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Él no era nadie extraordinario si se ponía a pensarlo, no era más que un hombre enamorado y dispuesto a todo por su amado. Cualquiera que tuviese la dicha de ser correspondido por un ser tan hermoso como es Izuku entendería todo lo que está dispuesto a hacer y sacrificar por su sol y la oportunidad de seguir girando en torno suyo.
Su mente divagaba en las preciosas pecas de su chico mientras cortaba en trozos pequeños los restos de su cacería del día. Nadie particular, un bastardo pirómano demasiado pagado de sí mismo que ganó fama reciente al intentar cegar la vida de unos niños en una escuela. Un adolescente enojado contra criaturas que recién inician su vida escolar, vaya mierda de tipo pero estaba lo suficientemente loco como para probar en si mismo las llamas que tanto adoraba y gozar el ardor en sus nervios previo a la insensibilidad por las quemaduras; tan maldito y generoso para desear compartir su pasión con el mundo. Ojalá pudiese ver su cara al enterarse que la expresión "Las llamas del infierno" no puede ser más distante a la realidad. Cuando descubra que los cantos Dantezcos tenían razón y que la mierda se vuelve más gélida conforme bajas de nivel. De cierto que pagaría por verlo.
Se considera un profesional que no mezcla emociones con el trabajo, él no es así de visceral pero estos eran los trabajos que le gustan más a Zuzu, el sentir que puede crear la justicia que, por leyes y cuestiones sin sentido, la sociedad sabe que necesita pero nadie está dispuesto a ensuciarse las manos. Por suerte las manos de Izuku y un servidor se encuentran lo suficientemente enterradas en la porquería que necesitaron hacer para sobrevivir que ahora no importan las almas que deban enviar de regreso al limbo con tal de pagar las cuentas, el plus venía en elegir sus encargos.
Disfrutó de sobra el seguir a su presa y guiarla a través de su terror hacia un área alejada, el sabor de la sangre y la adrenalina en sus venas al ver al demente conducirse tal y cómo él deseaba, una rata en un laberinto corriendo desesperada hacia su final. La persecución continuó en un parque nacional con una vegetación impresionante, un ambiente húmedo difícil para las llamas y sobre todo un enorme lago artificial al centro. Juraría escuchar los latidos del imbécil en una taquicardia tan drástica que era impresionante que no sufriera aún un paro fulminante. Podía ver el encanto en el juego del gato y el ratón y entender el gusto por la teatralidad de su compañero a tal punto en que insistía en usar una especie de espantosa máscara y capucha de conejo para trabajar tal vez debería reconsiderar el seguirle el juego en el futuro.
La persecución no duró mucho y más temprano que tarde el imbécil comprendió que corrió hacia su tumba pero eso ya no importaba, no con el fornido cuerpo del rubio de ojos rojos empujando su patética existencia hacia el fondo del lago helado, ahogandolo. Puede que sus terminaciones nerviosas estuviesen dañadas pero el sistema respiratorio pudo apreciar el horror del agua helada ingresando a los pulmones. Dio pelea y no lo culpaba, toda una vida dedicada a la adoración del fuego y las llamas para terminar sus días de forma tan patética y justamente por el elemento contrario, dolía en el orgullo y por eso lo eligió. Era tan simple al punto en que los últimos segundos de vida de este infeliz los viviría humillado por caer en un truco tan tonto y morir de forma tan poco gloriosa. La mirada azulada que conectó con sus ojos rojos le dió todo lo que necesitaba. Ojos abiertos e impregnados de miedo ante la falta de oxígeno en sus pulmones y furia animal de fallecer a causa de algo tan poco interesante ante sus ojos. Agua.
El forcejeo terminó, el último aliento del bastardo subió a la superficie y aún así lo mantuvo firme bajo el agua otros minutos, nunca le gustó ensañarse con los cuerpos pero nunca había ahogado a alguien, quería estar seguro que el trabajo estaba hecho. Su labor termina cuando la luz abandona los ojos de sus víctimas, a partir de ahí es trabajo del Gran Jefe recibirlos, darles la bienvenida y hacerlos sentir como en casa.
Katsuki Bakugo e Izuku Midoriya son conocidos en el bajo mundo como los mejores en su campo, no hay bina o equipo más confiable que el dúo de "Demolition Lovers" esto al ser una pareja de amantes pero también el dúo de mercenarios más letal de la Yakuza al mando de Shota. Su trabajo es peligroso pero la ironía Divina es que su adorado Zuku se encuentre postrado en cama no por una herida mortal debido a un accidente de trabajo sino por un raro padecimiento clínico que iba drenando su vida poco a poco. Padecimiento que el desgraciado se calló hasta que fue demasiado grande para ocultarlo.
Su radiante sol fue perdiendo brillo día a día a causa de un capricho del mismo Dios que nunca se acordó de la existencia de ambos hasta ahora que observa la felicidad que brinda el amor en los brazos contrarios. Fueron ellos y sólo ellos quienes se levantaron de las cenizas de miseria en que nacieron e hicieron lo necesario para sobrevivir y cuidar del otro ¿Y todo para que? Para que una deidad con humor ácido decida que es la hora adecuada para que Zuzu abandone su lado.
Dios sabía la belleza del alma de su amado aún pese a lo contaminados de sus actos y tenía un apuro animal en recuperarla. Si tan sólo existiera una forma de burlarlo, de que su amado se salvara, si tan sólo él pudiera…
—¿Tú qué? —En definitiva se estaba volviendo loco. Escuchó una voz grave pero con un tinte curioso al acecho—. No estás loco y no detengas tu monólogo mental, patético mortal.
Frente a él estaba un hombre menudo y bien vestido, cabellos largos y albinos con un rostro hermoso y de apariencia angulosa pero sorpresivamente fácil de olvidar ¿Qué mierda había bebido para encontrarse en casa con otro hombre? ¿Cómo pudo cometer un ultraje tan grande hacia su pareja? Esto iba en contra de todo su juicio pues jamás permitía que nadie que no fuera su Izuku le viera en momentos de debilidad. Es cierto que llevaba rato tratando de ahogar sus penas en alcohol pero jamás imaginó perderse tanto como para acabar en esta clase de situación. Avergonzado y enojado consigo mismo intentó echar al sujeto pero al verlo a los ojos se le heló la sangre y de alguna manera su cuerpo y mente comprendió a quién tenía en frente y la oportunidad que esto significaba.
—Tus ojos me dicen que sabes lo que soy. —Curioso uso del "qué" sobre el "quién". El rubio asintió con la cabeza—. Entonces continúa con tus pensamientos, así acabamos rápido. —Conectó sus ojos negros cual carbón con sus irises rojos— ¿Qué estarías dispuesto a hacer por él?
—Cualquier cosa, sin dudarlo. —La respuesta fue rápida y desesperada. Los mortales son tan idiotas.
—¿Y si pido tu alma? —Tanteó terreno.
—Tomala.
—¿Si quiero tu corazón? —Continuó presionando. El titubeó fue claro ahí.
—Eso… —¿Así que hasta aquí llega el amor?—. Eso ya no es mío. —Contestó con un hilo de voz y un tono rosado en las mejillas. Buena respuesta pero…
—Taaaaaaan cursi. —Se quejó—. Y tan sincero, me agradas.
Para este punto el rubio no sabía si tomar esto como un cumplido.
—Pero vamos a los negocios. Te ofrezco un trato. —Dijo el extraño—. Yo ayudo a tu amor con su pequeño problemilla de salud y tú a cambio te sumas a mi nómina…
—Acepto. —Dijo sin demora. Típico de humanos.
—Estás pecando de imprudente, joven enamorado… —Iba a ignorar el desliz del sujeto, contrario a la opinión popular no se aprovechaba de la miseria ajena—. Uno no va por ahí haciendo pactos con El Diablo sin conocer los detalles.
—Salvaras a Izuku, eso es todo lo que importa.
Y aquí vamos de nuevo.
—¿Y qué si te arrastró al infierno? —Preguntó serio—. Puede que tú estés bien con ello, Romeo pero ¿Qué pasará cuando Julieta lo descubra? —Lo tomó por los hombros y le sacudió hasta asegurarse que entendiera el punto o qué había removido su cerebro lo suficiente para pensar correctamente— ¿Crees que va a aceptarlo y vivir una vida tranquila? O por el contrario… ¿Crees que buscará la manera de salvarte aún a costa de su vida? Por qué amigo mío, él tiene cara de irte a buscar hasta el más profundo abismo y tengo mejores cosas que hacer que jugar con las almas de dos idiotas que se persiguen por la eternidad.
La carcajada de Bakugo resonó en el living pues podía divisar la escena. Ambos eran lo suficientemente tercos como para perseguirse el uno al otro con cualquier medio posible, está seguro qué él buscará a Izuku en cada vida futura. Aún cuando se encuentre en la otra punta del mundo, de este o el siguiente, nunca estará lo suficientemente lejos para que le deje de amar.
Le invito un tragó a Satanás y conversaron largo y tendido sobre el trato a pactar y por primera vez llegó la esperanza a su pecho, curioso que sea por la mano del Diablo pero ¿Quién mejor que el ángel renegado de Dios para arreglar los problemas con el jefe del cielo?
……………
Sus pasos lo llevan de forma inconsciente hacia él, pasando la recepción e ignorando el saludo de la molesta chica tras el escritorio de admisión, demasiado animosa para ser de madrugada; seguro que a Zuzu le agradará. Se decide por las escaleras al saber que aún cuenta con energía de sobra y sube hasta el cuarto piso para ingresar en la recámara aislada que reza "Bakugo Izuku". Sonríe con amargura, esto todavía no es un hecho, la caja de terciopelo negro se vuelve pesada en su bolsillo mientras abre la habitación. Se queda un momento en el marco del umbral observando a su amado "dormir" pacíficamente.
La ventana del cuarto tenía una ventana cerrada por la cual se observa el viento azotando sin tregua los árboles en las inmediaciones. Ha perdido todo el sentido de interés en sus acciones así como la cuenta de su carga laboral, usualmente Zuku es quien le dice que se esfuerza demasiado y le obliga a descansar. Un susurro de sus labios y Katsuki le entregaría el mundo a sus pies.
Pero no hay voces inocentes llamándole a la cama ni brazos cálidos que le arrastren a su lecho, sólo el aroma que viene acompañado con esa presencia.
—Eres más productivo que cualquiera de mis esbirros, eso es seguro. —Una voz cantarina la que le produce un escalofrío en la espina dorsal pero no es la voz que desearía escuchar—. Si sigues a este ritmo podrías terminar a mediados de mes.
Suena impresionado. Logró impresionar a Satán, eso se verá épico en su currículum.
—La idea es terminar cuanto antes. —Repetir la rutina ayuda a asimilar la gravedad de su realidad.
—Y yo que pensé que el objetivo era desfallecer de forma colosal y reunirte con tu amado a la antigua.
Siente la mano helada en su hombro y la imperiosa necesidad de tenderse al suelo y llorar pero se traga el nudo en la garganta y con todo el orgullo que le queda responde.
—Estoy motivado.
—Hay quién diría que estás siendo necio. —El rubio enarca una ceja ante el regaño tan familiar—. Usualmente no me meto en asuntos de mortales. —Le extiende un trozo de papel con una caligrafía que reconocería en cualquier parte, la misiva es corta pero contundente, un ultimátum. Muy a su estilo.
"Cama, ahora".
Voltea a ver al mensajero quién sólo se encoge de hombros y sonríe travieso.
—Es testarudo y convincente. Asegura que te vas a matar tú sólo si sigues así.
De repente siente el peso titánico de su trabajo estos últimos meses y las palabras de la nota suenan como el permiso que necesitaba para detenerse.
—¿Qué te dio a cambio? —Pregunta guardando el papel en su bolsillo—. No pareces un mensajero barato.
La risa de Lucifer es térmicamente encantadora, sería fascinante si no estuviera a punto de desmayarse de sólo pensar en lo que pudo haber dado a cambio.
—Silencio. —Responde con jovialidad—. No ha parado de balbucear sobre lo irresponsable que eres al no cuidar de ti mismo. —El tono era molesto pero hay una sonrisa bailando en sus labios—. Haznos un favor a todos allá abajo y duerme un poco.
Y sin más la figura desapareció.
Una risa sincera brota de su garganta, se siente extraña pero no por ello menos correcta. Tiene una buena temporada que no ríe.
—Sólo tú podrías volver mensajero al mismo Diablo, Zuku. —Observa con diversión el cuerpo durmiente. Tiene muy pocas horas de sueño en su sistema y está perdiendo la cordura, tanto que casi puede ver el puchero en los labios adorados.
Sin más ceremonias se acomoda en el sillón individual ubicado en la habitación destinado para las visitas listo para dejarse abrazar por Morfeo. Es incómodo como una mierda pero no puede volver a casa, no puede dormir si no está cerca de Izuku. El vacío que se apodera de sus entrañas junto al hoyo negro en su corazón le comerían vivo si lo intentará. Tiene que estar con él, siempre para él.
La noche lo absorbe y Morfeo lo reclama en la ensoñación, ahí dónde puede ver a su novio rebosando de vida y en todas sus facetas. Ahí donde le jura que nadie ni nada los separará y que puede estar seguro de que hará hasta lo imposible por él. Ahí dónde esos enormes ojos verdes le miran con amor mientras resta importancia a lo sublime de sus promesas. "No digas tonterías, Kacchan" "Sólo disfrutemos del momento". No es que no le crea, eso el rubio lo sabe muy bien, es la comprensión en la mirada contraria la que le alienta a pensar qué tal vez, sólo tal vez, no sean sueños producto de su imaginación y deseo profundo sino un regalo de aquel a quien sirve para que se mantenga firme en su carrera.
…………………….
Se repite a sí mismo que no es un amante de la teatralidad, pero El Diablo sabe que puede ver el encanto de hacer único cada uno de sus trabajos. Personalizar el encargo se ha vuelto uno de sus hobbies, más desde que las investigaciones policiales le han tratado de seguir la pista. Tarde o temprano tendrían que hacerlo, al inicio nadie se quejaba de que faltarán algunos hijos de puta que se sabe están mejor tres metros bajo tierra pero una vez que Dabi, antes conocido como Touya Todoroki hijo de un distinguido agente de la ley, fue encontrado sin la llama de la vida en sus ojos azules bueno, fue la chispa adecuada para empezar una investigación. Maldita sea el nepotismo.
Curioso que se considerara el caso de Dabi como algo aislado al resto de trabajos, por qué claro, los otros involucraron escoria y criminales, por supuesto que el joven Touya, primogénito de los Todoroki, no encajaba ahí. Ja. Necesitaba cambiar sus métodos, no por teatralidad sino para despistar las investigaciones ¿Un poco más de cerebro a la hora de deshacerse de los cuerpos? ¿Inventiva extra al cegar sus patéticas vidas?
¿Por qué no ambas?
Es por eso que se encuentra aquí y ahora, con el maldito mocoso de mirada dorada observándole con odio y dolor. Toma la mano del hombre y continua con su labor, el sonido del trabajo duro y continuo, el chapoteo constante del líquido espeso gotear de la mesa, todo es silenciado por el llanto y los gritos de aquel bastardo que se creía intocable hasta hace unas horas y que tuvo la poca fortuna de aparecer en su lista por abuso infantil. Zuzu adora a los niños. Así que el rubio se tomó como reto personal tomarse su tiempo en ello para realizar una labor limpia y ser capaz de distinguir el sonido de las gotas al caer sobre el sufrimiento de esta bestia.
La tarea es larga y tediosa, su víctima atraviesa por períodos de inconsciencia que van y vienen, no podría importarle menos, mejor para él si así deja de moverse. Cuando termina contempla su obra y suspira satisfecho mientras le mira volver en sí una última vez sólo para tomar su mano y levantarle su propio dedo del medio, antes de que el rigor haga su efecto y lo vuelva imposible, para mostrarle a su víctima la broma retorcida que lleva horas queriendo realizar. El pavor en sus ojos no tiene precio. Le observa forcejear como animal asustado sin éxito alguno mientras grita y llora en desesperación total. Que intente ponerle un dedo encima a una niña ahora.
La falta de energía en conjunto a la pérdida de sangre por la amputación traumática de ambos brazos, el arma favorita de Chisaki al ser una alimaña de los barrios bajos que mata sin un código, será suficiente para cegar su vida en poco tiempo, si es que no le da un paro cardíaco por el shock repentino de volverse la presa y no el depredador. Sus gritos carecen de sentido pues se encuentra amordazado y con su ridículo pico de tucán aunque no se ve como alguien que tenga mucha elocuencia en este momento.
Está a punto de quitarle la mordaza y preguntarle ¿Qué dijiste? No te entendí. Cuando el cuerpo comienza a temblar y removerse salvajemente, sus ojos se voltean hasta perderse. No necesita ver sus labios para saber de la coloración azulada ni tomar su frecuencia cardíaca para conocer lo que sucede, sólo espera a que el cuerpo humano haga su trabajo y acabe con su miseria de una vez por todas al no concebir una vida después de semejante trauma.
Bakugo se aleja silbando con tranquilidad de esa pequeña bodega alejada de la ciudad, aquella que Kai comenzaba a utilizar como guarida por qué había un encanto macabro en causarle el peor y último disgusto de su vida en aquello que consideraba la seguridad del hogar. Tal como él hizo con la pequeña Eri mientras estuvo bajo su cuidado. Cuando el olor alertó a las autoridades e ingresaron al lugar, mientras vieron la carnicería que se llevó a cabo junto al cuerpo en descomposición del malnacido en cuestión los policías se preguntaron ¿Qué podría haber hecho este bastardo para terminar así? Y con los resultados de ADN sobre la identidad del cadáver comprendieron que la justicia no era tan ciega después de todo.
…………………..
Su rutina consistía desde hace algún tiempo en trabajar y velar por el sueño de Zuku. Shota les había otorgado una especie de licencia en sus labores para poner sus asuntos en orden. Diga lo que diga ese maldito loco de los gatos les tiene un cariño paternal a ambos, siempre velando por ellos pero asegurándose que comprendan la importancia del trabajo duro. En cuanto supo de la situación de Izuku les dio tiempo libre a ambos para estar juntos, darse apoyo y arreglar sus asuntos. Aizawa era el único que sabía sobre el trato y pese a que le tildó de loco, después de unos cuantos tragos acabó cediendo a los delirios de su segundo niño problema.
—Aun creo que las almas de 1000 hombres malvados son pocas en comparación con la de Midoriya. —Dijo mientras jugaba con los restos del alcohol en su vaso en un balanceo lento y perezoso—. Pero a cómo yo lo veo es la estupidez más enferma y cursi del mundo.
Bakugo gruñó. No se le escapaba ese pequeño detalle, al final del día por más torturas y muertes violentas está es la historia de un hombre enamorado haciendo todo lo inhumanamente posible para salvar al amor de su vida. Si, es un blando de mierda. Demandenlo.
—Este puede ser el Vodka hablando. —Inició Aizawa con semblante serio, los ojos oscurecidos y las ojeras aún más asentadas dando mayor peso a su mirada siniestra de por sí—. Pero tienes el tiempo y tendrás los recursos por mi mano. Hijo, si no traes de vuelta al niño problema después de esto yo mismo te haré reunirte con él. —Sentenció.
Porque es un hombre generoso pero también un hombre de negocios.
…..
—Me imagino que sabes qué día es hoy ¿Cierto? —Con el paso del tiempo y la entrega de su productiva labor Katsuki había llegado a acostumbrarse e incluso estimar a su jefe, no es que vaya a decírselo—. Puedo ver qué si, Romeo.
Claro que sabe el día, ha estado esperando esta fecha por más tiempo del que le gustaría aceptar. Se propuso terminar antes de final de mes y aquí está, cómo sacado de una novela de bajo presupuesto, un 31 de Octubre preparándose para volver a admirar esos ojos esmeralda abiertos sólo para él por la gracia maldita de Lucifer.
Trató de lucir lo más presentable posible sin levantar sospechas entre el personal del hospital, todo para su Zuzu. Le había pedido expresamente a su Jefe que el retorno de su amado fuera poco después de que él mismo llegara al cuarto, quería ser lo primero que Izuku observara cuando abriera los ojos.
Pero una cosa son sus planes y otra la voluntad de Izuku, nada más entrar es atacado por los brazos ansiosos de su amado quién en el arrebato aplasta el ramo de rosas que tenía como presente. El calor de su contrario y los suaves sollozos que dicen su nombre con la ternura más preciosa que pueda existir son más que suficiente para ignorar que sus peticiones fueron ignoradas y rodea el cuerpo sano del amor de su vida listo para no soltarle nunca más ni en esta vida o ninguna otra.
—Sé lo que acordamos. —Comenzó el demonio—. Pero él insistió en ir primero. Es muy persistente.
Por supuesto que lo era. Es una de las cosas que más ama de su Izuku, debió suponer que su siempre terco y desesperado amante querría la primicia y por extraño que parezca no le importa. Tenerlo aferrado al cuerpo es más que suficiente.
—He vuelto, Kacchan. —Las lágrimas decorando sus preciosos ojos, esas esmeraldas divinas que por poco le eran negadas.
—Bienvenido, Izuku.
Un dulce beso para recordar su unión y la bendición del Señor del infierno todo mezclado junto a la incredulidad del personal que atendía al pecoso quienes daban por muerto al joven de cabellos verdes. Se hablaba de milagros y bendiciones, poco se sabe que son tratos y maldiciones las que encadenan a esas dos almas a vivir por la eternidad a la caza de almas malvadas pero siempre juntos por qué el Diablo también hace excepciones y tiene a sus favoritos.
