Work Text:
- Tío, cállate, nos van a pillar.
- ¿Y que si nos pillan? Con tu cara y un poquito de palabrería por mí parte podemos librarnos hasta de una sentencia de muerte. O pelear, que les des una paliza también es una opción.
- Capullo que voy en serio, nos la estamos jugando nivel 3000 y ni siquiera me has dicho que cojones estamos buscando.
Kiln notó como la mano de Klemmens cogía la suya en la oscuridad y susurraba, esta vez de verdad:
- Confía en mí.
- Si ese es precisamente el problema… que lo hago Klem. Cómo se entere mi padre que les estamos robando a esta gente nos retira la palabra.
- ... Solo si se entera
- No pienso mentirle a mi padre, y se que tú tampoco lo harás. Además si no nos mata mi padre lo hará Lif, no hay nada de lo que no se entere la tía.
- Joder, si es que cuando tienes razón, tienes razón.
Klemmens siguió protestando entre susurros nerviosos durante unos segundos hasta que Kiln le hizo una señal de que todo estaba despejado. Habían perfeccionado tanto el lenguaje de señas entre ellos que podían casi leer los pensamientos de su compañero con una simple mirada.
La pelirroja observó como su amigo escalaba por la pared de manera grácil y rápida. No le costó llegar de un salto hasta el alféizar de la ventana y abrirla con una ganzúa.
Y se quedó allí esperando, tal y como le había pedido, pensando en que para ser un edificio tan lujoso e importante como era aquel monasterio, la seguridad tenía mucho que desear.
Los minutos pasaban lentamente y Kiln comenzaba a impacientarse. El tabaxi tenía muchos defectos pero nadie podía negar su rapidez y discreción. Seguro que había pasado algo. Algo malo tenía que haber pasado como para que Klemmens no hubiera salido ya.
Kiln se dispone a escalar la pared y seguir el rastro de su amigo dentro del edificio cuando oye movimiento en la puerta principal. La posición de vigilancia que había escogido, mantenía en su campo de visión la ventana por la que había entrado Klem, la puerta principal y estaba cerca de unos arbustos en los que podía esconderse fácilmente.
Las grandes puertas se abren dejando salir a dos orcos con uniformes de guardias llevando a rastras una figura encapuchada de las que solo podía ver unas patas peludas negras.
- Joder ahora si que la has liado pero bien, pedazo de imbécil- murmura Kiln para sí mientras se oculta entre los arbustos e intenta idear un plan de rescate para conseguir liberarlo de aquellos orcos tremendamente enormes.
Los guardias llevan a Klemmes hacía el este de la ciudad. La madrugada hace que no haya casi nadie en la calle y los que todavía quedaban merodeando no parecían del tipo que quisieran meterse en ningún asunto que involucra a agentes de la autoridad.
Las pisadas de Kiln siempre eran mucho más ruidosas que las de su colega rogue, pero aun así se las apañó para seguir a los guardias a una distancia prudencial sin que la descubrieran.
- Eh tío, quédate un momento con el tirillas este, tengo que echar una meada en el callejón un momento.
- Vale pero date prisa, tenemos que llevar a este a los calabozos y volver rápido al monasterio. Si tardamos mucho ya sabes como se pone…
- Que si, que si, no me ralles, vuelvo ahora.
Zoquete 1 (el nombre rápido que le puso Kiln mientras los observaba) se alejó hasta el callejón. Con Zoquete 1 y Zoquete 2 por separado Kiln tenía una posibilidad, seguían siendo guardias enormes que probablemente podrían aplastar su cabeza en segundos pero ella tenía el elemento sorpresa de su parte.
La genasi se ocultó detrás de una esquina mientras se preparaba para atacar a Zoquete 1. Se quitó el pañuelo que llevaba en la cabeza y lo impregnó con una de las drogas que le había dado Flórum en su última visita. Era un analgésico natural muy fuerte y unas gotas de aquel líquido quitaban hasta los dolores más agudos, pero Kiln sabía que, la cantidad suficiente del brebaje morado que llevaba en la mochila podían dormir a casi cualquier criatura, solo esperaba que fuera lo suficientemente potente como para dormir a un orco de dos metros de altura.
Se ocultó lo más próxima al guardia que pudo y de un salto se agarró a su espalda. Con una mano le cubrió boca y nariz con el pañuelo. Zoquete 1 forcejeó violentamente a la garrapata que de repente se había pegado a su espalda pero el analgésico actuó más rápido que la capacidad de raciocinio del orco y acabó cayendo al suelo.
- Kiln 1-Guardias 0
Su próxima víctima sabía que sería más complicada, no estaba distraída como Zoquete 1. Zoquete 2 estaba nervioso y empezó a llamar a su colega para que se diera prisa. Al ver que no había respuesta apoyo al inconsciente tabaxi en una pared y se asomó a buscar a su compañero. Pero lo que se encontró fue el cuchillo de Kiln en su garganta al doblar la esquina.
- No me interesa hacerte daño. Deja que me lleve a mi colega y no volverás a vernos.
Zoquete 1, una vez librado de la sorpresa de notar el frío metal sobre la yugular de su cuello se relajó al ver a aquella chiquilla pelirroja en un intento de hacerse la heroína del día.
- Mira guapa, quítate de mi vista, tengo un trabajo que hacer. Si tanto te intereso luego vamos a tomar algo pero baja ese cuchillo que te vas a hacer daño.
Kiln apretó un poco más el cuchillo sobre la garganta del guardia haciendo que un hilillo de sangre empezara a recorrer su garganta.
- ¿Tienes algún tipo de problema en el cerebro que te impide procesar frases con lenguaje sencillo o simplemente es que eres idiota, Zoquete 2?
- Te lo he pedido por las buenas niña, pero si tienes tanto interés en estar con tu amigo, os llevaré a los dos a los calabozos.
- Deja que nos vayamos o te rajo la garganta, puto cerdo.
- Ya me estoy cansando de ti.
El empujón que Zoquete 2 le propinó a Kiln la lanzó directamente al suelo y la dejó unos segundos aturdida. Vio como recogía su cuchillo y se acercaba hacia ella con los ojos llenos de rabia. Kiln se incorporó atropelladamente con el tiempo suficiente para propinarle una patada en la tibia que desequilibró al orco haciendo que se cayera al suelo.
En el suelo, Kiln volvía a tener la ventaja ante un orco que le sacaba una cabeza de altura y tras unos momentos de forcejeo en el que Kiln se llevó un cabezazo que estaba segura que le dejaría una cicatriz en el labio, consiguió atrapar el cuello de su contrincante con una de sus piernas y apretó hasta que la asfixia lo dejó inconsciente.
Cuando se aseguró de que Zoquete 1 estaba completamente fuera de combate se levantó corriendo hasta donde habían dejado a Klemmens inconsciente. Se lo cargó encima como pudo y corrió todo lo rápido que le permitían las piernas para salir de aquella ciudad cuanto antes. Ya encontraría algún lugar donde descansar en el bosque.
- Espero que al menos hayas encontrado lo que cojones andabas buscando gilipollas.
- …. no Kiln, no estaba ahí.
Las pocas fuerzas que mantenían a Klemmens despierto antes de caer inconsciente de verdad fueron para decir:
- Soy un capullo agradecido solecito... Espero ser el padrino de tu boda con Zoquete 2…
Kiln besó la cabeza de su amigo con suavidad mientras se lo colocaba mejor sobre los hombros para poder sacarlo de allí antes de que alguien más quisiera matarlos.
- Capullo.
