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Recuérdame adonde pertenezco

Summary:

En su decimo cumpleaños Sam es secuestrado por Azazel. Muchos años después es encontrado por Dean y John, que van a notar que Sam cambio mucho durante esos años. ¿Qué fue lo que paso con Sam? ¿John y Dean pueden confiar en él? ¿Podrán recordarle adonde pertenece y quien es en realidad?

Notes:

Buenas! Les traigo una nueva historia! Disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capítulo uno

Chapter Text

Junio del 2000

 

John y Dean ingresan al terreno donde se encuentra el galpón abandonado, se bajan del auto y se arman con sus machetes. Habían hecho sus investigación y estaban cien por ciento seguros de que había vampiros que estaban desapareciendo gente en la ciudad. Además, luego los cuerpos aparecían drenados y con numerosas marcas de mordidas. 

 

“¿Estás listo?” le preguntó John a Dean.

 

Dean asiente y juega un poco con su machete y le da una gran sonrisa a su padre “Listo como siempre, señor”

 

Con sigilo se acercan a la puerta de entrada,  cuando están lo suficientemente cerca ambos escuchan ruidos de dolor que provienen de adentro, como si alguien estuviera sufriendo. Los dos cazadores pensaron de inmediato que alguna víctima aún estaba viva y que estaba siendo lastimada por algún vampiro. John de inmediato y sin pensarlo mucho pateó la puerta y lo que encontraron descolocó a los dos cazadores. 

 

Había sangre por todos lados, había como diez cuerpos en el piso, todos decapitados. Sin duda eran vampiros, ya que todos habían sido asesinados por la decapitación y tenían esos dientes que los identificaba. Pero, lo más extraño era lo que estaba a solo unos metros de ellos. 

 

Un chico joven de unos dieciocho años, tal vez, como mucho, cubierto completamente de sangre. Tenía un machete en la mano y había un vampiro frente a él atado a una silla cubierto de cortes. Definitivamente estaba siendo interrogado y torturado por el joven cazador. 

 

Cuando el chico escuchó la puerta los miro y las miradas de los tres se encontraron por un milisegundo.

 

En un movimiento rápido y casi imperceptible. El chico le cortó la cabeza al vampiro y corrió hacia la puerta. Dean se quedó inmóvil hasta que el grito de su padre lo puso de vuelta en marcha y siguió al chico. Dean tenía que admitir que el chico era rápido, en un momento dudo que pudiera alcanzarlo, pero la suerte estaba de su lado. El chico en un momento tropezó, y aunque no se cayó al suelo y sigo corriendo, había pedido velocidad. 

 

Dean aprovechó eso y lo alcanzó. Se lanzó sobre el joven y ambos rodaron sobre la tierra. Aunque el joven empezó  darle unos buenos golpes, Dean logró inmovilizarlo y sostuvo sus brazos y Dean quedó atónito en cuanto vio la cara del joven. 

 

Esos ojos avellanas… era imposible.

 

¿Podría ser?

 

Rápidamente vio el cuello y allí estaba, la marca de nacimiento tan visible y única de Sam, de Sammy, su Sam, su hermanito. 

 

Busco en los ojos de Sam una pizca de reconocimiento, algo que le dijera que el chico lo conocía, pero nada. Habían pasado siete años después de todo. A Dean no le sorprendía si Sam no supiera quién era. Además, el chico estaba mucho más concentrado en escapar del agarre de Dean que tratar de reconocerlo o hacer una conexión.

 

“Quédate quieto un segundo” suplico, pero ‘Sam’ seguía retorciéndose, tratando de liberarse de las manos de Dean. 

 

Dean quería soltarlo, pero sabía que en cuento lo liberara Sam iba a escapar. Tenía que lograr llegar a Sam y hacer que hable con él.

 

“Dejame ir!” escupió en la cara de Dean

 

“¿Sam? ¿Tu nombre es Sam?” pregunto desesperado.

 

Las luchas del chico se detuvieron al instante, y antes de que Dean dijera algo más, el chico le pegó un cabezazo tan fuerte que lo mandó directo al suelo e inmediatamente se puso de pie y huyó. 

 

Dean no se movió para seguirlo, no podía moverse. Su cabeza daba vueltas por lo que había pasado recientemente, además ese cabezazo lo dejó muy aturdido. Salió de su estupor cuando escuchó los pasos de su padre acercándose. Sintió como el hombre lo levantaba del piso y lo revisaba en busca de heridas. 

 

Cuando John se aseguro de que Dean no estaba herido, pregunto “¿Que paso Dean? ¿Dónde se fue ese chico?”

 

Dean miró a su padre con lágrimas de emoción en los ojos “Era Sam, papá. El chico era Sammy. Está vivo”

 

 

02 de mayo de 1993

 

Dean lentamente abrió la puerta de la habitación de su hermano. Llegó a la cama donde Sam dormía y de un salto subió a la cama y gritó.

 

"¡¡Feliz cumpleaños Sammy!!"  Y empezó a sacudir el cuerpo de su hermanito para despertarlo.

 

Sam despertó de golpe y teatro de sacarse a Dean de encima "Dean basta!!" Dijo riendo. 

 

"Llegaste a tu primera década. Hay que celebrarlo"

 

Sam se acomodó en la cama y se levantó. Se empieza vestir mientras se reía de lo impaciente que se veía su hermano “¿Te podes tranquilizar un poco?”

 

“Eso lo decís porque aun no viste lo que te espera abajo” dijo Dean con una sonrisa que parecía que su cara iba a estallar “Vamos principito, apurate”

 

Los dos hermanos bajaron y Sam se quedó atónito frente a lo que le esperaba en la mesa de la cocina. 

 

Había todo un desayuno preparado y acomodado perfectamente. Había waffles y panqueques. También miel para acompañarlos, frutas, jugo de naranja y sus cereales favoritos.

 

“¿Cómo hiciste todo esto?” preguntó Sam asombrado.

 

“Papá y yo lo hicimos anoche apenas te fuiste a dormir”

 

Sam buscó por todos lados con la mirada, pero no veía a su padre por ningún lado. Se preguntó si aún estaba durmiendo, ya que se había quedado despierto hasta tarde haciendo investigación, pero era raro. 

 

“¿Dónde está él?” pregunto esperanzado. Iba a ser lindo celebrar su cumpleaños los tres juntos. 

 

Dean pareció abatido “Se tuvo que ir temprano para seguir una pista de caso, pero prometió pasar el día con nosotros”

 

Sam casi dijo que siempre su padre promete cosas y luego no las cumple, pero sabía cuanto Dean y su padre se habían esforzado. Así que solo sonrió y asintió “Esta bien, vamos a disfrutar este exquisito desayuno. Podemos separar una parte para papá, seguro que cuando vuelva va a estar hambriento”

 

...

 

Los dos hermanos pasaron el día en la casa alquilada, vieron películas e hicieron pochoclos. Su padre se unió con ellos cuando iban por la mitad de la segunda película. Saludo a Sam con un abrazo y le dio un cuchillo de regalo, por cómo se veía, definitivamente era de una casa de empeños. Sam le agradeció el regalo y los tres siguieron viendo películas juntos. 

 

En la cena John les informo que ya sabía donde estaba y quién era el hombre lobo y le dijo a Dean que iba a necesitar su ayuda. Esa noche iba a terminar la caza. 

 

“En serio me gustaría poder ocuparme mañana de esto Sam, pero no podemos arriesgarnos de que huya o mate a otra persona. No se si ya se entero que hay cazadores en el área”

 

Sam no quería quedarse solo, pero sabía que al ser un hombre lobo su padre necesitaría respaldo. 

 

“Lo entiendo, además si van juntos seguro que terminan más rápido. Se como proteger la casa y tengo el cuchillo” dijo con una sonrisa casi forzada. 

 

Dean le palmeo la espalda “Tranquilo, te prometo que cuando volvamos te vamos a traer una buena torta de cumpleaños”

 

Lo cierto es que tardaron mucho más en localizar al hombre lobo y matarlo, cuando volvieron y entraron a la casa notaron que estaba muy silenciosa. Dean apoyó la torta sobre la mesa y fue a la pieza para buscar a su hermano. Le extrañaba que no los esperara en sillón como siempre pasaba cuando Dean y John se iban de cacería. 

 

Su corazón se detuvo cuando vio que la pieza estaba vacía, sin ningún rastro de su hermano. Rápidamente bajó las escaleras y casi choca con su padre.

 

“¿Dean? ¿Qué pasa? ¿Dónde está Sam?”

 

Dean tiene lágrimas en los ojos, “No lo sé, no está en su habitación, ni en ninguna otra. Papá, no está en la casa” dijo con desesperación. 

 

Rápidamente John salió de la propiedad y empezó a buscar por la cuadra “¡Sam!” grito desesperado, esto no podía estar pasando, su hijo tal vez vio algo y fue para averiguar o esconderse. No iba a perder otro miembro de su familia, no su bebe, no Sam “¡SAM!” y cayó de rodillas en la calle.

 

Ninguno de los dos sabía en ese momento que no iban a volver a ver a Sam en mucho tiempo.

 

 

John se quedó mirando a Dean fijamente “¿Qué quieres decir con que era Sam?” pregunto tratando de que su voz no sonara tan temblorosa, “¿Estás seguro?”

 

“Si! Tenía la marca de nacimiento de Sam, la misma, papá. Y lo mire a los ojos, era él”

 

John miró alrededor, pero el chico había desaparecido. No es que no confiara en su hijo mayor, pero ya había pasado esto antes. Chicos parecidos a Sam en la calle, que apenas Dean los veía, salía corriendo gritando el nombre de su hermano y cuando se daba cuenta que no era, pasaba el día encerrado llorando por la pérdida de su hermano. 

 

“¿Por qué escapó de nosotros?” preguntó John. Trato de ver esto objetivamente, no quería hacerse ilusiones, pero sentía que su corazón cada vez latía más rápido. John se encontró sintiendo algo que hace tiempo que no sentía, se sentía esperanzado

 

“Pasaron siete años papá, ambos cambiamos mucho. El solo vio a dos hombres corriendo detrás de él. Cualquiera de nosotros también huiría” dijo Dean razonablemente. 

 

John asintió. Eso lo explicaría. Su corazón estaba en conflicto, por un lado latía de emoción por la posibilidad de haber encontrado a su hijo, pero también lamentaba no haberlo atrapado. 

 

“Limpiemos el lugar y vamos para el motel Dean. En el camino podemos llamar a Bobby y comentarle, si Sam sigue en la zona va a ser más fácil rastrearlo si somos más” 

 

Solo esperaba que sus palabras consolaran a su hijo y a él mismo. 

 

Luego de quemar todos los cuerpos y limpiar el lugar, se dirigieron al motel. 

 

Dean fue el primero en entrar, lo cierto es que estaba asqueroso y quería darse un baño. Estuvo a punto de reclamar la primera ducha cuando de pronto su corazón se detuvo cuando su mirada se concentró en la habitación, no podía creer lo que estaba viendo. John entró detrás de él y contuvo el aliento. 

 

En una de las sillas que rodeaban la mesa, mirando hacia la puerta estaba Sam. Mirándolo detenidamente, casi evaluándolos con los ojos entrecerrados.

 

“¿Sam?” preguntó John esperanzado. No podía creer lo que estaba frente a él, después de tantos años. Porque ese chico no podía ser otra persona que Sam. John reconocería a su hijo en cualquier lado. Era Sam. Sammy.

 

Vieron como Sam se levantó. Los dos estaban asombrados por su estatura y complexión, ya había pasado a Dean. Pero también este Sam los incomodaba, ya que caminaba amenazantemente, como un depredador evaluando y cazando a su presa y luego hizo la pregunta que hizo que los dos hombres se le pusieran los pelos de punta. 

 

“Prefiero que me llamen Samuel, pero que bueno que preguntas ya que en realidad vine porque quiero que me digan como mierda saben mi nombre y ¿se puede saber quienes se supone que son ustedes?”