Work Text:
En realidad, era culpa del mismo Harry.
Cuando Malfoy regresó, él solo parecía... un muñeco con vida.
Pálido, hermoso, pero frío, triste. No tenía expresiones, no tenía voz. No es que Harry pensara que planeaba algo, pero sin duda algo sucedía.
Y un día, de repente, Malfoy volvió a brillar.
Reía hermosamente, miraba con curiosidad las cosas nuevas, platicaba, estudiaba... siempre que Harry no estuviera cerca; porque, Harry notó, cuando estaba cerca Malfoy se alejaba o mantenía neutral. No como antes, pero indiferente. Y si duraban mucho tiempo en el mismo espacio, Malfoy se revolvía incómodo y se disculpaba antes de marcharse.
Esto, en realidad, molestó a Harry.
Especialmente porque ahora que estaban en octavo grado y muchos decidieron no regresar, solo había una sala común, y un área para todos los octavos independientemente de su casa. Y más porque, estaba en la misma habitación que Ron, Zabini, y Malfoy; por lo que no podía evitar notar como cada noche Malfoy se escapaba de la habitación, mientras todos dormían, y se dirigía al bosque, envuelto en una larga capa oscura.
Harry sabía que no debía seguirlo, que de algún modo no saldría bien
El instinto se lo decía.
Debió escucharlo. En cambio, obstinadamente tomó su capa y lo siguió por los pasillos, hasta el bosque, a través de muchos árboles y plantas hasta que Malfoy se detuvo junto a un pequeño arbusto y revolvió la tierra desenterrando una piedra lisa, y blanca, en forma de un pequeño huevo, y la miró con tristeza, acariciándola con suavidad y depositando magia en ella.
La pequeña piedra brilló con una luz blanca, antes de volver a su apariencia normal, y Malfoy suspiró aliviado, antes de guardarla y marcharse.
Harry se quedó. Podía sentir la magia llamándolo, vibrando hacia él.
Desenterró con cuidado la piedra y la miró.
Sin embargo, en lugar de enterrarla nuevamente, la tomó.
La emoción lo recorrió, la magia, la calidez.
La puso en su bolsillo y volvió a su habitación.
.
Empezó poco a poco, tanto que no lo notó.
Por la mañana despertó con un poco de frío pero no le importó mucho, se puso la bufanda y fue a clases normal. Malfoy no parecía notar que había tomado la piedra, e interiormente, Harry se preguntó por qué lo había hecho y si cabía la posibilidad de regresarla antes del anochecer. Se sentía culpable, y podía notar como el rubio parecía extraño, como si no supiera que él la había tomado, pero supiera que no estaba.
Quizá era algo muy importante.
Continuó el día, pensando en cómo, pero sin animarse a regresar la pequeña y cálida piedra en su bolsillo, y jugando con ella de vez en cuando. Tenía que regresarla antes del anochecer, se dijo. Pero a medida que el día avanzaba, el frío lo abarcó más y más, llegando al punto en que los abrigos, y las sábanas ya no eran suficientes; y no podía moverse. Le dolía, le ardía el cuerpo.
¿Era la piedra?
Metido en su cama, tras las cortinas y con todos los hechizos calóricos en él, Harry sacó entre temblores la pequeña piedra blanca y observó cómo se congelaba poco a poco, y, a medida que lo hacía, Harry también parecía hacerlo.
En medio de todo ese frío, Harry se preguntó si Malfoy estaba bien.
-¿Harry?-preguntó Ron tras las cortinas.-¿Estás bien, compañero?
Harry no pudo contestar, sus dientes chocaban entre ellos, pero con voluntad arrastró las cortinas hacia atrás.
-Merlín, Harry, ¿qué te pasó?-gritó- Neville, Seamus, ayudenme a llevarlo a la enfermería.
-Demonios-gritó Dean al ver a Harry como saliendo de una tormenta de nieve. Habían copos congelados en su cabello y su nariz estaba roja. Temblaba.
Entre todos los llevaron como pudieron a la enfermería, el toque de ellos destrozaba a Harry segundo a segundo y estuvo seguro que en algún momento cayó dormido. Sin embargo, lo último que le pareció ver fue a Hermione corriendo hacia él, tomando su mano.
En ese momento, Harry soltó la piedra, dejándola a su cuidado.
.
Cuando abrió los ojos Hermione estaba a su lado, llorando.
-Oh, Harry, ¿estás bien?-preguntó.
Él asintió.
-¿Qué pasó?
Ella frunció el ceño. Ron, a quien apenas veía a su lado, pareció aterrorizado de la expresión de la mujer.
-¡¿Qué pasó?!¡¿Qué pasó?! ¡Casi te congelas! ¡En verano! ¡Por una piedra que robaste!
Harry se sonrojó avergonzado.
-Tienes centenas de hechizos de contención, que evitan que te congeles y estás rodeado de hechizos para retroceder una parte del frío.
-¿Tú estás bien?
-¡Claro que no. ¡Me diste la piedra! ¡Me quemó y tuve que envolverla en un hechizo para que no dañe nada más! ¡Creo que la única razón por la que no me mató es porque no la tomé sin permiso!¡Tenemos que devolverla! ¡Los hechizos no soportaran para siempre y volverás a congelarte! ¡Te está castigando! ¡¿Sabes qué es esto?!
-¿Una piedra bonita?
-Es una piedra del nido de una veela. Las veelas suelen tener un nido, y cuando no están en él suelen llevar consigo una parte, que hayan incluido originalmente, una pluma, una piedra, un accesorio, una ropa. Esta no es cualquier piedra, es el corazón del nido del veela. Está lleno de magia. Tienes qué decirme, ¿de quién es?
Harry cerró la boca.
-¡Harry!
-Yo... la devolveré.
-No puedes ni salir de la enfermería.
-Es solo...
-¿Quién es, Harry Potter? Devolverla no servirá de nada, tiene que perdonarte, o morirás.
-Mmmm...
Ron miró el intercambio con interés, y a medida que Hermione intentaba obtener de dónde Harry había sacado la piedra, de quién a había alejado en primer lugar, y a medida que Harry se revolvía entre avergonzado, culpable y reacio a soltar la pequeña piedra blanca, Ron dejó los ojos fijos en el objeto y miró como Harry jugaba con ella mientras confesaba que la tomó en el bosque luego que su dueño (énfasis en masculino) la guardara de nuevo en medio de la noche (noche, salió sin que Ron lo notara y con la capa), abrió los ojos y dijo.
-Maldita sea, es Malfoy ¿no? Empezaste a seguirlo y lo viste guardar la piedra y queriendo saber por qué lo hacía, la tomaste. Si fuera alguien más no estarías tan reacio a decirnos, y no abrías notado que hacía algo.
Harry abrió la boca impactado al ser descubierto.
-Traeré a Malfoy-espetó el pelirrojo.
-No, espera-suplicó.
Hermione asintió aprobándolo, y Ron se marchó.
.
Malfoy entró quejándose y siendo arrastrado por Ron. Sus mejillas, rojas, y cabellos húmedos delataban que estaba saliendo de la ducha, o quizá estaba en medio de ella, cuando fue atrapado y arrastrado hacia la enfermería.
-Joder, Weasley. Te estoy diciendo que no sé qué diablos le pasó a Potter. No hice nada.
-Y no estoy diciendo que lo hiciste.
-¡Gritaste frente a todos que tenía que deshacer lo de Potter! ¡Eso es como incriminarme con mi historial!
-Entonces hubieras cuidado tu historial.
-Genial y cómo eso...
Sus palabras se detuvieron cuando lo pararon frente a Harry. Su expresión se congeló y lo miró, y su mirada empezó a enfriarse, como si Draco fuera a quien...
Se le congelara el corazón de solo verlo.
-Me voy.
-¡No! Por favor, Malfoy-suplicó Hermione-perdónalo.
-¿Perdonarlo? ¿Por qué...?
Cuando Hermione elevó la piedra frente a él, Draco la miró sorprendido.
-¿Cómo es que tienes esto?
-Harry la tomó anoche, él...
-¿Tomaste... cuándo? Ayer estaba ahí. Yo fui y... Me seguiste. ¡Me seguiste!-gritó enojado.-¿Por qué...? ¿No te he dejado en paz como tanto soñaste? El día después del juicio dijiste que si era agradecido te dejaría en paz de ahora en adelante y tú...
Harry sintió como se congelaba a la misma medida que la piedra lo hacía.
Gimió de dolor.
Malfoy abrió los ojos. Como si recién notara algo.
-Sigues vivo.
-¿Qué significa eso?-preguntó Ron con el ceño fruncido.
-Deberías estar muerto.
-¿Cómo?
-¿Por qué no estás...? Oh... -cerró los ojos y los abrió,- por supuesto. Por supuesto que no lo harías... Potter no morirá-gruñó tomando la piedra y llenándola de magia-te perdono. Listo. Creí que si la dejaba en el bosque estaría a salvo, una completa estupidez.
-¿Puedo preguntar por qué no la tenías contigo, Malfoy?-preguntó Hermione- Las veelas llevan parte de su nido consigo todo el tiempo, para sentirse cerca de su nido y tú lo abandonaste en el bosque.
-No lo abandoné, prueba es que tu amigo Potter pudo descubrir donde estaba, y por qué lo dejo ahí no es de tu incumbencia-gruñó Malfoy, guardando su piedra en su bolsillo antes de dar la vuelta, y entonces se marchó. Harry se quedó ahí mirando que lo hacía, mientras Hermione fue por la enfermera. Cuando los hechizos se retiraron y no se congeló, pensó que estaría bien. Excepto que al día siguiente al despertar, Harry sintió que se le partía el corazón de tristeza. Tomó sus lentes y se sentó preguntándose por qué se sentía así. A su lado, estaba la pequeña piedra.
.
Harry le presentó la piedra a Ron y Hermione apenas cruzaron la puerta esa mañana.
-¿Harry la tomaste de nuevo?
-¡No, lo juro! Estaba aquí cuando me desperté.
-¿Creen que Malfoy la dejó aquí?-preguntó Harry. Ron negó.
-Luego de volver a la sala común, fue con los slytherins, y de ahí a la cama. ¿Crees que Malfoy ya notó que no la tiene?-preguntó el pelirrojo.
-Podría ser que...-empezó Hermione cuando la puerta se abrió.
-Maldita sea, Potter, juro que si este es un intento suicida de tu parte- gruñó el slytherin mirándolo y fue como si el corazón de Harry doliera más de solo verlo. Apretó los labios y fue como si por primera vez en mucho tiempo, Malfoy no pareciera incómodo con su presencia, se veía normal. -Oh, no te estás congelando, ni explotando, qué bien-exclamó estirando su mano, Harry miró la piedra.
-Apareció aquí-aclaró.
Malfoy alzó la ceja.
-Apareció aquí-repitió, bajando la mano, y miró a los otros gryffindors de reojo. -Lo que siempre quise, que el trío dorado supiera que soy un veela, gracias Potter.
-No pareces uno,-opinó Ron-no brillas, ni nada. ¿Estás controlando tu allure? Porque yo soy sensible a los veelas y no estoy babeando, entonces...
Malfoy rodó los ojos.
Pero Hermione, lo miró con detenimiento, y luego abrió los ojos, antes de mirarlo.
-Si, Granger, compártelo, por qué no. Para su conocimiento, cosas inútiles, obtuve mi herencia a los 16, y aprendí a controlarlo, y luego fui rechazado. Y no, no estoy muriendo Granger. No pongas esa cara
-Pero eres un veela, ¿Cómo puedes evitarlo, no deberías estar...?
-Sollozando por mi pareja, dejándome morir en cama, sufriendo, lo sé. Y fue con magia. Claro.
-Pero eso...
-No es de tu incumbencia, no soy un asunto académico.
-Creí que eras sangre pura-comentó inocentemente Harry
-Las veelas son una de las pocas criaturas mágicas que no afectan el estatus de sangre, tu amigo Weasley te lo puede decir. Entonces... -estiró la mano hacia la piedra. Harry intentó dársela, pero la piedra no se despegó de su mano.
-Me haces perder el tiempo. Tenemos clase y quiero desayunar.
Harry agitó su mano, pero sus dedos no soltaban la piedra.
Hermione jadeó.
Malfoy intentó soltarla.
No pasó nada.
De mala gana, como si supiera que pasaba y eso lo enojara, Malfoy pasó su mano por la piedra y esta liberó magia.
-Tendré que ir a casa-gruñó y miró a Harry como si fuera su culpa. Luego dio la vuelta y empezó a caminar.
-¡Tu piedra!
-Ya no sirve para nada, liberé su magia, solo es una piedra común y corriente. Puedes quedártela, ya que te gustó tanto que inconscientemente la llamaste a ti.
Sus amigos miraron a Harry.
-No lo hice-exclamó avergonzado. Como intentando justificarse.
Malfoy, sin embargo, salió por la puerta y suspiró.
No, Potter no lo había hecho. Fue la piedra. Tuvo contacto con la pareja del creador del nido y se aferró a ella.
Esto era malo, pensó. Tenía que ir a casa y crear un nuevo corazón del nido. También tendría que volver a hacer el hechizo que evitaba que muriera. Lo más pronto posible, o de lo contrario él empezaría a congelarse.
.
-Él te rechazará. En algún momento, sea o no intencional.
Harry miró a Severus Snape mirando con tristeza el nido de Draco. Obviamente Snape estaba muerto, y Draco se veía más joven que ahora. Con cuidado, se acercó a ambos, notando que Malfoy tenía en sus manos la pequeña piedra que ahora pertenecía a Harry. La sostuvo por unos momentos, y luego la colocó con cuidado entre algunas plumas y telas finas.
-Lo sé. Sé que moriré. Siente amor por alguien más; pero aunque no lo hiciera, jamás me querrá. He cometido muchos errores, y la guerra nos ha puesto en lados opuestos.
Malfoy, quien estaba agachado frente a su nido, volteó y miró por primera vez a Snape. Su voz sonaba tranquila y suave, sin embargo, como Harry estaba de lado de Severus, no pudo evitar notar la mirada desesperada en él.
-No quiero morir, Severus. Quería amar, quería ser amado. ¿Por qué...?-su voz se quebró, y Snape se agachó y lo consoló. Malfoy lloró aferrándose a su túnica.
-Lo resolveré, Draco. Lo haré así sea lo último que haga.
Malfoy pareció aferrarse a esa promesa, como un niño pequeño.
-Por cierto, es un núcleo muy curioso-susurró Snape luego de un tiempo y Draco sonrió levemente, separándose.
-Me gusta mucho, parece un huevito. Y los buenos nidos siempre tienen huevos, ¿no es así?
Severus sonrió y besó su cabeza.
-Tendrás una familia, Draco. Yo me encargaré de eso.
-¿Cómo lo harás? Tu mismo dijiste...
Severus lo ignoró y miró una pequeña hoja en forma de corazón.
-¿Estás seguro que no solo volcaste tu caja de tesoro de pequeño sobre tu nido, nada más?
Draco hizo un puchero.
-Por supuesto que no-exclamó sonrojado, pero su expresión dio a conocer que, de hecho, lo había hecho.
.
Harry despertó con el mismo sentimiento pesado que solía tener desde aquel día en la enfermería, y no se sorprendió al mirar la piedra en sus manos. Estaba brillando levemente, cosa que lo extrañó porque Malfoy había exclamado que retiró la magia en ella, pero se dijo que solo era producto de su mala vista. Sentándose, se colocó los anteojos y se tocó el pecho incómodamente. Se sentía deprimido, angustiado... aunque su corazón no parecía estar en sintonía con su cerebro. Quizá estaba resintiendo las emociones del Malfoy de sus sueños... Puede que tener la piedra hubiera alentado a su imaginación sobre su origen, o quizá la piedra hubiera tenido más efectos que solo congelarse. Si este era el caso, tal vez solo debería devolverla para regresar a la normalidad o dejarla en algún lugar. Quizá no era la piedra, y solo era una consecuencia permanente del hecho de robar el tesoro de un veela. Hermione había dicho que Harry debió morir, porque la robó a consciencia, y no lo había hecho después de todo. Aunque también había dicho que casi dos años después del rechazo a Malfoy, él también ya debería estar muerto.
Miró la piedra una vez más. Era tan bonita. Tan fina como esperarías de algo elegido por Malfoy. Pensó en ese día en la enfermería, donde el rubio se veía tan normal con Harry... como si el hecho de que el corazón del moreno pesara, aliviara un poco su corazón. Se preguntó si Malfoy cargaba ese dolor a diario, y simplemente no había dejado que los demás lo vieran. Quizá su dolor era la magia que ponía en la roca. Y como si supiera que acercarse a Harry podría poner en peligro su método para sobrevivir, se había alejado de él. ¿Qué tal si el frío que invadió a Harry era el frío que Malfoy sentía a diario y ponía ahí para no sentirlo?
Con este nuevo misterio, decidido a conservarla un poco más, se preparó para ir a desayunar. Cuando llegó al Gran Comedor, miró a Draco Malfoy de reojo en la mesa de slytherin. Tenía algo entre sus manos, que miraba con tristeza. Probablemente era el núcleo de su nuevo nido. Curioso, se acercó.
Era la pequeña hoja de su sueño.
.
Empezó lentamente esta vez, tan lento que Harry dudó si estaba pasando de nuevo.
Pero lo hizo.
Empezó a congelarse.
Lo que si notó fue la tristeza creciendo, la nostalgia, el anhelo. Y él sabía que no era suyo, pero sabía que su corazón se sentía roto, destruido, pisoteado... Y era peor cuando Malfoy estaba cerca, era más doloroso, tan atroz que Harry quería sacudir a Malfoy de los hombros, y gritarle que luchara más, que no se dejara vencer. Era tan fuerte el dolor que no podía respirar correctamente. A veces, no quería levantarse de la cama, a veces solo quería llorar hasta caer dormido. Y Harry supo que era la tristeza de Malfoy, el resultado de ser rechazado. Recordó como pensó en Malfoy como un muñeco triste una vez, y en cómo se veía apagado, como no podía hablar.
Y descubrió que, quizá, era por el nudo eterno en su garganta.
Pensó que con el nuevo corazón de su nido todo mejoraría. Que Malfoy volvería a reír, a brillar. Que Harry también estaría bien.
Pero no era así.
Una semana después, apenas podía abrir los ojos. Se negó a salir de la cama.
-¿Harry, qué pasa?-preguntó Hermione, pero el corazón de Harry lo controlaba tanto que no pudo responder sin llorar.
-¿Es la piedra, Harry?-preguntó ella, pero la piedra estaba en su nuevo lugar, en el escritorio de Harry junto a su cama, y esta vez no se congelaba. Parecía intacta.
-No lo entiendo, debo ir a ver a Malfoy. Ron, llévalo con Madam Pomfrey-gritó su amiga y salió corriendo. Harry fue sostenido por un preocupado Ron y llevado con la enfermera, que al igual que la vez anterior detuvo el congelamiento. Sin embargo, la sensación pesada de su corazón seguía ahí. Ella no sabía por qué y dijo que hablaría con la directora rápidamente, marchándose.
-¿Ha ido por Malfoy también?-preguntó Harry y Ron negó.
-Malfoy no está en el colegio, pidió permiso para volver a casa, por lo de su núcleo-exclamó Ron, cuando el silencio se hizo pesado.
-Él ya tenía un núcleo-susurró Harry-era una bonita hoja.
-Parece que no estaba funcionando bien, así que volvió a casa a arreglarla. La directora dijo que está enfermo, pero nosotros sabemos la verdad porque ya que sabíamos de su herencia, Malfoy le pidió sus notas de hoy a Hermione. Probablemente está igual que tú. Lo cierto es que, bueno, parece que Snape hizo el primer núcleo, y ahora que Malfoy necesitó un segundo, las cosas no están saliendo muy bien. No puede reconstruirlo correctamente.
Harry miró confundido a su amigo.
-¿Te lo dijo?
-Puede que escuchara sin querer cuando le decía a McGonagall, explicándole el porqué no volvería hoy.
-¿Hermione lo sabe?
-Oh, probablemente está corriendo a llamar a Malfoy Manor, o buscará a Fleur, es nuestra veela más cercana.
-¿Entonces estoy así porque Malfoy no puede crear un núcleo como el anterior?
-Parece ser-frunció el ceño Ron.- Es decir, lo usual era que con un nuevo núcleo el anterior dejara de lastimarte, pero él es un veela rechazado. Su núcleo funciona diferente, y nadie más que un veela rechazado podría explicarlo.
-Pero todos están muertos.
-Si. Parecía que su núcleo podía evitar que muriera. Parecía engañar de algún modo a su nido, para creer que no había conocido a su pareja.
Harry apretó sus mantas alrededor.
-Y tuvo que liberar la magia, para que no me matara.
-Si.
-Así que empezará a morir.
-Si-exclamó con pesar Ron. Harry sintió que lloraría nuevamente, sentía pena por Malfoy, una veela, con el corazón roto. Rechazado, por su pareja destinada, quien debería cuidarlo, y amarlo.
-¿Y yo también?
-No lo sé. No creo que haya sido porque te robaste su núcleo. Creo que te has ligado de alguna forma a Malfoy, compañero. Tú luces, como abandonado por una veela, o una veela triste, en mi opinión.
Harry se puso de pie.
-¿Qué haces?
-Tengo que encontrar a Draco.
-Hermione ha ido por él.
-Tengo que encontrarlo-repitió y caminó torpemente por los pasillos en busca del slytherin.
-Harry, esperemos en la enfermería-insistió Ron pero Harry negó tercamente y continuó avanzando hacia la oficina de la Directora, porque Draco llegaría ahí primero. Como no se detuvo, Ron corrió a ayudarlo.
Y entonces lo vio, Malfoy se veía pálido, triste, como una muñeca de porcelana, corriendo hacia ellos.
-¿¡Potter, qué haces!?
El dolor incrementó, como lo hacía cuando Harry y Draco estaban cerca. No importaba, soltándose de Ron, Harry prácticamente corrió hacia Draco, quien por alguna razón a pesar de verse tan deprimido y cansado se movía mejor que él.
Oh, las veelas eran fuertes además de bonitas, recordó.
No importó, siguió yendo hacia él y Draco lo atrapó cuando tropezó y cayó de rodillas.
Y de pronto, Harry supo lo que necesitaba.
Fue algo, algo en su corazón se lo dijo. Más tarde los pensamientos serían más racionales y empezaría a preguntarse cómo lo supo, sin retroceder en sus memorias.
Quizá era solo la magia.
La piel le ardía con el toque de Ron, la cabeza le dolía como si se la estuvieran partiendo, su magia odiaba tener la de Pomfrey sobre él, su corazón suplicaba que todo terminara... pero cuando Malfoy lo tocó fue como si todo eso desapareciera, y la calidez llenara su corazón, su propia piel se refrescara y su magia cantara.
Y por un momento, Draco brilló.
-Potter ¿estás bien?-prácticamente gritó con pánico Draco, pero Harry lo ignoró. Porque se sentía como si estuviera teniendo el mejor momento de su vida. Se sentía protegido, amado, poderoso. Miró al rubio y vio al otro, y el otro también parecía mejor. Y Harry pensó, por un momento, que si Harry sentía eso, quizá Malfoy también. Sonrió hacia él.
-Estás bien-susurró aliviado Harry, por un momento el terror de que estuviera dejándose morir en la mansión, solo, lo aterró. Pero no era así, estaba aquí. Respirando. No se veía tan bien como antaño, pero respiraba.
-Tú no tanto. No lo entiendo, creí que eliminé su magia, no sé por qué está haciéndote esto-exclamó Draco como si pidiera perdón, como si herir a Harry fuera imperdonable.
Y entonces lo comprendió. Al menos su corazón.
Supo que era el elegido de Harry. Supo que Harry había sido su elegido.
Y que el momento en que lo rechazó fue cuando intentó matarlo.
No había sido necesario más. De todas formas, probablemente su intercambio diario de palabras había afirmado que en definitiva, estaba siendo rechazado.
Culpable, Harry se acercó un poco más y sujetó su mejilla. Y lo besó.
Quería transmitirle su arrepentimiento, sus disculpas, quería compensarlo...
El frío se fue, la tristeza soltó su corazón.
Pudo ver los ojos abiertos enormemente de Draco, antes de que se relajara y cerrara los ojos. Y entonces Harry cerró los suyos también. Se separaron tras leves segundos.
-Un veela-susurró divertido.-Por supuesto, ahora entiendo lo del brillo. ¿Se ha ido, el frío en tu corazón? Porque si es necesaria una afirmación verbal puedo hacerlo.
Draco lo miró por segundos en silencio.
-Hey, te quiero-exclamó. El slytherin empezó a llorar, pero más que tristeza, parecía de alivio. Como si hubiera estado ahogándose y por fin pudiera respirar.
Así que Harry lo abrazó, susurrando consuelo, disculpas y besando levemente su hombro una y otra vez.
-Estamos bien-prometió-Empecemos de nuevo. Soy Harry Potter, ¿puedo ser tu pareja?
Draco asintió limpiándose lo menos torpe su rostro. Su nariz estaba roja, sus ojos tenían ojeras...
Aún así brillaba.
Se veía bonito.
No fue el único al que le parecía así. Cuando Ron empezó a caminar hacia el rubio, Harry hizo una mueca y le lanzó un hechizo de amarre.
-Ese es mi veela-dijo.- Será mejor que retrocedas.
La preciosa risa de Draco llenó el lugar; y Harry pensó que desde el principio esto era lo que había querido cuando empezó a seguir a Malfoy. Que el otro sonriera a su alrededor y no solo cuando estaba lejos. Quería que no huyera de él.
Parecía que todo sería diferente de ahora en adelante.
.
Epílogo
Harry estaba borracho. Bueno, pasado de copas, no estaba tan ebrio...
O eso decía él, porque no todos parecían opinar lo mismo. Draco tampoco, pero no podía quejarse, porque estaba preso en un abrazo de Harry. Estaban festejando el fin de los exámenes en la sala común de octavo año. De alguna manera Parkinson había sacado licor de algún lado y ahora todos eran amigos, o algo así.
-Eres taaaaaaaaaaaaaaan bonito-suspiró-¿puedo besarte?
Draco rió y asintió, y Harry le dio un suave beso en los labios. Duró lo suficiente para que el otro necesitara separarse para respirar, pero eso no enojó a Harry, en cambio sonrió enormemente cuando lo miró.
-Muy, muy bonito. ¿Siempre te sonrojas así? Podría mirarte toda la vida. Hey, ¿puedo llevarte a casa?
-Harry,-exclamó Hermione-aún queda un mes antes de graduarnos.
-Entonces, ¿puedo llevarlo después?
-No lo sé-dijo divertido Ron-¿puede?
Draco se sonrojó.
Estaba a punto de responder cuando Harry miró con enfado.
-Aléjate, él es mío.
Ron pensó que era a él, pero pronto pudo ver que se refería hacia Seamus, quien miraba a Draco con coqueteo.
-Wooo, sabía que él te estaba coqueteando, pero no creí que lo haría frente a Harry.
-Muchos le coquetean, todos le coquetean. Es porque es precioso. Brilla a su paso. ¿Por qué brillas?-preguntó confundido.
-Soy un veela-respondió suavemente.
-Oh, ¿de verdad?-preguntó tristemente Potter y Draco lo miró confundido-Tienen una sola pareja, ¿Entonces por qué dejaste que te besara?
-Bien-gritó Blaise en el fondo del lugar-¿quién diablos se tomó el último trago del mi bebida?
Harry pareció ocultarse levemente tras sus amigos.
-¿Tomaste de la botella de Blaise, Harry? Te dije que ha estado experimentando las pociones con el alcohol.
-Solo un poquito, Parkinson dijo que si tomaba, el chico rubio de ahí se enamoraría de mi. Oh, de hecho, tú, jajaja-rio. - Luego dijo que no sabía qué diablos habíamos bebido, pero no sabía ni donde estaba.
-¿Estás seguro que no está lleno de tu encanto?,-preguntó Ron- parece demasiado perdido para ser solo alcohol.
-Podría tener un poco de poción de confusión, o para dormir, o de lujuria, o no sé, Blaise está siendo creativo últimamente.-Draco tomó la mano de Harry, y este sonrió encantado.
-Muy, muy lindo-suspiró Harry-Hey encanto, ¿estás soltero?
-¿Perdón?-preguntó Draco.
-Porque si lo estás quiero que seas mío.
-¿Esto es un coqueteo que no entiendo? Porque eres mi pareja, ya soy tuyo.
-Oh, genial-respondió felizmente Harry tirándose sobre el otro en un abrazo, y Draco se lo dio de buena gana.- Es perfecto. Eres perfecto.
-Es hora de ir a dormir, Potter-exclamó divertido Draco y lo llevó hacia su habitación, tumbándolo sobre la cama de Draco. A Harry le gustaba más su propia cama, y le había confesado a Draco que era más sobre tener a Draco cuando todos lo codiciaban, pero al veela de Draco le complacía mirar a su compañero, felizmente acostado en su cama, con las mejillas sonrojadas y sonriendo. Nunca creyó que esto sucedería. Sujetó su cuello con suavidad; algún día, se dijo, algún día se uniría a su compañero.
Harry lo miró por momentos y luego se alzó y tocó su mejilla.
-Te amo-susurró.
Draco también sonrió.
Empezó a retirarle la túnica escolar para que durmiera cómodo. Estaba en ello cuando su pequeño núcleo anterior cayó.
-¿Aún la conservas?-preguntó y la observó. Luego entrecerró los ojos.
-Creí que liberé tu magia-susurró cuando sintió un vaivén mágico alrededor de ella; y Harry, quien no parecía feliz de que Draco la observara así, la tomó.
-Me hace soñar contigo. Me gusta.
-¿Soñar?
-A veces te veo, y estás feliz. A veces estás triste. No importa, me hace sentirme cerca de ti, es tan cálida y bonita.
Draco miró la pequeña roca.
-Jamás soltaste la magia-jadeó levemente-por eso no pude reemplazarte correctamente. Entonces todo este tiempo...
¿Todo este tiempo su pareja cuidó del núcleo de su nido y Draco de una pequeña hoja?
Harry se acurrucó y cayó dormido, ajeno a los pensamientos de Draco.
Finalmente Draco rió suavemente y se acostó a su lado, cerrando los ojos.
Tendría que hablar con él sobre la importancia de la pequeña piedra; ya que Harry la tuviera solo significaba una cosa, que él había aceptado el corazón de Draco, para cuidarlo y amarlo. Y se suponía que debía ser el último paso de cortejo y aceptación, después de enterarse que era su pareja, y unirse, al intimar. ¿Es que no podían hacer nunca las cosas bien?, se preguntó. En fin, se lo diría.
Pero sería mañana.
Mirando la representación del corazón de Draco en las manos de Harry, el veela sonrió satisfecho cuando el otro lo abrazó instintivamente.
Después de todo, en el corazón de un veela, solo había amor.
