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Language:
Español
Series:
Part 1 of La Moraleja de la Historia
Stats:
Published:
2022-11-04
Words:
2,979
Chapters:
1/1
Comments:
61
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1,001
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133
Hits:
15,078

Cuerda floja

Summary:

La noche que la Princesa Heredera Rhaenyra Targaryen y su familia defendieron el derecho de sucesión a Driftmark del Príncipe Lucerys Velaryon en Red Keep, fue cuando el reino, desde la persona más humilde hasta el rey, tuvieron el mismo sueño. Soñaron con los muertos consumiendo Westeros, el continente completo sumido en oscuridad.

O: Aemond y Lucerys se convierten en co-padres de Jon y Daenerys, quienes les fueron entregados desde el futuro por gracia divina.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La noche que la Princesa Heredera Rhaenyra Targaryen y su familia defendieron el derecho de sucesión a Driftmark del Príncipe Lucerys Velaryon en Red Keep, fue cuando el reino, desde la persona más humilde hasta el rey, tuvieron el mismo sueño. Soñaron con los muertos consumiendo Westeros, el continente completo sumido en oscuridad.

Soñaron con los últimos dragones llegando a su fin.

Escena tras escena, cada una más devastadora que la anterior, se desarrolló frente a ellos, incapaces de hacer nada.

Todos fueron  Daenys la Soñadora esa noche.

Y todos estaban aterrorizados.

Comenzó con dos coronaciones.

Una coronación en verde, apresurada, silenciosa y lúgubre.

La corona de un conquistador, de un rey fundador, sostenida por las manos de un caballero de capa blanca.

Deshonroso, caballero en desgracia.

Aegon Targaryen es el verdadero heredero del Trono de Hierro.

Rencor, rencor, rencor.

Todos saluden a Su Gracia, Aegon, Segundo de Su Nombre, Rey de los Ándalos y los Rhoynar, y los Primeros Hombres, Señor de los Siete Reinos y Protector del Reino.

Incorrecto, incorrecto, incorrecto.

¡Aegon el Rey!

¡No!

Entonces una coronación en negro, en fuego y sangre. Triste y solemne.

La corona de un conciliador y de un pacificador, ofrecida por otro caballero de capa blanca.

Leal, honesto, caballero verdadero.

Juro proteger a la reina con todas mis fuerzas y dar mi sangre por ella. No tomaré una esposa, no tendré tierras ni engendraré a un hijo. Yo guardaré sus secretos, obedeceré sus órdenes, cabalgaré a su lado y defenderé su nombre y su honor.

Un Príncipe Pícaro fue el primero en arrodillarse.

Mi reina.

Correcto, correcto, correcto.

Reina Rhaenyra Targaryen, la Primera de Su Nombre, Reina de los Ándalos y los Rhoynar, y los Primero Hombres, Dama de los Siete Reinos y Protectora del Reino.

Reina legítima. Reina, reina, reina.

De pronto estaban en una tormenta; lluvia, viento, rayos y rugidos de dragón.

No podían ver nada más, pero sí escuchar perfectamente.

Vine como mensajero, no como guerrero.

Es el pago por el mío. Uno servirá, no te dejaré ciego, planeo dárselo como regalo a mi madre.

No.

Ojo por ojo, un ojo por un dragón. Ojo por ojo, un ojo por un dragón. Ojo por ojo, un ojo por un dragón.

¡Dame tu ojo o te haré pagar!

¡No en mi fortaleza!

Cobarde, desleal, señor traidor.

¡Soves, Arrax!

Risas, risas y miedo.

¡Taoba!

Y rugidos de dragón.

¡Arrax, no!

¡No, Vhagar, no!

Ojo por ojo, ojo por dragón, ojo por vida. Ojo por vida, ojo por vida, ojo por vida.

 

Con el asesinato del Príncipe Lucerys Velaryon comenzó la Danza de Dragones.

 

Ojo por ojo, ojo por dragón, ojo por vida e hijo por hijo.

 

Fue el comienzo del fin de la Casa Targaryen y su dinastía.

 

Hijo por hijo, hijo por hijo, hijo por hijo.

 

Por un momento todo lo que pudieron escuchar fueron llanto y gritos desgarradores, y todo lo que pudieron ver era sangre y fuego, sólo sangre y fuego.

El Dragon Pit apareció ante sus ojos, destruido y silencioso. Los dragones yacían inmóviles, sin respirar; había bebés dragones despedazados, sus alas cortadas y los huevos, brillantes una vez, completamente destrozados.

Los dragones fueron masacrados y poco a poco desaparecieron los pocos que sobrevivieron. Los dragones se extinguieron, las maravillosas criaturas que una vez gobernaron el mundo se convirtieron en mitos. Los dragones murieron y con ellos, la magia.

Los sucesos que vieron en seguida fueron rápidos, apenas un parpadeo de duración antes de pasar al siguiente.

Un rey indigno, una reina triste y un dragón con capa blanca.

Blackfyre entregada a un hijo natural, regalada sin pensar.

No, no, no. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Matrimonios y Dorne de rodillas.

Nunca Doblegado, Nunca Roto. Orgullosos, tontos y orgullosos, no deben olvidar. Sí, sí. Nunca Doblegado, Nunca Roto… Pero no sin quemar.

Rebelión tras rebelión.

Fuego rojo y fuego negro, y sangre, mucha sangre.

Hubo quietud por un momento, se sintió como paz.

El Príncipe que fue Prometido nacerá de su linaje, Su Gracia.

Sin embargo, el fuego apareció otra vez. ¿Por qué tanto fuego? ¿Cuándo se acabaría?

Fuego consumiendo un castillo, reyes y reinas muriendo, príncipes y princesas con ellos. Pero también reyes y reinas surgiendo, un príncipe, un pequeño dragón plateado, naciendo.

La cacofonía de voces regresó, cantando.

Alto en los salones de los reyes que se han ido

Jenny bailaría con sus fantasmas

Los que había perdido y los que había encontrado

Y los que más la habían amado

Los que se habían ido por tanto tiempo

Ella no podía recordar sus nombres

La hicieron girar sobre las viejas piedras húmedas

Apartó toda su pena y dolor

Y ella nunca quiso irse, nunca quiso irse.

Vieron a un príncipe melancólico disfrazarse y cantar en las calles, hasta que no lo hizo más.

Necesitaré una espada y una armadura. Parece que debo ser un guerrero.

Un dragón y un sol se unieron.

Él tiene una canción. Es el príncipe que fue prometido, y suya es la Canción de Hielo y Fuego. Debe haber uno más. El dragón tiene tres cabezas.

Un rey loco fuera de control

Fuego, fuego, fuego.

Y luego, un torneo. Una dama de invierno, disfrazada de caballero misterioso, justó; una corona de rosas azules y sonrisas muriendo.

Un dragón, un sol y una loba se unieron, la felicidad en sus ojos y la calidez en sus sonrisas fueron cegadoras.

Tus hijos son mis hijos, mi princesa, ahora y siempre, lo juro por los Viejos Dioses.

Y tus hijos serán mi hijos, mi dulce rosa, siempre, lo juro por los Viejos Dioses y los Nuevos y por la Madre Rhoyne.

Una mentira y por ella, una rebelión.

¡Rhaegar Targaryen secuestró a Lyanna Stark!

¡No mi Lyanna! ¡Engendro de dragón, siete veces maldito!

Cuando termine la batalla, quiero convocar un concilio. Se realizarán cambios. Quería hacerlo hace mucho tiempo, pero... Bueno, de poco sirve hablar de caminos no emprendidos. Hablaremos cuando regrese. Protege a mi familia, Ser…

Un dragón y un ciervo se enfrentaron. Sangre y rubíes cayeron al agua.

Rhaegar luchó con valentía, Rhaegar luchó con nobleza, Rhaegar luchó honorablemente. Y Rhaegar murió.

Un nombre susurrado con un último aliento.

Visenya.

No Visenya, no, no. No una princesa.

Un cachorro de león apuñalando a un rey enloquecido.

Matarreyes, Matarreyes, Matarreyes. Salvador, salvador, salvador.

Una princesa y bebés masacrados, envueltos en capas rojas de león.

Para mí no son bebés, son engendros de dragón.

Una torre en arenas rojas, custodiada por tres guerreros de blanco.

Leales y verdaderos, sí, sí.

Capas blancas ensangrentadas y una estrella caída susurrando con su último aliento.

Él es el rey, es el rey…

Un lecho de rosas azules y sangre, incluso en sueños su aroma los envolvió y no fueron capaces de respirar nada más.

Su nombre es Daemon Targaryen. Si Robert lo encuentra, lo matará. Sabes que lo hará. Bailó sobre los cadáveres de Rhaenys, Aegon y Elia. Tienes que proteger a Daemon. Prométeme, Ned. Prométeme, prométeme…

Promesas, promesas, promesas. El príncipe está aquí, el príncipe está aquí, el príncipe está aquí. Suya es la mitad de la canción. La mitad de la canción, la mitad de la canción.

Entonces una isla, una reina moribunda y un dragón nacido de la tormenta.

Mi hija, mi hermosa princesa, tu nombre es Daenerys Stormborn.

La princesa está aquí, la princesa está aquí, la princesa está aquí. Suya es la canción. La mitad de la canción, la mitad de la canción, la mitad de la canción.

Un rey escondido, criado como bastardo, sin saber su nombre, sin saber el nombre de su madre. Y una princesa mendiga, perseguida y asustada.

Un rey conoció a un dragón viejo en una pared de hielo y se hizo un juramento.

Soy el vigilante del Muro. Soy el fuego que arde contra el frío, la luz que trae el amanecer, el cuerno que despierta a los durmientes, el escudo que defiende los reinos de los hombres. Entrego mi vida y mi honor a la Guardia de la Noche, durante esta noche y todas las que estén por venir.

¡Mal! ¡Mal! ¡Mal!

Una princesa vendida, un príncipe loco y un señor de los caballos.

No un dragón, no un dragón, ¡no un dragón!

No una reina, una Khalessi.

Cinco reyes en guerra, usurpación.

Ojos azules abiertos.

Los muertos despertaron.

Los Otros vienen, vienen, vienen.

Dragones nacieron de las piedras y la noche resonó con su canción.

Una reina sin quemar.

Una reina traicionada.

Un rey asesinado.

Un rey resucitado.

Conocerás tres traiciones: Una por sangre, otra por oro, y otra por amor.

Por la Guardia.

Un dragón no es un esclavo.

Azor Ahai renacido.

Ella es Daenerys Targaryen. Daenerys de la Tormenta, La que no arde, Reina de los Ándalos y los Rhoynar y los Primeros Hombres, Señora de los Siete Reinos, Khaleesi, Rompedora de Cadenas, Reina de Meereen y Madre de Dragones.

El Norte recuerda. No conocemos a ningún rey que no sea el Rey en el Norte, cuyo nombre es Stark. No me importa si es un bastardo, la sangre de Ned Stark corre por sus venas. Él es mi rey desde este día hasta su último día.

Jon Snow vengó la Boda Roja, él es el Lobo Blanco, el Rey en el Norte.

Una reina y un rey se encuentraron por primera vez.

Viene el invierno. Fuego y sangre. Viene el invierno. Fuego y sangre. Invierno, fuego, sangre.

Un dragón cayó y un rey de ojos azules avanzó.

El Gran Otro, el Rey de la Noche. Aquí viene la noche más oscura, la Larga Noche. La Larga Noche, la Larga Noche, la Larga Noche.

Un secreto se reveló.

Tu madre era Lyanna Stark y tu padre, tu verdadero padre, era Rhaegar Targaryen. Nunca has sido un bastardo, eres Daemon Targaryen, el Heredero al Trono de Hierro.

Sangre de mi sangre.

No me importa el Trono de Hierro, no lo quiero, es tuyo. Todo lo que quiero es a ti, Dany.

Y me tienes, Jon… Daemon.

Eres mi amor, eres mi reina, ahora y siempre.

Ahora y siempre, mi amor y mi rey.

Rey y reina, príncipe y princesa, están aquí, están aquí. Suya es la Canción de Hielo y Fuego.

Un dragón muerto voló y un muro de hielo cayó.

Todo se oscureció.

Solo hay una guerra que importa: la Gran Guerra. Y está aquí. Solo hay un enemigo digno de nuestra atención.

Un ejército de muertos y un ejército de vivos.

La Gran Guerra, Gran Guerra, Gran Guerra.

El invierno está aquí, invierno, invierno, invierno.

Oscuridad, oscuridad, oscuridad.

Los muertos avanzaron, consumiendo todo y los dragones danzaron una vez más.

Muerte, muerte, muerte.

Los dragones cayeron de nuevo y un rey y una reina de la vida, los que fueron prometidos, se enfrentaron a un rey de los muertos.

Bastardo de Winterfell.

Stormborn.

Lobo Blanco.

Madre de dragones.

Príncipe que fue Prometido.

Khalessi.

Azor Ahai.

Nyssa Nyssa.

La última reina se apuñaló con la espada de la primera reina.

¡Dany!

Tómala, tómala y termina con esto, termina con él, Jon.

La reina cayó y la nieve se cubrió de rojo.

El rey levantó la espada empapada en la sangre de su amada y luchó por última vez.

Cuando todo terminó, cuando el Rey de la Noche cayó y su ejército de muertos con él, sólo hubo quietud. La nieve crujió bajo el peso del último rey, su respiración era el único sonido. El último Targaryen soltó su espada, caminó hasta su reina y se arrodilló, vio su rostro tranquilo y posó su cabeza sobre su pecho inmóvil.

Dany.

Susurró, cerró sus ojos y murió.

El Rey de la Noche.

Solo hay una guerra que importa: la Gran Guerra. Y está aquí. Solo hay un enemigo digno de nuestra atención.

Tu madre es Lyanna Stark y tu padre, tu verdadero padre, es Rhaegar Targaryen.

Tu nombre es Daenerys Stormborn.

Su nombre es Daemon Targaryen.

El Príncipe que fue Prometido nacerá de su linaje, Su Gracia.

Reina Rhaenyra Targaryen, la Primera de Su Nombre…

Prométeme esto, Rhaenyra.

Tal como Daenys previó el fin de Valyria, Aegon previó el fin del mundo de los hombres. Empieza con un invierno terrible que se desplaza desde el lejano Norte, Aegon vio la oscuridad absoluta montando en esos vientos y todo lo que habita en su interior destruirá el mundo de los vivos. Cuando llegue este Gran Invierno, Rhaenyra, todo Westeros debe enfrentarse a él. Y si el mundo de los hombres debe sobrevivir, un Targaryen debe estar sentado en el Trono de Hierro. Un rey o reina lo suficientemente fuerte como para unir el reino contra el frio y la oscuridad. Aegon llamó a su sueño: La Canción de Hielo y Fuego.

 

La Canción de Hielo y Fuego ya fue cantada, lo vieron, en ese futuro que sucedió y sucederá. El Príncipe que fue Prometido y su Reina, Azhor Ahai y su Nyssa Nyssa, enfrentaron la Larga Noche y mataron al Rey de la Noche, a costa de sus propias vidas. Westeros fue consumido por la oscuridad y los muertos, algunos lograron escapar a tiempo gracias a Daemon y Daenerys Targaryen y también gracias a ellos la Larga Noche terminó antes de que atravesara el Mar Estrecho o alcanzara el mundo desconocido.

La Larga Noche y su ejecutor y sus muertos nunca debieron llegar tan lejos.

La Perdición acabó con Valyria por una razón, los dragones llegaron a Westeros por una razón, Azhor Ahai y el Príncipe que fue Prometido, uno y el mismo, renació bajo el Fuego y la Sangre en una cuna de Hielo por una razón. Sin embargo, su vida y la vida de su Reina, no debieron ser así.

Una Casa sin poder, una dinastía destruida.

Vergüenza.

No pudiste hacerlo mejor, Viserys Targaryen, hijo de Baelon y Alyssa Targaryen.

Tu misión era crear una reina, la primera reina.

Rhaenyra Targaryen sentaría las bases para más reinas en el futuro, reinas que prepararían el reino para enfrentar la Larga Noche. Un reino no se mantiene sólo con hombres. Pero Viserys Targaryen, estabas tan obsesionado con la idea de tener un hijo, un heredero varón, que sacrificaste a tu reina, a la mitad de tu alma. Aemma Arryn debía estar junto a su hija, debía apoyarla en su gobierno, debía abrazarla y adorar a sus nietos.

Lo hiciste bien cuando nombraste a tu hija la Heredera del Trono de Hierro, pero entonces te casaste con una niña, una niña que era la única amiga de tu hija. Engendraste cuatro niños con ella, niños con el linaje pútrido de la ambición, la hipocresía y la traición. Le diste la bienvenida a los susurros de perdición mientras alejabas a tu carne y sangre. Tu segundo error fue ese, hacer a un lado a tu hermano y separarlo de tu hija. Daemon Targaryen era tu protector, el protector de Rhaenyra Targaryen. Y ese error continuó, no te acercaste a tus nuevos hijos, los dejaste ser contaminados de odio y desconfianza hacia su propia hermana mayor. Miraste hacia otro lado mientras la traición se arrastraba en tu familia, en tu Casa.

Tuviste la oportunidad de cambiar el rumbo de la Danza cuando tu primogénita propuso un matrimonio entre su hijo mayor y tu segunda hija, pero tu esposa no lo aceptó. Débil, débil Viserys Targaryen, a tu reina que trata de convertir a tus hijos a una religión hipócrita, que adorna tu casa con el color de su Casa de doncella, con el color de la guerra, y con símbolos de dioses que no son los tuyos. Tu reina que llama puta a tu primogénita y bastardos a tus nietos, ella que vierte veneno en los oídos de tus hijos, pero que no los abraza con amor ni comprensión.

Llamas tu heredera a tu hija, pero nunca le has dado su lugar. Permites que tu esposa y su familia pasen sobre ella. Una Reina Consorte no debería tener tanto poder, mucho menos sobre el Heredero del Trono, sobre todo no cuando su sangre no es Targaryen. Le das más importancia a lo que un segundo hijo dice, que a las palabras de tu sangre. Un segundo hijo que no dudó en enviar a su hija a tu cama cuando el aroma de tu difunta esposa todavía no desaparecía para poner a su sangre en el Trono de Hierro.

Mestizos es lo que llaman a tus nietos, ¿pero no lo son también los hijos de Alicent Hightower?

Error tras error tras error.

Tu debilidad, Viserys Targaryen, lleva a la Danza de Dragones y la Danza, al final de la Casa Targaryen y, entones, al final del mundo de los vivos.

Tus descendientes, cayendo en una espiral de desgracias y sufrimientos, culminando en Daemon y Daenerys Targaryen, los últimos dragones del mundo.

Oh, pero todavía hay una oportunidad. No para ti, no te equivoques.

Una oportunidad para el mundo de los vivos.

Para Westeros.

Para los Targaryen.

Para los favoritos de los Dioses, Daemon y Daenerys Targaryen.

Hay un regalo también, otorgado a Lucerys Velaryon y Aemond Targaryen, con quienes empezó la Danza. Ellos serán sus campeones.

Sin embargo, esta oportunidad tiene un riesgo.

Que lo visto en este sueño sea una prueba y una advertencia, para todos.

Hemos mostrado una verdad, si eligen ignorarla es en su detrimento.

Cada vida importa, desde el más pequeño hasta el más alto, desde el más humilde hasta el más noble.

No teman.

Teman.

Porque nosotros existimos.

Somos Dioses Antiguos, somos el Panteón Valyrio, somos el Señor de la Luz.

Somos.

 

Dioses, dioses, dioses.

 

Cuando despertaron, el sol brillaba en lo alto del cielo.

Viserys Targaryen sollozó desesperadamente con su débil cuerpo.

Los Hightower respiraron con temor.

Y el príncipe Lucerys Velaryon miró con desconcierto a los bebés que aparecieron en su cama. Una bebé de cabello plateado y ojos violetas, y un bebé de cabello oscuro y ojos grises.

 

 

Notes:

Los dioses no les mostraron la Danza, pero insinuaron lo suficiente que se trató de una guerra civil. Los dioses son bastante crueles y les gustan sus juegos también, así que les dejaron a su imaginación cómo sucedería su altercado (estoy segura que Alicent, Otto y su facción tienen una imaginación vívida)... incluso les dieron el detonante, aunque fueron amables y los dejaron escuchar que Aemond no tenía la intención de hacer lo que hizo, tal vez.

Y decidí que todo Westeros debía compartir el sueño porque, oye, merecen saber qué demonios ocurre, especialmente cuando son los que más sufren cuando los nobles tienen sus conflictos. Además de que definitivamente los pondrá en el bolsillo de los Negros, sobretoto con los bebés salvadores Jon y Dany. Aunque definitivamente la Fe de los Siete no estará complacida.

En cuanto a que Jon Snow se llame Daemon, bueno, en parte quise darle un golpe a Viserys con su obsesión por la profecía y que el nombre del Príncipe Prometido es Aegon. Otro punto es que me parece una completa tontería que Jon se llame Aegon cuando su hermano mayor tenía el mismo nombre. Y la última es, sólo quería darle municiones a Daemon el Pícaro para su ego; él estará insufriblemente orgulloso de que su descendiente, un rey y el príncipe profético, además, comparta su nombre.

 

No puedo asegurar que habrá un continuación pronto, sólo es una idea que tenía que sacar de mi sistema.
Pero puedo decir que mi plan es mostrar un desarrollo Lucemond, la unión de Rhaenyra con sus hermanos, la unión del reino para empezar a tratar con la Larga Noche y posiblemente enfrentarla con los bebés Jonerys, que crecerán, y sus padres/abuelos/tíos muy protectores como sus mecías.
Sobre todo, quiero que Jon y Dany tengan la familia y la infancia feliz que merecen.
Y no podemos olvidarnos de bajar de sus caballos a los Hightower, especialmente Otto a quien desprecio con la fuerza de mil soles.

 

¡Gracias por leer esta descabellada idea!

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