Chapter Text
-Será mejor que nos alimentemos entonces- Dijo Alice poniéndose de pie, y nadie se atrevió a cuestionarla. Ella y Emmet habían regresado de una expedición de búsqueda que los había llevado hasta Nuuk, Groenlandia, donde perdieron el rastro de Félix.
Era muy arriesgado llevar a Renesmee con ellos, pero eso Bella ya lo sabía. Bastó una mirada hacia Jacob para que este entendiera lo que había que hacer. -Iremos a la reserva, ahí está Sam y el resto de la manada- Jacob había probado ser un gran protector para Renesmee desde la batalla, hace seis años. Edward asintió con la cabeza y ninguno de los presentes se opuso. -Emily estará feliz de volver a verte, Ness- Expresó Jacob dirigiéndose a Renesmee, quien le devolvió la mirada y posó la palma de su mano alrededor de sus mejillas. Este le sonrió cariñosamente, recibiendo su don.
-Ness quiere recoger algunas flores para Emily antes de irnos- comentó Jacob segundos después de su interacción con Renesmee. Bella estudió atentamente los rostros del resto de su familia. Emmet, quien ahora se había convertido en un apoyo extraordinario para Renesmee, tenía la cara contraída por el dolor y la pérdida de su Rosie. Todos sabían que veía en Renesmee el único deseo de Rosalie que nadie le había podido cumplir, ni si quiera Emmet, muy a su pesar. Un hijo. Lo menos que sentía que podía hacer para honrar su partida era atesorar esta pequeña luz que Rosalie había protegido tanto y que él también había amado. Alice, por el contrario, tenía en el rostro una determinación que no había visto en años. Bella temía lo qué pudiera hacer después de encontrar a Félix y vengar a Jasper, sabía que había permanecido en Ithaca con el resto de la familia porque sus visiones sobre Félix eran más claras cuando estaban todos juntos, además que sería más fácil contener al vampiro entre todos. Bella no quería que se fuera, no quería perder a un miembro más de su pequeña familia, a su hermana, y hacer aún más grande el vació en su inerte corazón. Al mirar a Edward, notó que tenía el ceño fruncido. Este volteó levemente hacia Alice y, con la vista aún desenfocada, asintió tristemente con la cabeza. Llevaba tanto conviviendo con ellos que en seguida comprendió lo que ello significaba. Lo que sea que hubiese visto tenía que ver con su partida.
A lo mejor Edward podría convencerla de cambiar de opinión, la conexión entre ellos siempre había sido fuerte, única, y tal vez si tenían un tiempo a solas Edward podría mostrarle otras posibilidades.
-Los acompañaré entonces- Dijo Bella y Renesmee sonrió, luego se dirigió hacia Edward y lo tomó de las manos. -Ve con ellos, mañana iré con Renesmee para seguirle enseñando- Lo miró fijamente, apreciando las cicatrices de guerra que quedarían marcadas en su rostro eterno y, aunque era evidente que ambos pares de ojos estaban de color carbón, Edward no protestó. Su expresión compungida le bastó para entender el dolor que le produjo la visión de Alice y lo que sucedería con ella después de acabar con Félix. Algo no se sentía bien, pero esperaba que Edward pudiese hacer algo para evitar lo peor. -Bella...-Antes de despedirse, Edward y Bella se abrazaron y sus miradas se encontraron. La manera en la que dijo su nombre, como deleitándose, como si fuera lo único que realmente era de importancia para él, fue suficiente para saber que no necesitaba palabras para hacerle sentir lo mucho que la amaba. -Lo sé, también yo- Fue lo que ella respondió. -No tardaremos mucho, pronto estaremos en casa- Le aseguró Edward y le dió un último beso en los labios antes de partir. Bella se reunió con Renesmee y Jacob en el claro cerca del bosque.
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Poco después de una hora, Renesmee había recogido suficientes flores como para hacer media docena de ramos, todos con diferentes colores y aromas. Ese día la luz del sol se colaba por la copa de los árboles que rodeaban al claro, iluminándolo en lugares estratégicos y resaltando la belleza natural de dicho lugar. Por aquellos espacios de luz la piel de Bella deslumbraba como el brillo de pequeños diamantes incrustados en su cuerpo pétreo, todo un espectáculo para Renesmee, quien la miraba con adoración. -Dame, yo los guardo- Le dijo Bella a su hija y esta le entregó las flores que había recolectado.
Cuando se preparaban para regresar a casa, Ness a lomos de Jacob, un aroma peligrosamente cerca se hizo presente y los tomó desprevenidos a todos.
-¡Lenora! ¿a caso te indiqué que levantes el escudo?- Era una voz masculina, en un tono de hartazgo. ¿Escudo? se preguntó Bella, quien en ese momento ya se encontraba agachada en posición defensiva frente a Renesmee, con los gruñidos de Jacob haciendo eco en el bosque. Bella notó por primera vez, a través del olor, oído y vista, a los tres vampiros que se acercaban. En ese momento deseó que Edward estuviese ahí, para advertir los pensamientos de los nómadas que se habían detenido a unos cuantos metros de distancia. El hombre, que aparentaba unos 42 años, era alto y con el cabello negro azabache recogido en un moño. Vestía unos pantalones oscuros y un jersey de color azul claro. A su izquierda Lenora, o eso dedujo Bella después de su interacción, de baja estatura, cabello castaño y piel en tono oliva, portaba un vestido de olanes largo y azul, con unas grandes botas color marrón. Finalmente la chica de la derecha, alta, de piel blanquecina y rubia, usaba un conjunto de mezclilla (jeans y suéter) e iba descalza. Ambas mujeres aparentaban estar en sus 20's, no obstante, Bella podría asegurar que llevaban cientos de años pisando la tierra como vampiros, y no pasaron inadvertidos los tres pares de ojos rojos que la observaban fijamente... a ella y a Renesmee.
-Lo siento, digamos que el olor...- espetó Lenora con desagrado mientras observaba a Jacob -y la niña... me distrajeron un poco- Bella reparó en el dejo de curiosidad en la voz de Lenora al referirse a su hija. Jacob gruñó más fuerte, ahora enseñando los dientes. -Clementine ¿qué dices?- Preguntó dirigiéndose a su compañera.
-Isabella, 25 años; Renesmee, 6 años; Jacob, 22 años- Respondió Clementine, quién miró fijamente a los aludidos antes de proporcionar dicha información. ¿cómo...? debe ser su don, pensó Bella. Ni ella ni Jacob tuvieron la paciencia de seguir escuchando.
-¿Qué es lo que quieren?- Siseó Bella en un tono de pocos amigos. Su mayor preocupación era poner en riesgo a Renesmee y, evidentemente, estos vampiros no venían con buenas intenciones.
-Hey, Isabella... ¿porqué la agresividad? sólo sentimos curiosidad por la manera en la que está conformado tu... clan- Ahora habló el hombre, de forma condescendiente y con una sonrisa casi maquiavélica en el rostro.
-Mi familia- Bella amenazó, un gruñido bajo reverberando en su pecho. El vampiro anchó su sonrisa.
-Me llamo Damon, ellas son Lenora y Clementine. Estábamos de paso por la zona, pero su... aroma nos atrajo directamente hacia aquí. Nos apetecería conocer más sobre tu familia- Dijo la última palabra en un tono poco amigable. Bella ya tenía claro que hacer.
-Jacob, ¿porqué no vas con Renesmee a buscar a los demás? diles que tenemos invitados- Bella no rompió contacto visual con Damon. Sabía que estaba en desventaja con los tres vampiros que se encontraban ahí, no se había alimentado en semanas y probablemente solo podría someter a uno... antes de que los demás acabaran con ella. De algo estaba segura, no permitiría que Renesmee estuviera en peligro, nunca, incluso si eso significara su sentencia. Jacob echó a andar a toda prisa en dirección opuesta a los tres nómadas, con Renesmee sobre él, y Bella llegó a escuchar los angustiosos sollozos de su hija. Pensó que probablemente no la volvería a ver, ni a ella, ni a Jacob ni a... Edward. De pronto, un vacío amenazó con salir del interior de su pecho, un sentimiento de anhelo hacia la razón de su existencia. Se preguntó si Edward podría vivir sin ella o si se uniría a Alice después de todo, si podría soportar el dolor de perderla... ¡oh! cómo quisiera decirle cuánto lo amaba, que no quería alejarse de él nunca más, que tenía que ser fuerte por Renesmee. Incluso podía sentir su voz de terciopelo como una suave caricia hacia ella. Bella regresó a la realidad.
Varias cosas ocurrieron a la vez. Damon extendió una mano hacia ella y cerró los ojos, mientras esto sucedía, ambas vampiras se abalanzaron sobre ella. -Estás ante la presencia de Sir Damon de Colchester, quien está a punto de honrarte con el regalo de su don- Fue Clementine la que habló. En un caos de movimientos instantáneos fue capaz de esquivar el agarre de Clementine y hacerla retroceder, pero Lenora fue más rápida que ella. La tomó por el cuello, la derribó y la arrastró varios metros sobre la tierra. Antes de que Bella pudiera forcejear, Clementine la tomó de ambos brazos mientras Lenora subió sobre ella para atrapar sus piernas. Estaba totalmente incapacitada. -Deberías estar agradecida por lo que está a punto de hacer- siseó Lenora antes de dirigirse hacia Damon, Sir Damon. -Estamos listas, puede comenzar ahora- Bella estaba indefensa ante la fuerza de las dos mujeres que tenía sobre ella, y la desesperación no tardó en hacerse evidente en sus ojos.
-Shhh...shhh...no temas Isabella, llevo administrando mi don por más de 482 años a aquellas almas sin dicha que van por la vida con arrepentimientos, dolor y malas decisiones- Damon se fue acercando lentamente hacia Bella, hasta agacharse junto de ella. -Verás Isabella, mi don no funciona con todos. Él me indica quienes tendrán la dicha de reivindicarse, y te ha elegido a ti- Expresó en tono morboso. -Es una pena que no podamos platicar mucho, los otros se acercan...- En ese momento Bella fue consciente de los sonidos, los olores, la familiaridad de los pasos que se aproximaban. No tardarían mucho en llegar. -Debes saber que Clementine puede saber el nombre y edad de cualquier criatura con solo mirarla a los ojos, y la razón por la que ninguno de ustedes pudo detectarnos a tiempo es debido al escudo de Lenora, tan poderoso que hace que el olor y el sonido se camuflen en el ambiente- Bella no entendía porqué Damon seguía alargando la conversación, todo este tiempo la había estado mirando fijamente, mientras el calor se extendía por su brazo. ¿Qué...? ¿Desde hace cuanto me está tomando del brazo? -Descansa en paz de esta vida Isabella, es tiempo de partir- Damon la soltó y sintió como el fuego se extendía desde el lugar donde había estado su mano un segundo atrás, hacia todo su cuerpo. A su vez, una sensación de sopor la inundaba. De fondo logró escuchar la voz de Edward, aunque ya no supo si era su mente jugando con ella.
-Eres... hombre... muerto.- Innatural para un vampiro, sintió que lentamente se quedaba sin oxígeno. Inhaló una bocanada innecesaria de aire y sintió el calor entrar a través de su garganta. La pesadez en sus párpados se fue haciendo más fuerte mientras un fuego interior se apoderaba de ella. Se estaba quedando dormida y la sensación ardiente era como la noche de su transformación. ¡Su transformación!
-Entonces nunca regresarás a casa- Le respondió Damon. Y fue lo último que escuchó.
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No supo cuando se quedó dormida, tampoco notó cuando el fuego interior desapareció. Poco a poco se fue reincorporando, aún somnolienta y con los ojos cerrados, hasta que escuchó una voz.
-Bella...- Mmhh
-Bella...- Insistió suavemente la voz.
-...-
-Bells, despierta- Esa voz... no puede ser, hace mucho que no escuchaba esa voz. Bella abrió los ojos despacio y observó al hombre que tenía frente a ella.
-Papá...- Al principio estaba algo conmocionada por ver a Charlie de nuevo, después de tantos años sin poder perdonarse por lo que le había echo pasar. Pero luego todo se convirtió en confusión. No debería estar aquí. Bella frunció el seño e intentó recordar lo que había ocurrido apenas hace un momento: Edward, Alice y Emmet se fueron de caza, ella se fue con Jacob y Renesmee al claro, se toparon con tres nómadas y, después de poner a su hija a salvo, los vampiros la atacaron. ¿Todo eso había ocurrido de verdad? ¿O se trataba sólo de un sueño? Entonces nunca regresarás a casa. Bella abrió los ojos de par en par. ¡Oh no! ¿Qué había sucedido? Descansa en paz de esta vida Isabella, es tiempo de partir. Si Bella no estaba equivocada, había muerto. Pero ¿entonces... que hacía Charlie ahí? ¿Por qué ella estaba ahí, en Forks? ¿Por qué era... humana?
-Vi que te quedaste dormida y no te quise despertar, debió haber sido un vuelo cansado.- Indicó Charlie con voz comprensiva, ella se levantó del... asiento de copiloto del auto de policía y recordó lo que dijo Damon. Habló de personas que viven con arrepentimientos y de la oportunidad de redimirse. Bella infirió que su don iba más allá de matar vampiros. Se encontraba en el pasado, su pasado, antes de conocer a Edward y ser transformada, antes de conocer a los Cullen... todos con vida. Como Bella no respondió, Charlie prosiguió. -Hemos llegado Bells, estamos en casa.- Fue en ese momento que Bella comprendió que casa no es un lugar, casa es donde se encuentra tu corazón. Ella no necesitaba de Damon en el futuro de donde llegó para volver a "casa". Su corazón, su casa, ya le pertenecía a alguien más y ese alguien también se encontraba en su pasado.
Bella iba a a recuperar todo lo que tenía, eso y más. Iba a salvar a su familia.
