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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-08-08
Words:
2,368
Chapters:
1/1
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10
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157

Territorio inexplorado

Summary:

TRADUCCIÓN. Ron y Lavender por fin han terminado. Ron y Hermione navegan por el territorio inexplorado de su siempre confusa relación. Historia original de RonaldAndMione.

Notes:

TRADUCCIÓN de la historia de RonaldAndMione.

N/A: Escrita hace más de dos años para el Amigo Invisible Romione de 2015. Me he dado cuenta de que realmente necesito publicar aquí las cosas que publico en tumblr.

N/T: Cuando terminé de leer este fic con una enorme sonrisa, me puse en contacto con la autora para pedirle permiso para traducirlo y que pudiese llegar a más público y bueno, ¡aquí está!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

Los gritos seguían resonando en el dormitorio de las chicas, incrustados en las paredes. Y ahora se les habían unido unos sollozos.

Hermione observaba desde la puerta del baño de las chicas de sexto cómo Lavender corría escaleras arriba, escondiendo la cara y tratando de tapar el llanto. Suspiró, dándose cuenta de que el dormitorio estaba descartado durante las próximas horas, si no se acababa alargando toda la noche. Suponía que ese era el precio que tenía que pagar por el hecho de que, por fin, todo había terminado.

Por fin, todo había terminado.

Aún lo escuchaba dentro de la cabeza, todavía reciente en la memoria después de haberlo oído hacía apenas unos momentos:

-¡Esto se ha acabado!

Lo único que pudo sentir en ese instante fue un inmenso alivio, una sensación refrescante y calmante que le atravesaba el cuerpo, paradójicamente, como un resplandor de ardiente esperanza que le iluminaba el corazón, haciéndolo palpitar con expectación.

Hermione miró hacia abajo desde donde se encontraba, al sitio donde sabía que estaba Ron, probablemente en la misma posición que antes, esperando a que el resto de alumnos que estaban en la Sala Común le dejasen de mirar. ¿Debería ir a verlo? ¿O prefiere estar solo?

Después de pensarlo, soltó un bufido. Sí, estoy totalmente segura de que está devastado en este preciso momento.

No obstante, quizás quiera estar solo, razonó su parte lógica. Solo por el simple hecho de que llevase meses esperando a que ella rompiera con él, no quiere decir que de repente te quiera rondando por ahí.

Hermione suspiró y apoyó la cabeza en el marco de la puerta, mirando fijamente la entrada al dormitorio, ese mismo en el que, sin duda, Lavender estaba llorando, con la cabeza apoyada en el hombro de Parvati. Cerró los ojos intentando bloquear la imagen, no quería pensar ni sentir nada, y mucho menos culpa. Era absurdo, pero le estaba rondando el pensamiento.

Bueno, de todos modos, no tienes otro sitio al que ir, ¿verdad?

Hermione se enderezó y avanzó por el pasillo. No se permitió pensar en lo que estaba haciendo ni un segundo. Rápida y sigilosamente, con las zapatillas amortiguándole los pasos, bajó las escaleras. Cuando solo le quedaban tres escalones para llegar a la Sala Común de Gryffindor, la valentía la abandonó.

Ron estaba ahí.

Sentado en el sofá que estaba frente a la chimenea, con los codos descansando sobre las rodillas y mirando el fuego, que le iluminaba el cabello, haciéndolo parecer más brillante de lo que era normalmente. Hermione sintió que el corazón le empezaba a latir con rapidez.

Dejó los nervios a un lado, dio un par de pasos y bajó a la Sala Común. Los pocos estudiantes que seguían allí, se la quedaron mirando. Sabía que de un momento a otro iban a empezar a cotillear y trató de ignorarlos.

Se dirigió hacia donde se encontraba Ron. Este, notando el silencio que se había instalado en la sala, levantó la mirada confuso, encontrándose de inmediato con los ojos de Hermione, que se había quedado inmóvil a unos metros del sofá.

Parecía que a Ron se iluminaba la cara, dejando ir la tensión que le mantenía los músculos rígidos. Le sostuvo la mirada a Hermione durante un instante, lo que a ella le hizo ser extrañamente consciente de su apariencia: de pie enfrente de él, con un jersey viejo, un pijama holgado y unas zapatillas desgastadas, además llevaba el cabello desaliñado y salvaje, como era habitual. Hermione pensó que si la estaba juzgando por su aspecto, era un actor horrible porque parecía que se le había ensanchado la sonrisa mientras la observaba. Después del breve repaso, Ron rompió el silencio.

–Hey.

Hermione empezó a retorcer los dedos mientras titubeaba una respuesta.

–Hola– le respondió ella con suavidad.

Hermione, sin saber qué hacer, juntó las manos frente al cuerpo, moviéndolas nerviosamente. ¿En qué momento se había empezado a sentir tan insegura frente a Ron? Era Ron, su mejor amigo desde hacía seis años, al que conocía mejor que a nadie…

Y que por fin estaba libre.

No estaba segura de lo que estaba esperando. El hecho de que Ron estuviera soltero de nuevo, no quería decir nada; había tenido oportunidad de estar con ella antes de empezar a salir con Lavender, y Hermione se acordaba perfectamente de lo que había pasado entonces…, pero algo había cambiado en los últimos meses, después de que lo envenenaran y volvieran a ser amigos. La tensión seguía latente entre ellos, pero ahora tenía cierto potencial eléctrico…, había una energía crepitante en las bromas de Ron, en sus roces -que se habían vuelto mucho más frecuentes y ya no se limitaban a los momentos en los que eran absolutamente necesarios. Era un tipo de tensión diferente, más ligera; no obstante, el hecho de que siguiera saliendo con Lavender pesaba sobre los hombros de Hermione… pero ahora… estaba libre.

– ¿Te vas a quedar ahí?

Hermione se sacudió los pensamientos y sintió calor en las mejillas.

–Lo siento, estaba… estaba perdida en mis pensamientos.

–Lo sé— dijo Ron sonriéndole—. Lo sueles hacer.

A pesar del tono inocente de la burla, sintió que la sonrisa de Ron era diferente, lo suficiente como para hacerla sonrojar. Esperaba que el fuego le proporcionara una buena excusa, o que Ron no lo hubiera notado.

–¿En qué pensabas?

–Oh, en nada– cambió de tema rápidamente–. ¿Cómo estás?

–Bien– respondió Ron encogiéndose de hombros–. He estado mejor, pero…

Hubo una pausa, y Hermione se esforzó en pensar qué decir a continuación.

– ¿Quieres… quieres que me vaya o…?

– ¡No!– exclamó Ron rápidamente, enderezándose un poco y girándose para apoyar las manos en el respaldo del sofá–. No, Hermione. Acabo de romper con alguien, así que necesito que mi mejor amiga me consuele.

Pese a sus palabras, parecía que la mirada juguetona de Ron quería alejar cualquier deje de tristeza que podía haber transmitido.

Hermione puso los ojos en blanco.

–Sí, seguro que estás destrozado– le dijo con una pequeña sonrisa.

–Bueno, quiero que sepas que el hecho de que se deshagan de ti no es precisamente divertido– comentó Ron con desaprobación, al parecer, imitándola a ella.

Hermione frunció los labios y le apartó la mirada intentando aguantar la risa.

– ¿Te vas a quedar ahí plantada toda la noche?

Bajando la mirada, Hermione se dio cuenta de que seguía en el mismo sitio, a unos pasos de donde estaba Ron. Mirándolo con timidez, se sentó a su lado en el sofá, teniendo cuidado de asegurarse de que no estaban demasiado cerca. Estaba tan concentrada en la proximidad de ambos que no pudo evitar notar que, en el momento en el que Ron se giró para mirar de nuevo al frente, se colocó, de forma sutil, más cerca de lo que normalmente se sentarían dos amigos. A Hermione se le aceleró de nuevo el corazón.

Cuando notó que las mejillas le habían vuelto a la normalidad, lo suficiente como para mirar a Ron a los ojos con confianza, se dio cuenta de que él ya la estaba observando. La pilló con la guardia bajada unos instantes, pero enderezó la cabeza y continuó con la conversación.

–Venga, dime cómo estás.

Ron, de manera abrupta, apartó la mirada de ella y la volvió hacia el fuego ardiente.

–Bueno, ya sabes… no muy bien.

Le dejó de latir el corazón. Sintió como se le ralentizaba cada parte del cuerpo, dejándola dolorosamente inmóvil. Sabía que tenía que decir algo, ¿pero cómo iba a poder hacerlo cuando parecía que le acababa de pasar un glaciar por encima de las cuerdas vocales?

– ¿Estás…?– quería darse una patada, ¿cómo le había podido traicionar la voz de esa manera?–. ¿Estás decepcionado?

– ¡Oh, joder, ni hablar!– exclamó alejando la idea por completo. La luz y el calor volvieron a Hermione, inundándole los sentidos de nuevo de gloriosa vida, casi llorando de alivio–. No es eso– continuó Ron bajando el tono de voz–, a ver, ya sabías que quería que ella me dejara, ¿verdad?

–Por tu optimismo y tu constante interés en preguntarme cómo hacer que rompiera contigo, sí, me lo había imaginado.

Ron sonrió ligeramente mientras seguía mirando el fuego.

–Sí, bueno… prefería que lo hiciera ella para no tener que hacer yo, pero…– miró a Hermione, y luego se tapó la cara con las manos, que hasta entonces habían tenido descansando sobre las rodillas–. Aun así me siento mal, ¿sabes?

Hermione lo siguió mirando.

—No quería… no quería que nadie saliera herido. Y, al final, Lavender ha salido mal parada…– suspiró Ron.

–En situaciones como esta, siempre hay alguien que sale herido– le recordó Hermione con dulzura, apoyándole la mano en el hombro.

Ron se humedeció los labios y suspiró de nuevo.

—Es un poco injusto, ¿no? Quiero decir… He sido una mierda de novio, ¿verdad?

–Sí– respondió Hermione de inmediato. A pesar de que lo adoraba con locura, tenía que admitir que no había sido el mejor novio del mundo–. Sí, lo has sido.

Aunque el comentario de Ron iba con un poco de humor, la respuesta de Hermione pareció dejarlo abatido, de manera que volvió de nuevo la vista hacia el fuego.

–Pero– continuó Hermione–, creo que ella no era la chica correcta para ti. Creo…– vaciló, pero haciendo gala de su valentía de Gryffindor, pudo continuar–. Creo que con la chica adecuada… serías mucho mejor.

La comisura de los labios de Ron se curvó en una sonrisa mientras se volvía para mirarla casi… ¿ilusionado? Mientras la observaba, los ojos del chico le recorrían la cara como intentando navegar por territorio inexplorado; la conocía desde hacía seis años, mejor que nadie. Al final, se humedeció los labios -rápidamente, casi sin darse cuenta de lo que estaba haciendo-, y con una pequeña pero profunda exhalación, le preguntó en voz baja:

– ¿Y quién sería la chica perfecta?

A Hermione se le atasco la respiración e intentó tragar nerviosamente, rompiendo el contacto visual rápidamente. Menuda cobarde estaba hecha.

–Em, una chica fuerte y positiva… alguien que te pueda desafiar.

– ¿A ser un buen novio?

–A ser mejor– respondió Hermione ofreciéndole una sonrisa juguetona–. Y no estoy hablando solo como novio, sino como persona, lo que a cambio te convertirá en un novio mejor. Lavender… – y ahí se detuvo, pensando en todo lo que había ocurrido con Lavender, lo que le había ocurrido a Lavender… y cómo ahora formaba parte del pasado.– Lavender es muy agradable.

Ron soltó un bufido.

–Dijo la chica que se ha pasado gran parte del año evitándola o haciéndole comentarios sarcásticos.

–Es muy agradable– continuó Hermione, ignorándolo–, pero era demasiado… complaciente. Vosotros… creo que habéis sido demasiado complacientes en la relación. Siempre la misma rutina, solo os…

Ron la miraba mientras luchaba contra las palabras, y agregó:

–… solo nos enrollábamos, ¿no?

Hermione se humedeció los labios y asintió incómoda, bajando la mirada al suelo y recordando todos los momentos dolorosos que había vivido ese año.

–Sí, solo eso. Y, em... –  de nuevo tragó nerviosamente, y continuó–. Tú ni siquiera estabas… estimulado en otros aspectos, mental y emocionalmente. Y eso es lo que necesitas… necesitas un fuego, una chispa de algún tipo que te desafíe… alguien que te haga sacar a relucir lo mejor de ti. Porque ella merece la pena y te va a ayudar a darte cuenta de que… de que mereces la pena.

Levantó la mirada para encontrarse a Ron observándola con una intensidad que nunca antes había visto en él. Parecía que la luz del fuego le danzaba en los ojos mientras la miraba, y Hermione pudo sentir que se le encendían las mejillas mientras jugueteaba nerviosa con las mangas del jersey; él, por otro lado, estaba sentado quieto y paciente, nunca antes lo había visto tan tranquilo. Hermione inspiró por la boca, tratando de mantener la valentía que le hacía mirarlo.

Al final, fue Ron el que rompió el silencio.

–Hermione– murmuró en voz baja pero firme. Se humedeció los labios, tragó saliva y respiró hondo–. ¿Está bien visto si le pido salir a otra chica aunque lo acabo de dejar con Lavender?

El corazón de Hermione se paralizó durante un segundo, volviendo a funcionar cuando dejó salir una pequeña carcajada.

–No creo, teniendo en cuenta que habéis roto hace menos de una hora.

Ron le sonrió y se sentó un poco más erguido.

–De acuerdo, entonces, pongamos que ya la he encontrado. A la chica que me puede desafiar y todo eso. ¿Cuánto…?– inspiró, mirándola con una extraña mezcla de seriedad y diversión–. ¿Cuánto tiempo tendría que esperar para poder hacerlo?

No pudo evitar sonreírle, a pesar de que el corazón le latía desbocado.

–Creo… que necesitas esperar lo suficiente como para que ella piense que la quieres por ser ella, y no como… una simple candidata a continuar las actividades de las que Lavender te acaba de privar.

Ron la observó con tranquilidad, mientras ella le devolvía la mirada, sintiéndose tremendamente expuesta y vulnerable.

– ¿Y si…?– Ron suspiró, rompiendo el contacto visual y volviendo la mirada hacia el fuego, pasándose la mano de manera distraída por el pelo–. ¿Y si ella sabe que no es eso, que yo... que yo…?– volvió a mirarla, con una expresión casi frenética en el rostro— ¿Sabes?

Y, en ese mismo momento, Hermione quiso llorar. La mirada de Ron revelaba una seriedad y honestidad que la hacían querer lanzarse a sus brazos. Sin embargo, suspiró y asintió.

–Lo sé– susurró. A Ron se relajó el rostro, y se podía apreciar en él una sonrisa pequeña y esperanzada. —Pero– continuó Hermione, una parte de ella se habría pateado por lo que iba a decir a continuación, al ver que la sonrisa ilusionada de Ron se desvanecía–, a pesar de que ella lo sienta en el corazón..., puede que su cabeza necesite un poco más de tiempo para ponerse al día.

El optimismo volvió al rostro de Ron, aunque esta vez con cautela, no tan enérgicamente como antes. Al final, acabó sonriendo.

—Bueno, su cabeza siempre ha sido muy rápida y aguda.

Hermione sonrió de nuevo y suspiró, agachando la cabeza con timidez.

–Entonces, supongo que no vas a tener que esperar demasiado tiempo.

La sonrisa de Ron se ensanchó.

–Entonces, ¿pronto?

Hermione asintió despacio, con seguridad.

—Pronto.

Notes:

Publiqué la traducción en FFNet en 2017, y al fin me he decidido a trasladarla aquí. Por desgracia, esta vez no he podido contactar con la autora. Lleva un tiempo sin publicar y tampoco la he encontrado por aquí, pero no quería dejar que el camino de la historia terminase. Gracias por leer!