Actions

Work Header

Ackerbond

Summary:

Levi intentaba tener presente que aquél Erwin que tenía frente a él no era el mismo Erwin al que tanto amaba y que había muerto hace un par de años en Shiganshina.

No era su Erwin, estaba consciente de ello, pero su Ackerbond lo hizo comenzar a dudar.

Notes:

Hola! Hice unos cuantos cambios al concepto original del ackerbond para adecuarlo más a este escrito, espero que les guste ♡

Work Text:

Levi intentaba tener presente que aquél Erwin que tenía frente a él no era el mismo Erwin al que tanto amaba y que había muerto hace un par de años en Shiganshina, sabe que no era su Erwin, estaba consciente de ello, pero su Ackerbond lo hizo comenzar a dudar.

Debido a su ackerbond, tenía sentimientos gravemente encontrados especialmente por la apariencia de este hombre Marleyano, siendo exactamente igual desde el cabello rubio, la misma característica nariz, hasta la complexión física y altura similar, y aún así es muy diferente al Erwin que alguna vez conoció y amó. La personalidad de este individuo es bastante retorcida y desagradable junto con esa sonrisa degenerada que lo hacía poner los pies en la tierra, haciéndolo entrar en razón respecto a sus sentimientos hacia este hombre.

Pero por más que Levi pensara y se convenciera a sí mismo de que este tipo no es quien su corazón decía que era, no podía hacer mucho al respecto ya que desde que cayó prisionero en la nación de Marley se había mantenido encadenado en una silla dentro de la oficina del ministro de guerra, o sea Erwin. Pasó tardes enteras bajo interrogación por parte de este Erwin, pero Levi no respondió a nada, simplemente guardó silencio sin siquiera una mínima expresión en su rostro que pudiera responder alguna pregunta basándose en la expresión corporal.

Levi estaba seguro de que no lo iban a torturar, hasta ese momento sabía que estos tipos eran muy inteligentes y sabía que cortarle los dedos sería una pérdida valiosa de tiempo, aunque preferiría que lo asesinaran, pero lamentablemente también sabía que no lo harían por ningún motivo y eso le frustraba en cierta medida.

Y desde un determinado día este Erwin dejó de interrogarlo para sentarse frente a él solo para fumar y mirarlo de pies a cabeza, sin decir nada, creando un silencio terrible e incómodo entre los dos. Levi no es un hombre que suela sentirse incómodo con el silencio, pero debía admitir que esta situación se le hacía enormemente desagradable.

El Ackerman tuvo tiempo de sobra para mirar con mayor detalle las facciones de este Erwin, para intentar encontrar aunque sea alguna miserable diferencia para lograr convencerse y no tener ningún remordimiento a la hora de matarlo cuando tuviera la oportunidad. Pero las cosas se salieron de control cuando cayó la noche y la oficina quedó a oscuras, lo único que podía ver con claridad era el destello del cigarro que el contrario estaba fumando y respiró hondo cuando vio que se acercaba cada vez más a él, eso no significaba nada bueno.

Apretó la mandíbula con fuerza cuando Erwin comenzó a tocarlo desde atrás suyo, bajando sus grandes manos desde sus hombros hasta su torso, manoseando su cuerpo con intenciones obsenas que dejaba muy en claro con esas risas que de vez en cuando soltaba cerca de su oreja con el objetivo de incomodarlo aún más. Levi con la ira corriendo por sus venas intentó moverse con fuerza para lograr liberarse de las cadenas y las esposas, sin embargo sus muñecas dolían y debido a eso ya estaba considerando la idea de romperse las manos, de todos modos se puede matar a un hombre de muchas formas sin necesidad de usar las manos y él ya tenía experiencia en eso, además ya había acumulado el odio suficiente para permitirse pensar en varias maneras de asesinarlo.

Pero a pesar de que se forzaba a sí mismo estando a nada de romperse las muñecas para cumplir con su cometido, cuando el hombre se paró en frente de él, una ola de sentimientos instintivos lo golpeó en lo más profundo de su alma. Cuando entró un destello de luz por las ventanas de la oficina pudo verle mejor la cara pero de forma difusa, y por tan solo unos segundos pudo visualizar a su querido Erwin con la capa verde con las alas de la libertad impresas en él y su uniforme militar de la legión. En esos segundos sus instintos Ackerman se activaron, provocando que dejara de forzar las cadenas y que prácticamente dejara de luchar en contra de su voluntad. A pesar de que intentó convencerse de que su Erwin estaba muerto y que fue él mismo quién dejó su cuerpo sin vida descansando en una casa abandonada de Shiganshina, su cuerpo seguía sin reaccionar adecuadamente, también revivió miles de recuerdos hermosos junto a su Erwin, mismos recuerdos que normalmente eran dolorosos para Levi y aún así no funcionó.

Levi se negaba completamente a dejar de luchar, pero negarse a sus propios instintos tan solo le provocaba un agudo dolor de cabeza y un profundo mareo. Y él se negaba a morir por un insignificante dolor de cabeza antes de siquiera poder escapar y volver a la isla de Paradis con sus compañeros, por lo que no tuvo más opciones que dejarse llevar por sus instintos aunque eso era lo que menos quería.

El dolor de cabeza, la profunda oscuridad y sus instintos Ackerman provocaron grandes estragos en la estabilidad mental de Levi, quién ahora mismo no estaba viendo al ministro de guerra de Marley, sino que estaba visualizando al comandante de la legión, imaginaba que su amado Erwin era quién le estaba tirando el pelo para decirle cosas degradantes en la cara, que era también quién lo estaba besando con tanta violencia y descuido con sus manos recorriendo todo su cuerpo.

Cuando menos se lo esperó, Levi ya tenía un bulto bastante notorio entre sus piernas y a pesar de que se sentía horriblemente asqueroso por la situación, todo su cuerpo estaba envuelto en llamas, llegando al extremo de estar abriendo voluntariamente su boca cuando este Erwin de Marley le acercó su erección. A pesar de que de sus ojos oscuros brotaban incesantes lágrimas de desesperación y dolor debido al abuso y la humillación, Levi intentó sentirse a gusto en medio de toda su negación, sufriendo y sabiendo perfectamente que bastaban un par de palabras bonitas y unas cuantas caricias por parte de este hombre para comenzar a sacarle información.

Si tan solo su Ackerbond se hubiera roto en cuanto su amado Erwin murió.