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wei wuxian había empezado a tener sueños algo raros en la mayoría despertaba algo agitado, como si algo lo estuviera asechando, vigilando, se encontraba intranquilo ya que eso nunca le había ocurrido con anterioridad a pesar de todas sus vivencias. pero un día en particular una anormal situación lo intranquilizo.
Al inicio, despertó y noto que se encontraba en los túmulos funerarios, se encontraba solo, algo entumecido por haber recién despertado, noto que había diferencias en este lugar donde el recordaba, la cueva estaba ambientada como simulando ser una casa, había puertas dividiendo las secciones, ventanas, un pequeño escritorio, y demás cosas.
¡Un sueño soñaba anoche!
Anoche mientras dormía,
Soñaba con mi querido,
Que en sus brazos me dormía.
Se levantó de completo de la cama, y mirando a su alrededor en busca de lan Wanji, no lo lograba ver, parecía no haber rastros de él, en este momento se encontraba confundido, estaba ahora en un sueño o todo eso vivido de su muerte, resurrección en el cuerpo de mo xuan yu era el sueño, un pequeño dolor se instaló en su pecho, ¿lo que había vivido con lan zhan, era falso? Algo ya mareado logra notar una presencia detrás de el al voltear a rectificar se sorprende de lo que ve.
Vi entrar figura tan blanca
Muy más que la nieve fría
La figura frente a él, tenía un gran parecido a lan Wanji, su lan zhan, pero algo en él era raro, ya sea la pequeña sonrisa que tenia o porque la cueva estaba perfectamente sellada y el acababa de revisarla por completo, era raro que no viera aquella figura que imitaba a su jade, aun con duda si era realmente el o un espectro tratándolo de engañar.
- ¿Por dónde has entrado, amor?, ¿Cómo has entrado, mi vida?, Cerradas están las puertas, ventanas y celosías. - decía mientras hablaba en un tono ya algo ansioso y ligeramente nervioso
- No soy el amor amante, La muerte que Dios te envía. - pronunciaba en un tono de voz algo alto, revelando asi que no se trataba de su jade, si no que se asemejaba a este, pero tal respuesta lo impacto de lleno, la muerte se presentaba frente a él, y no sabía dónde se encontraba, ¿dónde estaba en la realidad o en un sueño más.?
- ¡Oh, muerte, tan rigurosa!, ¡Déjame vivir un día! - decía ya en un tono desespero, si se encontraba en la realidad no deseaba morir así, ya sea que lo que vivió cuando era mo xuan yu era un sueño quería estar nuevamente junto a la persona que amaba en sus últimas horas, así que se arrodillo ante la presencia e imploro más tiempo.
- Un día no puedo darte, una hora tienes de vida. - decía mientras posaba su mano frente a su cara revelando solo un dedo y sonreía más pronunciadamente danto una imagen de amabilidad forzada. pero eso ahora no le importaba
Muy deprisa se levanta,
Más deprisa se vestía.
Ya se va para la calle,
en donde su amor vivía
Al escuchar el tiempo que poseía, rápidamente se levantó, se colocó sus túnicas interiores y tomo su flauta lo más aprisa posible, salió de yiling y corrió lo más rápido posible hasta llegar al receso de las nubes, sabía que pasaban de la hora de visita, y que siendo ya el patriarca no sería recibido con amabilidad, tal parecía que ya lo odiaban, eso lo noto mientras caminaba por las calles de caiyi, cuando todos corrían alejándose de él, pero eso no importo, no ahora que el tiempo corría, así que coloco un talismán para debilitar el sello de la entrada. En cuanto entro corrió y se dirigió al hanshi casi inmediatamente, al no recibir respuesta irrumpió en esta, no se encontraba nadie, caminando por los pabellones, logro divisar luz en la biblioteca, y por una ventana ligeramente abierta se veía el rostro concentrado de hanguang-jun.
En cuanto lo vio a la distancia, wei wuxian emprendió a correr, se instaló bajo un árbol, para que los que patrullaran no lo vieran y frustraran su visita, con desespero golpeo la ventana con piedras, extrañamente el pabellón era más alto de lo que el recordaba, pero los golpes ya habían llamado la atención de lan zhan, quien al verle se levantó de un salto y se acercó, dejo ver una expresión sorprendida y alegre, pero de golpe cambio a una preocupada.
- ¡Ábreme la puerta, lan zhan!, ¡Ábreme la puerta ahora! - grito con algo de desespero y deseo, ignorando las reglas que prohibían gritar dentro de gusu.
- ¿La puerta como he de abrirte? Si no es la hora convenida. - respondía de manera algo desconcertada ante la repentina visita- Mi tío no fue a Palacio, Mi hermano no está dormido.
- Si no me abres esta noche, Ya nunca más me abrirías. - respondía en un tono ya claramente desesperado con la respiración agitada y su voz ligeramente temblorosa- La muerte me anda buscando, Junto a ti, ¡una vida sería!
- Acércate bajo la ventana, Donde en guqin practicaba. - decía mientras su voz se tornaba ya claramente asustada- Te echare cordel de seda, Para que subas conmigo, si la seda no alcanzará, mis túnicas añadirían.
Al ver caer una cuerda blanca, se acerca con rapidez, en su rostro se mostraba ya una amplia sonrisa, ya al fin regresaría a los brazos de aquel hombre que amaba y pasaría sus últimos momentos con él, aunque ese hecho era triste el simple hecho de volver a oler aquella esencia de sándalo, ser rodeado y abrazado por aquellos fuertes brazos, sería perfecto y para el sería una muerte perfecta
Ya sube por el cordel,
¡Ya toca la barandilla!
al estar tan cerca ya percibía aquel olor tranquilizado y el rostro de su jade cada vez más cerca de él.
La cuerda de seda se rompe
Y el, como plomo caía.
wei wuxian mientras caía pudo notar la expresión de sorpresa, el intento de lan Wanji de alcanzar su brazo para evitar tal caída y traerlo a sus brazos, con un fuerte dolor en su pecho, y tristeza, no logro volver a aquellos brazos, dio su última mirada de su amado era aquella expresión dolora, de impotencia al no lograr alcanzarlo.
La muerte le está esperando, Abajo, en la tierra fría
- Vamos enamorado... La hora ya está... ¡Cumplida! -
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Wuxian se levantó de golpe, y con desesperación volteo a ver a todos lados, el lugar estaba oscuro y con su desespero no lograba identificar nada, cada vez más ansioso y su respiración cada vez más agitada su cuerpo se tensaba más y más. Repentinamente siente como una cálida mano le da palmaditas y caricias subes tranquilizándolo poco a poco, al mirar hacia abajo de dónde provenía tales acciones, y ya algo tranquilo, con la ayuda de la luz que traspasaba la ventana de papel cerca de él, pudo notar aquel rostro inexpresivo que tenía su esposo mientras este se sentaba para revisar lo que ocurría.
- wei ying- pronunciaba con su tono calmo algo grave por la hora, mientras le dirigía una mirada algo preocupada
Sin más wei wuxian se lanzó a sus brazos, aprisionándolo en un abrazo desesperado y necesitado, mientras repartía besos en sus clavículas, cuello y su mandíbula, dejando salir así sus lágrimas. Lan Wanji correspondió el abrazo, sus manos le brindaban caricias y consuelo al cuerpo tembloroso sobre él. - qué alivio, fue solo un sueño- esta vez soltó una risa que mostraba ya su gran alivio- ah lan zhan, lan zhan, volvamos a dormir ¿quieres? -
- mmh- se limitó a responder aun sin entender lo que había sucedido, volviéndose a acostar, pero en esta ocasión abrazo de manera protectora el cuerpo de wei wuxian y dejando algunos besos en la frente de este. - duerme, no importa que pase, te protegeré. - y así con una sonrisa ambos volvieron a dormir.
