Chapter Text
—Bien, regla numéro 743: No pronunciar el nombre de la Reina en vano.
Simón hizo un suspiro desgarrador hasta el alma, ¿Cuántas reglas había en ese maldito papel? Tuvo que haber sospechado algo cuando el mensajero sacó de su bolsillo ese pedazo de carta de, mínimo, tres metros.
—Regla numéro 744: No mirar la Reina fijamente a los ojos... ¿Simón? ¡Simón! ¿Me estás escuchando? —La Marquesa Bonnibel Bubblegum le chasqueo los dedos delante de la cara aburrida de su hijo—. No es momento de distraerte, te recuerdo que tienes que aprender todo el Protocolo INAR.
—Eh... ¿Qué significaba INAR? —Fue el turno de su segunda madre, Marcelline, en agarrar el diálogo. Como su Simón, tenía una gran dificultad para comprender todas esas reglas.
A pesar de ser una alta parte de nobleza, la familia Abadeer siempre fue excepción de muchas cosas. Mientras los otros nobles entre familiares se llevaron muy cortésmente de “Usted”, ellos se llamaron por un, despreciable, “Tú”. Sin olvidar la historia de la relación entre sus madres conocída por todos.
Les puede parecer poco, pero cabe que en esa época y sobretodo, en ese entorno era bastante mal visto. Pero felizmente no llegaba hasta ellos. Uno, porque eran respetados, dos porque no les importaba una mierda.
En breve, eran un poco diferentes a los demás.
La de cabello chicle suspiró ante la pregunta de su esposa e hijo. —INAR significa “Instrucciones Nunca Abordables de la Reina”. Es un protocolo creado por su Majestad para que la gente sepa cómo tratarla y-
—Una creencia. Solo es una creencia. —Bufo Simón—. Se cree superior a los demás sólo por ser “Si Mijistid”.
—Y de lo que cuentan es tan fea que se llena de maquillaje y pelucas para taparlo. —La vampira le siguió el juego, teniendo miradas cómplices.
—Ni se les está adelantado decir una sola cosa haci en el palacio. —Los amenazó Bonnibel—. Chófer, ¿Cuándo llegaremos?
—En unos minutos, queridas damas... Y señor. Ya se ven las murallas reales desde aquí.
Cierto, esos muros de protección eran tan imponentes que la Muralla China quedaría ridícula a su lado. “Asombrosa” esperaba Bonnie, “Wouah, que majestuoso” no podía evitar Marcie, “Aburrido” rumio el menor. No había nada de interesante en su impresión delante de él.
—Bueno, estaremos ahí pronto. Entonces volvamos, ¿Regla 745?
—¡No hacer ninguna mueca delante de la Reina! —Exclamaron al unísono.
En ese momento al adolescente todo eso le pareció una extravagancia. Y estaba seguro de que serían las semanas más largas de su vida, era obvio que no sabía sobre el encuentro que cambiaría su vida.
De acuerdo, tal vez no a ese punto.
