentemente dos adolescentes me adoptaron sin siquiera preguntar, así que ya tienes sobrinos— Suspiró —Ya te haré un resumen de eso. Pero primero...

『    El dolor por una pérdida nunca desaparece, solo se aprende a aceptarlo y a seguir adelante con ello. No hay que quedarse con la angustia de lo que no está, si no en la alegría de lo que una vez estuvo. Eso era lo que Kuko le había mostrado, y lo que Jyushi pareció entender mucho antes que él.   

Miró un momento a la tumba de su hermano, dejándo un pequeño ramo de flores encima.

—Feliz cumpleaños, nii-san.

Notes:

Shit happened en la fecha and keep happening luego. Así que un mes tarde, traigo el fanfic de cumpleaños que lleva guardado bastante tiempo ahí.

Basado en mi headcanon de que Sora y Hitoya son gemelos. Para doble dolor. No sé si se ha confirmado la diferencia de edad pero mientras eso no afecte a la historia, para mí seguirán siendo gemelos.

(Btw, está editado desde celular así que espero no se deforme mucho el formato xd)