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Cuando Steven se levantó, sus pensamientos iban volando, surcando el agitado estado de su mente.
Lo que había pasado ayer ¿Había sido un sueño?
No veía al dios por ningún lugar de la habitación.
¿Algún tipo de apuesta o reto raro?
Tal vez habían apostado algo entre los dioses y este solo se había aprovechado de él.
No quería pensar en eso pero era una respuesta que podría llegar a ser muy veraz.
Un simple reto.
Mientras sus pensamientos seguían fluyendo, decidió, que si se quedaba simplemente tumbado en su cama no haría nada, ni llegaría a nada.
Si, solo había sido un reto.
A él no tenía que importarle, no tenía por qué importarle.
Su mente volvió a ser abrumada por sus pensamientos.
Pero si le aceptaste fue por algo.
¿Sentía algo por el dios? O solo fue la emoción del momento
Por qué había aceptado
Agarro un polo, un pantalón y boxers limpios
Porque había caído en el juego del dios
Se quitó sus pantalones y los boxers mientras se ponía los limpios, pero sin prestar atención, como si estuviera programado, como si fuera una clase de robot.
Era un tonto al pensar que Khonshu sentía algo.
Pero ¿y si en verdad lo hacía?
¿Y si su ausencia tenía alguna otra explicación?
Cuando se quitó su polo de pijama y se dispuso a ponerse el polo limpio, una corriente de aire se estampo contra su persona, haciendo que su piel se erizara.
— ¿Enserio no tienes mejores momento para aparecer? —
— ¿Y perderme la vista? Claro que no —
Steven se sonrojo, pero, siguió hablando como si no le importara
—Bueno, ¿para qué has venido? — dijo Steven mientras se ponía su polo
— ¿No es una práctica normal venir a visitar a un cónyuge? —
—Bueno si, pero, ¿enserio soy tu cónyuge? Creí que no ya que desapareciste de la nada sin explicación alguna—
—Mil disculpas por aquello, pero tenía asuntos que atender—
—Oh, bueno, está bien no importa y ¿Cómo has estado? —
— ¿No vas a preguntar que asuntos? —
— ¿Por qué lo haría? Supongo que serán cosas de dioses— Steven hablo con ligera gracias en su voz
—Supongo que muchas películas de “Hollywood” en una noche no son buenas— hablo susurrando el ave
—¿Qué cosa? —
—Nada—
Steven puso los ojos en blanco por la severidad de las palabras pero al final solo término sonriendo
—Bueno, entonces, ¿que eran los asuntos que tenías que atender? —
Steven recién callo en la cuenta de que Khonshu había tenido su mano derecha atrás de el apoyada en su espalda.
—Bueno fue a pedir un favor al dios (Pido disculpas aunque intente encontrar a un dios egipcio que fuera de la flora y/o fauna no encontre a ninguno, si tienes idea de cual es me ayudarías muchísimo)-
— ¿Y te lo concedieron? —
—Sí, algo así—
—Me sorprende la verdad, creí que estabas enemistado con los dioses—
—Y lo estaba pero gracias a que ayude a la derrota de Aamyt, me concedieron su perdón, como si lo necesitara de todas formas—
Menciono lo ultimo en un tono mas bajo, no iba a dejar que su orgullo se quebrara
—¿Todos los dioses son así de orgullosos? —
—No estamos desviando del tema— Khonshu no hizo caso al cuestionamiento por parte de Steven, iba a lo que iba.
—Steven Grant, pequeño humano, de alguna manera tu ser logro llamar mi atención, te trate como un idiota, ya que eres un idiota— Steven puso lo ojos en blanco por aquel insulto e iba a protestar pero Khonshu no le dio tiempo a eso— Un idiota que me hizo sentir algo que creí, que solo los humanos padecían, afecto un afecto que a lo largo del tiempo pasado, me di cuenta que era…amor, aquel sentimiento tan obsoleto que, muy fácilmente, puede ser usado en tu contra, caí en el pozo infinito del amor y no había vuelta atrás. Trate de negarme ¿Por qué sentiría esto por un humano? ¿No tenía motivos…o sí?, supongo que fue tu actitud compasiva y torpe, amable pero duro cuando hacía falta, tu actitud hizo que mi frió corazón se calentara hasta derretirse, tu Steven Grant lograste hacerme rendirme ante este sentimiento, algo que nunca pensé que alguien y menos un ser mortal lograra hacer.
Steven se había emocionado por aquello, eran sin duda, las palabras mas dulces que Khonshu había dicho nunca, no sabia como responder como corresponderle aquellos sentimiento, que incluso para él, eran confusos.
—Por eso vengo aquí a darte esto— Movió su brazo derecho dejando ver una hermosa flor de color azul, parecida a una margarita pero mucho más bella y exótica, con pequeños puntos blancos esparcidos por esta, con un centro blanco como una estrella, como una nube blanca, como el reflejo de la luz de la luna en el cielo estrellado— En mi opinión es muy bonita y me costo la mitad de mi dignidad así que espero que la valores, porque no quieres saber lo que es tener que casi llegar a suplicar por algo, que ni siquiera va a ser para uno.
Steven solo rió ante la declaración del dios y se acerco a este para agarrar la bella flor.
—Es muy bonita y por supuesto que la valoro, es simplemente…hermosa— Steven no podía dejar de ver a la flor, era simplemente bella.
—Me alegro de que te haya gustado, mi luna—
—Sabes tengo que tener un apodo para ti también— Acompaño la frase con una sonría, que al dios le hubiera gustado poder corresponder.
—Mientras que no trate sobre cuervos, pajarracos y venezolanos estoy bien con eso—
— ¿Venezolanos?
—Solo…he visto mucho de los humanos, ahora, me gustaría acompañarte a algún lugar donde vayas normalmente…siempre y cuando no sea nada nerd, lo tenia que decir gusano, cambia esta faceta de ti—
—Déjame pensarlo…no, no me hagas echarte una charlo de porque uno tiene que amar a su contrario, sin ver sus defectos.
—Paso de la charla gracias—
—Bueno, entonces, ¿A dónde quieres ir? —
—A donde tu vayas y si es tu deseo, te seguiré al final del universo—
—Tienes que dejar de ser tan cursi—
