Work Text:
El día de la graduación había llegado y habría sido una excelente noche, sin embargo las tragedias pasan sin esperarlo y lo que sería su sueño hecho realidad se convirtió en una completa pesadilla.
Harry se encontraba hincado frente a una tumba sosteniendo un ramo de flores, tras un silencio prolongado se levantó y con una última mirada giró lentamente y retomó el paso hacia la salida pasando por entre las demás tumbas, tras unos instantes de ir caminando pronto comenzó a sentir miradas sobre él pero en definitiva lo que hizo que se detuviera fue una risa ahogada que se escuchó.
Miró a su alrededor y dado que no divisó nada continuó caminando pero con más cuidado, iba pasando por detrás de un mausoleo cuando un par de chicos pelirrojos saltaron frente a él haciéndolo saltar hacia atrás llevando su mano derecha a su pecho.
—Tranquilo no somos fantasmas— dijeron ambos al unísono.
—O tal vez sí lo seamos... ¿Has visto el despertar de los muertos vivientes?— dijo uno con una gran sonrisa.
—Ya basta George— dijo el otro.
—¿Acaso siempre están por los cementerios asustando a las personas?
—Oye solo queremos divertirnos— exclamó George alzando los hombros.
—Yo soy Fred y él es George, no fue nuestra intención asustarte.
—Claro que no, no estás disgustado, ¿cierto?
Harry no contestó tan solo le dirigió una mirada suspicaz.
—Bueno, ¿Cómo te llamas?— preguntó George un poco acongojado.
—Harry.
—Aún así, ¿Qué haces en un panteón solo?— preguntó Fred.
—Traje flores a una tumba.
—O tal vez y sólo tal vez estás buscando fantasmas como nosotros— dijo George palmeando el hombro de Fred.
—¿En estas fechas?, estamos en agosto... ¿Acaso no esperarán hasta noche de brujas?— cuestionó mientras caminaba por la vereda alejándose poco a poco de ellos.
—Olvida la noche de brujas— comenzó George a decir mientras le seguía el paso —El próximo sábado será al fin el baile de graduación, la noche más esperada para todos pues se anuncia el rey o reina del baile.
—¿El baile de graduación?— preguntó Harry totalmente interesado mientras volteaba a mirarlos.
—¿Acaso no conoces la historia de la noche de graduación?
—Bueno pues en realidad no— dijo mientras comenzaba a caminar de nuevo dejándolos un poco atrás.
—¿Oye, vives por estos rumbos?— preguntó Fred.
—No, bueno vivía, ahorita solo estoy de visita.
—Bueno, pues sólo es una vieja historia, dicen que...
Sin embargo Fred no pudo seguir hablando pues George lo interrumpió abruptamente.
—Fred espera, déjame contarle, sinceramente yo lo hago mejor— tras una sonrisa de autosuficiencia continuo con el relato —Todo sucedió en la noche del baile de graduación, un chico esperaba aquí junto a las rejas de la entrada del cementerio esperando a su pareja quien pasaría por él, estaba listo para irse, llevaba un elegante traje blanco, era un chico apuesto con unos singulares ojos verdes, conforme el tiempo pasaba la niebla se iba haciendo cada vez más densa por lo que ningún auto podía pasar, pero ahí estaba él esperándolo, de pronto un auto dio vuelta en la esquina. Se dice que el conductor se encontraba en estado de ebriedad, tomó la curva muy abierta, golpeó la acera y lo atropelló, desgraciadamente el maldito escapó y ni siquiera se dio cuenta de lo que hizo. A la mañana siguiente encontraron al chico y un par de días más tarde lo sepultaron con su elegante traje.
—Eso es terrible— pronunció Harry.
—Pero eso no es todo.
—¿Aún hay más?
—Oh claro que si, cada año en la noche del baile el fantasma del chico aparece, muchos dicen haberlo visto junto a la reja, sigue esperando el auto que nunca llega.
—Y averiguaremos si es cierto— dijo Fred viéndolo fijamente.
—¿En serio?— preguntó totalmente escéptico.
—De hecho estamos buscando la tumba que podría ser de él... De seguro estarás pensando es esto es algo infantil verdad— dijo Fred bajando un poco la cabeza.
—No lo sé, suena algo interesante.
—¿Quieres ayudarnos este es un gran cementerio?— preguntó George totalmente emocionado pero con una pizca de misterio.
Harry alternaba su mirada entre Fred y George haciendo que se notara la duda en sus ojos.
—Vamos anímate o Fred pensará que eres un miedoso.
—Hey que es lo que te pasa— se quejó Fred.
—Está bien, porque no— respondió con emoción —Será emocionante.
—Excelente, bueno creo que es hora de cazar fantasmas— dijo George de manera suave dándole un toque tenebroso.
Tiempo después se encontraron en una cafetería riendo animadamente tras las bromas de ambos pelirrojos.
—Después de tanto buscar no logramos encontrar la tumba... Fred ¿te vas a terminar tu malteada?— con un movimiento de cabeza Fred negó y George la tomó.
—¿Tú no quieres?
—No, gracias así estoy bien.
—Lo único que me gustaría saber es si en realidad hubo ese famoso accidente, se me hace que son puras patrañas.
—Tal vez podamos ir a la oficina de la policía, deberían tener un registro de accidentes— mencionó Harry.
—Si claro— cambiando un poco la voz George continuó —Disculpe oficial estamos cazando fantasmas, podemos ver sus archivos de los últimos 100 años— la risa de Harry contagió a Fred —Seamos realistas— terminó George contagiándose con la risa de ambos.
—Aunque podríamos revisar los periódicos— propuso Fred cuando la risa se había mermado.
—¿Periódicos?
—¡Si!, bueno si realmente ocurrió debería haber un obituario relatando lo ocurrido en el accidente.
—¡Excelente idea hermano!— exclamó George totalmente animado levantándose de su asiento.
—¿Pues qué hacemos aquí?, vamos a revisar— dijo Harry completamente emocionado.
Fueron a la biblioteca del pueblo a revisar los periódicos en microfilm, comenzaron su búsqueda desde 1980 hacia delante buscando cualquier artículo sobre un joven y un fatal accidente de auto y lo encontraron en 1996.
—Observen chicos vean esto— se acercó Fred a ambos con un periódico entre sus manos —Joven muere atropellado en la noche de graduación.
—Oh vaya nunca había visto nada como esto— dijo Harry sorprendido.
—Lo encontramos— dijo George.
—Pasó tal como dijiste George inclusive con la espesa niebla.
—Leamos para saber que dice.
—Chico de la localidad, la noche del 17 de agosto de 1996, se llamaba Harrison James Potter se encontraba esperando a su novio Draco Lucius Malfoy quien pasaría a recogerlo pero la madre de Draco dijo que él nunca recibió el mensaje, cuando Draco se enteró de lo que pasó lo afectó tanto que saltó con su auto Pontiac Firebird modelo 1989 desde el puente del río Doomspeell...
—¿Él también murió?—preguntó consternado Harry.
—Dice aquí que fue un accidente y también que nunca lo encontraron ni siquiera el auto.
—Sorprendente, dos extrañas muertes...
—¡Alto! ¿escucharon eso?— la voz de Fred detuvo a George quien no pudo continuar hablando pues un sonido se escuchó de algún lado de la biblioteca, eran los únicos por lo tanto no era una razón para justificar el sonido.
—Se me hace que te estas poniendo paranoico hermano, yo no escuché nada— tan pronto como terminó de decir eso un ruido aún más fuerte se escuchó del fondo de la oscura y solitaria biblioteca sobresaltando a los tres chicos.
—¿Alguien anda ahí?— preguntó un temeroso Harry de pronto la luz fue encendida espantándolos.
—¿Chicos, se les ofrece un té?— preguntó la vieja bibliotecaria con una amable sonrisa.
—No— dijo Fred después de un suspiro aliviado.
—Debiste haber visto tu cara, estabas muerto del miedo— se burlaba George seguido de las risas de Harry.
—Cómo si tú no lo hubieses estado también.
—Por supuesto que no, yo estaba tranquilo.
—Sí claro— dijo Harry sarcásticamente.
—Si ustedes se asustan tanto con una anciana que va a pasar cuando veamos al fantasma.
—Esto se está haciendo aburrido.
—Nada de eso, esto se está tornando en algo realmente interesante— dijo Harry siendo observado por dos pares de ojos incrédulos —Y yo digo que ayudemos a Harrison.
—¿Ayudar un fantasma?— preguntó Fred entre risas.
—Pues sí, según la leyenda el fantasma de Harrison aparece todas las noches de graduación esperando un auto que nunca llega.
—Aja— exclamó George con duda.
—Y acabamos de leer que Draco nunca lo recogió porque no sabía que debía hacerlo.
—Harrison aquí estoy dónde está el pequeño Draco— bromeó George.
—Cállate George— dijo Fred —¿A qué te refieres Harry?
—Que tratemos de comunicarnos con el espíritu de Draco para que vaya por él.
—¡¿Qué?!— preguntaron ambos hermanos.
—¡Sí! Como una sesión— dijo George —Genial esto se pone cada vez mejor.
—No quiero ser aguafiestas pero tengo que ser la voz de la razón, están comenzando a exagerar demasiado porque los fantasmas no existen— dijo Fred tratando de que le hicieran caso en algo de lo que estaba diciendo.
—Fred recuerda que mamá y papá van al cine todos los viernes, podríamos hacerlo en casa.
—No, yo digo que solo hay un sitio dónde se puede realizar— mencionó Harry.
—¿Dónde?
—Hay que vernos aquí esta noche y les diré.
—Oh qué tenemos aquí, un misterio, ¿Quién sabe lo que podría pasar cuando oscurezca?— dijo George animadamente misterioso abrazando por los hombros a Harry —No te preocupes que aquí estaremos.
Ambos chicos comenzaron a caminar por la vereda para salir del parque cuando Fred regresó para platicar con Harry, con su mano le señaló hacia un banco cercano donde tomaron asiento.
—Tú realmente no crees en esas cosas ¿o si?
—No lo sé— dijo Harry con una sonrisa —Pero es divertido ¿Tú qué opinas?
—Que en definitiva eres una persona muy extraña pero me agradas.
—Genial— dijo Harry levantándose.
Poco a poco la noche se iba haciendo presente y tal como lo prometieron ambos chicos se encontraban parados frente a Harry quien poco a poco los fue guiando a donde sería la famosa sesión.
—Ahí fue donde cayó— mencionó Harry con un movimiento de cabeza hacía el puente frente a ellos.
—¿De verdad nunca encontraron el auto?— preguntó Fred al aire.
—Eres un cobarde hermano venga vamos a la lancha.
—¿Por qué no podemos hacerlo aquí mismo?— preguntó Fred a Harry.
—Porque no fue aquí dónde pasó— contestó Harry como si fuera obvio.
La enorme y hermosa luna llena se alzaba sobre aquel río siendo recorrido por tres curiosos chicos en una lancha con remos, los grillos cantaban sin ton ni son, pero la bella melodía de los animales nocturnos creaban un ambiente más misterioso.
—¿No necesitaremos un médium o algo por el estilo?— preguntó George.
—No, creo que sólo debemos concentrarnos, ahora vamos a tomarnos de las manos— Harry se encontraba entre ambos hermanos con George a su derecha y Fred al lado contrario.
—No puedo creer que estemos haciendo esto— proclamó Fred.
—Cerremos los ojos, despejemos nuestras mentes y tratemos de imaginar a Draco, piensen en la fotografía que había en el periódico, para llamar al espíritu de Draco hay que imaginarlo, piensen también en lo que pasó esa noche, traten de imaginar el auto modelo 89' el cómo pasó por el puente, Draco lo conduce y está muy conmocionado por lo que pasó con Harrison...
—Oye, eres muy bueno en eso— dijo George abriendo un ojo mirando a Harry.
—Shhh hay que concentrarse, imaginen a Draco conduciendo, está muy conmocionado y va demasiado rápido da vuelta en el puente pero en el último segundo el auto patina y gira estrellándose contra la barrera, se precipita va cayendo y poco a poco se va hundiendo en el río justo donde estamos, ahora imaginen el auto descansando en el fondo del río lleno de agua durante años y años y Draco está adentro...
De pronto un sonido burbujeante se escuchó a pocos metros de dónde se encontraban sacando de la concentración a Fred quien abrió sorpresivamente los ojos.
—¿Qué fue eso?
—Concéntrate, no abras los ojos— dijo Harry haciendo que los volviera a cerrar —Sigue imaginando el auto que se encuentra bajo el agua, es la tumba de Draco, tratamos de comunicarnos con el espíritu de Draco Lucius Malfoy— haciendo más énfasis en las próximas palabras Harry continuó hablando sosteniendo con más firmeza las manos de los chicos a sus costados —Draco Lucius Malfoy ¿Nos escuchas Draco?
Nuevamente aquel sonido burbujeante se hizo presente haciendo que de esta manera ambos chicos abrieran los ojos abruptamente claramente asustados.
—¿Qué fue eso?
—Burbujas de un pez— respondió Fred tratando de sonar seguro.
—O de un auto antiguo— se escuchó de un nervioso George.
—Si puedes escucharnos Draco— habló Harry aún con sus ojos cerrados siendo observado por los hermanos —Tenemos un mensaje para ti, la noche del accidente tú debías pasar por Harrison junto al cementerio de la calle Hogwarts, él te sigue esperando y quiere que pases por él...
—Esto es absurdo— proclamó Fred interrumpiendo a Harry.
Pero tan pronto como terminó de decir eso de nuevo ese sonido burbujeante volvió a tener presencia pero esta vez justo detrás de ellos haciendo que Fred tuviera un sobresalto, en este punto Harry finalmente abrió los ojos y con asombro los tres chicos divisaron aquella burbujeante escena, a tan solo unos metros de ellos el gorgoteo del agua se iba acercando poco a poco.
—¡Va a voltearnos!— gritó Harry preocupado.
—Rápido George rema... ¡Rema!, no te detengas que va a alcanzarnos— gritaba Fred completamente asustado —¡Con fuerza, así se hace hermano!
Tan pronto como llegaron a la orilla del río bajaron lo más rápido posible de la lancha haciendo imposible que aquello que se encontraba bajo el agua los siguiera.
—Eso no es lo que creemos que se supone que fue, ¿O sí?— preguntó George agitado.
—No, pudo haber sido una tubería de agua, algún desagüe o alguna burbuja de gas natural...— decía Fred agitado tratando de explicar lo que acababan de vivir.
—O algún fantasma que salió a divertirse en la noche— terminó George interrumpiendo el monólogo de Fred.
—¡No! No se que fue pero estoy seguro de que no fue un fantasma.
—¡¿Cómo lo sabes?!— preguntó exaltado Harry.
—Porque no hay fantasmas, los fantasmas no existen.
—Bueno, solo hay una forma de asegurarnos— dijo George.
—¿Cómo?
—El sábado en la noche en el cementerio, la noche del baile... Vayan si se atreven— terminó de proponer George con una ligera sonrisa.
Los días habían pasado tan rápido que el sábado llegó casi en un abrir y cerrar de ojos, los tres se encontraban revisando los registros del cementerio y encontraron el nombre, Harrison James Potter, la lápida que unos días atrás estaban buscando.
"Harrison James Potter 1974-1996"
—Así que aquí está.
—¿Vamos a esperar aquí o qué?— preguntó Fred.
—Tal vez podríamos separarnos— propuso Harry.
—Nada de eso, nos quedaremos juntos.
—Entonces vamos hacia allá— señaló George detrás de ellos —Así podremos ver el camino hacia la reja y también se ve la tumba en ese punto.
—Está bien— aprobó Harry asintiendo con la cabeza.
George tomó la posición de líder adelantándose, Harry y Fred iban detrás de él caminando un poco más lento pero sin alejarse demasiado.
—Tú... No creerás que esto es verdad, ¿cierto?— cuestionó Fred tratando de hacer platica —Es decir, solo lo haces para divertirte, ¿verdad?
—No lo sé— dijo Harry dudando —Simplemente veamos que ocurre.
Los tres chicos se encontraban sentados en el pasto con caras largas, habían transcurrido ya un par de horas y aún no pasaba nada.
—¿La leyenda decía de pura casualidad la hora en la que aparece?, está comenzando a hacer frío George.
—A la media noche Fred, siempre es a la media noche.
—Solo quiero saber si ustedes se sienten tan infantiles y estúpidos como yo en este momento— comentó Fred de manera impaciente.
—Esperen— habló Harry alerta —¿Escucharon eso?
—Si, ¿Qué será?
—Son como cascabeles.
—Bueno, podría ser cualquier cosa, tal vez sea el viento entre los árboles, algo que esté sobre una tumba puede ser cualquier cosa— decía Fred apresuradamente.
—O el fantasma— dijo George levantándose mientras señalaba hacia un punto casi detrás de ellos totalmente sorprendido —Miren eso.
Detrás de ellos algo parecido a una persona con velo brillaba en la densa oscuridad, poco a poco esta figura se iba acercando.
—No, eso si que no puedo creerlo.
—Creo que sí es él.
—¡Fred, no!— alzó la voz George pues Fred sin poder contener su curiosidad avanzó hacia aquella presencia totalmente decidido.
—Déjame hacerlo, yo no puedo creer esto— su miedo era visible, pero la seguridad en su mirada hizo que George le soltara el brazo de inmediato.
—¿Estás loco?, no lo hagas.
—Lo siento hermano pero tengo que ir— con paso decidido avanzó detrás de la presencia hasta que llegó posicionándose a un costado y antes de siquiera pensarlo lo tocó.
—¡Boooo!— gritó la presencia.
—¿Tú quién eres?— preguntó Fred.
—Fue idea de George, él me obligó a hacerlo.
—Te atrapé— se acercó George riéndose sin parar —Eso fue realmente divertido creí que en cualquier momento te ibas a desmayar.
—Voy a golpearte— anunció Fred lanzándose a él sin embargo George fue más hábil.
—Oliver los chicos, chicos él es Oliver.
—Hola— saludó animadamente.
George le quitó la capa a Oliver y a su vez él sacudió sus manos en las que traía pulseras con cascabeles.
—Ten por seguro que me las vas a pagar George.
—Oh vamos chicos, sólo fue una broma, los fantasmas no existen.
—¿Pero qué hay con lo de la otra noche en el río?— cuestionó Harry.
—¿Qué te sucede Harry, realmente supones que había un auto bajo el agua?
—Vas a perder más que los dientes— le dijo Fred tomándolo de la sudadera.
—Vamos Fred sólo fue una broma.
—¿Fred?— interrumpió Harry quien se había dado la vuelta dispuesto a irse.
—¿Qué?— dijo deteniendo el forcejeo con George.
—Mira.
A lo lejos las luces de un auto se divisaban entre la neblina acercándose poco a poco terminando así con el forcejeo de ambos hermanos para después todos los presentes prestar atención a las luces.
—¿Qué es eso?— preguntó Oliver.
—No lo sé, lo juro— contestó George ante la mirada acusadora de Fred.
—Tal vez no es tan falso después de todo.
—Sólo es un auto, creo que puede ser el cuidador, tan solo hay que irnos.
—¡No!— gritó Harry —Escuchen...
La radio del auto sonaba con una vieja balada de los años 90' haciendo que todos se quedaran estáticos en su lugar hasta que se detuvo frente a ellos, dentro del auto se encontraba un chico rubio con un elegante traje negro quien les sonrió.
—Te juro hermano que no se quien es él, no lo conozco— volvió a repetir George ante la insistente mirada de Fred.
—¿Es un Pontiac modelo 89'?— susurró Fred con duda.
Mientras Fred, George y Oliver estaban observando el auto comenzaron a escuchar un tarareo de la canción que se escuchaba del auto, salieron de su pequeño trance al escuchar el sonido de la puerta abriéndose, al levantar la mirada frente a ellos encontraron al apuesto chico de ojos plata quien les sonreía y estiraba su mano hacia ellos para estrecharla, todos se miraron entre sí sin saber de qué manera actuar.
—Gracias chicos— les dijo mientras estrechaba la mano de Fred quien estaba más cerca de él.
—¿Harry?— preguntó Fred despertando después de aquel toque observando que la ropa que portaba ahora era un traje blanco con un porte distinguido que se posicionaba a un costado del chico —¿Qué estás haciendo?
—Sabía que serían ustedes desde el momento en que los ví, yo no podía salir del cementerio si alguien no me llevaba con él, ustedes resolvieron el misterio de porque Draco nunca pasó por mí y no sólo eso, también lo hicieron venir— dijo mientras miraba a Draco a los ojos y tomaba sus manos con un brillo especial en los hermosos orbes verdes.
—Nuevamente les extiendo mis sinceros agradecimientos por indicarme el camino hacia el amor de mi vida— dijo el ahora proclamado Draco.
—Es hora de irme— dijo Harry —Al fin llegaron por mí— dijo Harry con una sonrisa tratando de hacer una broma.
—¿Harry?— cuestionó nuevamente Fred.
—Harry es solo un diminutivo, mi nombre real es Harrison, Harrison James Potter— dijo con una sonrisa —Muchas gracias chicos, jamás los olvidaré
Los tres chicos no sabían ni que decir ni que hacer tan solo se dedicaron a observar la escena que sucedía frente a ellos.
—¿Sería usted tan amable de acompañarme al baile de graduación?— preguntó Draco dándole un beso en el dorso de la mano a Harry.
—Sería todo un honor para mí, yo estaré contigo por el resto de mi existencia.
A paso lento se subieron al auto para después avanzar a la salida del cementerio y aunque las rejas estaban cerradas los tres chicos observaron como el auto las atravesaba y se desvanecía poco a poco hasta que ya no fue visible.
