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WangJi, un abogado extraordinario

Summary:

Lan WangJi siempre había sabido que era diferente. Un día, su hermano y su tío lo sentaron para explicarle que la razón era autismo. Sin embargo, eso no era ningún inconveniente, ya que él no necesitaba ser como los demás. Él sabía exactamente lo que amaba. Y lo que amaba eran las reglas.

Por lo que era perfectamente entendible, entonces, que se convirtiera en abogado. Con un conocimiento enciclopédico de cada legislación en los libros, el bufete de abogados de Hanbada jamás había visto un record de victorias tan espectacular de un asociado.

Su vida estaba yendo exactamente conforme al plan. Comía gimbap, ganaba casos, tenía un amigo, y sabía todo lo que había que saber sobre conejos. Él obedecía las reglas.

Entonces, ¿Por qué un investigador de nombre Wei WuXian quería cambiarlo todo?

***O*** Un AU con los personajes de MDZS en el universo de Woo, una abogada extraordinaria 💞

Notes:

Esta historia es una traducción autorizada, escrita por PaidSubscription quien fue muy amable en darme su autorización para poder traducirlo al español :D

Chapter 1: Primer Día

Chapter Text

—Estarás bien, WangJi. Ya practicamos la ruta del metro, empaqué tu gimbap en tu lonchera favorita, tus auriculares están en tu bolso, y no hay etiquetas en tu traje, ya revisé.  

Lan XiChen hablaba pacientemente, como siempre. Aunque hoy, estaba preparado para ser aún más paciente de lo normal con su hermano menor ya que hoy era el primer día de Lan WangJi en su primer trabajo. Prácticamente estaba que estallaba de orgullo mientras lo veía enderezar su corbata celeste y alisar sus manos contra su traje gris claro, aunque claro, no podía evitar preocuparse.

—¿Te acompaño a la estación del metro?

—No es necesario —dijo Lan WangJi, sacando sus auriculares para el viaje al trabajo.

Lan XiChen asintió con reluctancia. Su hermano estaría bien. Es sólo que estaba preocupado. Sabía que Recursos Humanos de la firma de abogados había sido informado de su situación, pero aun así no le gustaba la idea de enviarlo a un mundo que con frecuencia era implacable y cruel con personas como él. Especialmente ahora que WangJi tenía suficiente experiencia para entender cuando las personas se reían de él.

—Bien —dijo estimulante. —Recuerda. Fuiste el estudiante número uno en la escuela de leyes, y te mereces cada pedacito de tu éxito. Ellos quieren tu mente. Por tanto puedes ser tú mismo.

A lo mejor si lo deseaba lo suficiente, se haría realidad.

Lan WangJi asintió en aquella forma que hacía cuando sólo estaba escuchando a medias, con la vista en el suelo. —Me iré ahora —dijo, saliendo bruscamente por la puerta.  

—O-oh, de acuerdo —dijo Lan XiChen, dejando de hablar. Ya debería estar acostumbrado a que su hermano se largara cada vez que le convenía. Caminó hacia la ventana y lo vio irse, siguiendo como siempre todos los pasos que solía dar. Primero doblando a la izquierda del complejo de apartamentos, diez pasos hasta la tienda de gimbap de su tío para hacerle una rápida y formal reverencia a través de la ventana, pasos suaves y uniformes que disfrazaba el hecho de que Lan WangJi probablemente estaba contando sus pasos. Cincuenta para ser exactos, hasta llegar a la entrada del metro para finalmente desaparecer en él.

Lan XiChen soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo.

Esperaba que la Firma Hanbada comprendiera la genialidad de su hermano. De lo que era capaz, de lo que podía contribuir, de lo que podía aportar a la empresa. Pero sobre todo, esperaba que fueran amables con él. 

***

Lan WangJi estaba atascado. Fuera del edificio de su nuevo trabajo, para ser exactos. Paralizado con confusión, mirando fijamente las puertas giratorias que todo el mundo parecía entender sin problemas.  

Lan WangJi no era falto de coordinación, propiamente dicho. Él se destacaba en esgrima, a lo cual aplicadamente asistía tres veces a la semana, y practicaba cada mañana a las 6am por una hora, luego de su meditación de las 5am. Pero eso se debía a que había estado haciendo aquello desde que era un niño, y entendía todas sus reglas. Esto no era esgrima. Era una nueva experiencia, en un entorno desconocido. Lo que suponía un reto.

Al final, fue salvado por una joven mujer con portafolio, que se detuvo para abrir una puerta no giratoria que estaba al costado y que Lan WangJi no había notado. Una puerta de vidrio normal. Fácil para entrar o salir.

—¿Lan WangJi? —llamó ella.

Sus ojos se dirigieron hacia ella. Uno, dos. Contó los segundos necesarios para un apropiado contacto visual, con expresión analítica, y memorización de reconocimiento facial. Ah.  

—Wen Qing —entonó, inclinando la cabeza.  

Wen Qing había estado con él en la escuela de leyes. Había notado su nombre en su carpeta de bienvenida que había estudiado el cual contenía la lista de sus compañeros abogados de primer año.

Ella se veía igual. Altiva, con expresión orgullosa, con su peineta roja en su cabello que portaba todos los días, sin falla. Lan WangJi cierta vez le preguntó al respecto, y ella contestó secamente que era el símbolo de su familia. Lan WangJi pensó que la había ofendido, pero luego ella suavemente le contó que ella era la primera en su familia en ir a la universidad, y que quería recordar por quién estaba luchando.

—¿Tienes problemas con la puerta? —preguntó.

Lan WangJi permaneció en silencio. Ella ladeó su cabeza ligeramente y señaló. —Ven aquí —dijo enérgica. —Por esta puerta es más fácil.

Lan WangJi siguió su indicación. Una vez dentro notó que ella lo estaba observando mientras ingresaban a los elevadores. —Tu primer día, ¿no es así? —preguntó.

—Mn —replicó.

—Hmm. El resto de nosotros empezamos hace seis semanas —dijo. Sus ojos le recorrieron de arriba abajo.

Lan WangJi permaneció callado. Era consciente que él había comenzado retrasado con respecto al resto de los del programa. La semana pasada se había sorprendido al recibir la llamada invitándolo para que trabajara en Hanbada, dado que rápidamente lo habían rechazado vía email luego de una entrevista telefónica. Sin embargo, puesto que no había recibido ninguna otra oferta de trabajo, no estaba en posición de ser quisquilloso.

Dando grandes zancadas ella salió del elevador, con su confianza habitual. Lan WangJi la siguió, mirando alrededor mientras avanzaba. No había estado en la oficina antes.  

—Estarás conmigo, y con el abogado Jiang Wanyin —dijo ella por sobre el hombro—. Los tres estamos bajo las órdenes del abogado senior Nie Mingjue. Él es alguien muy respetado.

Lan WangJi asintió. Conocía aquel nombre, ya había leído toda la erudición legal de Nie Mingjue, pero actualmente estaba intentando ir suavemente mientras también lidiaba con el ataque sensorial de una flamante oficina llena de ruidos y rostros desconocidos, con sus teléfonos sonando y lo que parecía ser un avioncito de papel siendo lanzado por alguien que reía mientras daba la espalda. Lan WangJi se detuvo brevemente, sorprendido de que alguien se comporte tan poco profesional en un prestigioso bufete de abogados, pero antes de que pudiera echarle un vistazo al rostro del causante, Wen Qing se volteó con las manos en sus caderas.  

—¡Lan WangJi! —exclamó ella, más fuerte esta vez. Más fuerte por lo general significaba que necesitaba prestar más atención.

Continuaron hacia delante. —Tendremos una reunión —dijo Wen Qing, señalando hacia la puerta de una oficina, y entró pisando fuerte.

Lan WangJi hizo una pausa a su estilo fuera de la puerta, un momento para evaluar la habitación y preparase para el cambio, y luego entró. Era una oficina grande, ubicada en la esquina y con paneles de madera dando la vista al paisaje urbano.

Otra persona ya estaba esperando en la gran mesa de reuniones, posicionada frente a un escritorio.

—Hola —dijo el hombre, inclinando su cabeza perezosamente. —Soy Jiang Wanyin. ¿Tú eres Lan WangJi?

Lan WangJi se inclinó formalmente. —Sí. Lan WangJi. Del Clan Lan de Gusu.

—Yaaaa —dijo Jiang Wanyin lentamente, sus ojos parpadeando hacia Wen Qing, que mantenía su cabeza resueltamente hacia delante mientras tomaba asiento. —Pues —tosió—, gracias por permitirme saber tu clan y su origen.

Wen Qing elevó su barbilla muy levemente y entrecerró sus ojos hacia Jiang Wanyin. Lan WangJi vio como Jiang Wanyin le lanzaba dardos con los ojos. Ellos parecían compartir una compresión de las expresiones del otro, y lo que sea que se estaban comunicando, Wen Qing pareció ganar. Jiang Wanyin se aclaró la garganta y bajó la mirada.

Lan WangJi tomó asiento.

Era un complicado estereotipo y, a menudo, impreciso decir que todas las personas autistas no comprendían las expresiones faciales. Lan WangJi por ejemplo, las comprendía muy bien. Una forma de pauta de reconocimiento que él aplicaba en muchas otras áreas de vida. Era cuando las expresiones no coincidían con lo que la gente decía o hacía que él tenía dificultades. Justo como ahora, Jiang Wanyin le había agradecido por la información de su clan. Pero su tono era diferente, y a juzgar por la expresión de Wen Qing poco después, era probable que el abogado se hubiera estado burlando de él.

No le importaba. Él sabía que esa era manera extrañamente formal de presentarse, habiendo sido informado como tal. Sin embargo, era así como él se presentaba.

De cualquier modo, él estaba aquí para trabajar. Él ya tenía un mejor amigo, sin olvidar a su hermano. Ellos dos eran más que suficiente para satisfacer sus inclinaciones sociales. Planeaba que sus conexiones en Hanbada fuesen sólo para fomentar su trabajo, para defender la ley de acuerdo con el juramento como abogado que solemnemente realizó. 

Tomó el juramento con mucha seriedad, tal como lo hacía con las casi 3000 reglas que había recopilado para direccionar su nueva vida como abogado en ejercicio: una mezcla de leyes éticas de abogacía y códigos de conducta, regímenes jurídicos y estatus, y las políticas de la compañía Hanbada que él se había memorizado a la perfección.

—Muy bien, ustedes dos, tenemos un nuevo caso esta maña- oh —dijo una voz tosca, entrando a la habitación.

Lan WangJi se puso de pie y volvió a hacer una reverencia formal.

El entrecejo de Nie Mingjue se contrajo mientras lo observaba. El hombre era alto, fornido, con un cabello grueso e implacable mirada, y boca firme bajo un bigote. Lan WangJi lo había Googleado en su búsqueda de la empresa; él siempre vestía un traje negro de tres piezas con corbatas de un gris oscuro, aunque al parecer jamás portaba el chaleco, su pecho estaba en constante guerra con los botones de dicha prenda.

El hombre era una leyenda entre el circulo de abogados. Era, a diferencia de muchos otros, un riguroso de la moral. En cierta ocasión despidió a un socio prometedor sólo por intentar echarle la culpa de algo a un interno. Lan WangJi estaba muy emocionado por trabajar para él. Ansioso por entregarle las anotaciones que había hecho referente a todos los errores en sus documentos legales, pero ya encontraría el momento correcto para hacerlo, ya que de lo contrario sería grosero.

Nie Mingjue también era famoso por ser directo. 

—¿Tú quién eres? —demandó.

—Lan WangJi, señor. Del Clan Lan de Gusu.

Su entrecejo se contrajo aún más. —Yo… —sus ojos se movieron hacia Wen Qing y Jiang Wanyin—, no estaba enterado de que teníamos un cliente.

—No soy un cliente, señor. Soy el nuevo asociado. Hoy es mi primer día.

—Tu primer d… ¿Por qué no me informaron de esto? Baoshan Sanren no mencionó ningún nuevo asociado.  

Dando grandes zancadas, Nie Mingjue caminó hacia su escritorio y cogió el teléfono deteniéndose repentinamente con su mirada puesta en un documento engrapado el cual estaba colocado directamente en el centro de la clara superficie del mueble. —Ah. Este parece ser tu formulario de afiliación… y tu curriculum. Pero no entiendo por qué estás empezando seis semanas tar… —dejó de hablar.

Le había dado la vuelta a la segunda página. Lan WangJi bajó la mirada. Sabía lo que allí estaba escrito. No le daba vergüenza, pero no le gustaba ver el cambio en las expresiones de la gente cuando se enteraban. Había visto el mismo cambio de expresión en veintitrés diferentes entrevistas. De las cuales ninguna procedió a la segunda etapa.

—Ah. Yo… pues. Muy bien —dijo Nie Mingjue, bajando el documento. Lan WangJi alzó la vista para hacer contacto visual. Uno, dos. Nie Mingjue le miró perspicaz. —Muy bien —repitió. Desvió la mirada y sacó unos informes de su maletín y los pasó a todos.  

—Como decía. Tenemos un nuevo caso. Primer día o no, espero que estés a la altura, Lan WangJi… —se detuvo.

Lan WangJi ya se encontraba resaltando los informes y haciendo notas, de lo cual lo primero era. —Incorrecto.

Nie Mingjue enarcó una ceja. —Muy bien. La cuestión principal es esta…

***

Se trataba de un caso interesante. Principalmente porque involucraba a una vecina de la infancia de Lan WangJi.

Eso, y el hecho de que sería despedido si no ganaba.

No fue su intención escuchar a escondidas. A él, Wen Qing y Jiang Wanyin se les había encargado la tarea de proponer una estrategia para interrogar al testigo del caso. Fue simplemente que él terminó rápido y regresó a la oficina de Nie Mingjue. La puerta estaba entreabierta, y oyó la voz de una mujer, profunda y autoritaria.

—Jamás hubiera imaginado que tú, de todas las personas, fueras tan prejuicioso —decía ella.

—¿Qué se supone que…?  

—Sabes muy bien de lo que hablo.

Una pausa. Lan WangJi permaneció allí torpemente con sus notas, y se dio la vuelta para irse. Claramente no era un momento apropiado. Regla 56. Las oficinas de los abogados deben ser respetadas como lugares privados para sostener conversaciones confidenciales. Sin embargo no pudo evitar escuchar al oír su nombre.

—Lan WangJi se graduó como el mejor de su clase. ¿Por qué diantres no contrataríamos al mejor estudiante?  

—Es evidente por qué hasta la fecha ha sido ignorado por los otros bufetes. Ya se está comportando extraño, continua repitiendo de qué clan es. Clan. Como si eso fuese relevante en estos tiempos… 

—¿Él está haciendo su trabajo?

—Parece estar bien instruido, pero los simulacros de juicio no son la vida real. Me preocupa que aliene a jurado tras jurado con su… modo de ser.

—No lo quieres en tu equipo, entonces.

—Ya tengo mi equipo completo. Fue tu idea asignar dos abogados por senior, ¿ahora tengo tres? Y para el colmo empieza seis semanas tarde. Ahora tengo que realizar nuevos ajustes porque él es nuevo Y autista…  

—Puedes hacer con él como quieras. Rescindir su contrato si debes. Pero sólo si tienes motivo. Deja que él lleve las riendas en este caso y luego toma una decisión.

Un suspiro. —Está bien.

Lan WangJi tragó saliva y se marchó.

***

No la había reconocido al principio, sin embargo ella cuando oyó su nombre completo, se le iluminaron los ojos y le preguntó por su tío, Lan Qiren. Lan WangJi miró minuciosamente su rostro, había envejecido es cierto, pero la recordaba. Su vecina. Ella había estado presente el día en que pronunció sus primeras palabras, a los cinco años.

Tío lo había llevado al doctor. Odiaba ir al doctor. Al principio, estaba interesado en todos esos diagramas y maquetas del cuerpo y sus sistemas en las oficinas de los médicos, pero los doctores siempre eran muy bruscos con él y por eso perdió su interés. Ellos siempre estaban examinándole, constantemente pinchándolo con instrumentos fríos bajo luces que eran muy brillantes.

Tío se había hecho cargo de su crianza y la de XiChen luego del fallecimiento de su padre. Todavía recordaba a su madre y las visitas que tenían con ella. Sabía que no estaba muerta, pero tío simplemente estableció que ellos ya no la verían más. Él era un hombre obstinado y algunas veces un tanto frio, pero le gustaban las reglas y que todo estuviera en su lugar, por lo que Lan WangJi lo entendía muy bien. Además Lan WangJi tenía la calidez de XiChen. XiChen siempre jugaba con él y no le molestaba que no hablara.

Ese día, tío regresaba con él a Cloud Recesses, su complejo de apartamentos. El mural de un azul desvanecido al costado del edificio tenía hermosas nubes sobre un paisaje montañoso y una manada de blancos conejos jugando bajo una cascada. Lan WangJi había estado fascinado con ese mural desde que podía recordar. Lan WangJi sostuvo su conejito de peluche en silencio y contó los pasos hasta llegar a casa, de vuelta a un entorno de poca luz con temperatura uniforme y todo colocado de la misma manera.   

De repente se escucharon gritos. Lan WangJi se quedó mirando fijamente. Él nunca antes había oído a la gente gritar. Ellos no poseían una televisión, y su familia se empeñaba en usar un tono de voz tranquila y suave.

Una de las personas que gritaban tenía una expresión de furia. El hombre que reconoció como su vecino le estaba gritando a su esposa. Ella era una señora amable que algunas veces lo cuidaba. A él no le gustaba su atestado apartamento, pero ella le dejaba leer todos sus libros tanto como quisiera. A menudo ella decía cosas extrañas, tales como. —Oh, te deben gustar los dibujos de los libros, ¿verdad?

Ella se encogía de miedo. Él gritaba algo sobre como ella estaba viéndose con otro hombre.  

—Era sólo el repartidor, querido, yo nunca…

—¡CÁLLATE! 

Lan WangJi retrocedió. Tío trató de empujarlo hacia las escaleras, pero entonces el hombre gritón se movió en su dirección.  

—¿¡TÚ!? ¡TÚ! TÚ ERES EL QUE ESTÁ INTENTANDO METERSE CON MI MUJER, BASTARDO…

—¿Qué? —replicó su tío con altivez. —¿De qué estás hablando?

—¡SIEMPRE LA ESTÁS RONDANDO CUANDO YO NO ESTOY!

—Tu esposa me ayuda a cuidar a mis sobrinos cuando debo trabajar.

—¡MIENTES!

Y luego el hombre arremetió contra su tío, lanzando un puñetazo.

Lan Qiren era un campeón esgrimista, pero no estaba armado y para nada preparado para que una reyerta de borrachos estallara a pleno día. Se defendió, pero por lo demás se apegó estrictamente a los principios de daño mínimo, bloqueando golpes en lugar de asestarlos.

Lan WangJi nunca antes había visto una pelea de puños. Era tan ruidosa y él sólo tenía cinco añitos, y aquel hombre y su esposa gritaban mucho y él quería que se detuvieran…

—¡Políticas del Complejo de Apartamentos sobre el Comportamiento de los Inquilinos sección 19B! —dijo, con sus manitos en sus oídos.

Tío se congeló, así como la vecina.  

—¡La sección 19B establece que todos los inquilinos deben moderar los ruidos dentro y fuera del recinto de apartamentos! ¡La sección 20 establece que cualquier tipo de violencia dentro y fuera del recinto de apartamentos está estrictamente prohibido y puede resultar en desalojo inmediato!

Su tío y la mujer seguían paralizados como estatuas.

El vecino se tambaleó y, luego pareció decidir que ya no quería pelear contra una persona que no le estaba prestando atención. Desistió y a tropezones bajó hacia la calle.

Rápidamente tío se dirigió hacia Lan WangJi, se arrodilló y lo tomó por los hombros. Lan WangJi retrocedió.

—Tranquilo. No estás en problemas —dijo tío suavemente, sus ojos recorrieron todo su rostro. Los ojos de tío estaban desorbitados. No los había visto así antes, excepto aquella última vez que estuvieron en casa de su madre. Más tarde, entendió que eso significaba que su tío estaba asustado.

Lan WangJi bajó la mirada. Él sólo quería entrar a casa.

—Llévalo adentro Qiren, lamento mucho todo esto —dijo la mujer con lágrimas en los ojos mientras se retorcía las manos.

—Vamos —dijo tío, llevándolo escaleras arriba. La puerta se cerró tras ellos y Lan WangJi corrió a su habitación. Sacó sus conejitos de juguetes y los ordenó del modo que le gustaba. Por sobre su hombro, podía oír a su tío parado en la puerta. Por lo general, él no lo seguía hasta aquí, ya que entendía que a Lan WangJi le gustaba que lo dejaran solo para jugar.

—WangJi —dijo en voz baja.

Lan WangJi mantuvo sus ojos pegados en sus juguetes, asegurándose de que estuvieran perfectamente rectos.

—Puedes hablar —dijo tío.

Lan WangJi hizo una pausa. Sí, claro que podía hablar. No comprendía porque las personas siempre decían cosas que eran demasiado obvias. Era una de las razones por las que él nunca antes se molestó en hablar. Le parecía que hablar mucho era decir cosas que no necesitaban ser dichas.

—También puedes leer —continuó tío—. ¿Cuándo fue que leíste las reglas de arrendamiento?

Lan WangJi permaneció en silencio. Una vez más, no comprendía las intenciones de su tío. Las reglas de arrendamiento estaban expuestas en una vitrina en el vestíbulo para que todos las vean. Pasa junto a ellas cada mañana mientras su tío se detiene para revisar el correo antes de llevarlo a la tienda de gimbap de al lado.  

—WangJi —le llamó su tío, acercándose y arrodillándose junto a los conejos. —Está bien si no te gusta hablar. Sin embargo, todo el mundo cree que no puedes. Yo, creía que no podías. ¿Comprendes?

Oh. Él no lo había comprendido de esa manera.

Él sabía que podía hablar. Así que pensó que los demás también lo sabían.

Tío lo estaba observando. Lan WangJi ya se había acostumbrado a ser observado. Los adultos siempre lo observaban mucho.

Su madre acostumbraba a observarlo así. Bastante.

—WangJi. ¿A ti te gusta leer? ¿Has leído algo más?

Lan WangJi estaba confundido. Desde que podía recordar, tío les había estado leyendo a él y a XiChen cuentos e historias. Claro que él las había leído, tío sostenía los libros para que ellos pudieran ver las palabras. ¿Por qué tío no podía recordar eso?

Tío continuó. —¿Puedes decirme cuales libros de esta habitación ya has leído?

Lan WangJi dejó de atar la cinta en la cabeza de su conejo favorito. Señaló el estante de libros.  

—¿Cuál, WangJi?

Lan WangJi levantó la mirada, un ceño fruncido cruzó su pequeña carita, e hizo contacto visual. Uno, dos.

Volvió a señalar, haciendo un ademán hacia todo el estante.

—¿Todos esos? —susurró tío. Lan WangJi asintió. —¿Qué más?

Lan WangJi apuntó la puerta de su dormitorio. En la dirección de todos los otros libros de la casa, pulcramente apilados en el estante, la esquina la cual era visible desde donde se encontraba sentado.

La puerta principal de la casa se abrió y cerró ruidosamente. XiChen había llegado de la escuela. Lan WangJi se animó al instante. XiChen jugaría con él.

—¿Tío? ¿WangJi? —llamó su hermano, un ruido sordo indicó que dejó su bolso en el suelo. Segundos después asomó su cabeza por la puerta. —Ah. ¿Tío y WangJi están teniendo una Fiesta Conejo?

Lan WangJi no asintió, ya que técnicamente tío y él no estaban teniendo una Fiesta Conejo.

Tío estaba acariciándose la barba. Él hacía eso cuando pensaba.

—Tu hermano habló hoy, XiChen —comunicó tío.

—¡Oh! ¡Finalmente! —dijo XiChen afable, seleccionando un juguete con forma de zanahoria de la inmaculada caja de juguete y uniéndose a WangJi.

Su tío miró a XiChen. —XiChen… ¿tú sabías que él podía hablar?

—¡Claro! —respondió XiChen. —Nunca lo hace frente a mí pero no me importa. A él simplemente no le gusta hablar.

Lan WangJi continuó jugando. Pese a que realmente no le gustaba cuando la gente hablaba de él como si no estuviera presente, ellos lo hacían con mucha frecuencia.

—Ya veo —dijo tío con voz extraña. Él permaneció con ellos por unos minutos más mientras XiChen ayudaba a WangJi a alimentar a los conejos. Su hermano no siempre lo hacía correctamente, pero no importaba, XiChen era su hermano mayor, y los hermanos mayores tenían permitido hacer las cosas de forma incorrecta.

—WangJi, te dejaré jugar ahora. Pero antes, ¿puedes decirme una cosa más? ¿Sólo una? —preguntó.

Lan WangJi sabía que se suponía que tenía que mirar a su tío cuando le hacía una pregunta, cosa que eso hizo. Eran las reglas.

—¿Cuáles libros te gustan más?

Lan WangJi parpadeó por un momento, y luego se apresuró a ponerse de pie y salir de la habitación. Caminó hacia el estante, localizando los libros que tenían sentido para él y los señaló.  

Tío, que lo siguió, sacudió su cabeza ligeramente. Su voz todavía era extraña. —¿Mis libros de leyes? Pero… pero esos son libros universitarios.

Lan WangJi no dijo nada. A él le gustaban todos los libros, pero esos eran los mejores. Esos tenían muchas reglas.  

—WangJi —dijo tío otra vez. Lan WangJi se sorprendió al ver que su rostro estaba húmedo. Lo que se sintió extraño. No entendía por qué todos parecían estar haciendo un gran alboroto de todo esto.

—Bueno. Creo que cancelaré la cita con tu doctor de la próxima semana —dijo tío eventualmente.

Lan WangJi parpadeó. Vaya, eso sí que era interesante. Tal vez debería hablar más a menudo.

***

—¡Es maravilloso ver cuánto has crecido, WangJi! Tu tío debe de estar muy orgulloso de ti. Mira nomas este lugar, ¡es un bufete tan agradable! Lo has hecho muy bien.

Lan WangJi hizo una reverencia incomoda, a fin de cuentas probablemente no sobreviviría a esta semana.

—¿Se conocen? —preguntó Nie Mingjue.

—¡Oh sí! Mi esposo y yo somos… éramos, sus vecinos, hace años —asintió ella. Lan WangJi percibió su corrección a tiempo pasado. Ellos todavía se encontraban en el mismo complejo, pero nunca se veían. El lado más alejado del recinto era el más barato; ellos tenían problemas de dinero y su esposo estaba, claro está, muerto. Ella lo asesinó. Presuntamente. Hanbada estaba llevando a cabo su defensa.

—¡Perfecto! Que provechoso. Siendo así… Lan WangJi, asignaré a ti este caso —dijo Nie Mingjue con prontitud. Lan WangJi vio los rostros de Wen Qing y Jiang Wanyin alarmándose.  

—¿A él? —Jiang Wanyin demandó—. ¿En su primer día?

—¡Por supuesto! Tiene confianza con nuestra clienta, ¡y conoce el complejo de apartamentos! A fin de cuenta esas son cosas que necesitamos investigar.

Lan WangJi sabía que esa no era la única razón para que le asignaran el caso. Esta era una prueba. Jiang Wanyin se desplomó en su asiento, con el ceño fruncido. Wen Qing, sin embargo, se veía perfectamente serena.

—¡Estupendo! —dijo ella. —¿Qué es lo siguiente por hacer?

—Bueno, tenemos nuestra estrategia de defensa, tenemos a nuestra clienta. Ahora me gustaría que Lan WangJi nos diga que es lo que él quiere hacer a continuación.

Los ojos de todos se dirigieron a él.

—Me gustaría realizar una reconstrucción de los eventos in situ* —declaró.  

El rostro de Nie Mingjue era imposible de leer, mientras que Jiang Wanyin murmuró algo como. —Di simplemente ‘en el sitio’.

—Muy bien. Puedes ir, ustedes dos se quedarán aquí y trabajarán en las pruebas de la acusación, las acaban de enviar. ¿Wei WuXian se encuentra trabajando? —preguntó, mirando a Wen Qing.

Jiang Wanyin se mofó. —Probablemente no. Aún no son las doce.  

Wen Qing lo fulminó con la mirada. —Sí está. Llegó antes que yo, pero me envió un mensaje hace una hora para decirme que iría a ver otro caso.

Nie Mingjue puso los ojos en blanco y sacó su celular para luego marcar. —Wei WuXian —ladró al teléfono—. Te necesito en el complejo Cloud Recesses en la próxima hora.

Un indistinguible pero emocionado grito dijo algo que hizo que Nie Mingjue volviera a poner los ojos en blanco.

—¡No me interesa que allá hagan el mejor vino del lugar! ¡Sólo ve!

Nie Mingjue colgó. —Pueden irse —dijo, señalando la puerta.

***

Se sintió extraño tomar su regular trayecto a casa en el curso de un caso de trabajo. Él y su vecina se sentaron uno al lado del otro incómodamente. Lan WangJi sabía que era grosero colocarse los audífonos cuando tenía compañía, por lo que no lo hizo. En vez de eso, se sentaron en el tren, en silencio en su gran parte, e intentó no hacer una mueca ante los chirridos de las ruedas sobre los rieles.

—Pues bien, ya llegamos —dijo ella tras que llegaron a la parada, como si él no lo supiera. Lan WangJi la siguió, más lento de lo usual ya que iba a su ritmo mientras ella subía las escaleras de la estación. Por el lado posterior del complejo Cloud Recesses, los apartamentos de un solo dormitorio eran más oscuros y antiguos que los apartamentos de dos y tres dormitorios por el lado de enfrente. Ella vivía en el segundo piso, mientras se dirigían allí ella buscó a tientas sus llaves, murmurando sobre como nunca podía encontrar la correcta.    

Lan WangJi se preparó a sí mismo. Él estaba aquí para prestar atención hasta el último detalle, y eso incluía cualquier inconsistencia en el relato de esta mujer o en su comportamiento. Necesitaba archivar cada momento, por muy insignificante que sea, y para eso precisaba de todo el enfoque…

—¡Hola! —se oyó una voz ligera y cantarina—. ¡Lan WangJi! ¡No puedo creer que seas tú! Oh wow, tú- uh… no importa. Um, ¡Yo soy tu investigador designado! ¡Hola!

Lan WangJi se paralizó. Reconoció esa vestimenta. El investigador de nombre Wei WuXian. Y también el responsable del avioncito de papel de antes. Preparándose para una tarde molesta, elevó sus ojos hacia el rostro del hombre, antes de tragar grueso.

Lan WangJi era consciente de cómo lucían las personas atractivas, acorde a los estándares de la sociedad. Sabía que muchas personas se referían a él como un hombre atractivo, lo que era verdad, antes de llegar a conocerlo y encontrarlo frio, difícil de tratar y para el colmo, extraño.

Sin embargo, este hombre tenía el rostro más hermoso que alguna vez haya visto. Estaba anonadado.

A menudo intentaba no prestar atención a la apariencia de los demás. Para él, los rostros hermosos eran por lo general, señales de advertencia de un gran peligro. Personas de las que necesitaba cuidarse. En la escuela de leyes, los rostros hermosos con frecuencia se le acercaban en la biblioteca, o en la cafetería, como si él fuese como ellos, como si estuviese siendo rescatado de la mesa equivocada. Luego pasaban unos cuantos minutos con la persona detrás del rostro, y quedaba claro que lo veían como una pérdida de su tiempo. Él no era rico, ni influyente, ni conveniente para conocer, ni capaz de mantener una conversación trivial o de chismorrear o adular.

En un mundo de leyes dominado por el principio de ‘a quien conozcas’, Lan WangJi definitivamente no era alguien a quien valía la pena conocer, pese a ser un estudiante graduado con un summa cum laude*.

El investigador estaba vestido simplemente con pantalones jeans negros y un jersey de lana rojo, su cabello estaba atado en un moño a medio hacer tapándole parte de la cara. Lan WangJi sintió unas ganas extrañas de apartárselo para así poder ver mejor su rostro.

Pero lo que momentáneamente lo paralizó fue su expresión. Las expresiones eran pautas. Y la expresión de este hombre era abierta, feliz y sincera. Poseía la más amplia y honesta sonrisa que alguna vez hubo visto. Pero por sobre todo, el hombre lo miraba como si estuviese genuinamente feliz de verlo. Y esa era una expresión que él no acostumbraba recibir.

Usualmente, veía aquella mirada en el rostro de la gente únicamente cuando ellos divisaban a otra persona que los salvarían de tener que hablar con él. Si no tuviese la certeza de que sólo había tres personas en el rellano de las escaleras, habría mirado por encima del hombro para comprobar que Wei WuXian no le estaba sonriendo a otra persona.

Este hombre era desconcertante. Y encantador. Y molesto. Lan WangJi de inmediato se sintió incómodo.

Bajó la mirada. —Soy Lan WangJi. Del Clan Lan de Gusu —dijo automáticamente.

—¡Lo sé, bobo! —rió el hombre llamado Wei WuXian. Que nombre para más bonito. Aunque nunca, jamás en toda su vida lo habían llamado bobo. Ridículo.   

Wei WuXian ladeó la cabeza, sonriendo aún más amplio. —¿No me recuerdas?

Lan WangJi frunció el ceño. A él no se le olvidaban el nombre de las personas. Y nunca se olvidaría de este rostro.  

—Nunca nos habíamos visto —dijo con decisión. 

—¡Claro que sí! Sólo que no… pues, cara a cara —declaró Wei WuXian, moviendo las cejas—. Te daré una pista —dijo, guiñándole un ojo. Lan WangJi permaneció rígido en el rellano, sin saber a dónde mirar. Él le acababa de guiñar. Extremadamente ridículo.

Wei WuXian se agazapó para recoger algo de un bolso escondido descuidadamente cerca de la puerta. Se volteó y sostuvo en alto una botella. Una botella de vino, hecha de cerámica tradicional de un blanco y azul con caracteres que rezaban ‘Sonrisa del Emperador’ estampados en una hermosa caligrafía.

Lan WangJi sintió la gota, y luego toda la oleada de reconocimiento.

Oh.

Oh.

Esto iba a ser un problema.