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El problema de no contar algo importante de tu vida a tus amigos del instituto es que no hay una manera fácil de hacerlo. Pol sabía que la salida del armario de Bruno no había sido agradable ni mucho menos ideal – él parte del problema más que da la solución, al menos en ese momento-, pero al menos era algo que ya estaba hecho.
La idea de tener que llegar ahora y hacer un anuncio como si fuera un discurso de Navidad o un actor tras ganar un Óscar le daba una pereza tremenda.
- ¿Y si se lo digo a Oliver y que él haga el resto?
Bruno suspiró, haciendo que las sábanas susurraran al girarse para mirarle. El moreno, se veía medio dormido, un ojo medio cerrado mientras el otro le evaluaba.
- ¿Y que te haga él el trabajo?- preguntó. No habían hablando del tema pero a Pol no le extrañaba que a Bruno también se le hubiera pasado por la cabeza que, para la mayoría de los Peripatéticos, Pol era hetero.- Te recuerdo que la única vez que te sacaron del armario te sentó fatal. ¿Y ahora quieres que lo anuncie Radiopatio?
Pol bufó.
- Que me sacaste, Brunete- Pol puso los ojos en blanco. Hacía mucho tiempo que le había perdonado pero no iba a dejar de tocarle las narices a Bruno si podía- Y era mi padre, tío.
- Créeme, me acuerdo bien- Bruno hizo una mueca avergonzada antes de suspirar y acercarse hasta que Pol pudo sentir el aliento en su cara- La cagué muchísimo y lo sigo sintiendo. Sé que acabó bien, pero Pol no hagas que lo digan por ti.
- Pero sería tan fácil...- Pol gruñó. Moviéndose hasta quedarse de espaldas en la cama.- Se lo dices a Oliver, que no sabe callarse y listo, para la reunión de la semana que viene todo el mundo sabe que tienes novio.
- Oliver perfectamente puede hacer eso- Bruno se movió riéndose hasta apoyarse contra el pecho de Pol, haciendo que el castaño le rodeara con su brazo- Pero si crees que iba a decir quién es mi novio, lo llevas claro chulito. Oliver rara vez sabe guardarse un secreto, pero sabe qué partes contar y qué no.
El castaño alzó las cejas, una sonrisa pilla asomando a sus labios y que vio reflejada en la cara del moreno.
- ¿Estás sugiriendo que nos presentemos el sábado sin que nadie sepa quién es tu novio?
Bruno se movió ligeramente, alzándose sobre sus brazos hasta ponerse de rodillas encima de su novio.
- Bueno, Tània ya lo sabe, obviamente.- Pol asintió con un gruñido. No creía que después de tres meses Bruno no le hubiera dicho nada a su mejor amiga.- Pero no le ha dicho nada a nadie, precisamente por no sacarte del armario.
El castaño esbozó una sonrisa. Lo había hecho fatal con Tània y le jodía que no fueran nunca a recuperar la complicidad que tuvieron mientras estuvo Bruno en Roma -no sólo porque por muy buena persona que fuera Tània, era su ex, sino porque era la mejor amiga de Bruno y la línea de separación estaba muy clara-, pero nunca había dudado en ningún momento que Tània no fuera a tener cuidado con algo así.
- Así que sería lo que le quieras contar a Oliver- el moreno alzó una ceja- Porque si crees que voy a sacarte del armario otra vez, lo llevas claro.
- ¿Ni aunque te lo pida por favor?- Pol hizo un puchero, aguantándose de la risa.
- Ni aunque me pagaras.
- Bueno, estamos a final de mes y aún no he cobrado, así que no tengo un duro, pero se me ocurre otra forma de pagarte- replicó acariciándole de la espalda a la cadera.
Bruno se inclinó para morderle la boca.
- Si no fuera porque la Calduch debe estar a punto de volver… que estoy seguro de que se huele algo, pero se me ocurren mejores formas de contárselo que que nos pille follando.
Pol suspiró frustrado. Lo de no tener casa propia nunca había sido tan frustrante como hasta ahora, ni siquiera cuando estaba en el instituto. Pero tampoco había mucho que pudieran hacer al respecto, ninguno de los dos podía permitirse la idea de alquilar un piso solos sin tener que robar para comer y la idea de irse a vivir juntos era algo que le daba escalofríos solo de pensarlo. Demasiado pronto. Demasiado serio.
- Entonces, ¿cómo quieres hacerlo?- la pregunta del moreno le devolvió a la conversación.
- Tengo una idea- Pol volvió a sonreír, haciendo que Bruno alzara las cejas, suspicaz- ¿Tienes el móvil a mano?
El moreno miró alrededor hasta encontrarlo en el escritorio. Con un suspiro se levantó y fue a por él, antes de volver a la cama.
- ¿Qué se te está ocurriendo?- preguntó sentándose a su lado tras taparse con las mantas.
- Pregúntale si tiene ahora un momento.
Bruno escribió en el móvil, recibiendo una notificación casi al instante.
- ¿Y ahora qué, chulito?
- Que te haga una llamada, que vas a presentarle a tu novio- replicó el castaño, la sonrisa de pillo firme en su cara y haciendo que a Bruno se le escapara una carcajada.
- ¿Ahora?
Pol se encogió de hombros.
- Como quieras- continuó riendo Bruno mientras escribía en el móvil. Nada más mandarla empezó a sonar el aviso de llamada de whatsapp- ¿Listo?
- Siempre.
***
La música sonaba de fondo cuando Bruno entró en el local y paseó la vista intentando buscar a los demás. Su jornada en el Romera había durado más de lo habitual, así que llegaba tarde. Adentrándose hacia la barra, de repente unas carcajadas le hicieron girar la cabeza. Allí al fondo del local estaban todos los que habían conseguido ir.
- Hey- sonrió al acercarse- Perdonad el retraso.
- Llevamos muy poquito- Tània se levantó para darle dos besos- ¿Ha pasado algo?
- El sonido no termina de funcionar y la función de estreno es en dos semanas- Bruno hizo una mueca- Así que imagina.
- Uff.- Tània le miró con simpatía- Ánimo.
- Bueno, perla. ¿Dame un abrazo, no?- Oliver se interpuso entre los dos, metiéndose en la conversación- Deja hueco, que tú le has visto más y esta es mi fiesta de bienvenida.
- ¿No volviste de Londres el mes pasado?- rio Bruno, abrazándole de todas formas. Había echado de menos a Oliver, aunque no lo hubiera admitido.
- ¿Y cuántas veces nos hemos visto desde entonces?- replicó Oliver, mientras Bruno levantaba una mano para saludar al resto.
- Ninguna- admitió Bruno con una mueca.- Ya siento mis horarios de mierda.
- No te preocupes.- Oliver se encogió de hombros- Además, ya sé que el tiempo libre es para tu chico.
Su amigo alzó las cejas dándole un codazo.
- ¿Se lo has contado?- preguntó Tània mirando de uno a otro.
- Me lo presentó el otro día por whatsapp- Oliver exclamó indignado, haciendo que el resto del grupo interrumpieran sus conversaciones para mirarle.- ¿Qué manera es esa de presentar un novio en sociedad?
- Ni que fueras la reina de Inglaterra.- rio Bruno- Y la única de que le conocieras. Si justo te estabas quejando de que no nos habíamos visto.
- De Inglaterra ya no, pero reina un rato- Oliver alzó la cabeza con desdén antes de reirse- Pero me alegro. Se os ve bien.
El moreno sonrió antes de sentarse en la primera silla vacía que vio, pasando la vista por las caras que rodeaban la mesa. No estaban todos, pero los que estaban habían conseguido reunirse alrededor de la mesa como antiguamente hacían en las aulas del Guimerà.
- ¿Estamos ya todos?- preguntó.
- Falta Pol- respondió Marc, pasando un brazo por detrás de Tània.- Ha escrito que salía ahora de trabajar. Bueno y Joan, Gerard y Mònica que han dicho que no venían.
- Gerard está malo- Bruno hizo una mueca.- Mina le ha pegado no sé qué virus.
- Ya, los niños lo pillan todo y te lo pegan- Oksana hizo una mueca- No tengo ningunas ganas de que vuelva el cole y que Nil me lo pegue todo otra vez.
Un silencio se hizo alrededor de la mesa hasta que Oliver volvió a interrumpirlo.
- Bueno, como esta es oficialmente mi fiesta de regreso a Barcelona, creo necesario que tomemos algo y luego nos vayamos de fiesta.- el moreno se giró para mirar a Oksana- Dime que tienes canguro hasta tarde.
- ¿Por quién me tomas?- rio la rubia- Los niños están con sus abuelos y yo mañana no trabajo.
- A celebrarlo por todo lo alto, entonces. - gritó Oliver-Yo invito a la primera ronda.
El moreno se fue a levantar cuando notó una mano en su hombro.
- ¿Qué es eso de invitar sin que yo haya llegado?
- Bueno, Pol Rubio, es tu culpa por hacerte de rogar- su amigo se levantó y se giró para darle dos besos- Pero veo que tienes el don de la oportunidad.
- Solo a veces- rio el castaño dando palmadas y abrazos antes de llegar hasta Bruno.- Buenas.
- Buenas- Bruno se le quedó mirando sin levantarse, sonriendo.- ¿Qué tal el curro?
- Como siempre- suspiró Pol, dejándose caer en la silla que Oliver había dejado vacía antes de darle un beso- Pero bueno, al menos hoy me librado de cerrar.
- Si no vienes, Oliver te mata.-rio Bruno.
- Nah, eres mi amigo y no voy a dejarte tan pronto sin novio.- Oliver rio- Pero me habría vengado y mi venganza es terrible.
Pol y Bruno rieron, mientras el castaño miraba alrededor. Los Peripatéticos les miraban con distintos grados de confusión y alegría.
- Pero, ¿a ti no te gustaban las tías?- preguntó Marc mirando de reojo a Tània y a Berta. La primera estaba sonriendo mientras que la segunda no conseguía borrar la sorpresa de su cara.
- También- Pol se encogió de hombros, pasando su brazo por los hombros de su novio, imitando la pose que Marc tenía con Tània.- Y los tios. Se llama bisexualidad.
- Y créeme que se gustan o al menos hacen llamadas de whatsapp con poca ropa- Oliver alzó las cejas con gesto cómico.
- La próxima vez que haya que contar algo te enteras con el resto- Bruno puso los ojos en blanco ante las risas de los demás.
- Cuñaditos- Oksana interrumpió, sonriendo- Me alegro por vosotros.
- Voy a dejar que me eclipséis, pero porque este es el notición del año- Oliver exclamó frotándose las manos- Voy a por la bebida y brindamos.
Como una exhalación el moreno se fue a la barra.
- Voy a acompañarle, no va a poder con todo- Berta puso los ojos en blanco, antes de sonreír a Bruno y Pol y encogerse de hombros.- Enhorabuena, chicos.
El resto de Peripatéticos, empezó a bombardearles a preguntas hasta que volvieron Berta y Oliver con las bebidas.
- ¡Por los Peripatéticos!- exclamó Oliver levantando su copa.
- ¡Por los Peripatéticos!- repitió el resto, imitando su gesto y chocando los vasos y botellas.
- Bueno, pues ya has salido del armario- comentó Bruno.- Otra vez.
- Y las que queden, Brunete- Pol hizo una mueca.- Ya sabes que esto no se acaba.
- Ya, pero esta no ha estado mal, ¿no?- el moreno le miró alzando las cejas.
- No, nada mal- replicó el castaño, antes de besarle entre las burlas de sus amigos.- Nada mal.
