Work Text:
Corea del Sur, actualidad.
Lee Mark, 22 años, estudiante de la universidad de Seúl, actualmente buscando un roomie, le gusta tocar la guitarra, el clima frio y probablemente es de las pocas personas que recuerda sus vidas anteriores.
Mark esta viviendo su quinta vida, en esta, al igual que la anterior, su nombre es "Mark" y aunque todas sus vidas han sido diferentes, hay algo que no cambia.
Él.
Ha tenido varios nombres:
"Peter, Taiyō, Nathaniel, Haechan" era algo así como su mejor amigo, o eso era por lo menos lo que Mark podía decir ahora en su quinta vida.
Peter y él habían sido vecinos en un pequeño pueblo en Dakota del Norte. Hacían todo juntos, fueron al mismo kinder, primaria, secundaria y preparatoria. Tenían una tienda juntos y les gustaba ir a ver partidos de Hockey los domingos. Se casaron con mujeres hermosas y sus hijos fueron amigos.
Taiyo y él, se conocieron en el club de deporte de la escuela. Se llevaron muy mal pero al cabo de unos meses conectaron y aunque se separaron un poco por la universidad, luego comenzaron hacer cosas juntos de nuevo eran casi roomies pero al tiempo de reencontrarse, Mark, quien en esa vida se llamaba Kaito, murió en un accidente. La novia de Taiyo era muy celosa y Kaito era su principal "enemigo" según sus propias palabras. La recordaba, recordaba un viaje a Nagoya y el tren, pero realmente el accidente era demasiado confuso en su mente. Pero si sabia que Taiyo fue lo último que vio.
Cuando Nathaniel y él se conocieron, fue algo diferente a sus vidas anteriores. Nathaniel, era un niño inglés que su tía había adoptado y llevado a Alemania donde vivía toda la familia. Arian, que ese era el nombre de Mark en esa vida, en cuanto lo vio, reconoció de inmediato a el que había sido su mejor amigo, por lo que no dudo en abrazarlo y ser super cariñoso con él. Nathaniel era algo reacio a sus avances pero cuando la situación del país se puso difícil y decidieron irse, se volvieron compañeros de aventuras. Vivieron juntos en New York y conocieron la Patagonia Argentina para el cumpleaños 22 de Nathaniel. En esta vida su amigo no se caso y jamás tuvo novia pero si fueron unidos hasta el final.
Bueno en cuanto a Haechan, la historia se complicaba un poco.
Soltó un suspiro al recordarlo. "Mi Haechanie" pensó Mark, lo echaba de menos todos los días.
— ¿Hyung?
Mark dejo de mirar su café y observo a su menor.
—¿Estas bien? —pregunto algo preocupado Haein—.
Una gran sonrisa se dibujo en su rostro, Haein era alguien con quien Mark se había vuelto a encontrar, en su vida anterior se llamaba Jisung y él no podía estar más que feliz de volver a verlo.
—Lo estoy, solo pensaba.
Mark conoció a Haechan cuando aún era muy jóvenes, tuvieron muchos choques y diferencias, esta versión de su amigo era más ruidosa y parecía que le gustaba hacerlo enojar. Pero también era más cariñoso y tenia una voz maravillosa. Ambos fueron cantantes en esa vida y lucharon en una dura industria, tuvieron altibajos pero su amistad fue un lugar seguro para los dos. Estuvieron en el ambiente hasta sus 40 años, donde Mark decidió retirarse y solo componer, además de hacer arreglos. Haechan fue solista más años y juntos compusieron varios de sus álbumes. Algo que hizo que esa vida fuera muy pero muy diferente a las demás es que su relación cambio un poco.
Se enamoraron, lento pero profundo.
Era su cuarta vida juntos por lo que Mark decidió contarle a Haechan sobre sus otras vidas y todas sus aventuras. Se dio cuenta que solo él las recordaba, algo que lo ponía un poco triste pero Haechan lo escuchaba horas sin cuestionar nada, mientras comían mandarinas bajo su árbol preferido-si, Mark tenia un árbol favorito- y su mirada de amor, hacia que su corazón se sintiera cálido. Él le contaría todas esas historias en todas sus vidas si era necesario.
En esa vida, Haechan se fue primero.
Era la primera vez que pasaba, Mark nunca había vivido en un mundo donde él no estuviera y tuvo que hacerlo por 10 años más. Odiando cada día.
Antes de partir dio un último suspiro rogado pronto volver a verlo.
Sorprendentemente estaba en Corea de nuevo.
— Haein-ah ¿seguro que no quieres que vaya contigo?
—Hyung, estoy bien—trago duro, nervioso por el pequeño tramite que tenia que hacer— Pronto voy a graduarme, tengo que hacerlo solo.
Mark contuvo una risita, todavía seguía siendo adorable.
—De acuerdo, de acuerdo. Entonces ¿nos vamos?—sugirió— Debería ir a chequear mi proyecto de final de semestre antes de ver más departamentos.
—¿Sigues buscando roomie? —Mark asintió—.
Había muchas razones por las que no había encontraba roomie, pero sabía que la verdadera razón es que seguía esperando a Haechan.
En esta vida aún no lo encontraba.
No eran vecinos como en su primera vida, tampoco fueron compañeros de escuela como en su segunda vida, ningún familiar suyo hablo de adoptar a un niño como en su tercera vida y tampoco tuvo alguien que le gustara molestarlo como en cuarta vida.
Tenia más de 22 años sin verlo. Para su suerte, Mark tenía el mismo rostro que su vida anterior pero para su mala suerte no sabía si él se vería igual. De todas formas esto no evitaba que lo extrañara cada día.
¿Donde estas Haechan?
De forma inconsciente siempre lo buscaba entre la gente. Aunque sus rostros cambiaran e incluso tenga otro nombre, en cuanto lo viera Mark lo sabría. Mentiría si dijera que no tenia miedo de que no pudiera encontrarlo en esta vida, de solo pensarlo su corazón dolía.
Haein y Mark salieron de la cafetería que se encontraba cerca de casa del menor.
—Gracias por invitarme Hyung, la próxima vez yo lo haré.
—Eso espero—bromeo— No hay nada que agradecer, animo para lo que tienes que hacer.
Se despidieron y Mark emprendió el camino a su universidad. Froto sus manos para poder calentarlas un poco, el invierno había llegado a Seúl. En su vida anterior vivió en Vancouver cuando era niño, por lo que esta era su época favorita del año. Apresuro un poco sus pasos y corto camino yendo por el parque dirigiéndose a la parada del bus.
El sol intentaba abrirse lugar entre las nubes cuando pudo oír una voz muy hermosa, acompañada de unos acordes suaves de guitarra. Quizás ¿un artista callejero? Pero ¿un miércoles? Comprobó la hora en su móvil, todavía tenia algo de tiempo hasta que su bus arribara. Casi sin pensarlo sus pies se movieron solos guiándolo a la voz.
Por desgracia la presentación había llegado a su fin, por lo que el artista estaba haciendo una pequeña reverencia general a el publico. Las personas se dispersaron dejando el camino libre, Mark al verlo de espaldas sintió algo muy extraño que lo llevo a seguir avanzando hacía él.
No, no puede ser.
El joven dejo su guitarra en el soporte antes de darle un vistazo de su rostro a Mark. Y lo supo ¡era él!
Su Haechannie. Tenía el mismo rostro que su vida anterior lo que hizo que su corazón palpitara aún más fuerte.
Sus manos se apretaron con fuerza en un puño, un nudo se hizo en su garganta y tuvo que contener el temblor de sus labios.
Acércate de forma natural, se dijo a si mismo.
—Disculpa.
Haechan volteo a verlo y le dedico una sonrisa. Mark se contuvo de abrazarlo.
—Lo siento—dijo algo torpe— Es que te oí cantar y—luchaba para contener sus lagrimas— siento que te he visto antes.
Te extrañe, te extrañe, te veo cada día en mis sueños, era lo único que llenaba su mente.
Mark se percato de que no había ningún signo de sorpresa o desconcierto en el rostro ajeno. En cambio parecía divertido por sus palabras ¿acaso siempre se le acercaban chicos hablarle con excusas tontas? Sintió un pizca de celos pero se desvanecieron cuando sus miradas se encontraron.
De todas sus vidas anteriores, esta era la primera en la que su amigo parecía realmente feliz de verlo. O tal vez era él, que lo había extrañado como loco, quien deseaba que fuera así. Estaba formulando una pregunta pero esta quedo a medio camino en cuanto lo oyó hablar.
—Has tardado mucho en encontrarme esta vez ¿no?—Haechan inclino ligeramente de lado su cabeza— Mark Hyung
La poca cordura que intentaba tener, se rompió, por lo que acorto la distancia entre ellos y envolvió al contrario entre sus brazos.
—Haechanie, Haechanie, Haechanie. Te extrañe tanto, tanto—murmuraba mientras hundía su rostro en el cuello del menor—.
Haechan incluso olía como el lo recordaba, era simplemente una locura y eso lo hizo apretujarlo más fuerte. El contrario devolvió el abrazo con la misma intensidad y necesidad.
—Donghyuck—dijo un poco alto Haechan—.
Mark elevo lento su rostro para verlo.
—¿Como?
—Ese es mi nombre en esta vida—aclaro con rapidez—.
Esto le hizo soltar una pequeña risa.
—De acuerdo, Donghyuck
—Mar—el tono de duda en su voz dejaba ver que desea saber si su nombre era el mismo—.
—Si, en esta vida también me llamo Mark—su mano cubría la mejilla ajena mientras su pulgar acariciaba con suavidad su pómulo—.
Aunque no emitió ninguna otra palabra no podía dejar de mirar a su mejor amigo, que ahora sabía, se llamaba Donghyuck. Deseaba tanto besarlo, contarle lo horrible que fueron los años de sus vidas en las que él no estuvo y sobre todo tenia muchas dudas de porque no se había encontrado antes. Mientras tanto se conformo con abrazarlo nuevamente.
—Tu nombre es igual, que bueno—susurro el menor con una voz muy dulce. Mark pudo sentir como los brazos de Donghyuck lo envolvían con más fuerza y escondía su rostro en su hombro—.
Mark no podía dejar de sonreír, por fin encontró a su mejor amigo y compañero de todas sus vidas.
Tuvo miedo, tuvo de miedo de no encontrarlo en este vida, no sabia que clase de persona hubiera sido sin él.
—Ahora no vas a deshacerte de mi—sentencio Mark—.
—Tu no lo harás, te seguiré en todas tus vidas.
Donghyuck sonó muy determinado pero también como si quisiera llorar, extrañamente esto solo le dio muchísima ternura.
No tenia idea de cuantas vidas más podrían tener pero de lo que estaba seguro es que, si Peter, Taiyō, Nathaniel, Haechan o Donghyuck no venia él, el se encargaría de buscarlo
Cada día.
Y lo amaría.
Sin importar su nombre o su rostro
Porque seguía siendo ÉL. Su mejor amigo.
Pero quizás era demasiado decir todo eso en un primer encuentro por lo que se limito a responder con una gran sonrisa.
—Eso espero.
Fin
