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She knows

Summary:

One-shot acerca de la relación entre Hajime Kokonoi y Seishu Inui a través de los, increíblemente perceptibles, ojos de Akane Inui

Notes:

Aclaraciones:

*La historia es, en mayor parte, de mi autoria, salvo ciertos momentos que los tomé del maga "Tokyo revengers". Todos los personajes le pertenecen completamente al mangaka Ken Wakui.

*Akane esta viva.

*Habrá modificaciones en cuanto al accidente del incendio.

*Es la primer historia que escribo, tenganme paciencia, nunca se me dio bien la escritura pero tengo esta idea dando vuelta en mi cabeza desde hace mucho tiempo y dije, por que no? así que aquí estoy, intentándolo.

*La redacción empieza medio mal pero prometo que al final mejora un poco, o al menos eso sentí yo mientras lo revisaba.

Work Text:

Akane no se consideraba como una experta en el amor, pero tampoco era idiota. Era observadora, se daba cuenta de las señales, especialmente cuando estas eran tan malditamente obvias, excepto para su hermano, Seishu y su querido amigo, Hajime, quienes se habían conocido a corta edad, convirtiéndose en amigos rápidamente. 

Koko, como a Seishu le gustaba llamarlo, se había fascinado la primera vez que vio a la chica, aunque era de esperarse. Con su cabello rubio como si hubiera sido bendecido por el sol, ojos tan verdes como una pradera y una sonrisa deslumbrante, no era secreto alguno que la joven era una verdadera belleza. 

A Akane le pareció tierno, el chico era todo un romántico empedernido, siempre se ofrecía a cargar con sus cosas y la halagaba, pero ella solo negaba y bromeaba con que Seishu podría aprender algunas cosas de su amigo. 

Un día, ambos se encontraban en la biblioteca, Kokonoi absorto en su libro mientras ella descansaba sus brazos y cabeza sobre la mesa, su día había sido más agitado de lo que esperaba, estaba agotada y solo quería irse a casa, pero debía terminar un trabajo escolar, por lo que decidió tomar un pequeño receso y luego seguir. 

Aunque estaba a punto de caer dormida, sabía que el chico a su lado le dirigía miradas cada cierto tiempo. Realmente no le molestaba, sabía de su pequeño "enamoramiento" pero, cuando este se acercó a ella con la intención de besarla, supo que debía poner un límite. 

-No hagas eso- su voz sonó suave pero autoritaria, quería dejar en claro su punto. Los ojos de Koko se abrieron por sobre manera y sus mejillas se colorearon con un ligero rubor, había sido pillado y sabía que lo que había estado a punto de hacer estaba mal, pero no había podido evitarlo. 

-Únicamente debes besar a alguien que te guste- continuo la chica con una pequeña sonrisa en su rostro.

-Si... perdón pero, Akane-san tu me gustas. 

-Pero soy cinco años mayor que tu. 

-Eso no importa. De todos modos, cuando crezcamos no habrá ninguna diferencia- se escuchaba decidido y no dudaba ni por un minuto de que el amor que sus palabras transmitían era real, sólo que estaba segura de que ese amor no era realmente para ella, por lo que solo sonrió y se dispuso a terminar sus deberes . 

Cuando ambos hubieron terminado, el chico se ofreció a acompañarla hasta su casa, por lo que Akane acepto, no quería que se sienta peor por volver a rechazarlo. Una vez en la entrada de la residencia Inui, Akane le agradeció por acompañarla y se despidió, pero las palabras del menor la detuvieron. 

-Akane-san tu eres... ¡el amor de mi vida! ¡¡Por favor cásate conmigo cuando seamos adultos!! 

-Jeje... lo pensare- hablo la rubia con cierta diversión y sarcasmo. 

-¡¡Te protegeré mientras yo viva!!- el rostro de la chica se puso serio, definitivamente el menor tenía una gran convicción, eso era algo de admirar. 

-¿Lo prometes? 

-¡Si! ¡Lo prometo! 

-Entonces, esperare hasta que crezcamos- Hajime se sorprendió, no esperaba llegar tan lejos y más aún teniendo en cuenta lo que había sucedido esa tarde. 

Sintiendo que un peso se liberaba de sus hombros, decidió ponerse en marcha hacia su hogar. Pero, luego de unos pasos, escucho un grito que lo hizo detenerse, era la voz de Akane. 

Alarmado, corrió hacia la casa en la que tantas veces había estado y fue hacia la puerta, que estaba sin seguro, por lo que se adentro rápidamente buscando la fuente del alboroto 

Al ver lo que sucedía se paralizó por un momento. Su amigo, Inupi, como él acostumbraba a llamarlo, se encontraba tendido en el suelo mientras Akane intentaba con desesperación apagar la llamarada de fuego que se alzaba sobre la cocina. 

-¡Koko, ayúdame!- la voz de la chica lo devolvió a la realidad. Su primer pensamiento fue que debía asegurarse que Inupi se encontrará bien, pero el fuego aumentaba cada vez más su tamaño, por lo que se acercó a Akane, buscando algo que lo ayudara a apagar el fuego. Tomó una jarra, llenándola de agua para pasársela a la mayor, mientras cargaba más vasos en un intento de acabar con todo eso. 

Una vez que lograron apagar el fuego, ambos se dirigieron al chico en el suelo. 

-Akane-san, llama a una ambulancia- la voz del pelinegro denotaba preocupación. La rubia se apresuró a tomar su celular y mientras hablaba con una enfermera, Kokonoi abrazaba a su amigo, intentando mantenerlo despierto mientras esté se retorcía del dolor, a punto de desmayarse. Tenía su cabello chamuscado y gran parte de su rostro ardía en carne viva, y a Koko le dolía el corazón de solamente verlo en ese estado, no podía siquiera imaginar lo que el rubio estaba sintiendo en ese momento. 

Unos minutos después, la ambulancia llegó, y dejaron pasar a los médicos. Estos subieron en una la camilla al menor de los Inui, alegando que se encontraba en grave estado, por lo que tenían que actuar rápidamente, partiendo hacia el hospital. 

Ambos se encaminaron también hacia el hospital, ninguno hablaba, estaban demasiado concentrados en sus pensamientos y en los recuerdos de lo que había sucedido. 

-¿Qué fue lo que sucedió?- Koko rompió el hielo suavemente, no quería asustarla, podía ver las lágrimas derramándose por su rostro. 

-N-no... no lo se, cuando entre... pude ver a Seishu al lado de la cocina, dijo que quería preparar m-mi comida favorita, pero... de un momento a otro, estaba en el suelo y la cocina se estaba incendiando- su voz sonaba quebradiza, como si su cuerpo estuviera a punto de romperse. 

Kokonoi decidió no indagar más, la chica se veía frágil y no quería presionarla, por lo que siguieron caminando en silencio, aunque esta vez, uno mucho menos tenso. 

\\\♡\\\ 

Afortunadamente, Seishu no recibió grandes lesiones, la única prueba de ese terrible accidente era la quemadura presente en el lado izquierdo de su rostro. Akane estaba agradecida con todos los dioses existentes, no sabía lo que habría hecho si hubiera perdido a su hermano pequeño. 

Koko, por su parte, aún no se encontraba totalmente tranquilo, por lo que decidió que estaría al lado de su amigo en todo momento para así, sí algo malo llegara a pasar, el podría estar presente para ayudarlo y evitar que escalara a mayores. Y así fue por los próximos meses e incluso los años posteriores, que aunque ahora la razón de que pasarán tanto tiempo juntos se trataba mayormente de que disfrutaban mutuamente de la compañía del otro, Koko aún mantenía su actitud protectora con Inupi y este debía admitir que, en el fondo, le gustaba eso, porque, por mas que nunca lo hubiera planeado, había terminado enamorándose de su mejor amigo, aún cuando sabía que este nunca le correspondería porque estaba enamorado de su hermana. Pero él estaba bien con eso, porque si Koko y Akane, las dos personas más importantes de su vida, estaban felices, él también lo estaba, aunque eso lo destruyera por dentro. 

Sin embargo, Seishu estaba cegado y no podía ver realmente los hechos, pero su hermana mayor sí. A veces se preguntaba por qué los dos chicos eran tan idiotas y no se daban cuenta de los sentimientos del otro, o en el caso de Koko, de sus propios sentimientos. Era más que obvio que estaban enamorados y creía que una de las mayores pruebas de eso eran sus acciones. 

Nunca había tenido una relación de amistad tan cercana como la que ambos chicos compartían, pero estaba segura de que los amigos no dormían juntos la mayor parte de la semana, solamente con sus shorts y de una manera tan íntima.

Porque sí, varias veces se había presentado en la habitación de su hermano por la mañana y lo había encontrado con su querido amigo durmiendo en posición de cucharita, con la cabeza del pelinegro descansando sobre su pecho mientras él lo abrazaba por la cintura, o con sus cuerpos totalmente pegados, sus brazos rodeándose entre sí y sus piernas entrelazadas. 

Tampoco creía que los amigos se abrazaran a la cintura por detrás y susurran un buenos días mientras besaban la coronilla del otro al levantarse por la mañana, lo cual parecía ser casi una rutina para Koko e Inupi. 

Incluso las veces en donde llegaba de la universidad a la hora del almuerzo, intentaba pasar de la forma más desapercibida posible, por que ver a los chicos actuando de forma tan cariñosa y doméstica el uno con el otro, compartiendo comida y hasta dándose de comer en la boca, la hacia sentir que estaba interrumpiendo su momento. 

La sorpresa llegó cuando un día Koko apareció solo en la casa. Akane pensó que estarían juntos, después de todo ambos eran parte de la misma pandilla y Seishu había partido hace rato diciendo que tenía asuntos que atender con respecto a la Toman. 

-Oh, Hajime-kun, Seishu no está, pensé que estaría contigo, pero si quieres puedes pasar y esperarlo- la chica hablo con su habitual sonrisa, una sonrisa que habría embobado a un Hajime más pequeño. 

-Si, se que Inupi no está aquí, en realidad quería hablar contigo sobre algo- sus palabras tomaron a Akane con la guardia baja, esta no sabia que esperarse realmente, por lo que lo dejo pasar y ambos se sentaron en el sillón. 

La rubia comenzó a preocuparse cuando, al pasar unos minutos en silencio, el chico seguí sin intenciones de hablar. 

-Hajime-kun, sucedió algo? ¿Seishu y tú tuvieron una pelea? 

-No no, nada de eso, de hecho, es todo lo contrario- mentiría si dijera que sus palabras no habían despertado su curiosidad, así que se mantuvo paciente hasta que el pelinegro decidiera comenzar por su cuenta. 

-Bueno... no se realmente como comenzar a decir esto así que empezaré desde el principio- tomó una bocanada de aire para intentar calmarse antes de empezar. 

-La primera vez que te vi, creí que me había enamorado de ti, ya sabes, algo así como amor a primera vista, pero estaba realmente equivocado y no me di cuenta de eso hasta hace poco- hizo una pausa y miró a la persona en frente de él, ella lo miraba atentamente, intrigada en hacia donde quería llegar, así que prosiguió. 

- Aquella vez en la biblioteca, cuando me dijiste que solamente debía besar a la persona que me gustara, no lo pensé mucho, pues se suponía que tu eras quien me gustaba, por eso cuando te acompañe de regreso, te pedí que, en el futuro, te casaras conmigo y, para mi sorpresa, tu aceptaste, lo cual viendo más a detalle ahora, me doy cuenta de que solo era una estrategia para que dejara el tema de lado. 

-Lo siento. 

-No te disculpes, no me molesta, de hecho, creo que fue lo mejor- soltó un suspiro y continuo. 

-Esa noche ocurrió el incendio y aún puedo sentir el miedo y la desesperación que me provocaba el solo pensar que podía llegar a perder a Inupi. Por eso, desde aquel día, decidí seguirlo para protegerlo siempre que lo necesitara, lo cual es irónico ya que te lo prometí a ti, no? 

-Hajime-kun... a donde quieres llegar? 

-No quiero herirte, pero lo que trato de decir es que, en realidad nunca te ame, solo lo veía a él en ti, ahora lo entiendo y espero que no sea demasiado tarde, yo... no se que haría si no tuviera a Inupi a mi lado, realmente estoy enamorado de él. Vine aquí porque quería darle un cierre a todas las cosas que te dije cuando era niño, y también quería saber tu opinión sobre nuestra relación, algo así como pedirte tu aprobación. 

-Así que finalmente te diste cuenta, eh?- Akane no podía estar más feliz, por fin Koko había sido consiente de sus verdaderos sentimientos y los había admitido. 

-¿Qué quieres decir?- estaba realmente confundido, de todas las respuestas que podría haber recibido, esa de seguro era la que menos esperaba. 

-Koko... desde que te conocí, he notado como miras a mi hermano de una manera distinta, que no lo haces con nadie más, como si el fuera la única persona que realmente importara para ti. Siempre supe que no me querías a mi, sino a él, pero tal vez reflejabas tus sentimientos porque yo era una mujer- los ojos del menor estaban a punto de salirse de sus cuencas, no podía creer lo que estaba escuchando. Al ver que este no decía nada, Akane decidió continuar. 

-Te diré algo, estoy orgullosa de te hayas dado cuenta de lo que en verdad sucedía y lo afrontes con madurez, eres un chico grandioso y Seishu es afortunado de haber encontrado alguien como tú, que lo ama tanto. Y él también te ama, puedo notar como su corazón se ablanda cuando está contigo y siempre que te ve su mirada está cargada de emociones. Ve por él, no esperes más tiempo, pero antes de eso te aconsejo le cuentes sobre esta conversación, si? Seishu aún cree que tú estás enamorado de mí, por lo que si te confiesas directamente, el creerá que le estás mintiendo, de acuerdo? Prométeme eso. 

Kokonoi asintió con la cabeza y se acercó para abrazarla, a lo que ella acepto gustosa, parecía que el chico lo necesitaba. 

-Gracias- murmuró suavemente, parecía que estaba a punto de llorar. 

-No tienes que agradecerme nada, yo debería agradecerte a ti por haber protegido a Sei todos estos años, en especial ese día, si tu no hubieras aparecido, no quiero imaginar como podrían haber terminado las cosas- sus ojos picaban con lágrimas prontas a derramar. 

Luego de unos segundos se separaron y Koko se despidió, exclamando que ya no iba a perder más el tiempo y que debía buscar a su amigo. 

\\\♡\\\ 

Cuando volvió a escuchar la puerta siendo abierta ya había anochecido. Dos chicos cruzaron el umbral tomados de la mano e inconscientemente una sonrisa se formo en su rostro. Cuando la vieron, se dirigieron una mirada y como si pudieran hablar sin palabras, Koko dio un pequeño asentimiento con su cabeza y se encamino al cuarto de su, ahora, novio, dejando a ambos hermanos solos para que pudieran hablar debidamente. 

Sin emitir sonido, Seishu se acercó a su hermana y la abrazo por los hombros. 

-Gracias, Koko me lo explico todo, me hablo sobre su conversación y me confesó sus sentimientos- finalmente habló el menor, mientras la mayor rodeaba su cintura con sus brazos 

-Estoy feliz por ustedes, son el uno para el otro- soltó un pequeña risa, recordando como solían actuar como gemelos siameses, siempre juntos. 

-Yo también estoy feliz, después de todo, lo he amado durante mucho tiempo y nunca creí que correspondería mis sentimientos- soltó un suspiro cargado de nostalgia. 

-Bueno... luego me cuentas con detalles, ve con tu novio, les prepárate tu comida favorita para festejar, que dices? 

-Eres la mejor hermana, te amo. 

-Yo también me amo. Ahora ve ve, no pierdas el tiempo- Inupi soltó una risa y se dirigió con emoción hacia su cuarto donde lo esperaba su mejor amigo y actual pareja. 

Akane lo observo irse, no podía creer que finalmente había sucedido, les tomo tanto tiempo pero ahora estaban juntos y nadie podría arruinarles eso, porque mientras se tuvieran el uno al otro, Seishu Inui y Hajime Kokonoi eran la prueba en vida de que el amor verdadero existía, y podía afirmar con certeza que ese amor nunca desaparecería.