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Language:
Español
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Published:
2022-08-19
Words:
2,419
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1/1
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180

Miedo a Perderte

Summary:

One Shot Yorusoi tomando los eventos de la lucha con los Bount.

Work Text:

 

**********************FLASH BACK**************************

Su cuerpo se tensa ante el toque suave y cuidadoso de sus manos finas, sus delgados dedos la recorren con lentitud tortuosa, inundándola de escalofríos y un ardor inusual, los labios delgados se juntan a los de ella y el suave aliento sabor a miel inunda su boca, no puede evitar un gemido suave e instintivamente su lengua entra en una pequeña lucha impetuosa por dominar. Sus ropas parecen estorbar y de pronto sus piernas parecen ser inadecuadas para mantenerse en pie, no es por debilidad o por cansancio es más bien por comodidad y anhelo, un deseo avasallador de enrollar sus piernas en la cintura de su amante y atraerla más su cuerpo, siente el ardor entre sus piernas y sabe que ella es la única culpable de su estado de humedad, ansiedad y excitación.

Sus manos comienzan a despojar del shihakusho con agilidad y ansiedad, dándole un poco de frustración al recordar que ella traía más ropa consigo, su molestia por las inoportunas prendas se diluyo al sentir los labios recorrer su cuello, con suavidad y dedicación, mientras ella es despojada lentamente de su ropa, nadie excepto ella podría tener un tacto delicado casi como si adorara cada parte descubierta, cada porción de piel es besada por sus labios, recorrida por su lengua y de pronto esta de espalda en el pequeño futon debajo de ese cuerpo esbelto su piel bronceada contrasta con la blanca y pálida piel de su amor, por fin puede deshacerse de su ropa completamente y ahora que las dos están desnudas con la respiración agitada, sus corazones acelerados y para deleite de la morena un rubor en el rostro de su amante, se miran a los ojos con tal intensidad, con un amor contenido que está a punto de hacerles explotar y con algo que jamás había visto en esos grises metálicos que hoy más parecen ahumados vidriosos y llenos de deseo. Ella la toma por el cuello y la atrae hacia ella para besarla con urgencia, para fundir su cuerpo al de ella, sus cuerpos se amoldan como si fueron hechos para complementarse, el calor que emanan ante el tacto de su piel desnuda la hace estremecerse en deseo, su condición de mujer siente la humedad emanar y en el momento en que comienza los roces placenteros, no puede evitar susurrar entre sus labios Soi gime suavemente te amo dice entre jadeos y deja que el amor de su vida, la mujer que se ha entregado en cuerpo y alma a ella le haga el amor de una y mil maneras, como ella también lo ha hecho.

**********************FIN FLASH BACK*************************

Yoru…Yoruichi-san

Escuchaba ser llamada a lo lejos y un suave toque le saca de sus recuerdos placenteros — mmm Soi — susurra suavemente.

— No, Yoruichi-san — aclara una suave voz — soy Retsu.

La morena abrió los ojos alarmada ante la voz de la capitana del cuarto escuadrón — ¿que, paso algo, ella esta…? — Cuestiona mirando hacia la camilla frente a ella con angustia.

— Tranquilízate, la capitana se encuentra estable — informa rápidamente Unohana a una asustada Yoruichi — sería bueno que descasaras en un lugar más confortable — sugirió la capitana del cuarto escuadrón con una amable sonrisa en sus rostro.

— Yo… no quiero dejarla sola, de nuevo — señalo suavemente, mientras posa su mirada dorada en el cuerpo inerte de la capitana del segundo escuadrón.


Unohana miro con un poco tristeza y comprensión a la mujer morena en la pequeña silla junto ella, había pasado un día después de que Soi Fong había llegado al cuarto escuadrón en condiciones críticas con ayuda de algunos de sus subordinados, después de que la capitana había derrotado a ese Bount con gran esfuerzo, liberado a muchos Shinigamis de ser unas marionetas para ese hombre y de parar el caos provocado por los ataques entre los propios Shinigamis que eran controlados, el Reiatsu de la capitana del segundo escuadrón fue drenado considerablemente al punto que le costaba mantenerse en pie, cuando Retsu la recibió en su escuadrón Soi Fong estaba al punto de la inconciencia, con rapidez busco un lugar privado donde atenderla, cosa difícil ya que el cuarto escuadrón estaba atestado de Shinigamis heridos, por causa del poder del Bount que se hacía llamar Mabashi.

Sin pensarlo mucho la llevo a su oficina y en ese preciso momento la capitana cayo en la inconciencia, Unohana se dispuso a tratarla con rapidez pues no había mucho tiempo que perder, tuvo que usar de su paciencia y calma para no reprender en voz alta a la pequeña mujer que yacía inerte sobre la mesa de juntas, era de esperar que llegara hasta las últimas consecuencias para derrotar al enemigo porque desde que la conoció fue así. Al tratarla en un primer instante tuvo que encargarse de su Reiatsu, al observarla detenidamente pudo notar un Homonka en su brazo izquierdo, dedujo que había llevado la lucha más allá de sus fuerzas y de lo impensable, como el atacarse con su propia Zanpakutō.

Unas tres horas después cuando la victoria en contra de los Bount se hacía eco en todo el Seireitei, Yoruichi Shihōin apareció en su escuadrón preguntando por la condición de la capitana del segundo escuadrón con signos visibles de preocupación y angustia, que disfrazaba con esa mascara de frialdad y seriedad ya conocida. Al momento le hizo ir a su oficina, para explicarle la condición de la capitana del segundo escuadrón. Unohana era una de las pocas personas privilegiadas con rango de capitán que sabía la verdadera naturaleza de la relación estrecha de Yoruichi Shihōin y Soi Fong.

Para muchos solo parecía una relación de servilismo ya que la peli azul pertenecía al clan Fong conocidos por ser leales servidores del Clan Shihōin, otros decían que era el lazo de maestro y alumno pues Soi Fong había sido instruida y entrenada desde joven bajo el mando de Yoruichi mientras esta fue capitana del segundo escuadrón. Pero ella, Ukitake, Shunsui y Urahara. Sabían que todas esas razones que los demás percibían y conocían las que les unían no era todo, todo se debía a su gran amor, un amor que había trascendido más allá de las lazos del deber, de la amistad, de las tradiciones, del abandono, del sufrimiento, del dolor, del odio y del tiempo.

Yoruichi había dudado en ir con la capitana del cuarto escuadrón, pues lo único que quería era ver a su pequeña abeja. Hasta hace poco tiempo ellas habían tenido una verdadera reconciliación y para felicidad de la morena Soi le había perdonado por completo su abandono y reparado de apoco su confianza, para su alegría la aparición de los Bount había sido el preámbulo de su acercamiento, que se fue haciendo más estrecho cada día que pasaba, pero el culmen fue cuando Soi había viajado al mundo de los vivos por unos días para terminar con la investigación de sus nuevos adversarios que al final resultaron ser los Bount.

En el pequeño tiempo que tenían libre Yoruichi se encargó de llevar a Soi de paseo por la cuidad de Karakura mostrándole lugares con cierto toque romántico, paisajes hermosos de la cuidad, le había ayudado mucho el instalarse en un pequeño apartamento que la morena había conseguido para evitar que su pequeña abeja se sintiera incomoda y su carácter se agriara si se quedaban en la tienda de Urahara. Fue ahí en ese apartamento donde el último día en el mundo de los vivos que Soi Fong le había perdonado y por consiguiente habían hecho el amor por primera vez. Ahora parecía injusto que esos mismos acontecimientos estuvieran a un punto angustiante y cruel de separarlas.

Unohana le había explicado lo ocurrido a la capitana, sus heridas, el tratamiento y el estado en el que ahora se encontraba, con profundo pesar vio como Yoruichi con todo el temple del que era capaz trataba de retener las lágrimas en los ojos dorados, se lamentaba y culpaba por no haber estado ahí con su pequeña abeja, por dejarla sola cuando más la necesitaba, como lo había hecho hace más de cien años. Le tomo un tiempo considerable a la capitana el poder hacerle entender a la morena que no era su culpa y que debía confiar en la capacidad de resistencia y curación de Soi Fong, fue desde ese momento Yoruichi Shihōin se había quedado junto a la cama de la capitana de la segunda división en espera que despertara y ser la primer persona que vieran esos ojos grises que tanto adoraba.


— Estoy segura que Soi-chan se molestara si se entera de que no tomaste algo de alimento mientras cuidabas de ella — indico Retsu con una sonrisa en su rostro.

Yoruichi suspiro suavemente y de pronto sintió su estómago reclamarle alimento — bien, iré — acepto suavemente con tono derrotista. Siguió a la capitana Unohana hacia la puerta, pero en un flash volvió junto a su pequeña abeja y deposito un suave beso en sus labios, diciendo en un susurro — ya regreso, no despiertes hasta que este contigo — acto seguido volvió detrás de Retsu en camino hacia la oficina de ella.

Unohana bebía un poco de té mientras miraba como Yoruichi Shihōin devoraba con rapidez varios cuencos de comida, sonrió para sí misma porque con todo lo que había pasado, parecía que el apetito de la morena no había menguado en absoluto. Cerro los ojos brevemente mientras bebía otro sorbo de té —– espero despiertes pronto Soi-chan, tal vez así la jovialidad de Yoru-chan vuelva pronto” — fue el pensamiento de la capitana del cuarto escuadrón que salió de sus cavilaciones al escuchar que el ultimo cuenco era colocado en la mesa.

— Gracias Retsu — agradeció con seriedad la morena y como era de esperar de la diosa de la velocidad, se puso de pie con rapidez y estaba a punto de abrir la puerta para irse cuando la voz de Unohana la detuvo.

—Yoruichi — llamo la capitana suavemente, al ver que detuvo su camino al pie de la puerta prosiguió — desde que llegaste puedo notar tu Reiatsu un poco inestable — vio como la morena se tensaba levemente — sé que es difícil mantener el control y la calma en estos momentos, pero debo pedirte –— suspiro levemente — que tomes control de tus emociones y no solo enmascares el dolor y pesar que sientes, eso no ayudara a Soi-chan tenerte ahí con esa actitud.

Yoruichi le miro y suspiro — así que — sonrió levemente — lo notaste — señalo suavemente — al parecer mi mascara está perdiendo su toque y no funciona contigo.

Unohana sonrió — no es como lo dices — indico mientras se levantaba y caminaba hacia la morena — pero he pasado un siglo descifrando todas las máscaras de Soi Fong, debo de aclarar que ella quizá lleva mucha más práctica que tú — señalo, vio como la morena fruncía el ceño levemente — quizá porque ella tiene más emociones que ocultar.

— ¿No sé si eso es malo o bueno? — Cuestiono la morena que caminaba junto a Retsu hacia la habitación de Soi.

— No creo sea malo — sonrió levemente — Soi es una persona controladora, no lo hace solo porque así le han enseñado o porque siente que sus emociones le hacen débil, lo hace porque debe contenerse — puso rostro serio —sus emociones y sentimientos son tan fuertes y desbordantes que debe controlarlos. En cambio tú lo único que pareces contener y cuidar es el amor que tienes por ella. Eso solo significa que ella lo es todo para ti, eso es lo único que se desborda y te descontrola.

La morena detuvo su andar y sonrió ampliamente — vaya, al parecer mi pequeña abeja tenía razón — comento suavemente.

— ¿Razón de que?— inquirió Retsu a la morena.

— Que hubieses sido una buena capitana en el segundo escuadrón — respondió sonriendo ampliamente — nada se te puede ocultar, nada se te escapa y sabes intimidar con una pequeña sonrisa.

Retsu sonrió suavemente — bien creo que ustedes dos tienen un buen punto, pero debo indicar que sería mejor que vuelvas al cuidado de Soi-chan antes que despierte y tú no estés ahí — sugirió con una sonrisa de esas que intimidan.

Yoruichi sonrió tímidamente — creo que hable de más, así que mejor me voy.

Unohana vio como la morena se alejó con paso flash y sonrió, esas dos eran la una para la otra, lo bueno es que había sentido como el Riatsu de la capitana se había disparado levemente y eso era un signo de su mejoría y pronto despertar.


Yoruichi Shihōin se encontraba sentada en la silla junto a la camilla de la capitana, tenía su mano entrelazada con la de Soi Fong y sonrió ante los recuerdos de su noche juntas.

— Te extraño abeja — confeso Yoruichi suavemente — sabes siempre tuve miedo, desde el momento en que te conocí, cuando estaba a tu lado, cuando estaba lejos, cuando estoy cerca y muchas veces me he aferrado a ti en un abrazo, he tomado tu mano junto a la mía haciendo que mis dedos se deslicen suavemente para tomar los tuyos y aun así siento el miedo latente, aun lo tengo — puso su mano en su pecho — no lo notas, como mi corazón esta angustiado — señalo — aunque te tengo tomada de mi mano…el miedo está ahí, miedo de perderte y a la vez perderme a mí misma.

Yoruichi sintió un leve apretón en su mano y su mirada se posó en el rosto de su pequeña abeja que por fin había despertado — yo nunca te dejare Yoruichi — expreso suavemente la capitana del segundo escuadrón con su voz carrasposa.

— Te amo — confeso la morena besando sus labios amorosamente.

— Yo también te amo — dijo Soi.

— Sé que lo he dicho antes, pero quizá no sabes o te imaginas cuanto — señalo la morena sonriendo levemente— aunque quizá puedo demostrártelo, ya sabes no me importaría pasar en tus aposentos mostrándote de una y mil maneras cuanto…—Yoruichi fue callada por la mano de Soi en su boca, al fijar su vista la morena pudo ver el sonrojo de la capitana ante las declaraciones que había hecho.

—-Por favor detente, alguien puede escuchar — dijo Soi tímidamente. Yoruichi sonrió ampliamente, porque ahí estaba su pequeña abeja de nuevo, ella la mujer que amaba, se inclinó despacio y poso sus labios en los de Soi y la beso lentamente.


Todo estaba bien, de ahora en adelante las cosas posiblemente irían mucho mejor porque luego de la total recuperación de la peli azul todo volvería al ritmo habitual como capitana del segundo escuadrón. Claro ella se encargaría de pasar en los aposentos con Soi Fong para que esa propuesta se hiciera realidad.