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El silencio de la habitación es únicamente interrumpido por los murmullos de la ciudad que ingresan por la ventana abierta. La brisa es suave y agradable contra su piel, iluminada por los últimos rayos dorados del día. Felix observa el exterior evitando moverse, sabe que debe permanecer lo más quieto posible para que Hyunjin esté satisfecho con su obra.
“Yongbokie” este tararea suavemente en respuesta, “puedes tomar un descanso si deseas, ya he terminado el boceto”
El menor se relaja, dejándose caer suavemente en la cama. El satén de sus sábanas se siente agradable contra su piel, suspira complacido mientras cierra los ojos. Siente entonces un peso a su lado y unas suaves caricias contra su pecho y cuello, y no puede evitar tararear complacido. Cuando abre los ojos, Hyunjin esta sentado a su lado sonriendo, Felix le devuelve la sonrisa suavemente.
“¿Quieres ver cómo está quedando?”
“Si, estoy muy intrigado”
Le entrega su cuaderno de dibujo y Felix observa cada detalle. Su rosto de perfil, su mirada suave, sus pecas ligeramente marcadas, su espalda y contornos delgados y finalmente unas machas oscuras adornando varias partes de su cuerpo.
“Es hermoso Hyunjinnie, aunque ¿por qué has incluido las marcas?” y suelta una risa suave.
“Yongbokie, quiero mantener cada detalle de este momento” presiona una de las marcas que había dejado en la piel del menor un par de horas antes y Felix no puede evitar el dulce y suave gemido que sale de sus labios. “Quiero recodar los colores que he plasmado en ti porque de todas las obras que he hecho y haré, eres mi favorita”
El menor siente el calor subiendo por su cuello y la humedad acumulándose en sus ojos. “No puedes simplemente soltar cosas así en un momento como este” gime mientras cubre su rostro con sus manos.
Pero para Hyunjin el momento es perfecto para colmar de amor a su amante. No ha mentido, para él Felix es su obra más importante y la más amada; es un hermoso lienzo que se entrega total y completamente a sus deseos, que le permite marcar y crear nuevas formas cada vez que esta bajo sus dedos. Y no hay nada ni nadie a quien él sea tan devoto como lo es con Felix.
“Yongbokie. Eres. Mi. Obra. Más. Hermosa. E. Importante” susurra entre los besos que deposita en las pequeñas manos que intentan cubrir un rostro acalorado por el momento. Finalmente toma suavemente las delgadas muñecas para liberarlo y observarlo con detenimiento.
Un sollozo escapa de la garganta de Felix mientras algunas lágrimas ya se deslizan por su rostro. “Basta, ¿qué clase de juego tonto es este?, ¿por qué quieres hacerme llorar?”, quiere sonar enfadado porque realmente quiere detener sus lágrimas, pero es imposible.
El mayor resopla con una sonrisa en sus labios y se acomoda en la cama, cerniéndose sobre su amado. “No es un juego” responde mientras junta sus frentes, “sabes exactamente todas las emociones que me haces sentir, es tan abrumador que es hermoso”.
Suelta un nuevo sollozo que es inevitable contener y sus pequeños dedos toman aquel rostro que esta tan cerca al suyo. Felix puede sentir el cálido aliento sobre sus labios y sabe que cada palabra que Hyunjin está diciendo son sinceras porque provienen de su corazón. Lo sabe porque se las ha repetido desde el primer beso, desde la primera vez que se permitieron conocer cada centímetro de la piel del otro, cada vez que le ha permitido marcarlo. Felix ama apreciar cada marca porque son como ecos de las dulces palabras que Hyunjin susurra en sus oídos mientras son uno.
Entonces la distancia entre ambos se acorta, comparten un dulce y corto beso. Hyunjin repitiendo sus alabanzas y profesando su amor en silencio, y Felix recibiendo cada sentimiento como si fuese la primera vez.
“Te amo”, susurra contra los labios del mayor.
“Y yo a ti”
Atrás quedan olvidados el cuaderno de dibujo y los murmullos de la ciudad que se cuelan por la ventana de la habitación, aquí son solamente ellos volviéndose un ser, un sentimiento compartido. Saben que no pueden permanecer ocultos para siempre profesándose amor con dulces caricias, así que aprovechan cada instante mientras pueden. Saben perfectamente que cuando el momento de salir de su lugar seguro llegue, volverán a ser dos personas separadas bajo las miradas curiosas de la sociedad y son plenamente conscientes de que no es fácil evitar gravitar juntos incluso bajo tal escrutinio.
Aun así, son felices compartiendo estos pequeños momentos, donde sus sentimientos flotan juntos mientras Felix permite a Hyunjin florecer su piel con dulces poesías que mantendrá para él y sólo para él.
