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Leyendo El Héroe Perdido con los Dioses

Summary:

Los dioses jugaban con sus destinos.
Ellos estaban cansados de sus misiones.
Ya habían perdido demasiados amigos por esa razón.

Las Moiras decidieron intervenir dándoles a los dioses del pasado un libro con las misiones de sus futuros héroes a quienes ellas quieren ayudar.

Los dioses leerán este libro en compañía de los mismos hijos que ahora los detestan.
Y quedará en sus divinas manos la decisión de cambiar sus futuros.

 

(Percy Jackson Fanfic)
*Todos los personajes y partes de la historia son personajes de Rick Riordan.
*Crédito a quien corresponda por las imágenes utilizadas

AVISO: Los semidioses vendrán desde diferentes tiempos, pero la gran mayoría coincide en que es después de la Sangre del Olimpo y/o durante lo que se desarrollan Las Pruebas de Apolo.

Publicado también en mi cuenta de wattpad.

Notes:

Disclaimer: Todos los personajes y parte de la historia son propiedad exclusiva del gran escritor Rick Riordan, yo solo los utilizo para alimentar mi propia imaginación.

Sin comentarios adicionales

Espero que les guste <3

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capitulo Introductorio

Chapter Text

Una semana antes del solsticio de invierno justo antes del amanecer, se auguraba un frío día otoñal el cual ya tenía a miles de personas deseando no salir de sus casas para dirigirse a sus respectivas responsabilidades y preguntando si realmente el invierno no se habría adelantado.

Una pareja se encontraba abrazada bajo un grueso plumón azul, ambos estaban despiertos y se miraban directo a los ojos con dudas ya que el día anterior habían discutido, pero lo resolvieron antes de irse a dormir, ambos no debían irse a la cama estando enfadados (un sabio consejo que un amigo les comento).

Justo cuando la chica estaba por hablar una brillante luz hizo que cerrara los ojos y se aferrara a su pareja.

Lo mismo le sucedió a otra pareja en un tiempo diferente que estaban sobre un enorme dragón de bronce sobrevolando el océano; a otra que estaba entrenando y así con varios más.

Y lo último que todos vieron fue esa brillante luz antes de perder la conciencia.

.

.

Un matrimonio de dioses discutía (nuevamente), sobre la infidelidad del rey de los dioses y la posibilidad de que termine durmiendo con Cerbero por lo que queda de siglo o enviarlo a las fraguas de los cíclopes.

Pero Hades se enfadaría si Zeus llegará a preñar a alguna de sus furias (y una diosa nunca debe confiarse, especialmente con los antecedentes de su marido).

Y Poseidón... Poseidón tenía demasiadas distracciones en sus territorios (distracciones muy curvilíneas y eternamente fértiles) así que estaba completamente descartado.

Hera no sabía cómo Anfitrite podía soportarlo, aunque Poseidón jamás ha sido tan mujeriego como Zeus. Y en el caso de Perséfone, ella no tenía mucho de qué preocuparse de Hades (cuando estaba allá abajo claro) ya que Deméter siempre lo estaba vigilando.

Algo brillante apareció en el cielo de la sala de tronos y solo uno par de dioses se dieron cuenta, pero al ver la dirección en que caería decidieron guardar silencio.

Hasta que el grito de Zeus hizo que todos los demás dioses presentes que estaban en sus propios asuntos e ignorando deliberadamente a la pareja de dioses que siempre discutía, miraron en la dirección al trono del rey, quien se hallaba encorvado y maldecía en griego antiguo.

El elemento brillante que apareció de la nada en la sala de tronos era un libro, el cual aterrizó con bastante velocidad de forma esquinada en nada más y nada menos que en las intimidades del rey de los dioses.

El olimpo quedó en un silencio espectral hasta que las carcajadas de Hera y los demás dioses hicieron al doliente dios enrojecer de furia y mirar a todos con desprecio maldiciéndolos en voz baja.

Las miradas de enojo iban principalmente hacia su sonriente esposa quien pensaba agradecer eternamente a la deidad o deidades que hayan hecho posible tal hazaña.

Fue Atenea quien finalmente se apiadó del libro.

Mientras su padre clamaba por Apolo y atención médica, el pobre libro estaba tirado en el suelo.

A primera impresión no se veía que le haya pasado algo al ejemplar, pero conocía bien a su padre sabía que al sentirse mejor rostizaría con su rayo maestro al pobre libro y luego bailaría encima celebrando su victoria. 

Típico de Zeus.

Lo recogió sin ningún problema (con parte de su vestido, no quería tocarlo directamente) ya que, con la llegada de Apolo, Zeus hizo más escándalo y se distrajo.

Mientras volvía a su asiento Artemisa se le acercó.

- ¿Qué tienes ahí hermana? -pregunto sentándose al lado derecho- ¿Fue lo que le cayó a padre?

- Si -respondí mientras limpiaba el libro- Tal parece ser que no se puede abrir aún y no tiene ninguna imagen en sus tapas -al terminar de hablar una especie de mensaje apareció en la tapa del libro.

"Aún no es tiempo.

Espérenlos.

-

Las Moiras"

Artemisa miró atentamente a su hermana.

Atenea debía saber que estaba pasando, pero su expresión le decía todo lo contrario, su ceño levemente fruncido era una clara señal de que su hermana no tenía ni idea de lo que se trataba todo esto.

- ¿Una broma de nuestros hermanos? -supuso Artemisa.

Ella no sabía hasta dónde podía llegar la estupidez de sus hermanos, especialmente la de Apolo y Hermes con sus bromas, y eso que llevaban milenios estando juntos.

- No -respondió Atenea- Esto es más complicado, más... -dijo pensativa- Serio

- El destino llega a ti, no tu al destino -murmuró alguien en la sala, pero nadie la tomó en cuenta.

Jamás lo hacían.

- ¿Dónde está?! -un grito furioso resonó por todo el olimpo- Matare la cosa que se atrevió a agraviarme de esta manera!

Atenea inhaló profundamente antes de ponerse de pie y avanzar hacia su padre.

- Padre -habló con seriedad- Yo tengo el objeto que te ocasionó tales... agravios -siguió hablando con tranquilidad

- ¡Entrégamelo y lo aniquilaré con mi rayo! – Zeus bramo enojado.

Atenea volvió a hacer una reparación profunda intentando mantener la calma, mientras que gran parte de los dioses presentes intentaban no reírse de la situación.

El rey de los dioses golpeado por un libro y justo en su extremidad más usada.

Un titular en Hefesto TV que sería un tema de que hablar por décadas.

- Padre -comenzó nuevamente atenea – Este libro lo enviaron las Moiras – se acercó a él mientras le mostraba la tapa del libro en donde estaba el mensaje

- Esas viejas locas -rezongo Zeus quitándole el libro bruscamente a Atenea.

Viejas locas o no, a las Moiras no podía hacerles nada, salvo quizás exigirles explicaciones y rogarle a su madre Rea que no lo golpearan con sus bastones de oro por hacerlo.

- Supongo que les debo un gran regalo a las señoras del destino -habló Hera acercándose a su marido que tenía el libro en las manos.

Zeus miró a Hera con rabia, ella no le dejaría olvidar aquello por milenios, así que en un arranque de rabia lanzó el libro al suelo y sacó el rayo maestro dispuesto a desintegrarlo.

Justo antes de poder invocar un rayo, una brillante luz hizo desaparecer el libro y aparecieron las Moiras a la mitad del salón de tronos con el libro en las manos de Átropo.

- Zeus -habló Átropo- Despreciaste nuestro regalo.

Todo el drama que había existido desapareció como por arte de magia y fue Hestia quien saludo primeramente a las Moiras ya que ninguno de los dioses presentes estaba actuando como debería, y sus viejas amigas no debían recibir esa falta de respeto.

- Saludos mis señoras y bienvenidas -hizo una pequeña reverencia- Me disculpo por la reacción de mi hermano hacia su presente -siguió hablando Hestia y miró de soslayo a su pequeño hermano- Pero a Zeus no le... cayó muy bien -finalizó haciendo otra reverencia- Pero adelante -les indico Hestia- Están en su casa.

Después de finalizada la intervención de Hestia se escucharon varios carraspeos y risas suaves, pero lo que nadie noto, fue la pequeña sonrisa de la diosa del hogar mientras se dirigía a su asiento que se encontraba apartado de los tronos principales.

Zeus seguía enfurecido y ahora su "queridísima" hermana mayor lo avergonzaba ante todo el olimpo y las Moiras.

- Mis señoras -intervino Atenea antes de que Zeus pronuncie alguna palabra- ¿Nos podrían decir qué significa este libro? -cuestionó- ¿Y a quien se supone debemos esperar?

- Tranquilidad Atenea -respondió Cloto explicando- En un futuro cercano existirán personas que sufrirán mucho por causa de sus precipitadas decisiones.

- Pero... -intervino Apolo- El destino... -su voz se fue apagando debido a la mirada de las Moiras

- Guarda silencio pequeño dios -reprendió Láquesis a Apolo- Es por esa misma razón que intervenimos y ese libro es una parte de la justificación -finaliza devolviéndole el libro a Atenea.

Comenzaron a brillar, signo de que ya estaban por finalizado su tiempo en el olimpo.

- Sean prudentes -habló Cloto

- Y no se adelanten -habló Láquesis

- Esta es una lección para ustedes dioses -habló Átropo antes de desaparecer por completo.

Y en el mismo lugar en donde desaparecieron las Moiras, se encontraban 3 jóvenes inconscientes