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5 veces en que Kara le dejó un regalito a Lena en su oficina y nos permitió ver la evolución de la relación entre ambas.

Work Text:

*** I ***  

 

Lena estaba teniendo un día particularmente difícil. Estaba cansada, con hambre y con ganas de irse a casa, pero aquello era imposible. Suspirando, ingresó a su oficina luego de una larga reunión en la sala de juntas y se sentó detrás de su gran escritorio, quitándose los tacones durante un rato para descansar sus muy adoloridos pies.

 

Suspiró hondo y se apoyó con ganas contra el respaldar de su silla, cerrando los ojos y permitiéndose unos minutos de paz. Pasado ese tiempo, salió de su ensoñación y regresó al presente para continuar trabajando. 

 

Centró su atención en la pila de carpetas que tenía que revisar y tomó la primera para comenzar a hojearla. Al separarla del resto, algo debajo de ella llamó su atención.

 

Era una copia del último número de la revista CATCO. Revista donde trabaja su nueva amiga, la reportera Kara Danvers. Lena frunció el ceño y estudió la portada. No recordaba haberle pedido a Jess que le consiguiera una copia y tampoco entendía cómo había llegado ahí. 

 

Mirando con atención, descubrió que había un marcapáginas dentro de la revista. Con curiosidad, Lena abrió la página marcada y al hacerlo se encontró con una pequeña nota adhesiva y un mensaje.

 

“Me tomé la libertad de pasar a dejarte este número de CATCO porque me pareció importante que leyeras el reportaje que hizo uno de mis compañeros sobre la nueva visión y gestión de L-Corp. Prometo que son solo cosas buenas. Atte, Kara :)”. 

 

La CEO sonrió. Desde que Kara había llegado a su vida supo que las cosas iban a cambiar. En un principio esperaba que los cambios fueran más bien negativos, porque estaba acostumbrada a hacerlo. Pero el destino la había sorprendido con Kara y sus buenas intenciones. 

 

Lena agradecía cada día por ello. 

 

Sin dejar de sonreír, se permitió otros minutos de descanso para, en primer lugar, enviarle un mensaje de agradecimiento a Kara. Y en segundo, leer el reportaje que le señaló la rubia. 

 

Después de todo ¿cuál es el punto de ser la jefa y tener total libertad en el manejo de sus tiempos si nunca se tomaba una pausa para ello?, pensó Lena y se perdió en su nueva lectura.

 

 

*** II ***

 

Si hay algo que caracterizaba a Lena, era el saltarse comidas cuando tenía días cargados de trabajo en L-Corp. Si bien Jess intentaba siempre obligarla a comer algo liviano aunque sea, hasta las capacidades de su excelente asistente se veían incapaces de cubrir por completo el mal hábito que tenía Lena con recordar comer.

 

Kara lo había notado, por supuesto, y desde que ella y Lena habían comenzado una verdadera amistad, es que había decidido tomar cartas en el asunto. Incluso cuando ambas estuvieron distanciadas después de que Lena se enterara de la verdadera identidad de la rubia.

 

Siempre había buscado la manera de dejarle algo de comer a Lena sobre su escritorio. Ahora que ya se encontraban bien y su amistad había vuelto a ser lo de antes, Kara se permitía utilizar sus poderes para conseguirle alimentos de distintas partes del mundo a Lena.

 

Como hoy, por ejemplo, que Lena entró a su oficina después de una reunión por la tarde y se encontró con una bolsita de papel, un té todavía caliente y una notita sobre ambas cosas.

 

“Pasaba por Irlanda después de ir a una pequeña emergencia en Europa y decidí traerte algo para comer. Espero que lo disfrutes. ¡Luego me cuentas cómo te fue en tu reunión!. Atte, Kara<3”.  

 

Lena sonrió y guardó la notita dentro del planner que Kara le había regalado hace ya tantos años atrás en su primer día en CATCO. Dentro tenía varias notas escritas por la superheroína y le gustaba atesorarlas cerca de ella. 

 

Le dio un sorbo al té y dejó escapar un pequeño sonidito de aprobación. Nada como el té irlandés. Abrió la bolsita de papel y al observar su contenido, se le hizo agua la boca. Kara le había conseguido scones para acompañar su bebida. Lena estaba en el cielo.

 

Se llevó las cosas al sofá y se permitió merendar tranquilamente. Disfrutó de cada sorbo y cada trozo, todo mientras una sonrisa adornaba su rostro.

 

Si bien para Lena su persona favorita siempre sería Kara por sí misma, con o sin poderes, sería una hipócrita si no aceptaba que este tipo de gestos era un plus gigantesco de tener a Supergirl como mejor amiga. 

 

Le envió una foto a Kara donde se veía su mano sosteniendo un scones y el envase de té de fondo, dándole las gracias y apoyando el mensaje con emojis de corazón. 

 

Kara respondió con otro de vuelta y Lena sonrió observando el mensaje.

 

Ciertamente, conocer a Kara era lo mejor que le había pasado en la vida.

 

 

*** III ***

 

La vida de Lena había cambiado bastante en los últimos dos años. Pasó de estar hundida en su rabia y dolor contra Kara, a perderla y rescatarla de la Phantom Zone. De luchar y vencer al sociópata de su hermano mayor, a ser la última Luthor en pie y reinventar su vida. De ser la mejor amiga de Kara, a convertirse en su novia y vivir su relación sin miedo al qué dirán.

 

Había sido una montaña rusa de emociones, pero Lena no lo cambiaría por nada en el mundo. Tener a Kara como su novia era de las mejores cosas que le habían pasado en la vida. Ambas daban lo máximo de sí para que la relación marchara por buen camino. Se apoyaban y escuchaban, y también aprendían a sanar en compañía de la otra.

 

Cada cosita que hacían en conjunto las llenaba de felicidad. Siempre intentaban sorprenderse con pequeños detalles. Un mensajito de texto por aquí, un regalito pequeño por acá, un panorama inesperado por este otro lado. 

 

Por lo mismo, es que a Lena no le sorprendió tanto encontrar en medio de la mesita de café que tenía en la oficina de su fundación, un sobrecito de color amarillo con su nombre escrito en la parte de adelante y esperándola cuando regresó del baño.

 

Kara pasó a dejarlo utilizando su supervelocidad. De eso no cabía duda.

 

Sonriendo, la pelinegra se acercó y tomó el sobre. Lo abrió y lo que encontró dentro hizo que su sonrisa se ensanchara: eran dos entradas para ver la exposición de arte que tantas ganas tenía de apreciar para esa misma noche. 

 

Tomó su celular y le marcó a su novia. Pasado un solo pitido, escuchó la voz de la rubia por el auricular y sonrió.

 

-Hey, cariño.- dijo Kara a modo de saludo.- ¿Asumo que ya encontraste mi regalo?

 

-Hola, querida.- respondió Lena sonriendo.- Asumes bien. No tenías para qué molestarte, en serio.

 

-Nada que sea para ti es una molestia. 

 

-Siempre tan encantadora.

 

-Solo contigo.

 

-Kara…

 

-Lena…

 

Ambas guardaron silencio durante unos segundos y luego estallaron en carcajadas.

 

-Eres increíble.- dijo Lena con cariño.- Pero sospecho que tu regalo no acaba solo con las entradas ¿verdad?

 

-Me conoces tan bien, mi vida.- respondió Kara riendo por lo bajito.- No. Lo cierto es que la exposición es el primer paso de la cita. Pensaba que luego de ello podríamos irnos a cenar a tu restaurante favorito.

 

-Mmm…me parece una estupenda idea.

 

-Maravilloso, porque ya había hice la reservación y pensaba llevarte de todos modos.- dijo Kara en tono de broma.- ¿Qué te parece que vaya a buscarte a la oficina a eso de las cinco y luego nos vamos ambas a casa a cambiarnos de ropa y prepararnos para nuestra cita?

 

-Me gusta, sí.- respondió Lena sonriendo.- Te espero a esa hora, Supergirl. Quizá luego de la cena podemos inventarnos otro panorama como cierre de la velada.

 

Lo último lo dijo utilizando un tono de voz sugerente. Ese que lograba poner a Kara a mil, sonrojándola por completo.

 

-Yo, uh.- la rubia se aclaró la garganta e intentó formar una respuesta coherente.- Me, me encantaría. Sí, uh…Me gusta tu idea. 

 

Lena rió y escuchó por el auricular cómo la rubia dejaba escapar una pequeña risa también.

 

-Bien. Entonces tenemos un trato.- dijo la pelinegra.- Nos vemos dentro de unas horas, querida.

 

-Sí, nos vemos.- respondió Kara con su tono de voz normal.- Te amo.

 

-Yo también te amo. Y gracias por planear esto.

 

-No hay nada que agradecer, de verdad.- dijo la rubia y Lena escuchó un sonido de fondo.- Tengo que irme. Nia tiene unas dudas sobre el reportaje en el que está trabajando. Luego nos vemos ¿sí?

 

-Está bien. Mándale saludos a Nia.- respondió Lena sonriendo.- Ahí nos vemos. 

 

Con una despedida, finalizaron la llamada. Lena sostuvo las entradas en sus manos y las acarició con suavidad. La velada prometía, y prometía mucho.

 

 

*** IV *** 

Uno creería que después de seis años de amistad, dos de novias y tres de matrimonio, Lena dejaría de emocionarse cada vez que Kara le dejaba algún regalito en su oficina.

 

Bueno, no era el caso. Más bien, todo lo contrario.

 

Lena aprendió hace mucho tiempo atrás a atesorar cada cosa que Kara hacía por ella, ya que la rubia hacía exactamente lo mismo. Así que si eso significaba emocionarse como el primer día en que Kara le dejó algo en su oficina como regalo, Lena estaba dispuesta a hacerlo y es más, lo adoraba.

 

Tomó la pequeña caja de color rojo con un listón en medio y lo desanudó para poder quitar la tapa y observar lo que había dentro. Lo primero que encontró fue una pequeña carta escrita por el puño y letra de su esposa. 

 

“Lena:

Estaba regresando de mi viaje de negocios a Francia (ya sabes, ese tan aburrido donde tuve que ir a escuchar a otros empresarios del área de los medios de comunicación y fingir interés por sus bobas ideas pasadas de moda) y de pronto, se me cruzó la vidriera de una joyería y esta pequeña cosita me recordó a ti. 

Adoro cuando estoy en cualquier parte del mundo y algo me recuerda a ti. Me dan ganas de ir a buscarte y llevarte conmigo a observarlo, pero hay veces en que es mucho mejor llevar aquello a ti y ver cómo brillan tus ojos al observarlo por primera vez en la comodidad de nuestro hogar. Hoy es una de estas veces, y si bien no abrirás esto conmigo ahí o en nuestra sala en casa, sé que en tu oficina se cumple el mismo propósito. 

Lo cierto es que no importa mucho el lugar en el que estés cuando lo verdaderamente importante es el significado detrás del obsequio. En este caso, esta joya me recordó a ti, a mí, y a nuestra unión. 

Espero que te guste. Y espero desocuparme pronto esta noche para regresar a tus brazos. Te extraño muchísimo.

Con todo mi amor, 

Kara”. 

 

Lena se secó algunas lágrimas que amenazaban por caer de sus ojos y dobló la cartita. Luego tomó la pequeña caja de terciopelo que estaba debajo del sobre y la abrió con mucho cuidado. Lo que encontró dentro la hizo llorar con un poco más de fuerza.

 

Era una cadena de oro con un dije de dos piedras entrelazadas. Los colores de las piedras eran azul y verde. Al igual que su color de ojos y el de Kara. 

 

Entendía porqué el colgante había captado la atención de Kara. Representaba la unión que existía entre ambas, la conexión que tenían y lo entrelazadas que estaban. Que las piedras fueran del color de sus ojos, no podía ser casualidad. 

 

Tomó la cadena y la sostuvo entre sus dedos con suavidad. Con mucho cuidado, la pasó por su cuello y la amarró, cerciorándose de cerrarla correctamente. No pensaba sacársela nunca más. Este colgante la acompañaría de aquí en adelante y hasta que sus días terminaran.

 

Sostuvo el dije entre sus dedos con delicadeza y sonrió entre lágrimas.

 

-Kara, sé que seguramente estás escuchando esto porque los latidos de mi corazón te alertaron que había encontrado tu regalo.- dijo Lena bajito.- Quiero que sepas que me encantó. Muchas gracias, mi vida.

 

Pasados unos segundos, la pantalla de su celular se encendió. Era un mensaje de su esposa. 

 

"❤️". 

 

Lena volvió a sonreír. Dios santo, cómo amaba a esa mujer.

 

 

*** V ***

A veces, Lena detestaba su trabajo. No porque no le gustara o le tocara lidiar con gente desagradable. No, nada que ver. La verdadera causa de que lo detestara radicaba en que, muy de vez en cuando, surgían emergencias que le alteraban su rutina familiar y se veía forzada a ir a su oficina en la fundación.

 

Hoy era uno de esos días. Y en su cumpleaños, cabe destacar.

 

Sabía que Kara y Lori habían estado planeando desde hace semanas todas las sorpresas y actividades que querían hacer para festejar un nuevo año de vida de Lena. Lo sabía porque ella hacía exactamente lo mismo para cumpleaños de Kara y también para el de Lori. Así que, el que se hubiera visto obligada a venir a la oficina a lidiar con un papeleo de última hora, la molestaba bastante.

 

Kara y Lori le aseguraron que no había ningún problema, que ambas entendían que estas cosas pasaban. La pequeña incluso la rodeó con sus bracitos y la lleno de besos para que “dejara de estar triste y fuera a trabajar", porque "así regresaría más rápido”. 

 

Lena la amaba con todo su corazón. Era su más grande tesoro. Al igual que Kara.

 

Así que Lena les había hecho caso y dejando de rezongar, se había despedido de ambas y salido hacia la oficina. No sin antes prometerles que lo haría todo lo más rápidamente posible, claro está.

 

El papeleo que se encontró sobre su escritorio la hizo suspirar en voz alta, pero se apresuró a revisarlo por completo. Pasados unos minutos y cuando ya había terminado de corregirlo y revisarlo por primera vez, decidió darse un pequeño break para ir al baño y estirar el cuerpo un poco.

 

Al volver, notó que sobre el sofá que tenía en un costado de la oficina se encontraba una caja envuelta en papel de regalo y sonrió.

 

Por supuesto que Kara y Lori iban a usar sus poderes para continuar celebrando a Lena, incluso en su lugar de trabajo. 

 

Se apresuró a abrir la caja y sonrió al ver su contenido. Lo que la recibió primero fue una enorme tarjeta de felicitaciones hecha por Lori. En ella, la pequeña había hecho distintos dibujos de su familia y escrito con la más perfecta caligrafía que una niña de 7 años podía contar, distintos mensajes donde le decía a Lena lo mucho que la amaba y que era la mejor brujimamá del mundo.

 

Lena rió al leer el apodo que utilizaba su hija para referirse a ella. Kara era la supermamá y ella la brujimamá. Siempre les causaba risa oírlo, pero les encantaba que Lori las llamara así.

 

Se secó las lágrimas de felicidad que le corrían por las mejillas y tomó otro contenido de la caja. Un álbum de fotografías.

 

Al abrirlo, encontró imágenes que retrataban cada momento vivido con Kara. Desde aquella primera entrevista en L-Corp hace ya tantos años, hasta una foto que se tomaron las tres con Lori ayer cuando se metieron a la cama a ver películas. Estaba todo ahí, retratado en fotos. Toda su historia con Kara, incluso los momentos difíciles.

 

Lena no pudo contener la emoción y se permitió llorar libremente mientras observaba cada nueva imagen que iba descubriendo al hojear el álbum. No tenía idea cuánto tiempo llevaba Kara planeando esto, pero apreciaba completamente su esfuerzo y dedicación.

 

Era uno de los regalos más bonitos y significativos que Lena había recibido en su vida. Kara nunca dejaba de sorprenderla, incluso después de tantos años juntas.

 

Al terminar de revisar el álbum, lo dejó a un lado y notó que en el fondo de la caja había una nota escrita por el puño y letra de Kara. La tomó y leyó atentamente. En ella, su esposa le deseaba un muy feliz cumpleaños y explicaba que llevaba meses recolectando las imágenes para el álbum sin que ella lo notara, que Alex había sido cómplice en todo, y que esperaba que le hubiera gustado mucho tener un pedacito físico de la historia entre ambas. También le recordaba lo mucho que la amaba, lo feliz que la hacía tenerla como esposa y madre de su hija, y la maravillosa persona que era. 

 

Al terminar de leer Lena no podía dejar de llorar de felicidad. En serio se había ganado el cielo con Kara, y agradecía cada día al destino por haber cruzado sus caminos y por permitirles compartir sus vidas. 

 

Unos minutos después, Lena volvió a guardar todo dentro de la cajita y retomó su papeleo anterior. Lo revisó por última vez, lo metió dentro de la carpeta correspondiente y fue a entregárselo a Jess para que lo hiciera llegar al departamento de Recursos Humanos.

 

Luego de ello, se despidió de la chica, tomó apresuradamente sus cosas y se dirigió a su auto. Salió del estacionamiento directa a casa. Allí la esperaban para continuar con la celebración sus dos personas favoritas en todo el universo. Las dueñas de su corazón.

 

Kara y Lori, su razón de vivir. 

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