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Summary:

Conjunto de one-shot's HyoHaku por el flufftober, espero que les guste <3.

Notes:

Holaa, esta es mi primera vez publicando en Ao3, espero que no haya quedado tan mal.
En mi cuenta de Twitter pueden encontrar un fanart que hice para este capítulo:
https://mobile.twitter.com/saml96382934/status/1589319421201641472

Sin más les dejó el primer capítulo de mis one-shot's ♥️.

Chapter Text

– La verdad, es que tengo algo que decirles.

– Ja, lo sabía, la idea de invitarnos a comer era demasiado generosa para ser de tu parte.

– Cálmate Kohaku, no creo que sea lo que piensas.

– No, si es exactamente lo que ella piensa.

Tsukasa y Kohaku voltearon a ver a Senku quien fingia amabilidad y al ver la sospecha en el rostro de ambos decidió ser sincero.

– Bueno, el porque estamos aquí tiene una explicación muy buena...

~Flashback~

El científico estaba junto al joven más rico de su escuela, Ryusui Nanami, viendo como su prototipo de cohete caía en llamas sobre un parque de niños.

– Ahh, esta bien yo perdí – le dijo con molestia – ¿Que es lo que quieres?

– Senku, creo que ya deberías saberlo – le respondió ocultando su gran alegría de ser el ganador de la apuesta – ¡Quiero una cita con Tsukasa!

~Fin Del Flashback~

– Senku, espero haber oído mal – le decía su amigo castaño mientras lo tomaba del cuello – ¿Acabas de decir que me vendiste al tipo del que huye hasta su hermano mayor?

– Eso tiene sentido del porque Tsukasa está aquí, pero ¿Que hay de nosotros? – preguntó la rubia indiferente de la situación.

– ¡Si me dejaran terminar la historia lo sabrían!

~Flashback~

– Lo siento Ryusui, pero tanto tu como yo sabemos que Tsukasa no querrá estar solo contigo ni aunque yo se lo pida – le informó el peli verde con una sonrisa burlona.

– Sabía que darías esa excusa pero de seguro a el no le molestará ir si hay más personas además de nosotros dos – sonrió el rubio adinerado – ¡así que tendremos una cita de tres! Tengo dos amigos que están solteros, trae a una persona más y será suficiente.

~Fin Del Flashback~

– Entonces, ¿¡Estás diciendo que nos vendiste a AMBOS al rubio idiota y a sus amigos!? – le pregunto la oji azul ahora tomando al peli verde del cuello.

– Tu no tienes opción, eres mi hermana y debes ayudarme – respondió con el poco aire que le quedaba.

– Esto es estúpido, me iré – anunció el joven de larga cabellera.

– ¡Yo también! No tenemos razones para cargar con tus proble-

– ¡Tsukasa!

Antes de que cualquiera pudiera hacer algo, escucharon el grito de alguien a lo lejos.

Al voltear se encontraron con el nombrado rubio de sonrisa alargada junto a dos chicos más y decidieron volver a sentarse junto a Senku aceptando su destino pero jurando en sus mentes que se lo harían pagar.

Los tres comenzaron a observar a los jóvenes que venían hacia ellos.

– Ese idiota persistente es una molestia – decía Tsukasa mirando como Ryusui llamaba la atención de las personas en la tienda por gritar tanto.

– Ese tipo parece un asesino – observó Kohaku al ver al joven de cabello gris con cubrebocas que miraba a todos con cara de pocos amigos.

– Y el otro es un superficial necesitado de atención – decía Senku al ver como el joven de cabello blanco y negro saludaba a la gente que pasaba y lo miraban embelesados.

"Definitivamente son amigos de Ryusui" pensaron los tres cuando llegaron junto a ellos.

– Muy bien Tsukasa, ¿Estás listo para nuestra cita? – le mencionó el rubio mientras lo alejaba de los demás para llevarlo a los videojuegos – Hyoga, Gen, ustedes pueden elegir entre los hermanos Ishigami ¡Bye!

Ambos se fueron y los mencionados miraron a los jóvenes que se quedaron con ellos.

El bicolor se bajó los lentes y los observó unos segundos para después conversar con su amigo. Sus susurros eran molestos pero lo fue aún más verlos jugar piedra, papel o tijera por ellos para notar que el más alto ganó.

– Muy bien chico ciencia, tu serás mi cita de hoy – le mencionó el tal Gen y Senku decidió seguirlo a las tiendas de ropa sin decir nada, esperando que el día terminara pronto.

La menor se quedó con el joven tenebroso que luego de unos minutos decidió acercarsele.

– Necesito que me hagas un favor.

– Si te atreves a insinuarme algo pervertido te juro que voy a golpearte.

– No te preocupes, no es nada como eso.

Algo en ese joven le hacía sentir inquieta, tal vez el hecho de que su rostro estaba cubierto y sus ojos cerrados casi por completo.

– Hace un tiempo mi novio y yo terminamos pero el no ha dejado de seguirme, piensa que si sigue insistiendo volveremos de nuevo y estoy cansado de ese círculo vicioso – le explicó con calma mientras ella lo seguía hacia los videojuegos de la tienda – así que necesito que finjas ser mi novia para que me deje en paz y en cuanto el entienda puedes irte, si así lo deseas.

Kohaku se sintió mejor al saber que no saldría con un depravado, igual mataría a Senku después, y decidió seguir el plan del más alto.

– Supongo que esta bien, entonces ¿El nos encontrará aquí?

– Le dije que nos vieramos por aquí ¡Ahí está!

Kohaku observo a lo lejos la peor opción que pudo imaginar.

Un joven con rastas y tatuajes en sus cejas miraba con enfado la máquina de peluches luego de que se resbalara un muñeco de las garras antes de que pudiera ganarlo.

– Mozu, me alegra verte – Hyoga lo saludó tratando de ser respetuoso – dejame presentarte a mi...

– ¿¡Kohaku!?

– ¿¡Mozu!?

Mencionaron ambos al mismo tiempo dejando al peli gris confundido.

~~~~~~~~~~

– Entonces, ¿Ustedes se conocen?

Luego de ese horrible encuentro los tres decidieron tomar algo para discutir la extraña situación en la que se encontraban.

– Kohaku es la mejor deportista de la preparatoria, después de mi, claro.

– Sólo porque me llevas una victoria de ventaja ¡No significa que seas mejor que yo!

Los dos se vieron con odio mientras Hyoga bebía su refresco escuchando con atención.

La menor de los Ishigami odiaba a Mozu con toda su alma, solia retarla a competencias y molestarla si no aceptaba y aunque tenía la ventaja en su última carrera un gato se cruzó en la pista y la hizo tropezar. Aún así ese engreído no dejaba de tratarla como una perdedora ante cualquier persona.

– Vamos, eres una rencorosa, tanto anhelas derrotarme que hasta tomas de mis sobras – el castaño la vió con una sonrisa molesta – o ¿Porque otra razón saldrías con mi novio?

La rubia quería golpearlo allí mismo pero vió como la mirada del peli gris cambiaba a una de tristeza al escuchar sus palabras.

– Ja, bueno eso no tiene que ver contigo – le respondió tomando la cintura del más alto – si Hyoga y yo estamos juntos es sólo porque para el no significas nada.

– El va a volver conmigo, se aburrirá de ti pronto.

– No creas que será tan fácil, después de todo soy mucho mejor que tú.

– Entonces ¿Que tal una apuesta? – le preguntó desafiante – hay cerca de veinte juegos aquí, el que logre ganar más será quien se quede con Hyoga.

– No creo que eso sea-

– ¡Trato hecho!

Kohaku y Mozu cerraron el trato sin escuchar la opinión del tercer involucrado, siendo consumidos por el deseo de humillar al otro.

~~~~~~~~~~


– Ahora inténtalo tú.

Mozu le dió lugar a la oji azul en la máquina de peluches luego de tres intentos fallidos. A diferencia de el, Kohaku había jugado muchas veces ese juego para sacarle a su hermana pequeña una muñeca, así que conocía las estrategias y con unos cuantos movimientos sacó una My Melody para su "novio".

Le divirtió ver la cara de frustración de su rival pero se impresionó al ver como Hyoga sacaba tres peluches de una sola vez para dárselos a ella.

– Sigamos – dijo el castaño con enfado al ver la romántica escena.

Ahora tocaba un juego de pelea donde Kohaku perdió por muy poco. Aunque para su sorpresa Hyoga decidió desempatar con su ex y terminó venciendolo.

– Ja, ¿Ves como no eres tan bueno?

– Eso no cuenta, el no tiene permitido ayudarte en esto.

Así siguieron en varios más donde por alguna razón el peli plata seguía metiéndose, aunque no pudiera ayudar, y los derrotaba a ambos por mucha diferencia.

– Hyoga eres increíble, ¿Como puedes ser tan bueno en ese juego de flechas? Yo me perdí muchas veces – le preguntaba la rubia con alegría mientras se dirigían a otro juego.

– Es cuestión de práctica y estrategia – le respondió sin dejarse guiar tanto por sus alagos.

– ¡Bien! creo que este es el último.

Los dos dejaron de hablar y miraron a Mozu señalando un hokey de aire frente a ellos.

La más baja sonrio, tal vez su rival no lo sabía pero acababa de cavar su propia tumba, ella era conocida por ser rápida y con una excelente vista así que ese juego era pan comido.

– El que logre más puntos antes de que se termine el tiempo gana. – le indicó el castaño con confianza en si mismo.

– No te preocupes, perderas por mucho.

El tiempo comenzó y ambos fueron rápidos al mover sus mazos, casi no se podía ver el disco, llamando la atención de otras personas y del de ojos morados, quien no los había visto tan serios hasta ahora.

Ya que estaban empatados hasta este momento el que ganara esta partida sería quien se quedaría con Hyoga y ninguno estaba dispuesto a perder.

El tiempo comenzó a terminarse y no habían dado ni un punto ya que sus defensas eran muy buenas pero se notaba el cansancio en los dos y a sólo unos segundos de terminar, Mozu lanzó el disco y soltó su mazo justo a donde pasaba un niño pequeño.

Kohaku no lo pensó dos veces y se colocó frente al niño para que no fuera lastimado mientras el disco daba un punto contra ella justo antes del minuto cero.

– Jajaja, excelente, te volví a vencer – le decía el de las rastas viendo la impotencia en sus ojos – no me mires así, después de todo siempre serás una perdedora.

Mozu trató de tomar a Hyoga del brazo pero este se soltó para acercarse a ella.

– No te preocupes Kohaku, no es culpa tuya, pero una apuesta es una apuesta – le dijo con tristeza mientras seguía al de sonrisa engreída.

– No, ¡No es así!

Ambos se sorprendieron por su grito y el golpe que dió contra la mesa de hokey.

– ¡No tienes porque hacer lo que los demás digan! Nosotros no quisimos escucharte y tu sólo querías divertirte, de verdad lo lamento.

Se disculpó pero el no dijo nada mientras Mozu lo alejaba de ella. Era una tonta, habían tantas cosas en las cuales pudieron divertirse juntos pero ella sólo pensaba en ganar contra alguien que realmente no valía la pena.

Y ahora había obligado a Hyoga a hacer justo lo que no quería.

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Kohaku seguía en la mesa de hokey esperando que su hermano fuera por ella. Al parecer su cita le estaba comprando ropa lo cual mostraba que no se habían llevado tan mal y Ryusui posteó una foto de el y Tsukasa sonriendo.

"Tal vez fuí la única con mala suerte" pensó mientras movía con pereza el disco hacia la otra punta y este volvía hacia ella confundiendola.

– ¿Te molesta si tenemos una partida?

Kohaku no sabía que decir, Hyoga estaba frente a ella con el mazo en su mano y sonriendole sin su cubrebocas.

– Claro, pero esta vez no apostemos nada.

Ambos comenzaron a jugar sin decir nada más, no era necesario, sabían que las decisiones que tomarían de ahora en adelante sólo podrían ser para bien.

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