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I Never Sink When You Are With Me

Summary:

Harry y Louis no podían ser más diferentes. Louis es un hijo ejemplar y buen estudiante; Harry es el traficante de drogas de la escuela. Louis poco a poco se enamora de Harry, pero cuando sus ‘enemigos’ empiezan a aparecer muertos, teme que se haya enamorado de un asesino. ¿Lo ha hecho? [Adaptación de la novela The Storyteller]

Notes:

Esta historia no me pertenece. Sólo la adapté al mundo de one direction.

Chapter 1: Al comienzo.

Chapter Text

Sinopsis

Harry y Louis no podían ser más diferentes. Ambos tienen diecisiete años y están en su último año de la secundaria, pero mientras que Louis vive en una bonita casa vieja de ciudad y proviene de una acomodada familia, Harry, el traficante de drogas de la escuela, vive en un gran edificio de bloque, similar a la torre de una cárcel, a las afueras de la ciudad.

Louis tiene miedo de él hasta que se da cuenta que él está cuidando a su hermana de seis años de edad por su cuenta.

Fascinado, Louis los sigue y escucha como Harry le cuenta a la inocente Gemma la historia de una pequeña reina atacada por fuerzas oscuras. Es un hermoso cuento de hadas que Louis viene a ver que se basa en la realidad. Harry está en verdadero peligro de perder a Gemma por su padre abusivo y su propia incapacidad de lograr ingresos a fin de mes.

Louis poco a poco se enamora de Harry, pero cuando sus ‘enemigos’ empiezan a aparecer muertos, teme que se haya enamorado de un asesino. ¿Lo ha hecho?


 


Al comienzo

Mi niño, sé que no eres un niño

pero todavía te veo corriendo libre

entre estos árboles florecientes.

Tus sueños brillantes, tu sonrisa plateada

tus deseos a las estrellas arriba

son justo mis recuerdos.

 

Y en tus ojos el océano.

Y en tus ojos el mar

las aguas congeladas

con tu anhelo a la libertad.

 

Ayer has despertado

a un mundo increíblemente viejo.

Esta es la edad en la que te rompes

o conviertes en oro.

 

Tenías que matar este niño, lo sé.

Para romper las flechas y el arco

para mudar tu piel y cambiar.

Los árboles ya no están floreciendo

hay sangre en las baldosas del suelo

este lugar es oscuro y extraño.

 

Los veo de pie en la tormenta

sosteniendo la maldición de la juventud

 cada uno con su historia

cada uno con su verdad.

 

Algunas palabras jamás serán habladas

algunas historias jamás serán contadas.

Esta es la edad en que te rompes

o te conviertes en oro.

 

No dije que el mundo fuera bueno.

Esperaba que a esta altura hayas entendido

por qué nunca podría mentir.

No le pidas a mi voz de invierno primavera

sólo despliega tus alas y vuela.

 

Sin embargo en el jardín oculto

abajo por los verdes senderos

la planta de amor crece junto a

el árbol del odio y dolor.

 

Así que toma mis lágrimas como un obsequio

te mantendrán abrigado del frío.

Esta es la edad en la que te rompes

o conviertes en oro.

 

Has vivido demasiado tiempo entre nosotros

para irte sin dejar rastro

has vivido muy poco para comprender

alguna cosa sobre este lugar.

 

Alguno de ustedes sólo se sientan allí fumando

y algunos ya están vendidos.

Esta es la edad en la que te rompes

o conviertes en oro.

Esta es la edad en la que te rompes o conviertes en oro.

 

Sangre.

Hay sangre por todas partes. En sus manos, en las manos de ella, en su camiseta, en su rostro, en los azulejos, en la pequeña y redonda alfombra. La alfombra solía ser azul; nunca será azul de nuevo.

La sangre es roja. Él está arrodillado en ella. No se había dado cuenta de que fuera tan brillante… gotas grandes, esparcidas, del color de las amapolas. Son hermosas, tan hermosas como un día de primavera en una soleada pradera… Pero los azulejos están fríos y blancos como la nieve, como si fuera invierno.

Será invierno para siempre.

Extraño pensamiento: ¿Por qué será invierno para siempre?

Él tiene que hacer algo. Algo con la sangre. Un mar, un rojo mar sin fin: olas carmesí, espuma carmín, colores salpicados. ¡Todas esas palabras en su cabeza!

¿Cuánto tiempo ha estado arrodillado con estas palabras en su cabeza? Lo rojo está comenzando a secar, está formando bordes, perdiendo un poco su belleza; las amapolas se están marchitando, poniéndose amarillas, como palabras en papel…

Él cierra sus ojos. Contrólate. Un pensamiento a la vez. ¿Qué debe hacer? ¿Qué va primero? ¿Qué es lo más importante?

Es más importante que nadie se entere.

Toallas. Necesita toallas. Y agua. Y un trapo. Las salpicaduras en la pared son difíciles de remover… el empastado entre los azulejos va a estar manchado para siempre. ¿Alguien se va a enterar? Jabón. Hay sangre seca bajo sus uñas también. Una escobilla. Refriega sus manos hasta que la piel está roja, un diferente rojo, un cálido y vívido rojo colorado con dolor.

Ella no lo está mirando. Ha alejado su mirada, pero siempre la alejaba, ¿no? Así es como ella vivía, con sus ojos hacia otro lado. Él tira las toallas sucias a la oscura y ansiosa boca de la lavadora.

Ella está sólo sentada allí, apoyada contra la pared, negándose a hablarle.

Él se arrodilla enfrente de ella, en el piso limpio, toma sus manos en las de él. Susurra una pregunta, una sola palabra:

-¿Dónde?

Y él lee la respuesta en sus frías manos.

¿Lo recuerdas? ¿En el bosque? Era primavera y, bajo las ramas, pequeñas flores blancas estaban floreciendo… estábamos caminando de la mano y me preguntaste el nombre de las flores… No lo sabía… El bosque. El bosque era el único lugar que teníamos para nosotros, un lugar sólo para nosotros dos… ¿Lo recuerdas, lo recuerdas, lo recuerdas?

-Lo hago -susurra él-. Lo recuerdo. El bosque. Anémonas. Sé como se llaman ahora. Anémonas…

Él la levanta en sus brazos como una niña. Ella es pesada y ligera al mismo tiempo. Su corazón está latiendo al ritmo del miedo mientras la carga hacia afuera, dentro de la noche. Sostente de mí para no dejarte caer. Sostente, ¿sí? ¿Por qué no me ayudarás? ¡Ayúdame! Por favor… ¡sólo esa vez!

El frío lo envuelve como una bata de hielo; él huele la congelación en el aire. La tierra no se ha congelado todavía. Tiene suerte. Un extraño pensamiento… que tiene suerte en esta noche de febrero. El bosque no está lejos. Ellos están muy lejos. Él mira alrededor. No hay nadie. Nadie sabe… nadie recordará lo que ocurrió esta noche.

No hay ninguna pequeña flor blanca floreciendo en el bosque. La tierra está enlodada y café, y las hayas grises están desnudas, sin hojas. No puede reconocer los detalles... está demasiado oscuro. Sólo lo suficientemente oscuro. No hay luces en la calle aquí. La tierra cede, a regañadientes, a la desgastada pala. Él maldice en voz baja. Ella todavía no lo mira. Apoyada contra un árbol, parece lejana en sus pensamientos. Y de pronto, la rabia brota de él.

Se arrodilla enfrente de ella por tercera vez. La sacude, intenta levantarla, ponerla de pie; él quiere gritarle, y lo hace, pero sólo en su cabeza, silenciosamente.

¡Eres la más egoísta y desconsiderada persona que haya conocido! Lo que hiciste es imperdonable. Sabes lo que va a pasar, ¿no? Siempre lo supiste, pero no importó, por supuesto que no. En todo lo que pensaste fue en ti y en tu pequeño lastimoso mundo. Encontraste una solución para ti misma, sin embargo no una solución para mí… para nosotros. No pensaste en nosotros ni un segundo… Y luego él está llorando, llorando como un niño, con su cabeza en el hombro de ella.

La siente acariciar su cabello, su toque es ligero como la brisa. No… es sólo una rama.