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Nápoles, 2001
Un hórrido estruendo de cristales rotos y roca se escuchó a través de la habitación, el sonido de cuerpos golpeando los mobiliarios de madera y piezas de cristal, el rojo abriéndose paso como flores exóticas, esparcidas a través del suelo y las paredes, y el líquido caliente derramándose por el saco agujereado de Fugo y la comisura de los labios de Giorno. La ira invadía sus ojos, la sangre manchaba las manos, y los rostros de ambos Stands parecían dos estatuas de piedra.
La boca de Fugo se movió, tembló de cólera, susurró algo que nunca, nunca sabría, ya fuera una condena o una acusación proveniente de esos labios, porque la sangre brotó demasiado pronto, demasiado rápido. No le importaba morir allí, porque el otro joven frente a él era la causa de todos sus males, y aunque en su corazón dolía, él nunca lo escuchará, nunca... Los ojos púrpuras brillaban tras los vasos sanguíneos, la rabia, el odio torciendo ese rostro, las palabras un gruñido desnudo y el dolor tan brillante que se estremeció. ¡¡¡Por ti!! gritó, ¡¡Por ti murió todo lo que tuve, todo lo que amé, y te voy a llevar conmigo!!
Y estaba ardiendo, ardiendo, sus pulmones se sentían sofocar, mientras Gold Experience y Purple Haze se atacaban. Su piel crujía por el terrible calor, ardía, le clavaba en los brazos como las garras de los demonios, y la cabeza le daba vueltas, atrapada en una corriente de luz fogosa. Sus rodillas, la tela de su traje ardia mientras caía de rodillas, vacilando, y gritó cuando Purple Haze no obedeció a su voluntad y se dejó atacar por Gold Experience, esos golpes ardían, el calor violento lamió sus brazos casi sintiéndolos fracturados, mientras Giorno sólo lo miraba con las cápsulas de Purple Haze en su diestra.
El dorado y el púrpura de sus auras lucharon entre sí, mezclándose y extinguiéndose para formar cenizas negras y plumosas del escritorio, las mesas, los sillones y los objetos alrededor. Los cristales de las ventanas estallaron, más un dolor que desgarró a Fugo y apuñaló cada centímetro de su piel, y aún así, él ardía en ira, gritaba, las lágrimas resbalaban por su rostro mientras recordaba a Narancia, a Buccellati y a Abbacchio, todavía su ira ardía, ardía a pesar de que su Purple Haze fue sometido contra el suelo, y mientras caía en picado como una estrella fugaz, Fugo ardía en el infierno, caía,
El grito llegó a sus labios cuando se incorporó de un salto en el suelo polvoriento y lleno de astillas; sangre y sudor corría por la frente y le temblaban las manos. Sus ojos se agitaron, mientras Giorno lo miraba impertérrito. Fugo arrugó la nariz se movió hacia atrás, hasta que pudo ponerse más o menos de pie, y luego adoptó una pose curvada: la mano fracturada a un lado, la otra levantando la última cápsula de Purple Haze.
Y un reflejo de luz lo golpeó con toda su vitalidad.
.....
Fugo gritó y chocó la espada contra una de las paredes, mientras Giorno miraba el gas del virus –del que era inmune- destruirse ante la luz que se colaba por los ventanales rotos, después arrojó su saco lila hecho trizas y ensangrentado sobre el único sillón indemne en la habitación y se dejó caer sobre ello. Desde allí estudió a Fugo con una mano en su mentón. Y Fugo respiró profundo, todo a su alrededor estaba hecho trizas, incluido los libreros. Miró hacia su zapato, donde estaban los restos de la cremallera dorada, la cremallera de Buccellati, un elemento que Giorno solía tener orgulloso en una mesita junto a un jarrón con dos flores y una botella de vino. Como si se tratasen de trofeos de guerra.
—Veo que esos cortes en la mandibula que te reparé casi se han abierto de nuevo. ¿Necesitas algo mas?,
Fugo dejó que la provocación tensara su expresión con ira.
—No lo creo, Giorno, —Escupió sangre y se enderezó cómo pudo ante él con Purple Haze Distortion a su lado—, Hijo de puta, tú manipulaste a Buccellati, nos usaste. ¡¡Me presionaste en una misión suicida ¿y pensaste que de verdad te lo agradecería?!!
—Nunca manipulé a Buccellati. Pero si crees que te usé en una misión suicida...
—¡¡¿Y cómo diablos llamas a lo que me hiciste, bastardo?!!,
—La respuesta a tus oraciones, —Giorno continuó holgazaneando, como si sólo era una conversación cordial entre ellos y no a iracundo Fugo ensangrentado, con Purple Haze Distortion en guardia ofensiva a un lado, en su despacho por completo destruido.
—¡Hijo de puta!,
—Vaya, Fugo, me ofendes. Casi pensaría que ya no me rindes respeto,
—…, —Fugo aulló casi sintiendo su brazo fracturar cuando Gold Experience atrapó el de un obediente Purple Haze.
—¿Qué ocurre, Fugo, GE te comió la lengua?,
Fugo parpadeó ante la sorpresa de que su propio Stand no acataba las órdenes que él indicaba, sino que estaba del lado de Gold Experience, pero se aferró a los restos destrozados de su orgullo.
—¡¡Te mataré!!,
—…,
Giorno sólo negó con la cabeza.
Y un furioso Fugo se percató de que Giorno estaba sonriendo. ¿Acaso este bastardo creía que no podría...?
—No me vas a matar porque eres un cobarde y me necesitas,
—Qué…, —Pero a pesar de su ira, Fugo tuvo aún la función mental para percatarse de que su Stand estaba de rodillas, y de alguna manera no pudo evitar que Purple Haze se comportara así ante Giorno. ¿Su subconsciente lo estaba traicionando?
—No manipulé a Buccellati, Fugo. No lo presioné a él, a Abbacchio o a Narancia en las elecciones que tomaron. En cuanto a ti, sólo quise darte una segunda oportunidad, algo que incluso Mista no quiso hacer. Pero aquí estamos, me atacaste en cuanto creíste tener oportunidad,
—…
—¿Y soy yo, Fugo, o tu ropa interior se estira cada vez que te arrodillas ante alguien?,
—…, ¡¡Hijo de puta!!, —La ira lo arrojó por fin contra su ecuánime jefe, pero Giorno con GE lo bloqueó fácil y aventó hacia la pared con un antebrazo del Stand contra su garganta.
—Tú me traicionaste, tú me intentaste matar después que te recibí con los brazos abiertos, —La voz de Giorno aún sonaba tranquila—, Tal vez en el fondo quieres que yo te mate. Quieres morir. Fugo… para expiar tu culpa por lo que hiciste a Buccellati,
—…
—Entonces, si te alivia decirte a ti mismo que yo soy el traidor aquí, está bien. Hazlo. Más no lo olvides. No soy yo quien traicionó su propio anhelo y los dejó atrás. Y no soy quien está en contra de sus voluntades ahora mismo,
Fugo se detuvo, su ira destructiva y ciega le decía que lo atacara, su corazón herido lo contuvo ante la sensación profunda de culpa, su lógica le decía dar un paso atrás. “¡¡No!! Atacar a esta basura con Purple Haze no te ayudará, Fugo. Si piensas quedarte con algo control aquí, tienes que pegarle a Giorno donde más le duele”
—¡¡Giorno!! ¡Escúchate a ti mismo, pequeña mierda!, —bramó con los dientes tensos, hilos de sangre se deslizaron de su boca—, Tú fuiste el único que manipuló todo esto para tu propio beneficio. ¡¿Cómo puedes mirarme a los ojos y decir '*no soy yo quien está en contra de sus voluntades*?! ¡¡Y no escuchar la voz de Buccellati cuando nos dio la maldita elección de marcharnos o seguirlo en su muerte!!,
—¿Acaso el fondo piensas que te mereces un trato mejor a esto?,
—…
—Sabes, Fugo, siempre me agradaste. Tienes tanto potencial. Me gustas mucho… Pero intentaste matarme, a pesar del voto de confianza que te di. Nunca pensé en ejecutarte como Mista quiso. Pero ahora que arruinaste mi confianza, yo…
—… Tú nunca confiaste en mí, ¡¡Por eso me enfrentaste contra la Squadra de narcóticos!!,
A Fugo se le cortó el aliento de repente y Giorno sonrió.
—¿Eso te parece? creo que capté por qué eres mí problema. Ahora espero que seas feliz, Fugo. Te ves infeliz. Resolveré este problema, —La voz se tornó más desapegada—, Voy a golpearte ahora, Fugo. Y sé que te vas a dejar,
Y no hubo aire, no pudo obligarse a respirar cuando Giorno dejó que Gold Experience se aproximara y deslizó su puño contra la mejilla de Fugo. Con pánico repentino, Fugo trató en vano de que Purple Haze se abriera paso con sus propios puños, pero de nuevo, Purple Haze no obedeció a la voluntad de Fugo, y Gold Experience soltó su garganta solo para agarrar su muñeca y sujetarla a la pared sobre él. Giorno se puso se pie, acercó con parsimonia hacia él e inclinó su cuerpo largo y esbelto hacia Fugo, calor contra calor.
—…,
—Todo lo que tienes que hacer es pedirme que me detenga, Fugo, —la voz de Giorno era despiadada e íntima, y Fugo todavía estaba tratando de encontrar las palabras cuando Giorno se apartó, y la mano de Gold Experience se cerró contra su mejilla en otro puñetazo. El mareo cegó a Fugo cuando su cabeza golpeó hacia atrás contra la otra pared, la mandíbula entumecida y dolorida por el beso del frío de esos puños. El calor violento le hizo cosquillas en el cuello, percatándose de que la piel se abrió bajo el golpe aunque en apariencia no sangraba.
Y él estaba duro, tan duro… y quería morir.
—¿Era esto lo que querías de mí, Fugo?, —La expresión de Giorno era ilegible, la voz casi amable.
—…, —Y Fugo luchó por mantenerse en pie y no deslizarse por la pared en total rendición.
—Responde, Fugo, —Palabras suaves, pero la mirada de Giorno era fría—, ¿Quieres que me detenga?,
—…,
El próximo golpe de Gold Experience casi lo asfixia, pero fue la voz tranquila de Giorno lo que Fugo no pudo soportar.
—Te voy a golpear de nuevo, Fugo. Porque me vas a dejar, y porque quiero. Y tal vez quiera golpearte con GE hasta que estés muerto,
—…,
Y Fugo quería gritar, quería protestar o someterse o rogar por una bala de Mista en lugar de ser golpeado por ese maldito Stand, pero se atragantó con las lágrimas, la culpa profunda que sentía, y luego hubo relámpagos y oscuridad y Gold Experience de un golpe había rebotado su cuerpo hacia un lado contra la otra pared y sus oídos no estaban funcionando bien.
—Me detendré si me lo pides,
—…
Algo estaba mal en él mismo, Purple Haze Distortion sólo estaba de pie allí mientras él estaba siendo atacado. Fugo se dio cuenta con repentina claridad, algo terrible y tenía que detenerlo. Pero no era el dolor, aunque él sintió que el golpe de Gold Experience le desgarró la mejilla hasta el hueso cuando cayó el siguiente golpe. Y dolía, dolía como nunca antes, y no estaba seguro de qué le dolía más, si era el dolor físico o si era algo que dolía por dentro en su psiquis, y estaba mal y tenía que detenerlo, tuvo que luchar contra la rendición dolorosa en su cuerpo que trató de tirarlo hacia abajo. Tenía que encontrar palabras y sacarlas del pozo sangriento que era su boca… y el dolor que era su corazón.
Otro golpe, y Fugo estaba seguro de que Giorno lo mataría. Él tenía que hacer algo--
"¿Quieres que me detenga?"
¿Esa era la voz del jodido Stand? Sólo la mayor desesperación logró hacer hablar a Fugo.
—Sst… —Su boca no parecía estar funcionando bien, y por un momento, tuvo miedo de no ser escuchado.
—¿Fugo?,
—… —forzó sus cuerdas vocales, y Fugo tuvo que agradecer aún estar con vida, intentó estar quieto por un momento mientras trataba de ordenar su mente tras esos golpes que parecían aplazarse en el tiempo.
—¿De verdad quieres que lo haga, Fugo?, —preguntó Giorno con esa voz suave y apática, y el aura brillante y hórrida de GE volvió a mostrase ante Fugo y, el dolor no importaba, si tan solo él pudiera...
—Giorno…, —logró decir a través de los labios que se sentían demasiado gruesos y pegajosos en sangre para hablar.
—…
No escuchó nada por encima del rugido en sus oídos, el eco estruendoso de su propia respiración.
¿Estaba solo?
La necesidad hizo que Fugo abriera los ojos, aunque sus párpados no querían moverse, y vio que Giorno todavía estaba allí ante él.
—Lárgate, —dijo Giorno, desdeñoso, simple.
Podía parecer piedad, pero la voz seguía siendo desalmada.
—… No lo haré,
—…., supongo que no quieres vivir después de todo,
—…., —¿Cómo podía Fugo encontrar las palabras para detener este horror? Con torpeza extendió la mano medio ciego y agarró la muñeca de Giorno—, Mátame de una vez si tanto quieres... —susurró, tiró de la mano de Giorno y la llevó brusco contra la suya—, Pero.. ten el valor de hacerlo sin tu maldito Stand,
—…, —Giorno sólo lo miró desconcertado.
Y Fugo tuvo que agradecer que el bastardo lo estaba escuchando.
—Golpéame… con tus manos…. Si eso quieres. Pero, pero… quiero que lo sientas,
—…, ¿Qué?,
—Yo quiero, Giorno... quiero, que sientas lo que reflejas en mí cuando me golpeas. Esto… esto que está mal, lo que haces,
—Primero intentas matarme, luego intentas usar a Purple Haze Distortion contra mí, —La voz de Giorno era desdeñosa—, ¿Y ahora dices que estoy mal?,
—…, —Fugo respiró profundo, ¿Cómo podría encontrar las palabras con la cabeza así? Pero él por una vez debía liberar lo que su corazón oprimía—, Te haces daño, Giorno… En el fondo… no quieres hacer esto, tú… en el fondo, te sientes tan culpable… como yo…
—…, —Giorno ladeó la cabeza y Fugo supo que no comprendió. Con desesperación tomó la mano de Giorno contra su mejilla y la mantuvo allí, ignorando el dolor en su carne maltratada por GE. La mano de Giorno estaba caliente.
—Me estás atacando con tu Stand…. porque no te atreves…a tocarme. Quieres tocarme, Giorno…. así que me golpeas. Y te dejo, porque yo quiero que me golpees, por eso Purple Haze no responde a mis órdenes. Pero… te traicionas a ti mismo, no sabes lo que te causas cuando usas a GE contra mí. Necesito, te necesito, que me sientas,
—…
Y Giorno no pudo encontrar más palabras, así que movió sus manos unidas a lo largo su mejilla y Fugo rozó la palma tensa con sus labios, ofreciendo incluso la sangre de su boca para él. Su corazón sabía las palabras que su boca enmudecía: Estos moretones no importaban, pero no debes lastimarte las manos con el vacío.
—…
—Golpéame si quieres… mátame si lo necesitas, Giorno… pero déjate sentir cómo lo haces,
—…
Giorno intentó sacudir su mano de la de Fugo e intentó apartarse, pero Fugo la sujetó con fuerza a sus labios y la atrajo hacia sus mejillas para alimentarlas con sus lágrimas. Caliente contra caliente, vida a vida, lo sostuvo, y luego, del único modo que Fugo sabia podía ser el más fuerte deslizó sus manos unidas hacia abajo para extender los dedos de Giorno sobre su dolorida garganta.
—Mi pulso es tuyo, Giorno… mi vida. Todo de mí es tuyo. No tengo miedo a morir en tus manos… Tengo miedo de lo profundo que te cortas cuando te desapegas de aquello que causas...
—….
—Siénteme si tienes coraje… y suelta el odio que nos lastima a los dos. Da un paso al frente y siente...
Y luego, la mano de Giorno en su garganta se alejó y Fugo estaba terriblemente asustado, pero los mismos dedos de Giorno atrajeron los suyos a la vez para descansar contra una mejilla tan cálida y húmeda como la suya.
Giorno estaba llorando.
Y en su corazón Fugo sintió que todo el resentimiento entre los dos se había ido.
