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Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Supercorptober 2022
Stats:
Published:
2022-10-01
Words:
1,494
Chapters:
1/1
Comments:
4
Kudos:
38
Bookmarks:
3
Hits:
543

Summer

Summary:

Lena nunca había sido una persona de exteriores. Luego conoció a Kara Danvers y todo cambió.

Notes:

¡Hey! Este año decidí participar en la dinámica del Supercorptober 2022. Este es el primer reto del mes. Espero que les guste :)

Work Text:

Lena nunca había sido una persona de exteriores. Su estilo siempre estuvo más ligado a realizar actividades dentro de casa o de cualquier otro establecimiento, y si bien apreciaba el contacto con la naturaleza de vez en cuando, se sentía más cómoda lejos de ella.

O al menos, eso pensaba.

Luego conoció a Kara y a sus amigos, se enteró que era mitad bruja, y comprendió que quizá haber pasado 25 años de su vida lejos de toda actividad al aire libre había sido un pequeño error.

Lena tuvo que aprender a adaptarse, y al hacerlo descubrió que las experiencias al aire libre no eran tan horribles como siempre pensó. Al principio, cada invitación de Kara a hacer algo fuera de la ciudad, hacía que Lena se mentalizara durante días para aquel momento, pero poco a poco comenzó a agarrarle el gustito a esas actividades.

En el presente, Lena esperaba con ansias cada salida al aire libre que ella, Kara o su familia planeaban. Siempre dispuesta a alejarse un par de horas o días del ruido insesante de la ciudad y de desconectarse de todo. También, desde que hizo las paces con su herencia mágica, sentía la necesidad constante de mantener aunque sea un pequeño contacto con la naturaleza, así que estas actividades le venían como anillo al dedo.

Por eso mismo es que cuando Esme y Kara se acercaron a ella en medio de una noche de películas la semana pasada para invitarla a pasar un día en la playa ahora que ya había comenzado el verano, es que Lena ni siquiera tuvo que meditar su respuesta. Fue un sí rotundo que le hizo terminar con su ahijada en los brazos colgándose de su cuello y con Kara aplastándolas a ambas en un abrazo que rozaba lo humanamente aceptable.

Debido a esto es que Lena se encontraba en ese preciso momento sentada bajo una de las enormes sombrillas que Kara había instalado apenas pusieron un pie en la playa, con un libro olvidado sobre su regazo mientras miraba con una sonrisa como Esme y Kara jugaban a la orilla del mar.

Nunca dejaba de maravillarla como Kara, el ser más poderoso existente en todo el mundo, podía tratar con tanta delicadeza y ternura a sus seres queridos. Especialmente a Esme. Si bien la pequeña imitaba los poderes de su tía cada vez que la tenía cerca y por ende se volvía indestructible a la superfuerza de la Kriptoniana, eso no evitaba que Kara la tratara como el ser más frágil y preciado que tenía en su posesión. Era absolutamente adorable y Lena dejó de batallar hace meses con los sentimientos que despertaba aquello en su interior.

Si alguien le hubiera dicho hace siete años que el mudarse a National City para iniciar un nuevo capítulo de su vida la llevaría a este momento, se habría reído tan fuerte que seguramente la habrían escuchado en todos los rincones de Metropolis. Porque si bien con ese cambio de residencia Lena esperaba poder trabajar codo a codo con Supergirl, jamás se le pasó por la cabeza el hecho de que terminaría no solo siendo la mejor amiga de la kriptoniana, sino que también creando una familia junto a ella y al resto de sus amigos.

Volviendo al presente, Lena dejó escapar una carcajada al ver como Esme le lanzaba una bolita de arena a Kara en la espalda y luego corría por su vida riendo y escapando de su muy sorprendida y falsamente indignada tía. Lena sospechaba que ambas estaban usando un poco de supervelocidad mientras se perseguían mutuamente por la arena e iniciaban una mini-batalla de bolitas lanzadas por todo el lugar, y eso solo la hizo reír con más ganas.

Desde que Kara había revelado su identidad al mundo, se le veía más libre y contenta. Y si Lena dijera que aquello no le llenaba el corazón de felicidad, estaría mintiendo. Nada la hacía más feliz que ver a Kara siendo ella completamente.

Lena observó como Kara atrapaba por fin a Esme y como le hacía cosquillas mientras la tenía prisionera entre sus brazos. Las carcajadas de la pequeña eran como música para los oídos de ambas mujeres, y Lena no podía dejar de observarlas con todo el sentimentalismo posible reflejado en su mirada. Era en momentos como aquel donde, a veces (y solo a veces), se permitía soñar con un futuro donde las carcajadas de Kara y Esme estuvieran acompañadas de otras mucho más infantiles saliendo de dos pequeños que se asemejaban mucho a la rubia y a ella misma.

Pero era algo que guardaba solamente para ella. Al menos, de momento.

Lo suyo con Kara era todavía muy reciente, y si bien Lena llevaba años imaginando distintos aspectos del futuro que ambas podían compartir teniendo una relación, sabía que no era prudente revelarle todos sus planes a la rubia. No porque Kara no estuviera en la misma página que ella, sino porque ambas entendían que después de haber pasado por tanto juntas, se merecían un par de años de simplemente disfrutar de la otra.

Así que ese deseo a futuro de Lena repleto de carcajadas y felicidad, tendría que esperar un poco más de tiempo. Y eso estaba perfecto para ella.

Salió de su ensoñación al notar que Kara y Esme estaban caminando hacia ella con dos sonrisas que solo podían interpretarse como peligrosas, lo que la puso automáticamente en guardia. Amaba a ese par, pero casi siempre terminaban logrando que se les uniera en una de sus brillantes ideas y generalmente eso terminaba con Lena lamentándose por haber sido tan débil. Y sospechaba que esta no sería la excepción.

-Hey, cariño.- dijo Kara sonriendo cuando estaba a cinco pasos de Lena.- ¿Cómo te trata el calor?

-Estoy perfecta, gracias.- respondió la pelinegra con cautela.- ¿Ya se cansaron de jugar en la orilla?

-Sí y no.- respondió la rubia llegando a su lado y sentándose a sus pies.- De hecho, por eso vinimos a hablar contigo. ¿Cierto, Esme?

-¡Cierto!- dijo la pequeña sonriendo y lanzándose sobre la otra silla de playa que estaba a un lado de Lena.

-¿Oh?- respondió Lena alzando una ceja.- ¿Y yo que tengo que ver con lo que sea que ustedes dos estén planeando?

-Bueno…-empezó Kara.- Esme y yo veníamos a hacerte una invitación. Te vimos tan sola aquí con tu libro mientras nosotras nos la pasábamos maravilloso corriendo por la orilla del mar, que pensamos que sería buena idea venir a buscarte para nuestra siguiente actividad.

-Uh…¿por qué presiento que no va a gustarme esto?

-Quizá es tu sexto sentido mágico descalibrándose, cariño.- dijo Kara con una sonrisa peligrosa, lo que hizo que Lena achicara aun más sus ojos al observarla.- En fin…Esme y yo creímos que sería buena idea venir a buscarte…para llevarte…a…

En ese momento, Lena lo comprendió todo y sus ojos se abrieron con pánico. Kara solo siguió hablando y le hizo gestos a Esme para que se le uniera en la última frase.

-…¡Nadar con nosotras!- dijeron ambas al mismo tiempo y Lena soltó un gran gruñido internamente.

Por supuesto que esas dos iban a conseguir sacarla de su muy cómodo lugar en tierra firme para llevarla a meterse al muy frío y profundo mar al que Lena prefería observar desde lejos. Y por supuesto que ella ni siquiera opondría resistencia porque haría lo que fuera para mantener las sonrisas que adornaban en ese preciso instante los rostros de Kara y Esme.

Suspirando, Lena dejó su libro y gafas de sol a un lado, y se puso de pie observando a la rubia y la pequeña.

-Ni siquiera voy a intentar discutir con ustedes esto.- dijo entredientes, resignándose y mentalizándose para el momento en que su piel tocara la frialdad del agua.- Pero solo iremos un ratito pequeño porque luego tienen que retocarse el bloqueador solar y comer algo ¿entendido?

-Entendido, jefa.- dijo Kara haciendo un tonto saludo militar y sonriendo antes de acercarse a Lena para dejar un corto beso en sus labios.- Sabemos que no te gusta el mar, pero prometemos portarnos bien y solo quedarnos en la orilla mojando nuestros pies si así lo prefieres.

-¡Siii!.-dijo Esme parándose de su lugar en la silla y corriendo a abrazar las piernas de Lena.- Nos portaremos bien, tía Lena. Promesa.

Lena soltó una pequeña carcajada mientras agitaba la cabeza de lado a lado. Esas dos eran incorregibles. Tiernas y siempre mostrando su preocupación por ella, pero incorregibles al fin y al cabo.

-Muy bien.- continuó Lena tomando de la mano a Esme y colgándose del brazo de Kara.- Entonces, vamos al agua antes de que me arrepienta.

Y eso hicieron. Con Esme corriendo un par de pasos delante de ella y Kara, se dirigieron a pasar un agradable momento en el mar antes de que fuera la hora de la merienda.

La vida era maravillosa, y Lena no podía parar de sonreír debido a aquello.

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