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Sentimientos

Summary:

Tsunade quiere demostrarle a Sakura que está enamorada de Naruto. El problema es que Naruto ha sido drogado por la Hokage para hacer la situación más interesante.

Notes:

¡Hola! Antes de empezar quiero comentarles que esta historia fue originalmente publicada en el 2012, y ahora estoy realizando algunos cambios a la redacción para moldearlo a como me gustaría verlo en la actualidad.

Si gustan verlo sin editar pueden ir a FF.net por si les da curiosidad leer los capítulos.

Muchas gracias ❤️

Chapter 1: Droga

Chapter Text

—¿Tsunade-sama, nos llamó? —preguntó Sakura. Su mirada determinada y postura firme contrastaba con los parpadeos lentos de Naruto. En su defensa, nadie les había advertido que tendrían una reunión con la Hokage, así que no esperaba ser despertado a medio día después de haber planeado descansar tras una misión que les había llevado casi un mes terminarla. 

—Quiero me hagan un favor —Tsunade señaló a unos recipientes de cristal que reposaban sobre su escritorio. Se asemejaban a los vasos que utilizaba para tomar sake, pero contenían un líquido azulado—. Necesito que beban esto.

—¿Qué es eso, Tsunade-Baachan? —dijo Naruto aclarando su garganta. Se percibía que su voz necesitaba tomar algo para remediar su ronquera, pero si iba a tomar algo sería agua natural y no bebidas de dudosa precedencia. 

—¿Acaso no ves? —Tsunade detestaba cada que la llamaban vieja. Ella se esforzaba por mantener su cuerpo rejuvenecido porque no cualquiera lo lograría si tuvieran que sentarse más de ocho horas diarias leyendo mensajes absurdos con soluciones sencillas. Naruto debía respetarla si tanto deseaba ser Hokage en el futuro. 

—Sí, pero... 

—¡Naruto! —Sakura lo interrumpió disimulando un codazo—. Tsunade-sama es nuestra jefa. Debemos hacer lo que nos pide.

El ninja detestaba seguir órdenes aunque comprendiera por qué debía acatarlas. Solo había veces donde no encontraba el sentido de lo que ocurría. ¿Qué caso tenía tomar eso? Mínimo que les comentara qué contenían los vasos. 

—Está bien, Sakura-chan —suspiró con desgana. 

La mujer sonrió, pero pudo ocultarlo. Apoyó los brazos sobre el escritorio para que sus manos cubrieran su semblante, como si deseara verse seria ante la situación. Naruto se percató de inmediato de su lenguaje corporal a pesar de estar adormilado. No le agradaba lo que pudiera estar tramando la vieja.

—Beban.


Quería vomitar por la amargura que se había impregnado en sus labios. Aquel sorbo estaba provocándole un temblor en su cuerpo que no podía controlar. Tensaba su cuerpo para regresar a una postura menos debilitada, pero un entumecimiento sobre sus brazos y piernas le impedían moverse sin marearse.

Su visión estaba apagándose.

Él estaba perdiendo el control.

Nada le pertenecía.

—Naruto —escuchaba su voz a la distancia—. Necesito que respires profundamente. Hazlo.

—No —Al respirar sintió un ardor en su pecho—... no puedo.

El Kyūbi anhelaba matarlo. Iba a salirse para lastimar a quienes más amaba. Destruiría la aldea. Podía sentir que estaba quemando sus entrañas.

—Inhala —Sakura. Ella estaba a la altura de sus ojos. No parpadeaba. Se veía asustada. Le estaba indicando que respirara. Sabía que no se iría hasta que estuviera mejor, era su trabajo como ninja médico, pero ella tenía que irse. Tenía que irse. Tenía que irse.

—No —Se desbordaron las lágrimas que había mantenido ocultas desde su infancia. Se había asegurado que estuvieran dentro para no dejar marcas que delataran su origen monstruoso—. No, no, no, no.

—Inhala —Sintió que apretaban con fuerza sus hombros—. Mantén el aire sobre tu pecho por unos segundos y después exhala.

La fuerza se trasladó a sus antebrazos.

—Vamos —La mirada de Sakura aparentaba tranquilidad. Reconocía cuando ella fingía —. Lo haremos juntos.

—No —Se estaba ahogando. Sentía un dolor dentro de su garganta. El Kyūbi saldría en cualquier momento. Tenía que irse antes de que muriera. 

—Tú puedes —Lo afirmaba con tal valor que casi convencía a Naruto de que estarían seguros—. Ambos lo haremos.

Inhaló. Cerró sus ojos. Mantuvo el aire por uno, dos, tres segundos. Podía escuchar su corazón suplicando que se detuviera.

Tenía que irse. Tenía que irse. Tenía que irse.

—¿Naruto?

Se alejó de lo único que le brindaba fuerza, por lo que se tambaleaba hasta que logró sostenerse en el marco de la puerta. Concentró su energía en sus extremidades para impulsarse.

—¡Espera!

Naruto corrió.

—¡Maldita sea! —gritó la chica asustada— ¡¿Qué acaba de pasar?!

—No tienes por qué maldecir —dijo Tsunade con una tranquilidad que la enervaba.

—¡¿Qué mierda quiere que diga?! —Apretó las manos—. ¡Se supone que usted es la Hokage, mi maestra, y nos drogó! ¡Puta madre, nos drogó!

Debía admitir que le enojaba que se atreviera a ofenderla, pero esa misma osadía fue decisiva para elegirla como su aprendiz... Si la hubiera llamado vieja, esa sería una historia distinta.

—Él está bien, solo es temporal.

—¿Cómo quiere que le crea después de lo que pasó? —Su voz era profunda. Trataba de amenazarla. 

—Sakura, te estoy haciendo un favor.

—¿Un favor? —Pudo haber sido una oportunidad para distraerla, pero se mantenía atenta a sus movimientos.

—La droga hace que altere el estado mental de las personas —dijo Tsunade—. La bebida que te di era agua con colorante, mientras que Naruto se tomó la droga.

—¿Se supone que ese es el favor? —Sakura alzó la voz—. ¡¿Destrozar el estado mental de Naruto?!

Si lo decía de esa forma, se escuchaba demasiado mal.

—Quiero que cuides a Naruto porque está vulnerable.

—¡Usted lo dejó así! —Se llevó sus manos hacia su cabello—. Estoy segura que tiene algún medicamento que pueda contrarrestar los síntomas.

—Sakura —La observó fijamente—. Sabemos que no vas a darle una oportunidad de conocerse a menos que pase algo tan drástico como esto.

—¿A qué se refiere? —La chica frunció el ceño.

—Sé que te gusta, pero por alguna extraña razón eres demasiado obstinada como para acercarte a Naruto.

Tenía que ser una broma. ¿Cómo alguien podía ser capaz de hacerle daño a otra persona para jugar a ser cupido?, ¡en especial una señora mayor a cincuenta años! Hay tantas novelas escritas y gráficas que podían cumplir sus fantasías de dramas amorosos, pero se le ocurrió la grandiosa idea de drogar a un adolescente. Perfecto. Su plan para que ellos se dieran un mísero beso ya estaba en curso.

—Tsunade-sama —Esperaba que Kami-sama le diera paciencia para estar cerca de su maestra porque ya se estaba imaginándose cómo le daría un golpe en el rostro—. No sé por qué piensa eso, ni quiero saberlo porque lo que dice es mentira.

—Cree lo que tú quieras —La mujer sonrió de forma burlesca.

La adolescente ya tenía suficiente de sus tonterías.

—Le demostraré que no es así —dijo apretando sus dientes.

—Te doy tres días, siendo este el primer día, para demostrar que me equivoco —dijo la rubia—. Veremos si puedes ganar mi reto.

Dicho esto, Sakura se retiró de la oficina no sin antes azotar la puerta.