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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-08-16
Words:
2,778
Chapters:
1/1
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1
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39
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334

Devuélveme mi varita.

Summary:

(Esta historia estaba publicada anteriormente en otras plataformas, esta es una versión renovada y corregida)

Harry Potter aún conserva la varita que había robado meses atrás a Draco Malfoy, este decide viajar a la nueva residencia del slytherin para devolverle lo que es suyo y tal vez cambiar un poco de aires.

Harry Potter x Draco Malfoy

Este fic participa en el reto temático de julio "¿Qué epílogo ni qué ocho cuartos? del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".(2014)

Work Text:

 

Devuélveme mi varita. 


Harry Potter el niño que vivió, o bien conocido en las últimas semanas como el hombre que venció, estaba sentado en lo que ahora era su nuevo hogar en el valle de Godric donde sus padres antes residían y había sido reconstruida por el mismo cuando la guerra se dio por terminada. En sus manos tenia una varita, hermosa sin dudar, 25 cm de  pino y centro de pelo de unicornio, elegante al igual que su ex-propietario.

Y por más que a Harry le gustase tener una varita así de elegante…esta no le obedecía en su totalidad gracias al pelo de unicornio que era fiel al primer dueño:Draco Malfoy, al cual no veía desde la última batalla y se suponía estaba viviendo en Francia desde el final de la guerra. 

Harry pensó tal vez mandársela en una lechuza pero después de meditarlo un rato concluyo que no era conveniente, o mas bien, busco excusas para que así fuera. Otra idea era mandarle una carta para decirle que volviese a Inglaterra a por ella; después de todo era  Malfoy que la necesitaba, pero luego recordó que era de Malfoy de quien hablaba, ósea,  que iba a terminar siendo ignorado.

Y finalmente la idea en la que probablemente era mas conveniente…y que mas le gustaba: ir el a devolverle la varita, después de todo fue el quien se la arrebato aquel día en la mansión Malfoy, era lo justo.
 
Y mirándolo del lado amable también podía usar el pretexto de Malfoy para tomarse un descanso en Francia ¿O tal vez era al revés? Porque debía admitir que la ultima imagen que tenia de Malfoy en su cerebro a veces le perseguía en las noches. Con un suspiro Harry se levanto de la silla y se dirigió a la cocina, claramente perturbado por sus propios pensamientos, obviamente quería las vacaciones en Francia mas que ver al rubio, alejado de todo aquel ajetreo que había quedado después de la guerra, muchos funerales a los cuales asistir, muchas reconstrucciones por doquier, la prensa con sus entrevistas y sobre todo Ginny que le había cortado. Malfoy era solo una pequeña piedra en sus vacaciones, concluyo. 
 
Su mente, sin embargo, no le iba a dejar tranquilo pues se movió automáticamente a cierta pelirroja que hacia que su corazón se encogiera: Ginny Weasley quien había terminado con el Hombre que venció todo para irse a “explorar el mundo” algo así como un año sabático que a Harry le pareció una total tontería, y no por sus deseos de explorar el mundo, sino porque ella realmente quería explorar…otras cosas y había tomado como una excusa barata querer “expandir sus horizontes” y “salir del nido” para poder salir con otros hombres y tenerlo a él como reserva. Pero si Ginny pensaba que el se quedaría sentado en la sala de su casa esperando por ella…estaba bastante equivocada. 
 
Llamo a Hermione vía red flú y le pidió que pautara su viaje a la casa donde había sido reubicado Malfoy para la próxima semana, cuando las llamas verdes desaparecieron soltó un suspiro aliviado ¿Qué sería el sin su amiga? , en las últimas semanas la castaña se había ofrecido para ayudarlo con todo lo que pudiera, a pesar de que Hermione de por si ya tenia muchas cosas que hacer. 

Quizás para la próxima ella debiera ser la que se tome unas vacaciones a Francia. 
 



 
Arrastrando sus maletas por una larga calle El hombre que venció llevaba una gran sonrisa, el traslador lo había dejado unas calles antes de la nueva casa de Malfoy, según le había informado Hermione este vivía solo y bien alejado de sus padres, cosa que sorprendió a Harry; el odio hacia Lucius era entendible, ¿Pero Narcissa? 

Harry se paralizo por un segundo mientras su mente viajaba a aquella noche en el bosque prohibido cuando la matriarca de los Malfoy había salvado su vida,  ¿Es que acaso Malfoy no veía lo bueno que tenia en su vida? Las solitarias calles le daban un sentimiento demasiado nostálgico para su gusto. Se había mudado a Godric Hollow en busca de sentirse mas cerca de sus padres, y ver a una persona como Malfoy que tiene ambos, aunque no sean los mejores, y no quererlos cerca era una locura para el; pero luego recordó a los Dursley y como a pesar de que los había perdonado no los quería tener cerca, quizás para Malfoy era lo mismo con sus padres y así siguió caminando. 
Cuando llego a la dirección se encontró con un pequeño condominio de apartamentos, la fachada era antigua, sin embargo tenia un color rosa bastante llamativo que resaltaba en contraste a los demás que poseían colores sobrios. Intento abrir la puerta pero esta estaba cerrada, al lado de la puerta habían timbres de todos los departamentos  así que toco el del rubio un par de veces sin tener respuesta, disimuladamente murmuro un alojomora a la puerta y la abrio dándole paso a unas escaleras las cuales subió con algo de dificultad debido a las maletas, se maldijo a si mismo por no haberlas encogido antes, pero ya era demasiado tarde,  el rubio aparentemente vivía en el ultimo piso y para cuando llego a este Harry ya se encontraba sin aliento; hizo una nota mental para ejercitarse mas. 
 
Toco la puerta y otra vez no había señal alguna de vida, volvió a tocar una y otra y otra y otra vez hasta que la puerta se abrió con fuerza para dar paso a un despeinado y apunto de gritarle Malfoy, pero la boca del rubio se quedó en nada  al ver a quien tenía enfrente.
 
—Malfoy—Saludo cordialmente el Gryffindor  tratando de retener una carcajada, no todos los días se veía al gran Draco Malfoy despeinado y en pijamas ¿o si? Ademas, Harry debía admitir que Malfoy a pesar de lucir como que un camión le había pasado por encima se veía atractivo, incluso mas que cuando estaban en sus anos en Hogwarts, había algo en su aura que se notaba mas…¿Ligera?
 
—¿Se puede saber qué haces aquí Potter? –escupió el rubio tratando de usar su habitual tono de desprecio pero no tuvo el mismo efecto, claro que no iba a tenerlo pues el rubio tenía sus mejillas totalmente teñidas en rojo debido a la vergüenza.
 
—Tengo algo que es tuyo.
 
—Si es mi mansión eres totalmente bienvenido –dijo el rubio invitándolo a entrar.
 
—No, es mucho mejor que tu mansión – le respondió el joven de ojos verdes  mientras entraba al pequeño departamento y analizaba todos los objetos de allí, había un sofá para dos personas, una televisión de tamaño medio y al otro lado había una pequeña cocina con un pequeño comedor, más atrás se podían ver dos puertas que Harry dedujo eran el baño y un dormitorio.- Tengo tu varita.
 
El rubio guardo silencio por unos minutos y cuando el castaño lo miro su cara estaba hecha un poema, estaba entre una expresión de indignación y enojo que luego paso a duda.
 
—¿Viniste de Inglaterra a Francia solo para devolverme mi varita? –pregunto el rubio arrugando la nariz y cerrando la puerta tras de sí.
 
—No, solo venia de vacaciones y…las cosas allá no son tan bonitas –comento el castaño mientras señalaba el sofá pidiéndole permiso al rubio para sentarse el cual asintió, Harry tomo asiento y dio un largo suspiro, de todas las personas en el planeta el había decidido a Draco Malfoy para soltarle un detalle bastante importante de su vida personal. Su cerebro y su boca parecían haberse desconectado, así que puso sus dedos sobre sus labios para evitar seguir hablando.
 
—¿Cómo? ¿El héroe del mundo mágico no está satisfecho con su trabajo? –bufo el rubio mientras caminaba alrededor del sofá cual buitre vigilando a alguien moribundo, Harry no esperaba nada mas y nada menos de Malfoy, pero lo que mas le molestaba de todo era que podía ver a través del acto que el rubio estaba poniendo, en su tono ya no estaba el mismo desdén de antes y su mirada ya no estaba llena de odio, pero hacia una muy buena imitación. 
 
—No, de hecho no lo estoy…–Le respondió el castaño con calma, había muchas cosas con las que no estaba satisfecho y probablemente nunca lo estaría; tantas cosas por reconstruir, tantas injusticias que aun pasaban día a día en el mundo mágico, pero sobre todo, aun se sentía como aquel niño bajo las escaleras: débil e indefenso—Si hubiese podido evitar tantas muertes y tanta destrucción créeme que lo hubiese hecho.
 
—Pudiste evitarlo, claro que pudiste.–le respondió el rubio en un tono de voz suave y comprensivo aun que claramente sobre fingido.- Si no hubieses nacido te apuesto a que ahora mismo estaría en una playa del caribe disfrutando de una piña colada en vez de tener que estar aguantando tu rajada cara, pero no todo el mundo obtiene lo que quiere.
 
El castaño negó ¿es que acaso Malfoy nunca iba a madurar?... aun que debía admitir que aquella pequeña “charla”  con el rubio había sido lo más normal que había tenido en las últimas semanas, casi se sentía reconfortante, le recordaba a los años “felices” de Hogwarts antes de la guerra, antes del sufrimiento y antes de la muerte de la mitad de sus compañeros—¿Puedes parar de actuar?—Pregunto Harry con un tono de fastidio.—Me niego a creer que después de todo lo que ha pasado sigues siendo el mismo idiota de antes. 
 
—¿Me darás mi varita o quieres que te prepare un té? –Esta vez lo dijo con un tono neutral y su expresión no dejaba ver ninguna emoción. 
 
—Si, por favor.—Harry le sonrió.
 
—¿Qué?
 
—Que si gracias, quiero un té— le respondió con naturalidad otra vez Harry, la cara del rubio parecia haberse atascado entre el fastidio y la confusión. 
 
—Creo que dos avadas fue lo máximo que tu cerebro pudo aguantar–bufo mientras se dirigió a la cocina con un paso adormecido, quizá Malfoy aun no se daba cuenta de lo que pasaba, quiza pensaba aun estaba dormido. 
 
-¿Cuántos has aguantado tú? –pregunto aun sonriendo y acomodándose mas en el sofá, por más extraño que le pareciera le agradaba la compañía del rubio, se sentía un poco más el niño de Hogwarts que el  hombre que mató a Voldemort y vio a tantas personas morir, le recordaba a aquel tiempo cuando las cosas eran fáciles. 

Aprovechando que el rubio estaba en la cocina se permitió observar con mas detenimiento, habían muchos cuadros en las paredes: paisajes, animales e incluso escenas triviales, pero todos tenían el mismo estilo lo cual hizo a Harry preguntarse si eran del mismo artista. Para sorpresa suya también pudo notar la decoración del hogar era bastante cálida con tonalidades marrones y amarillas, nada de verde o plateado. Y mas importante aun, ninguna foto.
 
-No he aguantado ninguno Potter, no todos tenemos tu gran suerte para atraer Avadas.—escucho decir a Draco desde la cocina, ¿Estaba realmente a punto de tomar un te hecho por su enemigo?¿ex-enemigo?¿rival?
 
El rubio volvió de la cocina después de unos instantes con una taza de te y la puso en la mesita frente a Harry—Devuélveme mi varita –murmuro con fastidio, verde y gris se encontraron y la expresión de Malfoy se volvió derrotada—Por favor.
 
El castaño se vio inundado por aquel mar de plata que le mira ¿Malfoy siempre había tenido ese color de ojos?.
 
—N-no me mires así idiota –gruño el rubio mientras desviaba la mirada.

¿Como le había estado mirando? Se pregunto Harry quien también desvió la mirada—Lo siento –se disculpó apenado aun algo aturdido, ¿Porque pensaba que los ojos de Malfoy eran hermosos? Rebusco entre su chaqueta hasta que encontró la varita que había sido la causante de aquel viaje y que quiera devolver con rapidez antes de que las cosas se tornaran mas incomodas—toma –dijo mientras se la extendía al rubio que volvió a mirarle esta vez con un pequeño atisbo de agradecimiento.
 
—Al fin –sonrió el rubio al tener entre sus dedos la madera – Ese sucio y mal educado Potter no te hizo daño ¿verdad? –le hablo a la varita como si fuera un bebe y Harry no pudo evitar sonreír. —¿Qué pasa? ¿No te dije que no me miraras así? –dijo el rubio frunciendo el ceño.
 
—Lo siento es que no todos los días vez a el príncipe de Slytherin despeinado, en pijama y hablándole a su varita como si fuese un bebe.—Malfoy se quedo pasmado ante esto, como si recién se diera cuenta de la situación en la que se encontraba salio corriendo a lo que Harry solo podía suponer era la habitación. 
 
Harry pensó por un instante irse, pero luego pensó que eso si le daria razones al rubio para llamarle maleducado, así que espero pacientemente mientras le daba sorbos a su te.

—Bueno en primer lugar soy el Rey ¿ok? Y en segundo tu no avisaste que vendrías, si hubieses avisado yo…—dijo mientras salia de la habitación con unos jeans, un abrigo marrón que le quedaba bastante grande y las mangas estaban cubiertas de pintura
 
—¿Te acabas de arreglar para mi? –pregunto el moreno divertido.
 
—No…solo digo…que…eres una persona también y pues no…está bien que me veas en así… —murmuro tropezando las palabras el rubio, sus mejillas habían adquirido otra vez aquel tono rosado que a Harry le estaba resultando bastante apetitoso.
 
—Ok, la próxima vez entonces te mandare una lechuza. –concluyo el castaño mientras se encogía en hombros.
 
—¿Qué próxima vez? ¿Estás loco? –le riño algo alarmado el rubio.
 
—Bueno, está bien, entonces vuelvo sin avisar y lis...
 
—NO –le corto abruptamente el rubio.— Haz lo que quieras, pero no vuelvas a venir sin avisar.

 —Perfecto.—Harry miro su taza ya vaciá y se levanto.— Estaré aquí por el próximo mes.—A pesar de haberle dicho a Malfoy que volveria solamente estaba bromeando, sabia perfectamente que Malfoy estaba ya cansándose de su presencia.
 
—¿Te vas?—pregunto el rubio y para su sorpresa sonaba como si realmente no quisiera que Harry se marchara.
 
—¿No quieres que me vaya?—El silencio se instalo en la sala, Draco parecía estar meditando su respuesta mientras miraba por la ventana que daba a la calle y fue ahí en el momento que Harry recordó que Malfoy no era mas que otra victima de la guerra, y quizá, tan solo quizá, Malfoy también necesitaba ser salvado.—¿Porque me salvaste ese día?
 
Malfoy seguía en silencio y sin previo aviso se retiro a la cocina, Harry se maldijo por un instante, la pregunta había salido de sus labios por instinto y para llenar el silencio, pero solamente había arruinado las cosas. Malfoy volvió tras unos minutos con una taza de te para si mismo, se veía tenso y bebió el contenido de la taza de un sorbo.— Te voy a ser honesto, jamas te odie. Siempre quise una sola cosa  y esa era tu amistad, solamente no sabia que hacer y cada vez que hacia algo pues…terminaba haciendo las cosas peor, llego un punto donde no había mas retorno para mi que molestarte porque era lo mas cercano a una amistad que iba a llegar a tener contigo.
 
—Bueno…eso se puede arreglar. 

Sin duda sus vacaciones iban a ser bastante divertidas molestando al Slytherin.



 
5 años después
 
 

 


El héroe del mundo mágico sirvió un poco de champaña en las dos copas que se encontraban en la mesa, las tomo y le acerco una a su acompañante que miraba atento el jardín afuera de su balcón.
 
-Es hermoso ¿no te parece? –le pregunto su rubio acompañante.
 
-Sí, pero yo conozco algo más hermoso –le respondió con coquetería el castaño ganándose un empujón de su rubia obsesión.
 
-No seas imbécil –le dijo el rubio fingiendo asco- odio cuando dices cosas así.
 
-Eso es lo que quiero – dijo acorralando al rubio contra la barandilla del balcón- quiero que te enojes mucho conmigo para poder  volver a conquistarte –le susurró al oído y paso sus manos por la suave piel de las mejillas pálidas.
 
-Sabes que no me puedes ganar dos veces…
 
-Es una lástima pero no se pierde nada intentándolo – murmuro cerca de los labios del rubio  para luego cerrar la distancia en un beso, suave y tranquilo donde ambos se transmitieron el cariño que había crecido del uno hacia el otro en los últimos años.
 
Había muchas personas que se habían opuesto a su relación, otras que no le dieron importancia y otras que los apoyaron en el primer año de su relación, el primero de muchos.