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Flufftober 2022

Summary:

Colección de escritos para el Flufftober 2022

Principalmente para los Fandom:
→ Tokyo revengers
→ Granblue Fantasy
→ Genshin lmpact

Chapter 1: → Día 1. (Shinichiro x Akane)

Chapter Text

Era asemejado a un sueño por el cual varios años deseó cumplir y finalmente esa tarde después de tantas vueltas llegaba a la realidad junto a un sinfín de emociones encontradas. 

Akane Inui era una estudiante universitaria lo suficientemente dedicada como para ser considerada como algún tipo de prodigio dentro de su propia clase y claro todo ese esfuerzo se hacía entender por cualquiera que tuviera el placer de conocerla como un escape a darle una mejor vida a su adorado hermano menor, Seishu, con el cual desde su adolescencia tuvo que ejercer también un rol de "figura materna" después de que ambos perdieron a sus padres en un horrible incendio que ocurrió en su antiguo hogar.

Como cualquier persona de su edad, queriendo escapar un poco del estrés que le podía entregar la vida y por recomendación de su hermano, solía evitar todo tipo de preocupaciones en una de sus redes sociales conversando con personas que diferentes a ella no eran, comenzando a pasar diversos momentos que increíblemente le permitían tener al menos un momento de libertad. Fue ahí donde conoció a Shinichiro Sano, un muchacho unos años mayor a ella y con quién compartía una cierta característica en especial: ambos eran la figura paterna de sus hermanos menores, un tema que les hizo tener un vínculo bastante especial donde la misma Akane encontró en aquél muchacho un refugio donde esconderse en los momentos donde más necesitaba de alguien.

Por cerca de un año habían mantenido ese relacionamiento amistoso entre diversas charlas o compartir un momento en el chat de voz conociendo los gustos musicales del otro. 

Por más que ambos vivían en la misma ciudad, fue precisamente por las ocupaciones universitarias o laborales de la rubia que nunca pudieron conocerse en persona, hasta aquél día, que después de tanto esfuerzo por parte de Akane logró dar con un tiempo en su ajustada agenda. Dejándola con ese revoltijo de emociones, entre nervios, felicidad e incluso alguna que otra inseguridad de su parte; así como se la podía apreciar en ese exacto momento estando frente a un espejo en lo que se miraba de pies a cabeza buscando alguna buena presentación de su parte.

— ¿Por qué tan pendiente de tu apariencia hoy? — Seishu quien hace unos minutos atrás estaba en la entrada de la habitación de su hermana, no dudó en acercarse y sacarse las dudas de los motivos que ella tenía por querer arreglarse tanto. — Si vas a ir a tu habitual círculo de estudios, así estás más que perfecta.

Akane nunca dejaría de darle atención a su adorado hermano, ni aunque estuviera lo demasiado concentrada en sus estudio o en cómo debería vestirse para presentarse ante un amigo de internet, con esa habitual sonrisa que le entregó al menor, tocó ese tema del cual hasta el momento no tuvo la oportunidad de mencionar.

— Hoy me voy a encontrar con mi amigo del Internet, Shink-po80, estoy emocionada y no quiero que se decepcione de mi apariencia. — Tras sus palabras siguió con lo suyo, peinando su cabello con los dedos, tan delicadamente y procurando tener un peinado que le pareciera convincente antes de salir a su destino.

Seishu permaneció en silencio, mirando por el espejo a su hermana que con esa real ilusión seguía con su tarea, sólo esbozando una sonrisa correspondiendo a la que ella le dedicó una vez más en el momento que lo percibió observándola de una forma que a ella le pareció adorable; sólo que en la mente del menor era la preocupación lo que predominaba, el miedo de dejarla a su suerte yendo en dirección a un desconocido del cual ni conocía su apariencia.

— Repito, te ves perfecta. — Él mencionó, notando de por sí la ilusión en el semblante de la mayor. 

Lamentablemente lo que quería decir era otra cosa, algo como que no debería tener espectativas con alguien de internet, algo como el hecho de que seguramente esa persona iría vestido con una blusa blanca de hace días y un pantalón jean, pero fue la emoción ajena la que le hizo abstenerse de tales palabras. Llegó a suspirar, en un intento de no quedarse con ese peso en el pecho.

— ¿Entonces debería ir yendo? — Akane miró el reloj de su habitación, percibiendo en ese momento que debía salir cuanto antes si quería llegar antes del horario acordado.

Seishu conocía muy bien a su hermana y así como si le hubiese leído la mente, asintió un par de veces con su cabeza, manteniendo un perfil con el fin de no bajar las ilusiones ajenas. Akane se despidió de él dejándole un beso en la mejilla, salió disparada aparentando que el nerviosismo que tenía había desaparecido por completo. Por su lado, él le siguió con la vista hasta el momento de perderla por completo, esperó al momento de escuchar la puerta principal ser abierta y en consecuencia cerrada, anunciando la partida de la mayor; fue en ese momento en que encaminó su propio rumbo, en definitiva le iría a seguir con el fin de mantenerla a salvo de algún mal inconveniente con ese tal amigo de la internet, confiar en alguien alguien que se hacía llamar "Shink-po80" no podía.


Akane había llegado así como lo previsto unos minutos antes del encuentro, intentaba en ese tiempo calmar todo ese mar de ansiedades que estaba teniendo en la espera del tal Shinichiro Sano. Un par de veces se la podía observar de un lado a otro, caminando a paso acelerado con el fin de relajarse, también dando algunos ejercicios de respiración cada que sentía su pulso acelerar.

Habían pasado algunos minutos en la espera de su amigo, la inseguridad que cargaba desde el inicio del día aumentó muchísimo creyendo que le habían dejando plantada o lo más realista; su amigo de internet era una farsa de las malas. A punto de regresar a su hogar con los ojos llorosos por la decepción, fue sorprendida por alguien que tocó suavemente su hombro un par de veces. Al voltear se topó con un muchacho igual de sorprendido que ella.

Él era mucho más alto de lo que creyó, sus ojos eran totalmente negros al igual que su cabello; las características de las cuales estaba al tanto gracias a una de sus tantas conversaciones. Vestía una siemple camisa blanca y unos jeans, cargaba incluso el casco de una motocicleta, algo que causó un leve rubor por la vergüenza que le causó: él tan simple y ella tan "me esforcé para causar una buena primera impresión"

— ¿Akane? — Mencionó el muchacho en un intento de romper el hielo, tratando de disimular un poco la sorpresa y el encanto que tenía por ver que su agradable amiga virtual era una belleza de persona.

— ¿Shin? — Por su lado no era para nada disimulada a la hora de dirigir su atención al ajeno, mirándolo de pies a cabeza. Se le hacía mucho más atractivo de lo que imaginó. El rubor se hizo presente en sus mejillas, incluso alejó esas lágrimas con sus pulgares, aparentando que no había tenido pensamientos malos o tristes respecto al encuentro.

El silencio incómodo entró a escena, ambos anonadados ante la persona que tenían a su frente, sin saber que decir o cómo proseguir con el encuentro. Shinichiro nunca había sido bueno tratando con las mujeres, hablar con Akane tras una pantalla era sencillo, mientras que ella sólo estaba avergonzada, deseando internamente que algún tipo de conversación fluyera para así poder desenvolverse mejor.

— Disculpáme si me atrasé pero mi hermano menor, Manjiro, no dejaba de molestarme con que no eras real y que todo el encuentro iba a ser producto de mi imaginación. — Fingió una timidez en el momento que llevó una de sus manos a la nuca y la acarició, su vista estaba desviada a un cierto arbusto que no dejaba de mover sus hojas; sabía que su hermano lo había seguido hasta el parque. Él largo un suspiro. — Es un alivio que te alcancé, parecía que te querías ir.

— Oh, no hay drama, yo de hecho sólo iba a dar un paseo en el parque... — Se odiaba por haber soltado esa mentira, pero seguía muy firme en que debía dar una buena primera impresión; si algo no quería era el perder la amistad de aquél que fue su soporte emocional por meses. — El día está... Agradable. — Empezó a jugar con sus dedos índice, se había quedado sin más que decir.

Ese silencio había regresado, era difícil, muy díficil por parte de la rubia el siquiera decir algo para no dejar morir la conversación. Por su lado, Shinichiro se quedó pensativo en las palabras que había dicho su ajena antes de quedarse sin más que decir, el dirigió su atención al cielo y en consecuencia al casco que traía colgado del brazos.

Fue una idea espontánea la que tuvo, sentía que con la misma podría hacer que Akane se soltara más a su lado, así como solían ser sus conversaciones más largas tras una pantalla, de esas que a veces duraban hasta altas horas de la madrugada. El de cabellos oscuros sonrió y con notoria emoción tras entregarle el casco a ella expresó sus pensamientos.

— El día está hermoso, es verdad. Dejé la moto por ahí — Con el pulgar señaló el camino antes de seguir — ¿Qué tal si damos una vuelta?

— Pero... ¿No es peligroso que salgás sin casco por ahí? — Agarró con fuerzas lo que tenía en sus manos, no era que quería rechazar, le había gustado la idea, pero el hecho de que algo le pudiera pasar a Shinichiro hacia que su pecho doliera.

Queriendo sonar animado, Shinichiro soltó tales simpáticas risas que provocaron a las mejillas de Akane tomar un color carmesí muy notorio en su pálida tés. Él colocó una de sus manos sobre la cabeza de su amiga, la acarició suavemente.

— Soy un crack en la moto, no va a pasar nada. Además quiero mostrarte un lugar. — Shinichiro le guiñó un ojo a Akane, dejándola al punto del colapso por ese calor que no dejaba de subir. — Aprovechando que el día está agradable ¿Verdad?

Le tomó de la mano y la encaminó a donde había dejado estacionada la motocicleta, no era muy lejos del parque donde se encontraban. Llegando se quedaron unos varios minutos esperando a que Akane lograse ponerse el casco: ella no era de viajar en ese tipo de vehículos y la tarea de abrochar un simple casco se le estaba haciendo imposible. Fue Shinichiro quien entre risas le tuvo que ayudar, dando uno que otro comentario con tal de hacerle sonreír.

En lo que esos dos emprendían su viaje, una de las personas que les estaba espiando desde hace el inicio de su encuentro hizo presencia asomándose. Era Manjiro sano, quien estaba recuperando aire después de seguir a las corridas a su hermano, mostraba un semblante sorprendido así como si no creía lo que acababa de ver y no, no lo hacía.

— ¿Por qué es tan linda? — Era como una queja, ahora sabía que no podría burlarse de su hermano la niña esa del internet no era algún tipo de bicho raro con un tercer brazo pegado a la cabeza. Porqué si, eso era lo que él pequeño rubio creía que sería el "alguien" que podría darle bola a un debilucho como su hermano. — ¿De donde sacó tremenda princesa? Debe ser un mal sueño, si, debe ser eso. No lo acepto.

Antes de que pudiera seguir con el berrinche que estaba soltando para él solito, unos pasos acelerados le interrumpieron de cualquier pensamiento. Fue Seishu quién entró a la escena, del mismo modo que el anterior con esa sorpresa enorme por lo que había visto en el parque.

— ¡¿Cómo es eso de que Shink-po80 es Shinichiro?! — intentó gritar en lo que seguía recuperando el aire perdido después de tanta corrida.

— Shink-po... ¡¿Qué?! — Manjiro empezó a reír, era realmente gracioso lo que había escuchado y sin duda alguna un usuario que su hermano se pondría para aparentar cosas que él no era. 

Seishu no le dió atención a las escandalosas risas del otro rubio, seguía impresionado por el hecho de que el amigo virtual de su hermana se trataba de alguien que admiraba desde pequeño; de haberlo sabido mejor, no sólo habría aprobado la salida, también sería él mismo quien procuraría que Akane tuviera la mejor presentación de todas.

Él estaba en una nube de ilusiones también creyendo desde ya que las chances de ser familiar de Shinichiro Sano eran muy altas, tales pensamientos fueron interrumpidos por la persona que estaba a su lado, aquél que seguía a las carcajadas y empezó a darle palmadas fuertes en la espalda. Por la irritación que le terminó causando, simplemente optó por alejarse un poco, la desgracia fue que ahí estaba Manjiro siguiéndole y proponiéndole ir por algún aperitivo.

***
Abrazando a su compañero, Akane se sentía segura, mantenía el casco sobre su cabeza apoyado en la espalda ajena mirando como el paisaje llegaba y se despedía con tanta facilidad. Sentir la calidez de Shinichiro, su perfume, estar junto a él parecía un sueño uno del cual no pretendía despertar. Podía apreciar el extenso océano tan hermoso presentado junto al despejado cielo en la costanera donde estaban transitando, la agradable brisa chocar en sus cuerpos cada que el paso continuaba; sin dudarlo se trataba de un día agradable.

El destino llegó, el de cabellos oscuros estacionó su motocicleta cerca de un muelle, el mismo conducía a un faro posado en medio de toda extensa cantidad de agua. Él procuro bajar a su amiga del veículo con delicadeza y ésta vez para ahorrarse los minutos en lo que ella pasaría tratando de sacarse ese casco, le ayudó con total rapidez en lo que estaba haciendo.

Shinichiro ofreció su mano a Akane y ella la aceptó con mucho gusto. Durante el camino era él quien se la pasaba comentando anécdotas divertidas sobre todas las veces que llevaba a sus hermanos a aquél lugar, ella reía con cada palabra dicha como si realmente se trataba de un libro de chistes andante.

Los desvíos para llegar cerca del barandal no faltaban, ver los peces nadar en un agua medianamente clara, emocionaba a la de cabellos claros, tomando como oportunidad el también soltar algún comentario referente a lo tanto que le hubiera gustado que Seishu estuviera presente junto a ellos.

Ambos sentaron en una de las pocas banquetas vacías que se encontraban al pié de ese faro, comenzando a apreciar mejor el inmenso mar frente a ellos.

— Es muy bonito. — Mencionó Akane sin despegar su visión del hermoso paisaje que la propia naturaleza les ofrecía. — Gracias por traerme hasta acá, Shin. —

— El día está lo suficientemente agradable como para estar en un parque ¿Verdad? — Él sonrió en lo que logró notar el rubor en su ajena — Aparte me gustaría mucho ver el atardecer a tu lado, desde un parque perderíamos gran parte del espectáculo.

El muchacho encaminó su atención al cielo, momento donde su acompañante entregó la suya a la figura que estaba a su lado, manteniendo esa postura encantada y un sonrojo que no quería esfumarse. Shinichiro era encantador y no sé hacía mostrar diferente a como solía ser tras la pantalla del computador. Akane parecía estar sometida una vez más a esa nube de sentimientos de la cual no quería bajar, imaginándose incluso varios escenarios así como el transcurso de todos estos años donde su ajeno sólo era un texto o a veces llegaba ser una voz, darle finalmente un rostro a aquél que estuvo siempre a su lado en diversos momentos de su vida se sentía extraño, una rareza agradable que no quería dejar escapar.

— ¿Sabés? — Shinichiro fue el que continuó hablando, una vez más sonriéndole a su amiga. — Hace tiempo que estaba queriendo verte. Dabas tantas vueltas, que estudios, que el trabajo, sentí que el problema era yo. A veces quería simplemente irte a buscar y traerte a un lugar como éste, necesitaba que te relajaras un poco, me preocupaba mucho por vos. — Volvió a encaminar su atención al cielo, al mismo le sonreía  con encanto, tal vez e incluso se podría afirmar que su semblante mostraba calma. — Es como un sueño hecho realidad. 

— Me siento feliz compartiendo éste momento a tu lado, gracias. — Sus palabras fueron tímidas, apenadas por las palabras de Shinichiro que perforaron hasta el fondo de su alma confundida ante tanto sentimiento encontrado, incluso podía sentir como su acelerado corazón le hacía entender como esos mismos sentimientos se alzaban a la luz. Akane peinó uno de sus mechones de cabello dejándolo atrás de su oreja, mantenía esa hermosa sonrisa que sin duda fue percibida por su acompañante, aquél que sonrojó levemente ante la visión que la misma le entregó. — Perdón si te hice esperar, me gustaría mucho compartir más momentos así junto a vos, es agradable.

— Cómo el día ¿Verdad? — Ante esas palabras, Akane asintió con su cabeza, seguía bajo ese perfil lleno de dudas y timidez; era esa misma personalidad a la que Shinichiro dejó encantado. — Dame el privilegio de llevarte en mi moto a más lugares agradables, puedo buscarte después de tus clases, al menos una vez a la semana.

— Me encantaría, pero tengo que trabajar y estudiar... No puedo dejar la rutina. — Se lamentó en un tono de voz realmente bajo, por más que si quería salir junto a Shinichiro a disfrutar de un día agradable como aquél, sus responsabilidades le prohibían de cualquier deseo.

Se sintió como una presión en el pecho para Shinichiro el escuchar las palabras de su amiga, llegaron a doler. Entendía perfectamente las inquietudes ajenas, no por parte del esfuerzo en sus estudios puesto él mismo los dejó para dedicarse a un taller de motocicletas, pero el esfuerzo que seguramente ella poseía al querer darle una buena vida a su hermano menor era aquello que compartían, aquello por lo que su amistad había fluido con tanta facilidad. 

Pero, era muy típico de él el querer tomar las situaciones con un poco de humor, detestaba ver los semblantes largos y si podía hacer algo respecto a aquello ahí saltaba con cualquier ocurrencia de índole espontánea sin importar que su propia imagen sea difamada. Así parecido a un juego, él pasó su brazo por detrás del cuello de la muchacha atrayendo el cuerpo ajeno hacía el suyo, mantenía esa sonrisa típica en él, divertida y tan encantadora para Akane Inui.

— A éste paso me vas a obligar ir a buscarte todos los días a la salida de tu universidad y llevarte a algún lado. — Para Shinichiro, sus palabras eran motivo de risas, unas risas que reflejaban lo juguetón que necesitaba ser en momentos así. Para Akane sólo era motivo de pena, de sonrojarse y no saber como remontar la situación.

Se sentía cálido, un momento único del cual no se tenía necesidad de salir, Akane aprovechó y se acurrucó en el pecho de su compañero, sonreía en lo que Shinichiro finalmente comenzaba sentirse apenado por lo que había causado, él jamás había llegado tan lejos, por ende, no sabía que decir o cómo continuar. Era una fortuna que ella soltó las palabras que necesitaba escuchar:

— Te deseo suerte buscando el lugar donde estudio o trabajo. — Sonaba a desafío, un desafío en juego que iba a tomarse muy personal.

Él simplemente asintió con su cabeza y apoyó la misma sobre la de su acompañante. Fue de ese modo en que terminaron su primer cita después de tantos mensajes compartidos en Internet, llegando incluso a presenciar el más hermoso atardecer que jamás habían visto y eso era algo tan íntimo entre los dos.

El primero de muchos momentos así.