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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-09-14
Words:
989
Chapters:
1/1
Comments:
31
Kudos:
170
Bookmarks:
6
Hits:
1,175

hace un frío de mierda, y si nos besamos para entrar en calor???

Summary:

Tal vez no era la forma más efectiva de entrar en calor. Okay, el contacto corporal definitivamente había ayudado a que su boca dejara de temblar pero, pensándolo razonablemente, no estaba seguro si la lengua de Yoshida había contribuido en algo.

Notes:

Emmmm perdón que este sea el único fic que postee, yoshiden acaba de ascender de crackship a ship normal en los últimos dos capítulos jajaja, quise postear esto antes de que se llenara el tag.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Tal vez no era la forma más efectiva de entrar en calor. Okay, el contacto corporal definitivamente había ayudado a que su boca dejara de temblar pero, pensándolo con la cabeza fría, no estaba seguro si la lengua de Yoshida había contribuido en algo.

Tal vez sus dientes detuvieron su castañeo por pura vergüenza, ante la posibilidad de morder al otro chico en medio de sus actividades, aunque Denji estaba seguro que tendría que haber pasado en algún momento. No fue hasta que Yoshida deslizó una mano helada por su espalda que sus pieles se empezaron a calentar debajo de las sábanas y podía jurar haber sentido un sabor metálico en el hilo de saliva que limpió con su mano apenas se separaron. Dios, pensó, con este tipo de entre todos.

—¿Ves? Se siente bien —susurró Yoshida presionando un dedo contra su pecho—. Siempre estoy pensando como hacerte la vida más facil.

Las palabras hicieron eco en su mente. Denji lo apartó de su pecho de un manotazo, pero dejó que continuara tocando su espalda. Qué si… Pues sí, ya no tenía frío, y era la primera vez que recibía un beso de verdad y sin mutilaciones.

—Eh, no puedo decir que estuvo mal.

—¿Ya te habías besado con alguien?

—Si... La chica bomba de esa vez- del tornado.

Yoshida continuó con su ridícula voz monótona. —¡Hahaha! Claro, destruyó la mitad de mi departamento. Tuve que volver a vivir con mis padres por unos meses.

Denji sintió una extraña punzada en el corazón al escucharlo hablar de Reze como si fuese solo un demonio más. O sea si lo fue, pero…

—Suena divertido.

¿O fue a la mención de su propia familia…?

—Ni creas, es difícil trabajar tranquilo cuando mis padres insisten en que vaya todos los días al colegio —dijo a la par que los descubría del edredón lentamente. Huh.—. Aunque ahora que me asignaron vigilarte, asisto todos los días.

—A menos que yo no vaya.

—Exacto. Entonces sólo procuro que no estés haciendo nada ilegal, es como estar de vacaciones.

—¿Y así tienes buenas notas? Eres insoportable —Denji rodó los ojos y mantuvo su mirada fija en el techo para no tener que enfrentar la sonrisita de Yoshida—. Vuelve a taparnos, tengo frío.

Lo ignoró, en vez acercándose más a él.

—Oye, Denji…

—Si no te vas a tapar entonces dame la manta.

Sin embargo, la manta quedó descartada a sus pies, y se vio obligado a Denji buscar el calor corporal de Yoshida; su mano tibia recorría la espalda de Denji de arriba a abajo con movimientos lentos. Oh, sus mejillas estaban ardiendo. Aprovechó la cercanía para meter sus rodillas entre las largas piernas de Yoshida, a ver si así se llegaban a calentar sus pies.

—Denji…

—Qué, ya dime.

Bueno, no era como si no lo hubiera esperado. Yoshida estaba todo sobre él; sus muslos lo tenían atrapado, esas pestañas revoloteando sobre sus mejillas le incomodaban, pero sus labios eran suavecitos y su lengua se sentía tan bien… ¿Contaba como mutilación si solo mordía su cuello muy muy fuerte? Qué importaba ya, estaba perdiendo la cuenta de cuántos besos iban. Pensar en eso hacía que una sensación placentera se acumulara en su estómago.

A cierto punto el chico se movió encima suyo, casi sentado sobre el pantalón de piyama de Denji (el psicópata de Yoshida se había metido a la cama en uniforme). Denji se incorporó un poco y se quedó inmóvil por un instante, no muy seguro de cómo proceder. Dos manos en su espalda. Su boca sobre la clavícula de otro chico. Denji se preguntó si Nayuta le habría dado de comer a los perros…

—¿Voy a tener que pagarte diez yenes?

Lo sentía entre sus piernas.

—¿Qué dices, imbécil?

Hmm, todavía estaba temblando un poco, uuuuuun poco, curiosamente su cintura parecía no querer detenerse y al carajo, en realidad estaba frotándose contra Yoshida y no iba negar que se sentía muy rico. Aunque siempre había anhelado que su primera vez fuese con una chica, sospechaba que eso de alguna forma terminaría en una masacre, ¿y si hacerlo con otro hombre rompía su mala racha romántica? Por lo pronto, recorrer su torso con las manos no daba indicio de estar a punto de causar un tsunami o la llegada de un jinete del infierno; es más, lo bien que se sentía por lo menos habría de resolver una crisis económica o algo por el estilo. Suplicó al Aki en el cielo que le concediera esa gracia y se aferró al chico sentado encima suyo, sintiendo como se relajaba sobre su cuerpo con un suspiro.

Estaba pesado pero por suerte Denji tenía toda la fuerza y energía de haberse regenerado hacía apenas media hora tras derrotar al imbécil del demonio payaso. Yoshida lo había tenido que arrastrar hasta el callejón afuera de su (nueva) casa para jalarle el cordón y, en retrospectiva, nada de lo que pasó después, de invitarlo adentro a acurrucarse juntos, había sido necesario. Denji decidió no perderse en ese detalle. Yoshida seguía suspirando, así que él siguió moviéndose y mordiendo su cuello.

Más tarde, Yoshida lo acompañó a la puerta y él se disculpó por haberse quedado tanto tiempo y —Nayuta está sola y no la voy a abandonar así por andar en abrazos con un tipo, no soy un idiota — y no es como si Yoshida le hubiese dicho “¡Quédate y ten sexo conmigo!” Y no es como si Nayuta estuviese en peligro real, pero Denji pensó que era importante aclarar se sentiría como basura si fuese a llegar tarde para preparar el desayuno de su hermanita y en otras circunstancias habría incluso sugerido quedarse a pasar la noche. Ninguno dijo nada más. Denji dejó que Yoshida lo besara contra la puerta de su casa y rodeara su cuello con una bufanda gris antes de salir corriendo en la fría noche, con una sonrisa de tonto en la cara.

Notes:

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