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Kenhina sin contexto

Summary:

Escritos Kenhina sin continuidad.

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

El dia tan esperado para algunas personas llegó, era la graduación de los de 3er año de la preparatoria Nekoma y algunas personas estaban experimentando distintas emociones, tales como la felicidad y... La felicidad. Cosas simples y totalmente descriptibles. 

O al menos, en el caso de Kenma Kozume no era para nada así. 

Sus padres no estarían presentes ya que están trabajando, aunque eso le serviría para evitar ciertas situaciones incómodas. No tenía una relación maravillosa con sus padres y estaba feliz con que no estuvieran ahí, no importaba si sonaba raro o no. 

 

Se sentó en una banca alejada de la multitud que recibió a sus familiares cercanos, quien obviamente les felicitaban por aprobar académicamente, incluso se oían algunos regaño y gritos; la cosa estaba tan animada que simplemente le daba miedo. 

No tenía a nadie, nadie había ido por él. Kuroo le había avisado que estaba en un examen importante de su universidad, así que seguramente vendría al terminar el evento o directamente le vería en su casa; la única persona que sí esperaba familia no estaba, así que solamente tendría que esperar a que esto acabara. Se acomodó un poco en la banca y comenzó a dormir un poco, planeó tranquilizarse por las voces que escuchaba de fondo y que le ponían nervioso, cuando una de las voces dijo que su nombre comenzó a sudar. 

 

¿Le estaban buscando? 

¿Había escuchado bien su nombre? 

¿Acaso había sido su imaginación? 

¿Los maestros pensarían que se había escapado? 

¿Estaba prohibido sentarse ahí? 

¿Tal vez era mejor no salir de su casa? 

¿Por qué le mencionaron? 

 

Sus ojos se abrieron y volteó lentamente a los lados, sabía que estaba llamando la atención porque escuchó su nombre, cosa que le ponían nervioso; comenzó a sudar un poco, moviendo ligeramente sus manos entre sí para calmarse, buscando quién podría estar referendos a él. Recuerdos de como Tora le había dicho que su cabello negro se había terrorífico llegó a él, ¿Tal vez le mencionaron porque lo volvió a confundir con un fantasma? Un fantasma que tenia las puntas del cabello de un tono rubio. 

 

Volvió a escuchar su nombre, corriendo la mirada inmediatamente hacia el lugar donde lo había escuchado y pudo visualizar una cabeza naranja entre la multitud, ¿Cabeza naranja? No conocía a nadie de cabeza naranja que estuviera en Tokio o que viviera ahí, incluso si podría haber una posibilidad de que sea Shoyo Hinata, la probabilidad de que sea así es baja, se supone que él estaría practicando para el próximo torneo de invierno.

Eso quería pensar, hasta que la multitud se separó un poco y pudo verlo, ahí sonriendole a la gente, en sus manos portaba un pequeño ramo de flores con algunos globos que mezclaban frases entre japonés e inglés. En cuanto menos se dio cuenta, mi mirada fue correspondida junto con una gran sonrisa. 

 

— ¡Kenma...! 

 

Gritó alargando la «a» al hablar, llamando la atención no solamente de él, sino de un variado grupo de personas que pasaban por ahí. Kenma se levantó al darse cuenta de que realmente él, provocando que el pequeño pelirrojo corriera hacia sus brazos al sentirse aceptado, abrazándolo con cariño y causando una gran impresión en el mencionado.

Normalmente no le gustaba el contacto físico, incluso había veces donde empujaba a su familia ya Kuroo cuando le abrazaban, pero... Shoyo era diferente. Shoyo era Shoyo.

 

— Feliz graduación Kenma, ¡Perdón por llegar tarde!

 

Exclamó avergonzado al verlo tan solo, se suponía que era una sorpresa y que por eso tenía que llegar temprano, pero había llegado tarde y Kenma le vio antes de tiempo; estaba avergonzado por ser tan tonto.

 

— Pensé que estarías en Karasuno practicando.

 

De verdad tenía curiosidad y por eso cambió tan repentinamente el tema, Shoyo no era la persona que desperdiciaria una oportunidad como practicar todo el fin de semana o practicar horas de más. Lo sabía bien y sabía de su rutina.

Le vio a los ojos con mucho malestar, no le gustó ver a los ojos a la gente porque se sintió abrumado, pero Shoyo le ponía más nervioso de lo normal y aún así tenía la horrible necesidad de ver sus ojos miel, eran adictivos. Tal vez era porque le gustaba o tal vez porque... Shoyo es hermoso, un sol que nunca podría dejar de ver sin importar que tanto se dañen tus ojos.

Shoyo era su sol y le daba la energía que necesitaba.

 

— ¡Ay, bueno! 

 

Bajó la mirada, entregándole los presentes mientras que se sentaba en la banca para su gran explicación, el contrario se sentó con él en la misma posición que estaba antes de ser interrumpido por una maravillosa presencia. 

 

— Pedí permiso para descansar antes del campamento de verano, incluso le pedí permiso a mamá para quedarme en tu casa todo el fin de semana. 

 

Le mostró mientras miraba al vacío, como si una mezcla de emociones estuvieran horneadas en su interior. Espera, ¿Quedarse en su casa? Desde segundo año Shoyo algunas veces se metía al área de Nekoma para esta con él en los campamentos que hacían con Fukorodani y siempre se iba a la hora de dormir, pero dormir juntos... Con solamente pensarlo, le hacía sentir nervioso. 

 

— Perdón si no te avisó Kenma, se supone que sería una sorpresa. 

 

Admitió con culpa, mordiendo su labio frustrado ante sus planes estropeados; se sintió mal, completamente mal. 

 

— Shoyo... 

 

— ¡Pero no te preocupes! A la próxima será diferente, lo juro.

 

Prometió con determinación, enviando una gran sonrisa mientras tomaba sus manos y el mayor solamente pudo darle una suave sonrisa. 

 

— Espero ver la próxima vez pronto. 

 

Aquellas palabras motivaron a Hinata, cerrando sus ojos con emoción y alargando su gran sonrisa. Ambos se hicieron sentir sentimientos tan fuertes y positivos, que era imposible no calificarse como "unos grandes amigos". 

 

Y Kenma deseaba cambiar lo último. 

 

Hinata le ofreció las rosas y los globos, quienes fueron aceptados amablemente ante tal detalle, fueron especialmente elegidos para el recién graduado y lo sabía gracias a los distintos detalles de gatitos y videojuegos que había en ellos, incluso algunos adornos parecían pegatinas que fueron puestas ahí para que sea un regalo mas original.

 

Hablaron un rato, hasta que les corrieron de la institución porque la gran mayoría durante los exalumnos y familiares se habían ido, recogieron sus cosas y de camino a casa siguieron su plática. Amaban el como podría hablar de cualquier cosa y no sería incómodo, sumando el pensamiento introvertido de Kenma y la visión extrovertida de Hinata, se complementaban muy bien a la hora de decir sus puntos de vista, siendo tan diferentes pero a la vez tan especial.

Cuando estaban apunto de abrir la pequeña rejilla que hacía como puerta al jardín para llegar a la puerta principal de la casa, Kenma lo detuvo todo agarrando de la mano a Hinata, quien le miró sorprendido.

 

— Shoyo, yo...

 

Murmuró con la cabeza abajo, se sentía como el día que se conocieron; tenía una horrible mezcla de nervios y el mundo le daba vueltas, su cuerpo comenzó a sudar un poco gracias a la vergüenza que le daba la situación y sus mejillas se comenzaron a tornar rojizas. Hinata lo notó de inmediato y su mente comenzó a trabajar, ¿Había algo que le incomodaba?, ¿estaba enojado?

 

— Kenma, si hay algo que te molesta podemos quedarnos un rato afuera.

 

Le explicó con amabilidad, sintiendo como su mano estaba siendo apretada un poco por los nervios del teñido.

 

— No es eso, Shoyo...

 

Murmuró sin poder levantar la mirada, sintiéndose temblar por sus emociones tan repentinas. Era como si le diera un ataque de ansiedad, pero en lugar de ansiedad era amor.

 

— ¿Tienes algún dolor o algo? Nos podemos quedar aquí a tomar aire.

 

Apretó su mano de la misma manera en que Kenma lo hacía, causándole más nervios y haciendo que sus sentimientos exploten.

 

— No es eso...

 

Su garganta se estaba cerrando ante todo lo que giraba en su cabeza, cerrando sus ojos para calmarse. Tal vez sí era un ataque de ansiedad, después de todo.

 

— Ven, recargate contra la pared.

 

Hinata empujó poco a poco a Kenma contra el lugar mencionado y agarró los regalos, poniéndolos en el suelo y de paso haciendo que el cuerpo del contrario se recargue contra el muro para relajarse. El mayor sin embargo estaba enojado consigo mismo, por no poder controlar sus emociones y carecer de las agallas que tanto necesitaba en ese momento para declararle su amor al pelirrojo.

 

— Voy adentro por agua, ¡Ya vengo!

 

Se separó un poco, siendo que Kenma lo volvió a tomar de la mano, apretandola fuertemente, llamando la atención del pelirrojo.

 

— ¡INTENTO DECIR QUE ME GUSTAS!

 

Exclamó furioso, enojado consigo mismo, enojado por sus emociones, enojado con todo el mundo y principalmente enojado con su garganta, quien no le dejaba hablar. Su respiración se empezó a cortar y comenzó a hiperventilar, sus lágrimas comenzaron a caer de forma inevitable. Se sentía tan expuesto y aquello le enojaba.

 

— Kenma...

 

Pronunció lentamente el nombre del contrario, quien estaba cayendo al suelo contra la pared para hacerse bolita en el pasto, temblaba y no podía mirar hacia arriba, estaba paralizado.

 

— Mirame, por favor Kenma.

 

Suplicó, pero él no podía hacerlo, su cuerpo no respondía.

 

Hinata se agachó a la altura del contrario, abrazándolo con fuerza y sintiendo como el contrario trataba de corresponderle, estaba totalmente paralizado.

 

— Tú también me gustas.

 

Le expresó al oído, sintiendo como el mencionado dejaba de temblar poco a poco, mientras tranquilizaba su respiración dando fuertes caladas de aire por la nariz para sacarlo después por su boca. Aún se sentía miserable.

De la casa salió un pelinegro alto con un vaso de agua fría y una bolsa de hielos, se acercó a los más pequeños con rapidez y con ayuda de Hinata logró hacer que tomará un poco del agua, para después acostarlo en el suelo y colocarle la bolsa de hielo en los ojos para intentar hacer su cuerpo reaccionar.

 

— Desde que éramos pequeños no le pasa algo así...

 

Dijo el de cabellos negros totalmente preocupado, viendo como Kenma estaba en el suelo respirando con un poco de dificultad.

 

— ¿Desde pequeños...?

 

Hinata estaba en shock, había visto que Kenma a veces tenía pequeñas crisis cuando estaban con gente desconocida, pero no imaginaba que podía llegar a un ataque de... ¿Pánico? ¿Ansiedad?

 

— Cuando estábamos pequeños y practicabamos mucho, a Kenma le solían dar ataques más fuertes al tener mucho contacto con las personas, duraba días en cama sin querer salir...

 

Le explicó mientras se rascaba la nuca, estaba avergonzado de no poder prestarle tanta atención a Kenma como cuando ambos estaban estudiando juntos. Se sentía muy mal por la situación.

 

— No le cuentes sobre eso.

 

Dijo Kenma con una voz temblorosa, quien tenía los brazos abiertos a los lados y abría y cerraba los puños; necesitaba sentir que estaba vivo y que no pasaba nada.

Tetsuro simplemente soltó una carcajada, seguía siendo igual de malcriado que siempre.

 

— Bueno, dejaré a los novios solos. Tus padres y yo estaremos esperándote adentro de la casa.

 

Dijo en tono de burla, caminando rápido hacia la puerta de la morada y metiéndose antes de escuchar alguna queja. Kenma simplemente estaba en shock por las palabras dichas y su mente se puso a trabajar, ¿Habían utilizado a Hinata como parte de la sorpresa y así celebrarle su graduación en casa? Eso explicaria porque Hinata estaba terriblemente mal, porque sentía que había arruinado su parte de la sorpresa. Se quitó la bolsa de hielos de los ojos y parte de la frente, se sentía un poco mejor.

 

— ¡Kenma!

 

Como al principio se acercó con rapidez, abrazándolo con preocupación. No entendía mucho de salud mental y no lo conocía desde niño como lo hace Kuroo, pero sin dudas sintió miedo de perderlo e incluso ahora permanecía ese momento. Kenma aún seguía intentando agarrar aire, seguía nervioso y temblaba menos que antes, estaba lo suficientemente bien como para recibir el contacto de su ser amado.

 

— Shoyo...

 

Murmuró, enterrando su cabeza en el espacio que había entre el hombro y la cabeza del contrario. Estaba aterrado por haber declarado su amor y estaba totalmente avergonzado por haber tenido un ataque de ansiedad poco después. Se sentía como un idiota.

 

— Kenma... quiero ser tu novio.

 

Dijo en voz baja, estado totalmente avergonzado. La vergüenza reinaba en el lugar sin querer; ambos estando frente a la casa de Kenma, él teniendo un ataque de ansiedad, los padres y mejor amigo de Kenma seguramente escuchando, viéndolos desde adentro de la casa... Todo era un caos, uno que seguramente será contado a sus hijos cuando les pregunten como se hicieron los novios.

Notes:

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