Chapter Text
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto. La historia pertenece a College n Curls y fue beteada por Tamashitsumo.
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Volverse Necesario
—¿Qué piensas?
«¿Que qué pensaba ella?»
«¿Que qué pensaba ella?»
¿Cómo podrían hacerle una pregunta tan tendenciosa? Hinata se mordió el labio inferior y miró la cama de hospital que había sido el hogar de Uchiha Sasuke durante los últimos seis meses. Conectado a mil cables y a máquinas de última generación que zumbaban a una milla por minuto, solo para mantener vivo al que fue una vez un gran ninja. Solo su nombre era capaz de infundir miedo en los corazones de millones de personas.
Los relatos acerca de su Sharingan y de la supuesta adquisición del Rinnegan, lo habían situado en niveles de poder que se rumoreaba incluso que superaban a los de Madara. Su participación fue esencial para ayudar a Naruto a terminar la gran guerra ninja, ella sabía que, sin él, existía una gran posibilidad de que todos los que respiraban ahora en Konoha hubiesen muerto.
Sin embargo, la culminación del hombre conocido como Sasuke Uchiha, se redujo a nada más que un vegetal en una esquina en el sótano del hospital. Aparte de las máquinas que se situaban apretujadas en el oscuro y húmedo espacio, Sakura había puesto un jarrón con flores de color púrpura. En un mísero intento para hacer que el sótano luciera menos lúgubre de lo que ya era.
Hinata miró al triste y roto hombre que yacía inconsciente frente a ella y notó lo visibles que eran sus venas contra la piel que no había visto el sol en meses. Su cabello había crecido significativamente durante su hospitalización, pintando de negro la blanca almohada sobre la que descansaba su cabeza. Sus ojos, ojos que poseían dos de los más poderosos Kekkei Genkai que Konoha conocía, permanecían cerrados, y ella estaba agradecida por eso. Con nada más que una fina sábana blanca para cubrir su mitad inferior, Hinata hubiera pensado que era un cadáver listo para la autopsia, si no fuese por el casi imperceptible movimiento de su pecho.
Entonces... ¿qué pensaba ella? En este punto, simplemente sería más misericordioso desconectar al hombre, pero ella no podía decirles eso. No podía dar su opinión honesta sobre el asunto, no cuando Naruto y Sakura contaban con ella. Es posible que le hayan preguntado que qué pensaba, pero no querían escuchar la dura verdad.
—¿Y bien? —Sakura preguntó nerviosa—. ¿Crees que puedas hacer algo?
Los hombros de Hinata se desplomaron cuando escuchó el tono de desesperación reprimida en la voz de Sakura. Si la mejor médica de Konoha no podía ayudar a Sasuke, ¿entonces qué podría hacer ella por él? Ella sabía que Sakura había estado trabajando incansablemente para encontrar una manera de revivirlo, Hinata fue quien tuvo que cubrirla cuando no realizaba sus deberes regulares. Eran incontables las mañanas en las que había encontrado a Sakura colapsada en su escritorio lleno de pergaminos desenrollados que se derrumbaban en el abarrotado espacio.
Sakura estaba dando su mejor esfuerzo para devolver al último Uchiha al mundo de los vivos, pero su esfuerzo parecía no ser lo suficientemente bueno. Hinata apartó sus ojos del hombre inconsciente para mirar a sus compañeros, que la miraban con ojos expectantes. Ella podía manejar decepcionar a Sakura, la mujer era médico después de todo y solía recibir información desafortunada a diario. No importaba lo mucho que lo amara, no importaba lo mal que se sintiera, Hinata sabía que Sakura podría seguir con su vida. Sasuke no era el primer paciente que perdería y ciertamente no sería el último.
Naruto por otro lado... ella ni siquiera podía mirarlo a los ojos. Había pasado toda su vida tratando de traer de vuelta a una de las personas que más amaba en este mundo. Si Sasuke moría, Hinata estaba segura de que una gran parte de Naruto moriría también. Eso era algo que no podía permitir que sucediera. Respirando profundamente y apretando los puños, Hinata les dijo lo único que podía decir en ese momento.
Su mejor esfuerzo.
—Lo intentaré. —Ella dijo suavemente.
Como si un interruptor se hubiera apagado dentro de sus dos compañeros, sus ojos de brillantes colores se iluminaron. Sakura se apartó de Naruto, para envolverla en un fuerte abrazo, balbuceando un "gracias" mezclado con instrucciones sobre qué hacer. Sin embargo, Hinata no podía concentrarse en lo que estaba diciendo. No cuando Naruto le sonreía genuinamente... tan esperanzado. La visión hizo que su corazón saltara egoístamente. Ella no podía darle mucho, pero, al menos, podía hacer un esfuerzo para salvar a su persona más importante.
«Porque él es mi persona más importante.» Hinata pensó mientras Sakura finalmente la soltaba.
—Está bien. ¡Lo siento por llorar así Hina-chan! —Sakura sollozó—. No quiero ponerme tan emocional contigo.
—Entiendo Sakura-san.
Respondió Hinata, desviando la mirada mientras la mujer de cabello rosa se limpiaba los ojos con la palma de su mano.
Naruto sacó un pañuelo arrugado del bolsillo de su chaqueta y se lo ofreció a Sakura, quien no lo pensó dos veces antes de aceptarlo y limpiarse la nariz. Él tomó la tela sucia nuevamente sin dudarlo y la devolvió al mismo bolsillo. Luego de modo reconfortante puso una mano sobre su hombro y ella ni siquiera lo golpeó por hacerlo. La cercanía del Equipo 7 era algo que ninguno de los otros nueve novatos podía entender. Cada equipo era cercano a su manera, pero no tanto como ellos. Interiormente Hinata frunció el ceño ante su inocente interacción, pero aplaco sus propios sentimientos de inseguridad. Ahora no era el momento de sentir celos.
—Está bien. De acuerdo. ¡Hagamos esto! —Sakura dijo con confianza, la determinación volvía a sus ojos verdes—. Como Hyūga, serás capaz de ver sus redes de chakra, a diferencia de mí. Podría tener un mapa genérico de un cuerpo promedio para distinguir dónde están los puntos y redes, pero como sabes, mientras más chakra tiene un cuerpo, más vías tendrá. He intentado casi todo, pero sigo yendo a ciegas. Tu chakra es mucho más suave que el mío. El mío es demasiado fuerte. Si tuviera que intentarlo, probablemente empeoraría las cosas.
Hinata asintió, pero no estaba muy segura de sí se suponía que debía tomar el comentario de Sakura sobre su chakra siendo "suave" como un cumplido o un insulto. Claro que no podía demoler edificios con sus puños, pero ella no era débil. Manejar el Byakugan sin quedarse ciego significaba que debía que tener más redes de chakra en su propio cuerpo, así como los medios para controlarlo. Ella se encogió de hombros ante el enigma y en cambio se concentró en los detalles del procedimiento que Sakura le estaba pidiendo que hiciera.
Parecía lo suficientemente simple. Todos los puntos de chakra de Sasuke estaban bloqueados, ella lo había evaluado con solo una simple exploración con su Byakugan al entrar a la habitación. El plan era abrir lentamente los puntos, comenzando con su cerebro y, con suerte, una vez que se restablecieran sus redes, él despertaría por sí mismo. Optimistamente.
—Entonces, comencemos… —expresó Sakura, pero fue interrumpida por un golpe en la pesada puerta del sótano. Los ocupantes en la sala inmediatamente se pusieron tensos, pero se relajaron cuando vieron que solo era un ANBU. Su máscara de perro blanco amortiguaba su voz, pero su mensaje aún se transmitió claramente.
—Hokage-sama desea ver a Sakura y Naruto.
La pareja intercambió miradas de preocupación tan pronto como el ANBU desapareció, ninguno de los dos estaba seguro de quedarse o irse.
—Mierda —Naruto maldijo por lo bajo, pasándose la mano por el cabello—. El Consejo.
—¿Qué vamos a hacer?
—Maldición. Creí que Kakashi podría detenerlos un poco más.
Hinata miró a sus dos compañeros preocupados mientras estos intentaban decidir qué hacer. Ella no entendía por qué una convocatoria así los pondría ansiosos.
—¡Tenemos que hacer algo, Naruto! —Sakura expresó—. E-ellos van a tomar sus ojos y lo desconectarán. Lo van a matar. Ellos-
—¡Hey! ¿No te dije que no permitiría que eso sucediera?
—No eres el Hokage.
—Aun así. No les dejaré hacer eso.
—Naruto… —Sakura comenzó, pero el rubio negó con la cabeza y comenzó a empujarla fuera de la habitación.
—Tú entraras primero. Estaré justo detrás de ti —él dijo. Sakura frunció el ceño con preocupación y miró por encima del hombro al Uchiha que era mantenido vivo gracias a las máquinas—. Sólo confía en mí, Sakura. ¿De acuerdo?
Sakura se mordió el labio y de mala gana quitó sus ojos del inconsciente Sasuke, permitiendo que Naruto le diera un último empujón hacia la puerta. La puerta del sótano se cerró con un fuerte sonido metálico, Hinata sintió que su respiración se detenía. Esta era la primera vez que estaba sola en una habitación con Naruto. Bueno, exactamente no estaban solos, ya que Sasuke estaba allí, pero realmente no contaba. Con un profundo suspiro, Naruto se le acercó y le tomó las manos. Hinata se sonrojó por la calidez que despedían, inmediatamente fue consciente de lo fría que ella se sentía en comparación.
—Lamento preguntarte esto, Hina-chan, pero podrías empezar ahora —preguntó. Sus ojos azules la miraron directamente, implorándole que hiciera un milagro—. Te lo explicaré más tarde, lo prometo, pero por favor... por favor, inténtalo.
Hinata abrió la boca para responder. Parte de ella quería calmar todas sus preocupaciones y declarar con orgullo que, por supuesto, podría salvar a su persona más importante. Otra parte quería rogarle que no la odiara por fracasar. Los pensamientos conflictivos dentro de su mente continuaban en guerra, por lo que simplemente cerro la boca e intentó asegurarse de que no comenzara a hiperventilarse. Todo lo que ella pudo hacer fue asentir antes de que Naruto la envolviera con sus brazos, presionándola cerca de su cuerpo. Su respiración le hizo cosquillas en la oreja, la piel de Hinata se volvió completamente roja mientras contenía el aliento. Su corazón saltó ante su cercanía y sus palabras, esas dos simples palabras, fueron más de lo que alguna vez pensó que le diría.
—Gracias.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Cansado... esa era la única palabra que describiría su estado actual.
Nunca en la vida se había sentido tan débil y odiaba esa sensación. Todo lo que quería hacer era finalmente dejar su roto cuerpo terrenal. Quizás él ya lo había hecho. Tal vez así era la muerte, el adormecimiento mental y una extensión de la nada. De alguna manera, le resultaba difícil de creer que sin importar lo mucho que lo intentara esto no terminaba. Su incapacidad para hacerlo no se debía a que temiera morir. De hecho, él quería morir. Quería terminar con el linaje maldito de los Uchiha de una vez por todas, para que no plagasen la tierra otra vez. Ese deseo, ese deseo de morir, estaba fuera de su alcance. Algo o alguien lo mantenía allí, atrapado en lo más recóndito de su propia mente.
Si él fuera un apostador, habría puesto su dinero en que Kabuto u Orochimaru tuvieron éxito en finalmente convertirlo en el recipiente que siempre habían soñado que sería. Cómo lograron esa hazaña, Sasuke no tenía idea, pero era la única razón para este prolongado estado de purgatorio que estaba experimentando. Sin embargo, era extraño que no pudiera sentirlos. Él no podía sentir su propio cuerpo tampoco. ¿Es esto lo que significaba convertirse en un recipiente? Si es así, era un destino peor que el infierno. Al menos el infierno era un lugar que podría ser interesante. ¿Fuego, azufre, sufrimiento eterno? Por supuesto. Cualquier cosa sería mejor que la absoluta nada que le habían presentado.
Lo único que podía esperar era que su cuerpo se pudriera rápidamente como todos los demás. Quizás entonces finalmente podría morir. De repente, una chispa de electricidad le aguijoneó la punta de la lengua y el sabor de la sangre inundó su boca. El sabor cobrizo desató una sensación extrañamente reconfortante dentro de él y confirmó que, de hecho, estaba vivo. Se centró en el sabor y trató de aprovechar esa pequeña punzada de electricidad. Él quería, no, necesitaba algo más. Él necesitaba salir. Necesitaba matar a quien lo estaba haciendo sufrir así.
Lenta pero segura, esa sensación eléctrica se hizo más aguda dentro de él, perfeccionando sus sentidos y causando una conocida descarga de adrenalina, la cual tenía un toque seductor, que lo alejaba aún más del letargo que antes lo había envuelto. Esa espiga desencadenó una réplica involuntaria de lucha o huida, y el Uchiha sabía muy bien cuál sería la respuesta de su cuerpo. Pelear. Matar. La electricidad comenzaba desde la punta de sus dedos de los pies y corría a lo largo de cada vena y arteria en su cuerpo, creciendo rápidamente hasta un punto casi insoportable.
Por un momento Sasuke estuvo casi confundido sobre si realmente era adrenalina o si sus órganos estaban siendo cocinados. Él no había sido utilizado como un recipiente antes, así que seguramente debía estar experimentando el proceso ahora. Cuando el ardor se intensificó, la sensación de su propio cuerpo regresó, junto con un toque suave deslizándose contra él. Fue una yuxtaposición extraña. Se centró en la suavidad, bloqueando el dolor, mientras este comenzaba a aumentar. Era intenso, pero si pudiera agarrar la suavidad, podría terminar con su propio sufrimiento.
A ciegas, Sasuke tanteo en la oscuridad y sus manos encontraron algo cálido, suave y extrañamente palpitante. Sin pensarlo dos veces, lo apretó. Hubo un grito ahogado, era el primer sonido que escuchaba después de mucho tiempo y que no provenía del interior de su propia mente. Él apretó más fuerte.
La quema cesó.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
—Te hemos dado mucho tiempo, Kakashi. Ya es hora de que dejes de ser irracional. Entendemos que fue tu alumno, pero él es un traidor, un criminal de clase S. ¿Seguramente no seguirías con esta misma canción y baile si se tratara de otra persona?
Kakashi entrecerró su ojo descubierto ante el preocupado miembro del Consejo, pero no respondió la pregunta del hombre. Su silencio fue más que suficiente para evitar que el anciano se desplomara en su asiento, pero las otras personas presentes no se dejaban influenciar. Reunidos a su alrededor no solo estaban los miembros del Consejo de Konoha, sino también las cabezas de todos los clanes supervivientes de su nación. Normalmente no involucraría a los clanes de Konoha en un asunto como este, pero no tenía otra opción.
El Consejo quería a Sasuke muerto, sin embargo, tal vez era su lado sentimental o tal vez Naruto finalmente había llegado a él, pero no iba a permitir que eso sucediera. Había paralizado al Consejo hasta este punto, solo para darle a Sakura la oportunidad de revivir a su antiguo alumno antes de que el Consejo lo ejecutara mientras dormía. Lo menos que podía hacer por Sasuke era permitirle estar consciente mientras era juzgado por sus crímenes. Sin embargo, el Consejo estaba furioso y los aldeanos también. Querían ver a alguien, a quien sea, pagar por quitarles los maridos a sus esposas y a madres de sus hijos. Por arrastrar a Genin a una guerra en la que no tenían nada que hacer y por los camaradas que murieron innecesariamente.
Querían sangre, sangre Uchiha.
Lo único que tenía Kakashi en este punto era obtener algún tipo de influencia y eso lo obtendría de los otros clanes. Desde los Aburame hasta los Yamanaka, todos los grandes clanes de Konoha habían recibido un gran golpe durante la guerra. Habían sacrificado mucho por mantener a Konoha a salvo, pero tenía que pedirles esta última cosa. Para mantener vivo a Sasuke. Después de que la verdad del sacrificio de Itachi había sido revelada a aquellos dentro de esta misma habitación, nadie podía mirar a los ojos a nadie, porque sabían con qué realidad se estaban enfrentado.
Cualquiera de ellos podría haber estado en el lugar de los Uchiha. Todos ellos habían competido para obtener más poder en un momento u otro durante la historia de Konoha. Si las cosas hubieran ido de otra manera, si alguien como Danzo hubiese manejado las cosas, también hubieran sido asesinados. Lo que el Consejo estaba pidiendo ahora era poner fin de una vez por todas al linaje Uchiha en Konoha y si los Uchiha desaparecían ¿qué tipo de precedente estaría marcando? Una pequeña insubordinación y sus clanes podrían ser los próximos. Kakashi dejó escapar lentamente el aire a través de su nariz y juntó sus dedos frente a él.
—Sasuke ha despertado —dijo, retomando la conversación que el miembro del Consejo había interrumpido—. Naruto y Sakura me lo confirmaron justo antes de que todos entraran a la sala.
—¡Maravilloso! Ahora puede causar estragos entre los ciudadanos inocentes de Konoha.
—Ese chico es una amenaza y hubiera sido más misericordioso haberlo ejecutado hace meses.
—¿Vas a ser el responsable de la matanza?
—Hokage-sama…
Kakashi silenció la indignación con solo levantar la mano.
—Ya es suficiente. Sasuke ya no es una amenaza para la aldea —señaló firmemente, aunque no creía completamente en sus propias palabras.
—En este momento tal vez, pero ¿qué sucederá cuando recupera toda su fuerza? ¿Qué le impedirá hacer un alboroto? —preguntó un concejal y Kakashi abrió la boca para responder, pero Shikamaru se le adelantó.
—¿Qué evita que la próxima vez decidas que los Nara representan una amenaza? —el recién instalado jefe del clan Nara preguntó y el anciano del Consejo farfulló.
—¡Nunca lo haríamos! ¡Los Nara son un clan honorable de Konoha, no se parecen en nada a los Uchiha!
—Lo que quieres decir es que crees que podemos ser fácilmente intimidados hasta la sumisión.
—¡De ningún modo!
—Tu lengua dice una cosa, pero tus ojos dicen otra —Ino Yamanaka declaró, inclinándose hacia adelante para descansar sus codos en la mesa de madera—. No necesito leer tu mente para saber que eres un mentiroso.
—¡Kakashi! —una concejal jadeó—. ¿Por qué estos niños están aquí en esta reunión? Nada de esto les concierne.
—Somos los jefes en funciones de nuestros clanes y sobrevivientes de la Gran Guerra Ninja —Shikamaru bostezó—. Difícilmente nos llamaría niños. No me agrada Sasuke. No confiaría en él más de lo que lo hago, pero él es la mitad de la razón por la que esta aldea todavía está en pie. Hay otras formas de lidiar con esto; a que poner fin a uno de los Kekkei Genkais más poderosos que el mundo ha conocido.
—Entonces solo toma sus ojos y termina con eso —un concejal se burló.
—No —Kakashi dijo. Tomar los ojos de Sasuke sería un destino peor que matarlo.
—Entonces, ¿qué propones que hagamos a Kakashi? —la concejal siseó—. ¿Permitirle vagar libremente sin control y sin arrepentirse de sus crímenes? ¿Cómo podemos asegurar su lealtad a Konoha?
El ojo descubierto de Kakashi se cerró ante las palabras de la mujer. Ellos no querían lealtad. Querían sumisión. Ellos querían control. Ellos querían-
—Hokage-sama —Hiashi Hyūga habló—. ¿Si me permite interceder? Tengo una solución.
Kakashi miró cautelosamente al hombre. Hiashi Hyūga casi nunca hablaba durante las reuniones como estas, por lo que era un jugador difícil de predecir. Era estratégico por parte del Hyūga mantener sus cartas escondidas. Una vez fue considerado el clan más fuerte después del Uchiha, hubiera sido muy fácil para los Hyūga tomar el lugar de los Uchiha.
—La línea de sangre Uchiha es demasiado poderosa como para terminar. Si Konoha se va a defender de futuras amenazas, necesitaremos todo el poder que podamos obtener. Tomar sus ojos puede funcionar para nosotros a corto plazo, pero nunca habrá otro verdadero Uchiha —el Hyūga dijo con calma. Shikamaru se sentó un poco más recto en su silla, prestando mucha atención a las palabras del anciano.
—Deseas convertirlo en criador —el moreno dijo y un silencio incómodo se extendió por la habitación.
—No sería tan crudo como para usar ese término, pero ese linaje tiene que continuar de alguna manera.
—¿Y cómo esperas que permanezca en la aldea el tiempo suficiente para tener un hijo o incluso acepte tal cosa? —una concejala preguntó.
Hiashi cruzó sus manos sobre su regazo y miró a la anciana a los ojos.
—De la misma manera, los Hyūga siempre hemos evitado que nuestros secretos caigan en manos de quienes están fuera de la aldea, y como de los que están dentro de ella.
Kakashi frunció el ceño detrás de su máscara ante las palabras de Hiashi, pero los miembros del Consejo parecían estar intrigados. Cuando la concejala abrió la boca, Kakashi se levantó y carraspeó.
—Gracias por su tiempo.
El tono de finalidad pareció sorprender a los ocupantes de la habitación, las objeciones quedaron en la punta de sus lenguas. De mala gana, salieron arrastrando los pies, pero Hiashi Hyūga permaneció sentado. Sus pálidos ojos se volvieron hacia él tan pronto como se cerró la puerta de la sala de conferencia.
—Hyūga-san —Kakashi comenzó, pero Hiashi lo interrumpió.
—Iré directo al grano —dijo, también levantándose de su asiento—. Los números de los Hyūga han sido diezmados. No somos tan poderosos como lo éramos antes. Sin embargo, somos los únicos capaces de interponernos entre ese chico y su inevitable ejecución.
Continuará en... Volverse un peón.
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Notas: Aquí estoy, con una nueva historia. La verdad es que esta iba a ser mi historia de despedida de Naruto y del SasuHina, pero tal parece que no me puedo alejar del SH.
Naoko Ichigo
