Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Fandoms:
Character:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2022-09-22
Words:
1,038
Chapters:
1/1
Kudos:
1
Hits:
25

El exorcismo viene a casa a la hora de la siesta

Summary:

Constantine se ha metido en lo de practicar exorcismos porque anda corto de dinero. Y le han llamado por una chica que ve fantasmas.

Work Text:

El exorcismo viene a casa a la hora de la siesta

- Hija mía, tenemos que hablar.
- ¿qué ocurre, padre?
- Tu madre y yo estamos preocupados
- ¿por qué. padre?
- Esto que te pasando… al principio pensamos que era una fase de estas tuya, como cuando con 13 años te hiciste barroca.
- Se dice gótica, padre, y lo que yo era emo.
- Bueno, ya me entiendes. Lo que quiero decir… es que esta vez creemos que va en serio. Nos preocupa.
- Bueno, padre, lo agradezco, pero estoy bien.
- ¿No sigues viendo esos “fantasmas”?
- Sí, pero ya empiezo a tenerlo controlado.
- Por si acaso, tu madre y yo hemos decidido ayudarte.
- No hace falta. Estoy bien.
- ¡Tan bien no estarás si ves fantasmas!
- Os tengo pánico. La última vez que decidisteis ayudarme acabé estudiando una carrera que odiaba.
- Pues te hemos traído ayuda, la quieras o no. Y como estas bajo mi techo, aunque sea de visita por vacaciones, la vas a tener. Solo te pido que hables un rato con el, es un experto.
- Ya hablé con el padre Mdoongu, tal y como queríais, y no me solucionó nada salvo una posible excomulgación.
- Si, lo sabemos.
- ¿No será el padre Mdoongu otra vez?
- No, es alguien que es un profesional en estas cosas raras. No como el padre Mondongo que solo sabe colarse en bautizos y comuniones a zampar. ¡Pase, señor Constantino!
- Es Constantine, John Constantine, y no es señor.
- Bueno, señor Constantino, le dejo con su exorcismo.
- Gracias, señor José Mari. Acuérdese de que solo acepto efectivo.
- Suputamadreloquemefaltabahora.
- Si, te entiendo. Tengo cosas mejores que hacer, pero está la cosa muy mala con la inflación y necesito hacer un poco de cash. Eras Montserrat, ¿verdad?
- Prefiero Mon, y no necesito a un guiri perdido por la mancha. Estoy bien, de verdad.
- Acabo oírte decir que ves fantasmas.
- Si.
- ¿y están aquí, con nosotros, en esta habitación?
- No.
- Pues no lo entiendo.
- Este piso es de nueva construcción. Aquí antes todo era campo.
- Sigo sin entenderlo.
- Pues vaya birria de exorcista. Los fantasmas quedan como (no sé decirlo científicamente) atrapados en el lugar donde mueren. No todas las personas, claro, solo algunas. Aquí no he visto a nadie salvo a algún animalillo. Es en las zonas muy habitadas donde más hay, lógicamente.
- ¿de verdad? Media vida tratando con todo tipo de seres y nunca me había fijado.
- Pues si no sabes, ¿Pa qué vienes?
- Perdona, guapita, soy el Hellbalzer, el nigromante de Angmar, el señor de las artes místicas y hechicero supremo.
- Siento interrumpirte, pero nada de eso tiene que ver fantasmas y el ultimo te lo has inventado.
- Es verdad que acostumbro más a demonios y cosas de esas inferno-dimensionales que a fantasmas. Pero no me puedo permitir rechazar el trabajo. ¿Sabes a cuanto está la cajetilla de tabaco ahora?
- No fumo, gracias. Bastante tengo con los fantasmas. ¿Has probado a comprarlo en Gibraltar o Andorra?
- Quita quita, no sabes lo plagados de demonios que están los paraísos fiscales. Pues dime. ¿Qué pasa con esos fantasmas?
- Que puedo verlos y escucharlos.
- No, a ver, eso me ha quedado claro. ¿Qué quieres? ¿dejar de verlos?
- Y de escucharlos.
- No me lo pones difícil ni nada.
- El experto eres tú. No yo, Señor “Contantín.”
- Es “Constantain.”
- Es “Constantin” como el perro Rintintin.
- No, es “Constatain” como la tarta tatin.
- “Constantin” como patatín.
- “Constantain” como patatan. ¿Crees que no sé cómo me llamo?
- Hueles a perro mojado después de zamparse un fish & chips de tabaco. Cuesta saberlo.
- En Liverpool decimos “Constantain”
- Ah, bueno. Si es así en Liverpool no hay más que discutir.
- Volvamos a los fantasmas.
- Prefiero volver a mi telenovela turca.
- Pero antes tengo que hacer algo si quiero cobrar
- Pensaba que cobrabas por horas. Menuda turra me estás dando.
- ¡No lo digas!
- ¡Si lo digo! Deberías llamarte “Constanturras”.
- Shit, llevo desde el colegio odiando ese mote. Bueno, a ver, los fantasmas, ¿qué pasa con ellos?
- Que los veo y oigo.
- Es lo único que saco en claro.
- Tenías que dedicarte a ser detective. Lo clavas.
- Y seguro que estaría mejor pagado. A ver si nos centramos: los fantasmas.
- ¿no cobrabas por horas?
- Sí, pero dentro de una hora tengo que estar en Tomelloso y el autobús de ruta sale a y cuarto.
- Vale, vale. ¿he dicho ya que los veo y los oigo?
- Si, si… ¿entonces quieres dejar de verlos y oírlos?
- Podría ser un principio.
- ¿No te gusta?
- En realidad… lo que quiero es volver a mi vida de antes. Y sabiendo que hay fantasmas alrededor, aunque ya no pueda verlos ni oírlos, si sabría que están alrededor. Y eso me resulta incómodo.
- ¿Y entonces que hago yo aquí?
- Mientras me dabas la “Contanturra” he estado pensando en darle la vuelta al problema. ¿Y si en vez de “arreglarme” a mí no ayudas a los fantasmas a abandonar este mundo para siempre?
- Pues la verdad, es un hechizo más cómodo de hacer que uno de privación para-sensorial. ¿A qué se debe este cambio?
- Llevo meses y me he acostumbrado. Me he sentado a razonar conmigo misma y con lo que observo. Los fantasmas en realidad no son malos. Es solo que están solos y no entienden muy bien que les ha pasado mientras ven el mundo seguir adelante sin ellos… solo quieren estar con alguien y hablar… y eso solo pueden hacerlo con otros fantasmas o conmigo.
- Vaya…
- ¿Nunca se te había ocurrido?
- Pues… no he visto muchos fantasmas. Me preocupan más los demonios que quieren esclavizar esta dimensión. Son el menor de mis problemas.
- Pues deberías prestarles atención. Algunos son sabios.
- Si, bueno… ¡Es que me dan un poco de grima los fantasmas!
- ¿Pero cuantos has visto? ¡Se supone que eres un profesional!
- … ninguno… Bueno, en las practicas si vi a alguno.
- Vaya estafa.
- Como todos los ingleses. Mira… creo que no tengo nada que hacer aquí. No valgo para esto. Pero te voy a dar el contacto de un demonio amigo mío con más experiencia en fantasmas y no-muertos: Anung un Rama.
- ¿Y piensas cobrar por darme una tarjeta?
- Claro. En Gibraltar no regalan el tabaco de contrabando. Tu habla con él.
- Gracias, señor “Constantín”
- ¡Argh!
- ¡Tú sí que eres un auténtico fantasma, figura!
- Agur, Ben-Hur.