Work Text:
Se miró al espejo antes de salir para cerciorarse que luciera perfecto; y como era el caso, cruzó la puerta dirigiéndose al vestíbulo de su sala común para esperar a su acompañante. Pansy solo le hizo sufrir dos minutos antes de aceptar ir con él al baile de Navidad; esa fue su pequeña venganza por pedirselo a ultima hora. Ella disfrutó de los bailes, pero el novio de esta los odiaba, por eso sabía que Draco era su única opción. Estaba decidido a no ir, pero un día escuchó a su tormento diciendo que sí iría al baile y que solo entonces sabrían a quien le había aceptado la invitación.
Se negaba a pasar una noche encerrado en su dormitorio sin saber con quien había ido. Solo por eso le había pedido a Pansy que lo acompañara. Mientras esperaba a su amiga, sintió a Blaise sentarse a su lado.
−Baila todo lo que puedas con doña quejicas.
Malfoy sonrió.
−Lo haré. Y ten cuidado con que Pansy te escuche contar así.
−Yo solo dije doña quejicas, fuiste tú quien asumió que ese es su apodo.
− ¿Quién se supone que es doña quejicas, Blaise?
Blaise escupió lo que estaba bebiendo en cuanto la escuchó. Malfoy solo pudo sonreír queriendo saber como su amigo zafaría de esa situación. Pansy no toleraba que nadie le diera apodos aun cuando ella misma se los daba a más de media escuela.
-Te ves bellísima −le dijo sinceramente cuando la vio.
Sabiendo que era una batalla con la cual no quería lidiar ahora, Pansy se la dejó pasar.
−Lo sé − respondió mientras hacía un gesto de suficiencia y le sonreía.
−La modestia te sale por los poros igual que a este otro −replicó Blaise mientras señalaba a Draco.
− ¿Este otro? En serio, Blaise, ya madura – Draco resopló
−Maduraré el día del...
− ¡Está bien, nos vamos! −dijo Pansy, cortándole la frase mientras tomaba del brazo a su amigo.
Antes de lograr salir de su sala común escucharon a Blaise gritar.
− ¡ASEGURATE DE ESPANTARLE LOS ADMIRADORES A MI NOVIA, MALFOY!
Ambos salieron de la sala común riendo a carcajadas.
OOOoooOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Cuando llegaron al Gran Salón, varios alumnos se encontraron ahí. La directora McGonagall había decidido realizar un baile de Navidad basado en la sencillez; después de la derrota de Lord Voldemort y que el castillo había sido campo de guerra, muchos alumnos no estaban del todo convencidos sobre el baile, pues las muertes de familiares y amigos, aún estaba grabado a fuego en sus memorias. Quizás por este mismo motivo, es que el gran salón no estaba tan lleno como se esperaba.
A los que sí Draco vio, fue en su mayoría a los alumnos de octavo año; muchos de ellos habían estado en el campo de batalla, pero a diferencia de otros alumnos, eran quienes mejor llevaban las pérdidas. Esto logró ser sorpresivo ya que habían sido ellos quienes habían estado en la guerra y la muerte estuvo frente a sus ojos; o puede que este fuera el motivo por el cual sabia sobrellevarlo. La vida podía ser vista con mejores perspectivas después de haber estado a punto de perderla. Como fuera del caso, la mayoría de ellos estaban disfrutando y sin poder evitar buscar por todo el salón, al fin la encontró, riéndose con la idiota de McLaggen.
−Si quieres, puedo distraerlo y así tú te acercas a ella y te disculpas por cualquiera que haya sido tu estúpido error −dijo Pansy al darse cuenta de dónde su amigo estaba mirando.
− ¿Por qué se supone que tuve yo la culpa?
Pansy soltó una carcajada, como si él hubiera dicho lo más gracioso del mundo.
−Porque te conozco, Draco. Si ella la tuviera, no estaría buscándola con la mirada, tu orgullo no te lo permitiría.
No le quedó más remedio que quedarse en silencio porque Pansy había dado en el clavo. Estuvieron charlando con más compañeros de la casa de Slytherin; poco a poco fueron llegando más estudiantes al gran salón y en cuanto la directora lo notó, es que dio su discurso de bienvenida. Hubo un momento en el que pidió silencio para recordar a todos los que habían partido durante la guerra, poco a poco, varios estudiantes comenzaron a decir los nombres en voz alta y pronto, en el gran salón solo se escucharon nombres. A su lado, escuchó a Pansy.
−Era un idiota, criado por un idiota. Pero era mi amigo... Vicente Cangrejo.
A su lado, Draco se tensó un poco. No solía pensar mucho en él; es asi como podria lidiar mejor con su vida actual. Escuchar a Pansy, le hizo darse cuenta de que la casa de Slytherin no perdió muchos estudiantes a diferencia de las otras. Había sido la casa privilegiada después de todo; los que surgieron del bando que más daño causaron a la comunidad mágica con sus ideales supremacistas y es por eso, que no solían ser recordados.
Una vez terminado el discurso de la directora, esta le dio el pase a la banda que llevaría un cargo de esta noche. Comenzaron con una melodía pegajosa que hizo que muchos estudiantes se acercaran a la pista de baile. Sin que hubieran transcurrido muchos minutos, Pansy le tomó de la mano y se lo llevó a la pista.
−A lo que vinimos, Malfoy.
Pansy era una excelente compañera de fiesta, sabía como entretenerse y como llevarte en el proceso para que ambos lo pasaran bien. Entendía que ese era uno de los motivos por los que podían ser novia de Blaise, siempre y cuando esto no involucrara un baile, ambos eran excelentes compañeros de fiestas; siempre lograban ser el alma de estas. Olvidó que había discutido con Hermione por unos estúpidos celos y solo se dedicó a pasarlo bien. Luego de mucho tiempo entre bailando, descansando y compartiendo con más compañeros, llegó una melodía lenta. Pansy lo arrastró a través de la pista, bastante lejos de donde estaban y sin darle tiempo a replicar nada a nadie, pidió un cambio de pareja. Antes de darse cuenta, ya estaba bailando con McLaggen y llevándoselo hasta el otro extremo; notó a Hermione a su lado,
Draco vio que Hermione iba a replicar y antes de que dijera algo, la tomo de la mano acercándola a él, mientras que con su mano derecha la tomaba de la cintura. Estuvieron unos minutos en silencio, moviéndose al vaivén de la lenta melodía. Draco se acercó a su cara al cabello de ella que llevaba tomado en un pequeño pero exquisito peinado.
−Llevas días sin hablarme.
Hermione le miró a la cara.
−Los mismos que tu llevas sin hablarme.
Draco sonrió.
−Touché.
Siguieron bailando en silencio mientras algunos alumnos se los quedaron viendo; aun cuando era conocido que habia algo entre ellos, no era propio que se mostraran en publico. Era más bien parecido como un secreto a voces.
−Finalmente viniste con McLaggen.
Ella asintió.
−Ya que se me acusó de estar alentando a un amigo a cortarme, pensé que sería una buena idea.
−Yo no dije que lo alentaras.
− ¿No? ¿No fuiste tú quien dijo: "McLaggen está por ti y tú le das alas"?
−O sea, si lo dije, pero no me refería...
−Eso fue lo que dijiste. Expusiste muy bien tus puntos cuando dijiste que me juntaba con él en la biblioteca "supuestamente" a estudiar. McLaggen después de la guerra y de las torturas que sufrió, le cuesta tres veces más que al resto.
−Eso no lo sabía hasta que me lo dijiste.
−Pues quizás por eso es mejor que preguntes a que asumas cosas que no sabes, Malfoy.
Siguieron bailando en silencio notando que Hermione ya no estaba tan tensa como en el principio. Siempre que podía decir lo que la molestaba, ella comenzaba a relajarse pues ya había botado un poco su malestar. Sabía que lo que había hecho estuvo mal; lo supo en cuanto salió de la biblioteca después de haber discutido con ella. Pero su orgullo le impedía acercarse, sabiendo que había metido la pata hasta el fondo. De eso habían pasado tres días, tres largos días. El orgullo era una piedra en el zapato que te impedía avanzar en el camino, lo había aprendido en estos días. Después de todo, Draco estaba enamorado de Hermione, entonces ¿el orgullo podía ser mas importante en una relación? ¿Podía el orgullo acabar su relación porque se negaba a aceptarle que había errado?
−Tienes razón, Hermione. Debí preguntar antes que asumir.
La chica dejó de bailar en cuanto lo escuchó. Draco la miró y en su rostro se podía notar la sorpresa por las palabras que había dicho.
−Si me dejas, esto no volverá a repetirse. Te doy mi palabra −le dijo mientras pegaba su frente con la de ella. Hermione cerró sus ojos, asintiendo. Se quedaron un momento así, hasta que Draco unió sus labios con los de ella, primero como un beso suave. Pero después de estar tres días sin haberla besado, Draco no iba a conformarse con solo un beso delicado por lo que su mano derecha se fue directamente al cabello de Hermione y con la izquierda rodeó su cintura para acercarla más a él, separó sus labios un poco más para profundizar el beso y poder besarla como quería, sentir como ella le correspondía con la misma entrega, como su lengua se mezclaba con la de él y de cómo sus respiraciones iban incrementando, era como volver a respirar. Podría haberla seguido besando si Pansy no hubiese carraspeado, lo que hizo que Hermione se sobresaltara.
−Si me permiten, no estoy en contra de los espectáculos públicos sexuales, pero hay niños pequeños en el salón y ciertamente NO es nuestro deber abrirle los ojos −dijo mientras pestañeaba exageradamente queriendo parecer una niña inocente.
Hermione se sonrojó de pies a cabeza mientras Draco soltaba una sonrisa de suficiencia, satisfecho con el espectáculo. Lo que se suponía que podía ser un secreto a voces, quedaba en el pasado y eso le importaba un. Tomando de la mano a su novia, salió del gran salón.
− ¿Hacia dónde vamos? −preguntó Hermione.
Por la mirada que le dio Draco, lo supo.
OOOoooOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
−Entonces me dejó sola mientras arrancaba del gran salón con Hermione quien sabe dónde −le contó a su novio en tanto este le besaba el cuello.
−Pues mírale el lado positivo −dijo mientras le bajaba un tirante del vestido− tenemos la habitación para nosotros solos.
Cuando Blaise recostó a su novia sobre su cama, esta encontró una prenda íntima varonil, que ciertamente no correspondía a su novio.
− ¿Esto de quién es?
Blaise tardo dos segundos en entender.
− ¡DRACO MALFOY!
Pero Draco ni Hermione escucharon jamás el grito de indignación de Blaise, pues estaban demasiado ocupados detrás de un hechizo que les impedía escuchar lo que pasaba afuera ni que los de afuera escucharan lo que pasaba dentro las cortinas de su cama para así demostrarse tranquilamente cuanto se habían extrañado estos días, mientras se murmuraban palabras de amor y promesas de un futuro juntos. Tampoco escucharon como Blaise llamaba a Pansy quien se negó a pasar la noche con él alegando que quien sabe que cochinadas la parejita había hecho en la cama de su novio, dejando a un Blaise enojado en el dormitorio quien juró tomar venganza.
OOOOooOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
A la mañana siguiente, la sala común de Slytherin se encontró con un panel muggle y en este se encontró la "ropa íntima" de Draco con la frase: La tanga de Draco Malfoy.
