Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Collections:
Las peonías de Irene Garza
Stats:
Published:
2022-08-21
Words:
685
Chapters:
1/1
Comments:
10
Kudos:
25
Hits:
347

Abrazos en la bañera

Summary:

Hermione y Draco comparten un momento después del trabajo.

Notes:

One Shot inspirado en un fan art de Irene Garza a quien hemos decidido hacer un tributo por su increíble trabajo como escritora, traductora y creadora de fan arts. Pueden encontrarla en: 
Instagram: irenegarzafanfics
Facebook: IreneGarzaFanfics
Wattpad: IreneGarza0
Fanfiction: Irene-Garza
AO3: IreneGarza

Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.

Work Text:

En cuanto llegó a casa, se dio cuenta que estaba en silencio, con una que otra luz encendida. En otro tiempo, habría aparecido Crookshanks, pero su fiel gato se había ido hace un mes; por lo que en casa ahora solo eran dos. Una casa en silencio significaría paz y tranquilidad, pero Hermione había aprendido que eso solo significaba un mal día para él. Cuando en un principio se fueron a vivir juntos, se sorprendió que Draco siempre quisiera una casa ruidosa; esta siempre estaba invadida por sus amigos que también se habían convertido en los suyos y desde que descubrió la radio y televisión muggle, una de estas siempre estaba encendida. Pero cuando nada de esto estaba en la rutina diaria, había aprendido que Draco pasó un muy mal día.

Caminó hasta el dormitorio, esperando encontrarlo recostado sobre la cama, mirando al techo, pensando en lo que fuera que lo tuviera así. Pero la cama estaba intacta… al mirar por el suelo, se fijó que su ropa estaba esparcida dejando un camino hasta el baño. Rodando los ojos, hizo un ligero movimiento con su varita y envió toda la ropa al sesto. Al acercarse al cuarto de baño, lo vio dentro de la bañera con sus ojos cerrados. Si él la escuchó cuando ingresó, no hizo ningún gesto.

Hermione acercó un pequeño piso y se acomodó a su lado; con su mano derecha comenzó a acariciar su cabello y él sonrió.

−¿Qué tal tu día? −preguntó él.

−Creo que mejor que el tuyo −respondió.

Draco abrió un ojo y sonrió.

−¿Qué te hace pensar que tuve un mal día?

Volvió a cerrar sus ojos e hizo un gesto de molestia cuando ella dejó de acariciarlo.

−Bueno, la casa está en silencio y eso nunca pasa cuando has llegado primero.

Él soltó una pequeña carcajada, relajándose, lo que hizo que Hermione también riera.

−Aunque no lo creas, a veces, también me gusta estar en silencio. Esta semana ha sido agotadora, tu amigo Potter es un verdadero dolor en el trasero cuando las cosas no resultan como él las quiere.

Hermione hizo un gesto de aprobación.

−¿Aún sin resultados en el ataque de Hogsmeade?

Hace dos semanas atrás, en la visita mensual a Hogsmeade, cuando ya habían vuelto casi todos los estudiantes a Hogwarts, encapuchados atacaron el pueblo incendiando varios locales e hiriendo a sus propietarios; los pocos estudiantes que quedaban también habían resultado heridos. La más grave, una chica de cuarto año había sido alcanzada por un Sectumsempra; Draco que sabía de primera mano lo que es ser atacado por este hechizo en su sexto año, lo había tomado como algo personal pues sabía del dolor que causaba. La diferencia era que había sido sanado a tiempo por Severus Snape; la chica en cambio había estado a punto de morir desangrada ya que con el caos reinando en el pueblo, nadie se había percatado de sus heridas.

Desde entonces y durante toda la semana, Draco llegaba a casa agotado y a veces de mal humor por aún no encontrar a los responsables. Trabajaba con Harry en el caso y sabía por Ginny, que él llegaba a casa igual que Draco.

−Así es −suspiró mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.

Hermione hundió su mano dentro de la bañera y notó que el agua estaba un poco fría; sacó su varita y con un movimiento esta volvió a estar tibia.

−Gracias −expresó Draco.

Sabía que estaba siendo una semana dura para él y aún así, él evitaba darle preocupaciones pues sabía que ella también tenía las propias en la oficina. Siempre decía que, dentro de casa, todos los problemas laborales quedaban afuera; sabía que él no diría más, podía ser muy testarudo cuando se lo proponía. Sabiendo que no obtendría más, comenzó a desvestirse. Al escucharla, Draco abrió los ojos y le sonrió.

−Hazme espacio −le dijo a la vez que entraba a la bañera.

Y así, dentro de la bañera acurrucados, permanecieron casi una hora sin hablar, solo pasando un momento juntos, esperando que la compañía mutua, lograra mejorar algo de una terrible semana.